miércoles, 30 de mayo de 2018

Sobre la salud y cómo nos engañan. Por Fede Montes

Frederic Montes

¿Nos engañan con la salud?

No es la primera vez que nos ocurre. Abrimos un artículo en Internet que nos interesa y en el pie de ese mismo artículo nos encontramos anuncios acerca de supuestas sustancias milagrosas que prometen curarnos de todo tipo de males, eso sí, previo pago.
Habitualmente aluden a propiedades beneficiosas de determinados productos que, o bien no conocemos (algo con aspecto de planta o fruta tropical) o es algo muy conocido pero que, por alguna razón que desconocemos, los médicos no han querido contárnoslo. ¿Les suena?

¿Engañan solo a los más tontos?

No. Y es que todos estamos igual de expuestos de igual forma a la mentira y la manipulación, los tontos y los listos o los que parecen más listos. No todo el mundo sabemos de química, biología, medicina, tecnología, ingeniería, etcétera como para saber si lo que nos dicen es cierto.

Vean la siguiente imagen.



¿Les parece a ustedes que las líneas azules hacen pendiente? Compruébenlo poniendo un objeto recto: ¡no tienen ninguna pendiente! pero nuestro cerebro ha decidido ver lo que no es. ¿No ha sido muy difícil verdad? Ni la persona con más cociente intelectual está libre de sucumbir a los engaños. Tengan en cuenta que los enfermos crónicos (junto con los enfermos de cáncer) somos uno de los colectivos que más en el punto de mira estamos de estos estafadores. Lo único que podemos hacer es informarnos y no dejarnos llevar por la desesperación.

¿En qué consiste el engaño?

Desde hace mucho tiempo han existido los que venden crecepelos y se quedaban calvos. O los que venden el elixir de la eterna juventud y que con el paso de los años hemos visto cómo envejecían y morían. ¿Por qué les hacían caso? Y lo peor ¿por qué les seguimos haciendo caso? Porque nos venden ilusiones, nos dicen lo que queremos oír en el momento en que lo necesitamos oír. Y es por eso que se aprovechan de nosotros y nuestra situación y se quedan con nuestro dinero. Es un juego muy mezquino pero existe. Enfermos, como nosotros, que vivimos cansados de nuestra enfermedad crónica y que de repente nos prometen que nos sentiremos mejor, incluso algunos que nos dicen que nos curaremos de ese mal porque los médicos y las farmacéuticas conspiran contra nosotros. Es imposible no verse tentado.

¿Qué hay de cierto en todo lo que intentan vendernos?

Absolutamente nada es cierto. Y si hay algo cierto lo usan con fines manipulativos y trampas lógicas. Lo mejor que nos puede pasar tomando estas terapias es que nos quedemos como estamos, porque algunas de ellas son muy tóxicas y peligrosas y podemos empeorar nuestra situación.
Desgraciadamente para nosotros, los que ya estamos en fase terminal y tenemos ya insuficiencia renal crónica, no existe nada que nos devuelva a nuestro estado anterior. Todo aquél que nos diga que se puede revertir les está engañando. Y el motivo no es más que el crematístico, quieren su dinero. Yo sería el primer interesado en que cierta planta le devolviera a mis riñones la capacidad de generar entre 0,5mg/dL y 1.2mg/dL de creatinina. Pero la realidad es testadura y no hay ningún caso demostrado. De momento tenemos el trasplante como una muy buena solución.

Muchos de ellos utilizan el denominado Efecto Placebo, es decir, la sugestión que nos inducimos nosotros mismos al tomar un supuesto “medicamento” sin efecto terapéutico alguno sintiendo una mejora subjetiva de nuestro estado. Pero eso no cura nada.

Entonces, ¿podemos confiar ciegamente en las farmacéuticas? Las farmacéuticas no son ningunos santos, desde luego, pero afortunadamente para nosotros ellos tienen que demostrar que lo que nos aplican funciona y lo tienen que hacer de manera científica a través del método científico. Y es que en el pasado hemos vivido cosas realmente horribles, como las recomendaciones médicas de que fumar era sano o los espeluznantes casos que todavía colean de la Talidomida. Eso ha hecho el sistema mucho más seguro para no volver a vivir estos casos. Si esto fuera cierto, ¿cuántos médicos creen que deben callarse en todo el mundo y dejar morir a sus familiares o ellos mismos en esta conspiración a gran escala?

“Pero los medicamentos tienen muchos efectos secundarios”. Sí, algunos más que otros. Lamentablemente no hay nada que sea inocuo. Cualquier cosa que “funcione” y que entre en nuestro organismo puede desencadenar una reacción alérgica, taponar un conducto, provocar respuestas no deseadas, aumentar riesgos de otras enfermedades. Piense en un simple trozo de pastel y en cómo puede afectarnos las grasas trans en el colesterol, el azúcar, el gluten en celíacos, el sodio para los enfermos renales o cardiovasculares. O piense en cómo nos afecta el potasio, presente en la mayoría de alimentos que consumimos.

“¿Y por qué deberíamos fiarnos del método científico?” No siendo perfecta, porque no lo es, la Ciencia de momento es el único método que nos ayuda a superar nuestros propios sesgos. Es decir, se realizan unos estudios que tienen que pasar por una serie de estados y se tienen que poder replicar para poder encontrar lo que llamamos falsabilidad, para al final entregar unos estudios que se revisarán por otras personas expertas y lo pondrán en público para que al final cualquiera pueda comprobar qué hay de cierto en ello. No sería la primera vez que en Ciencia tiene que volver sobre sus propios pasos y admitir que aquello que considerábamos cierto luego no lo era y viceversa.


Observe la siguiente figura para realizar un medicamento:




Fíjense que incluso la opinión de expertos está en lo más bajo de lo que llamamos evidencias (pruebas). No es extraño, hoy en día, ver a expertos de varios ámbitos defender ideas peregrinas acerca de cómo afrontar la enfermedad.

Mucho más abajo en la pirámide de la evidencia nos encontramos con los “A mí me funciona”, “Me han dicho que a un amigo le funciona”, “Lo he visto en un vídeo de Youtube”, “Lo he visto en un artículo de Internet”. Las anécdotas, testimonios y experiencias de algunas personas no tienen ninguna relevancia estadística, además que pueden estar motivados por diferentes causas.

¿Cómo podemos identificar a esta gente?

Existen maneras de poder cuanto menos sospechar de los vende crecepelos:

  1. Empiezan sus anuncios con “Los médicos no quiere que sepa...” o bien “Lo que su médico no le cuenta”, “Remedio milagroso natural”. Intentan captar su atención prometiendo cosas imposibles. Pero no se engañe, a veces el anuncio es mucho más sutil.
  2. Hacen afirmaciones extraordinarias basándose en artículos de Internet o vídeos de Youtube. Los artículos en Internet ni siquiera son opiniones de expertos la mayoría de veces y no tienen por qué reflejar ninguna realidad. Sean críticos con lo que leen. Pregunten a su médico. En nuestro caso cualquier información errónea pudiera llevarnos a un problema más grande.
  3. Incorporan testimonios sobre temas que usted no ha oído nunca.Todos hemos oído muchas veces opinar a la gente con la típica frase de: “A mí me funciona”. Independientemente que ese testimonio pueda o no ser verdadero, una opinión de un paciente no tiene ningún tipo de validez. No se deje engañar y no acuda a especialistas que venden lo “natural” como remedio a todo. Ustedes saben tan bien como yo que en diálisis lo “natural” puede ser auténtico veneno para nosotros: verduras, frutas, frutos secos, plantas, infusiones, etcétera.Otra costumbre es también decir que los químicos son malos, cuando en realidad, por poner un ejemplo básico, el agua son dos moléculas de hidrógeno unidas a una de oxígeno (H2O). No parece que sea tan malo ¿verdad?
  4. ¡Cuidado! Pueden parecer científicos pero en realidad no hay nada de ciencia en sus afirmaciones. Esto es lo que llamamos pseudociencia. Disfrazar de ciencia todo aquello que se diga para generar confianza. El pensamiento crítico nos puede salvar a todos.¿Usted qué pensaría si en una piscina olímpica yo pusiera un vaso de vodka la llenara de agua y le dijera que bebiendo de esa piscina usted no tendría resaca? O peor aún, que le dijera que pongo una anguila en esa misma piscina y bebiendo el agua dejaría de estar en diálisis.Probablemente pensaría usted que yo estoy loco. En cambio si se lo ofrece una farmacéutica en forma de bolitas de azúcar, ¿es más válido? A veces es una simple cuestión de sentido común.
  5. Suelen tener una poderosa oratoria, algo así como un encanto especial que usan sin ningún tipo de remordimiento. Sus argumentos suelen tener que ver con la “malvada industria farmacéutica” y se basan en testimonios y experiencias personales. No suelen aportar más que circunloquios y falacias lógicas a las preguntas y si muestran algún estudio suele ser erróneo o sobre un tema tangencial. Observe si contesta a las preguntas o desvía el tema hacia otros asuntos. Examine si es capaz de responder claro y breve sobre cualquier tema que le haga dudar. No se deje intimidar por un argumento de autoridad como: yo es que he estudiado mucho sobre el tema. Sea consciente en todo momento del Efecto Forer: la propensión a aceptar como originales y propias descripciones que en realidad son lo suficientemente ambiguas y generalistas como para predicarse de prácticamente cualquier persona. O lo que es lo mismo, creemos que se refieren a nosotros cuando en realidad cualquier persona se sentirá identificada; es lo que usan los que hacen llamarse videntes o el mismo horóscopo que aún salen en los periódicos.
  6. Suelen informar de un remedio y, casualidad, ellos mismos lo venden. Eso es lo que se denomina conflicto de intereses. Es decir, es un motivo más de sospecha. Imagínese que usted tiene una tienda de comestibles: lo que le interesa a usted es vender. Y a ellos también.


Por no fiarse, no se fíe ni de lo que yo digo. Utilice el pensamiento crítico y la Ciencia para valorar lo que hay detrás.
Y lo más importante: pregunte siempre a su nefrólogo y no deje su medicación habitual: es lo mejor que tenemos.

Algunos estudios científicos sobre las terapias más recomendadas

Homeopatía
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1874503/

Algunas hierbas famosas
http://cochranelibrary-wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD008369.pub2/abstract
http://cochranelibrary-wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD008000.pub2/abstract

En general ninguna hierba es buena para los que tenemos insuficiencia renal crónica. Las hierbas contienen muchos elementos que resultan tóxicos para los que no podemos orinar normalmente: entre ellas el potasio. Y recuerde que si es “milagroso” entonces seguramente no lo es tanto.

Acupuntura
http://www.scienceinmedicine.org.au/wp-content/uploads/2018/03/Cochrane-acupuncture-2018.pdf

Existen otras terapias tan absurdas que ni siquiera merecen una revisión científica. Existe por ahí un “medicamento” que se basa en lo que llaman fotosíntesis humana. No existe ningún estudio acerca de tal cosa. La Ciencia no puede permitirse el lujo de negar todas las tonterías que a alguien se le ocurran. Inventarse cosas es mucho más fácil que demostrar que son falsas.


Autor del artículo para el blog:
Federico Montes Quiles
Enfermo renal crónico desde el 2009 y socio de la Asociación para Proteger al Enfermo de PseudoTerapias (http://apetp.com)
Twitter: @_FdMQ




Ana Hidalgo

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