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Mostrando entradas de abril, 2018

A ti, campeón. A ti, mi riñón querido

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A ti, campeón. A ti, que has formado parte de mí durante la mitad de mi vida. A ti, que he cuidado y he mimado, y que cuido y mimo con tanto cariño todavía. A ti, que has cumplido con tus obligaciones de manera impecable durante todos estos años, y que ahora estás ya tan cansado, que te vas apagando poco a poco... Todavía estás ahí, luchando por darme lo mejor de ti, trabajando, aunque con tropiezos y obstáculos. Ya no puedes controlar que el potasio y el fósforo estén en los niveles correctos y la proteína, esa dichosa proteína,  se te escapa por la orina, como si de la espuma de una cerveza se tratara.

Pero, ¿sabes?. No estoy triste, ni siquiera enfadada contigo, porque estás haciendo más de lo que me hubiera podido imaginar. Me has dado, más de 26 años de una calidad de vida estupenda, he vivido contigo muchos acontecimientos, unos buenos y otros no tanto, pero ahí estabas tú, cuidando de mí. Y espero que sigas estando durante un tiempo más.

¿Te acuerdas de nuestros comienzos? Tú …

Arroz con alitas de pollo

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El arroz es uno de mis platos preferidos y me gusta hacerlo de muchas formas. Para los enfermos renales es un plato que no debe faltar en nuestro menú semanal.  Hoy lo he hecho, un poco "inventado" por mí y que ha salido muy bueno, por lo que lo añado a la lista de mis platos frecuentes. Se trata de un arroz con alitas de pollo. Y aquí os dejo la receta.

Ingredientes para 4 personas:

Alas de pollo (2 o 3 trozos de alas por persona)300g de arroz700 ml de caldo casero (el doble de arroz y un poquito más)1 pimiento verde1/2 pimiento rojo2 dientes de ajo100g de habas congeladas75g de guisantes congeladosRomero seco. Pimienta negra2 cucharadas de tomate frito1 cucharadita de pimentónAceite de olivaPreparación:
La noche antes cortaremos a trocitos los pimientos y los pondremos a remojar. También se pueden poner en remojo las habas y los guisantes. Cambiaremos el agua varias veces durante el tiempo del remojo. Se tendrá preparado el caldo casero con antelación (puedes poner un muslo…

Canelo, una historia de lealtad

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Canelo era el perro de un hombre que a finales de la década de los 80 vivía en la trimilenaria ciudad de Cádiz, España. Una mascota que seguía a su dueño a todas partes y en todo momento.
Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero. La compañía y el cariño mutuo los hacía cómplices en las miradas y hasta en los gestos.
Cada mañana se les podía ver caminando juntos por las tranquilas calles de la ciudad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. Tres veces a la semana unos de esos paseos eran hacía el Hospital Puerta del Mar, ya que debido a complicaciones renales, el hombre se sometía a continuos tratamientos de diálisis.

Obviamente, como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándolo en la puerta del mismo. “Espérame aquí, compañero”, y Canelo, como siempre, esperaba pacientemente a su amigo. El hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa. Esa era una rutina que habían cumplido…