lunes, 22 de octubre de 2018

Si la vida te da limones, hazte una limonada


Entre estas dos fotos hay 34 años de diferencia. En la foto de la izquierda tenía 19 añitos y por aquella época estaba con tratamiento de diálisis peritoneal. Y antes no era como en la actualidad, que sólo se lleva el catéter, sino que era bastante más "aparatoso".

Hace 30 años se llevaba el catéter y la bolsa vacía con la línea que unía la bolsa al catéter. Para ello, tenía una bolsa de tela atada a la cintura donde se introducía todo el "material". Era bastante difícil de ocultar, pero yo me las apañaba muy bien. Incluso iba a bailar cada sábado y con lo que yo me movía notaba el bamboleo de la bolsa. Pero ahí estaba yo, alegre, presumida y con ganas de pasarlo bien a pesar de la circunstancias.Y, aunque peque de falsa modestia, tenía muchos pretendientes ;)

En la foto de la derecha, de hace unos meses, estoy trasplantada desde 1991, y con ganas igualmente de disfrutar de la vida, aunque el riñón esté ya quemando su último cartucho.

En el transcurso de toda mi vida he pasado y he sufrido mucho: diálisis, trasplante, arreglos de ese trasplante, rechazo, más diálisis, infecciones, trasplante, aborto, rechazo, de nuevo diálisis, más infecciones, gastroenteritis, trasplante y un sinfín de cosas más que ahora no vienen al caso... Pero nunca me he dejado vencer y mi alegría y mi positividad me han ayudado mucho. Nadie que no me conociera podía imaginar por todo el difícil camino que estaba pasando.

Así que ya lo sabéis, si la vida te da limones, hazte una limonada. Todo está en la actitud con que te tomes la enfermedad. Hay que aceptarla como una parte más de ti y aprender a manejarla para poderla vivir de forma positiva y con buena calidad de vida. Ahora a mí se me presenta más dura... entonces... yo seré más dura todavía y afrontaré todo con la misma actitud de siempre. Aunque siempre habrá momentos que nos superarán y que será necesario sacar todo lo que hay dentro. Pero eso es bueno también, soltar toda la pena y la rabia, llorar, gritar si es necesario, para luego volver a tomar las riendas y seguir luchando. El equilibrio en las emociones positivas y negativas es lo ideal.

Yo no me he rendido nunca y siempre que he tropezado y he caído me he vuelto a levantar con más fuerzas todavía y con más afán de superarme.

Y ahora... a seguir...


Ana Hidalgo






Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...