¿Ejercicio en la enfermedad renal? ¡Por supuesto!


Muchos de vosotros me preguntáis si se puede hacer ejercicio con la enfermedad renal y os sorprendéis del ritmo que llevo yo. Todo es cuestión de acostumbrarse y de conocer bien hasta dónde puede llegar cada uno. Por supuesto, que cada persona es un mundo y que cada etapa nos condiciona de diferente forma.

Sé que es difícil comenzar a realizar algo de ejercicio cuando estás muy cansado o cuando no tienes ánimo. Pero si me haces caso, comprobarás que el ejercicio te ayuda a estar menos cansado y a tener más energía. Te ayuda a ser más resistente y a causa de las endorfinas te sientes muy bien, con una sensación de felicidad, que además funciona como un analgésico natural y reduce la ansiedad y el estrés.
 El corazón se fortalece,  algo muy importante para los enfermos renales, ya que ambos órganos, corazón y riñones, están conectados.  También el sistema respiratorio mejora y se aprende a respirar de manera más profunda y a oxigenar nuestros pulmones.

Los huesos y los músculos son una parte de nuestro esqueleto que también sufren mucho debido a las diálisis y las potentes medicaciones contra el rechazo. Con el ejercicio se fortalecen y es una gran ayuda en la prevención de la osteoporosis, de las fracturas y otras dolencias.

La cantidad de beneficios que tiene realizar algo de ejercicio en los enfermos renales de forma continua está comprobado. Sea cual sea la etapa en la que te encuentres, la actividad física aportará calidad en tu vida .
No me valen las excusas, si estás muy cansado, un pequeño paseo o un poco de baile suave a diario,  te hará mucho bien. Y podrás comprobar que a medida que van pasando los días, te vas encontrando con más fuerza y lo que antes era un pequeño paseo, poco a poco se irá convirtiendo en una caminata.

Podemos decir que el mejor circulo vicioso es el del ejercicio: cuanto más ejercicio haces más endorfinas generas y más energía, más bienestar y más vitalidad obtienes. Con el resultado de que más ganas de hacer ejercicio tienes. 

Si no has hecho nunca ejercicio lo mejor será que consultes con el médico y comiences con alguna actividad suave. No es recomendable comenzar un ejercicio de intensidad moderada al principio, porque lo que puedes conseguir es que te lesiones y/o acabes con unas agujetas tan tremendas que no quieras oír hablar más de hacer ejercicio. Todo lleva su tiempo.


Ana Hidalgo




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