sábado, 14 de julio de 2018

Anécdotas de enfermos renales en hospitales o consultas médicas



Estas son pequeñas anécdotas, pequeñas cosas que nos han pasado alguna vez a los enfermos renales, en cualquier etapa de la enfermedad. Son esas cosas que te pueden sorprender y que luego, cuando lo piensas, te resultan divertidas o impensables. Este artículo es simplemente para poner una sonrisa en vuestras caras, que en los tiempos que corren no es poco. Hay que demostrar que incluso en la enfermedad hay esperanza y buen humor.

Mari Carmen- Me han cambiado de doctora de cabecera, y en la primera visita que voy y tengo el gusto de conocerla, sin leer el historial, me pregunta por enfermedades importantes. Le cuento todo y cuando llego al trasplante me pregunta:  -"¿el derecho o el izquierdo?"-
A lo que le contesto -"Ninguno de los dos"-
Me mira sorprendida y le digo: - "Lo tengo aquí delante, el trasplantado, porque los míos dejaron de funcionar y he sobrevivido gracias a la hemodiálisis"-
Ya he pedido de nuevo un cambio de médico.

Mercè- Esto me ocurrió en la sala de espera de radiología. Fui a hacerme una ecografía y pasó un buen rato de la hora programada. Como ya soy veterana de Puigvert,  me conocen casi todos los médicos y enfermeras. En un momento dado, un auxiliar, al verme bastante rato sentada, me preguntó:  -"¿No te han llamado nadie por megafonía para la ecografía?"-
-"No, aún no"- Le dije yo.
Entonces me pregunta: -"¿De qué equipo eres?"-
Y yo rápidamente le contesto: -"Del Barça"-
Jajajaja... aissss... él se refería mi equipo médico. Mi marido y la gente de la sala de espera aún se están riendo.

Manuel Fco- A los dos días de darme de alta por el trasplante renal regresé al hospital para que me inspeccionaran una herida que me hizo la sonda en la abertura uretral.
Subí a planta y pregunté por mi doctora, salió a verme y le comenté lo que me ocurría. Me dijo que no tenia sitio para verme, pero que pasara a una sala. Abrió la puerta y cual fué mi sorpresa... ¡era una sala de ponencias y había como diez o quince personas sentadas!.
Me mandó girarme de espaldas hacia las personas, que pienso que serían alumnos, residentes, etc... La doctora  (es muy bajita) se puso de rodillas y me ordenó bajarme los pantalones para verme dicha zona.
Las risas y  comentarios empezaron... por la situación, parecía lo que no era, jajaja
Me dijo que no era nada y que me marchara tranquilo. Al final mi doctora y yo nos reíamos, un poco sonrojados los dos.

Pilar- He sido enfermera en Nefro muchísimos años, en todas las unidades (hemodiálisis, diálisis peritoneal, trasplante, prediálisis...). Un día un paciente acudió a su primera hemodiálisis, y la enfermera que lo llevaba le indicó su sillón. Comienza a hablar con él sobre su nombre, sus datos, etc. y mientras, prepara el material de punción. Cuando pincha al paciente le dice... -"¡ya está!"-... y cuál fue su sorpresa cuando el hombre se levanta del sillón y dice... -"pues no es esto tan malo como decían"-...
Otra anécdota- Una señora que llevaba mucho tiempo en hemodiálisis me dice un día: -"Pilar, yo he dejado mi testamento hecho y les tengo dicho lo que quiero que hagan conmigo. Les he dicho que me incineren y después que tiren mis cenizas al mar"-
Como la mujer es de Jaén y aquí no hay mar, le pregunté si tanto le gustaba el mar, su respuesta fue genial: -"Que va, lo que quiero es hincharme de agua y de sal, aunque solo sea una vez"- ¡Divina!

Daniela- Mientras estaba en diálisis y usaba catéter subclavia, mis amigas fueron a buscarme un día a la salida para ir a comer sushi. Mi mala suerte fue que, a la salida de la diálisis, se me salió el catéter dejando todo repleto de sangre como una película gore... terminando en la sala de emergencias y tomándonos selfies con el enfermero de turno (que había estudiado en la misma universidad que nosotras y estaba bien guapo)
Mis amigas se quedaron igual conmigo y cenamos sopa de pollo en lugar de sushi.
Asi se prueban las amigas, en las buenas y en las malas siempre se quedan al ladito de una.

Juan Manuel- Tengo una anécdota de el último ingreso para el trasplante.
De entrada explico que cuando ocurrió esto el riñón no funcionaba muy bien y estaba bajo de moral.
 Había realizado toda la actividad de la mañana que toca en un hospital,  cuando oigo a un camillero preguntar por Juan Manuel. La enfermera me llama y me dice que me bajan a rayos.
Durante el trayecto le pregunté al camillero que de qué era la radiografía. Me dijo que del tobillo. Me extrañó pero callé.
Llego a la sala de RX y sin dejarme hablar siquiera me tumban en la camilla y se disponen a hacer la radiografía. -¿Es aquí donde te duele?-me preguntan. Yo les digo que no me duele en ningún sitio del tobillo. Tranquilo, no te preocupes, me contestan. Y en un plis plas me hacen tres placas sin dejadme hablar. El  "tranquilo, no te preocupes" cuando intentaba hablar se repitió dos veces más.
Cuando por fin me incorporo, me doy cuenta que estaban todos muy nerviosos. En ese momento les pregunto si realmente era yo el paciente para esas placas. Digo mi nombre y se crea un silencio muy preocupante en la sala y me sacan con la silla de ruedas fuera.
Fuera en el pasillo había una persona con un tobillo roto y mucho dolor que imagino se llamaba Juan Manuel.


Ana Hidalgo





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