martes, 18 de diciembre de 2018

Personas y vidas. Xenia Martinez: "La actitud positiva ante todo"


Insuficiencia Renal Crónica en etapa terminal, odio escuchar ese nombre cada vez que un médico lo menciona, sobre todo la palabra “terminal” pues lo primero que me recuerda es la presencia de una enfermedad avanzada, progresiva e incurable. Considero que se debería cambiar el nombre a la enfermedad, aunque es la realidad que estoy viviendo, no creo que sea necesario que te lo recuerden, total, vivo con ella desde hace 18 años, a veces la veo como mi mejor amiga, mi compañera de vida, pues me ha enseñado lo fuerte que puedo ser, a valorar cada día de mi vida y, ¿porque no? a ser mejor persona.
Hace poco escuché decir en una conferencia “las personas sanas no saben la corona de salud que traen en la cabeza” lo que me llevó a pensar. ¿Qué persona sería en este momento si no tuviera esta enfermedad? Tal vez no hubiera conocido la fuerza y la fe que puedo llegar a tener.

La realidad de una enfermedad terminal es aceptar, de cierta manera, tu mortalidad, sí, lo sé, suena algo muy duro, pero cuando tienes casi toda una vida luchado en contra de todo diagnóstico la cruda realidad se vuelve parte de tu vida, aprendes a vivir día a día; pues nunca sabes cuándo aparecerán los síntomas, de pronto aparece la anemia, descalcificación, edema, cansancio, debilidad muscular, calambres, etc., a veces pueden llegar a hacer que cambien mis planes, es ahí cuando vives el presente, sí, la realidad es que tienes muchas limitaciones pero debemos saber que la insuficiencia es solamente algo físico, segura estoy que la actitud positiva que tomamos ante la enfermedad nos mantiene firmes.

En este momento, ya no me veo igual, ya no tengo las mismas ganas de antes, ni puedo llevar la misma rutina que estaba acostumbrada, a veces el cansancio del ir y venir de los doctores me abruma, sin embargo, aún tengo un proyecto de vida, tengo metas por cumplir, sé que el tiempo se me viene encima, vienen pruebas grandes pero no son impedimento para que yo consiga mis metas, el único cambio será que debo esforzarme más para conseguirlo. 
  
Otra verdad, es que al final del día solo te tendrás a ti, serás tú quien tenga que ponerle las ganas para salir adelante, solo tú sabes que es luchar día a día, claro que tu familia y amigos están ahí para apoyarte, pero de nada sirve si tú no pones de tu parte. Sé que no es fácil, que por más que quieras llevar una vida “normal” al cien por ciento no es así; sin embargo, de vez en cuando hay que hacer una pausa, respirar y continuar.

Así es la Insuficiencia Renal, por etapas, poco a poco… el final de una etapa es el principio de otra; yo me repito a mí misma en esos momentos a solas, cuando pienso que ya no puedo más: ¡Respira y recuerda que has pasado por esto antes... has estado así de cansada y asustada, de ésta también vas a salir! Yo sé que es un largo y doloroso camino, tanto emocional como físicamente, pero en algún momento va a pasar, cuando menos lo esperes vas a ver hacia atrás y verás a una persona fuerte que no sabías que eras.

Xenia Martinez


Gracias Xenia, por compartir tus sentimientos y tu visión de la vida como enferma renal. Sigue con esa actitud, siempre hacia adelante y siempre disfrutando de los pequeños detalles de la vida. Tienes mucha vida por delante y muchas metas por cumplir. ¡Ánimo!
Un abrazo.


Ana Hidalgo




2 comentarios:

  1. Claro no es fácil te entiendo yo soy enferma tengo 15 años enferma de irc y aunque no crean esta enfermedad es algo complicada dolorosa y sobre todo me ha enseñado lo fuerte que soy y lo guerrera que soy a pesar de eso soy una persona muy alegre y bailarina bueno bailarina ya no por que esta enfermedad me ha quitado las fuerzas en los pies y ahora me ha dejado en una silla de ruedas pero se que algún día voy a volver a caminar y demostrar que puedo con eso y mas no pierdo las ganas y lucho día a día con esto

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  2. Muchas gracias, Xenia.Soy enferma de dolor crónico de dorsales, bueno, realmente el dolor es toda la espalda. Sufrí un ictus y las convusiones fueron tan tremendas que se fracturó una vértebra. Un año después consiguieron operarme, pusieron un tubo de titanio en su lugar y me pusieron dos varillas, una a cada lado del centro de la columna, desde la D4 hasta la D9, sujetos con tornillos y tuercas. Al mes, repitieron la operación, pues la primera falló. Desde entonces, no conozco ni un minuto sin dolor.
    Por supuesto que la familia y los verdaderos amigos siguen a tu lado, animando, haciéndote salir de casa, aunque no apetezca, llamando para charlar y por el tono saben que grado de dolor tienes, aunque intentes disimular. Si los tienes cara a cara, es otra historia, te pillan totalmente.
    La fe es importantísima,soy creyente y si no fuera por la fuerza que me da yo creo que ya no estaría aquí. Ofrezco mi dolor por otros que sufren y al no tener fe, no sé cómo pueden soportar su sufrimiento.
    Me pongo en manos de los médicos y especialistas, que para algo han estudiado mucho más que yo...☺
    Todos nos moriremos en algún momento, aunque tú eres muy joven y mereces disfrutar la vida!. Me gusta mucho como te enfrentas a ello, viviendo el día a día. Yo no hago planes para el futuro, como mucho para la semana próxima y aún así, me parece demasado...
    Lo único que te puedo decir, después de contarte parte de mi historia, es que te admiro un montón, que tengas ese ánimo tan impresionante tanta fuerza para seguir adelante. Un abrazo enorme!

    Paloma Alonso Alonso

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