miércoles, 20 de junio de 2018

Croquetas de arroz



Hoy, nuestra amiga Ana del Grande, nos trae una receta diferente y muy apetecible. Me ha contado que la original lleva también una cebolla, 300 g de salsa boloñesa y mozarella. Su abuela, que era de Sicilia, las llamaba Arancini, plato originario de la ciudad de Mesina, de donde era ella.
Y después de este poquito de historia pasamos a la receta de Ana:

Ingredientes para 4 personas:

  • 500 gr de arroz
  • 1.200 ml de agua
  • 30 gr de mantequilla o margarina vegetal
  • 75 gr de guisantes (remojo)
  • 1 berenjena grande (remojo)
  • 100 gr de queso parmesano
  • Huevo y pan rallado para rebozar
  • Aceite de oliva suave

Elaboración:

Hervir el arroz a fuego medio hasta que se haya evaporado toda el agua. Quedará un arroz tierno y un poquito pegajoso.
Derretir la mantequilla y dejarla enfriar.
Hervir los guisantes y asar la berenjena (tipo escalivada).
Rallar el parmesano.

Una vez el arroz se haya enfriado, en un cazo aparte,  mezclarlo con la manteequilla o margarina derretida, los guisantes, la berenjena cortada a trocitos y el parmesano rallado. Mezclarlo bien, con la ayuda de un tenedor, hasta que quede una pasta.

Luego formaremos las croquetas (yo me ayudo con dos cucharas)
A continuación, las pasamos por pan rallado, seguidamente por el huevo batido, y luego otra vez por pan rallado. Es decir, le hago un doble rebozado.
Seguidamente se fríen en aceite de oliva .

Realizado por : Ana del Grande


¿Lo sabías? Como ya he comentado muchas veces, el arroz, junto a la pasta, constituyen unos de los platos principales para un enfermo renal y se pueden comer de mil maneras diferentes. Tener una dieta renal no tiene por qué ser aburrida, como muestra esta receta. Si estás en diálisis o eres trasplantado es conveniente que comas este plato con algo de proteínas. Si estás tomando medicamentos quelantes del fósforo, no olvides de tomarlo.


Ana Hidalgo




miércoles, 13 de junio de 2018

Personas y vidas. Xenia: "Vivir bonito, vivir con I.R.C."


Mi nombre es Xenia, tengo 29 años pero mi historia comienza hace 17 años,  cuando una mañana mi mamá fue por mí a la escuela porque los análisis que me habían realizado resultaron preocupantes y era necesario ingresar al hospital para practicar estudios especializados y obtener un diagnóstico preciso.
Fue así como, de repente, la Insuficiencia Renal Crónica en etapa terminal llegó a mi vida, así sin más, sin ni siquiera avisar que algo andaba mal en mí, sin síntoma previo alguno, sin decir “agua va”.

Me trasladaron a Nefrología donde me sometieron a diálisis peritoneal de manera urgente ya que mi cuerpo era una bomba de tiempo, intoxicado por las sustancias que mis riñones ya no podían filtrar.
En un principio no entendía nada de lo que pasaba, no comprendía la magnitud de la enfermedad, no sabía siquiera que la enfermedad tenia varias etapas, desconocía la palabra “terminal”; sin embargo, las visitas constantes al médico, sobre todo, las sesiones diarias de diálisis me hicieron ver que mi vida era diferente a la de los demás niños.

Doy gracias a Dios porque mi mamá era una candidata perfecta para ser donante.
Y llegó el día del trasplante, un 14 de febrero de 2003, día del amor en mi país, una fecha doblemente especial, donde tuve la oportunidad de vivir lo que es el amor más grande que existe, cuando una madre es capaz de dar la vida por un hijo, y a la vez, una fecha en la que me di cuenta de lo que estaba viviendo. Fue ahí donde observé que solo tenía dos caminos, que aunque los dos me llevaban al mismo destino, vivir con IRC; tenía que elegir el más fácil para mí. El primero era lamentarme por mi enfermedad, vivir como una enferma, autocompadeciéndome o... vivir bonito, disfrutando de cada detalle que la vida nos regala, de manera optimista y feliz por tener otra oportunidad de vivir. Por su puesto elegí la segunda opción.

Claro que no es fácil mantener una actitud positiva todos los días, pero es una lucha diaria y constante, cuando digo vivir bonito no me refiero a tener una sonrisa todos los días en la cara, vivir bonito también es caer, rompernos de vez en cuando, cansarnos, conocer nuestros límites, pero siempre debemos afrontar los golpes, seguir adelante y aprovechar la vida que tenemos de la mejor manera.

Personalmente creo que vivir bonito es olvidar mi enfermedad cada vez que estoy disfrutando al lado de mi familia, cuando estoy cumpliendo mis metas, cuando disfruto de un viaje, cantar y bailar cada vez que tengo oportunidad; no sentir que una enfermedad es una limitante para vivir de la manera más normal posible. Aunque por momentos, cuando estoy a solas, puede llegar esa sensación de tristeza y, ¿por qué no?, ese sentimiento de frustración, pero, a pesar de ello, siempre las ganas de vivir y seguir disfrutando de la vida salen a flote. Vale la pena cada día vivido, ganar cada día esa batalla al despertar y sentirte vivo, eso es una victoria más allá de la enfermedad.

Actualmente tengo 15 años de trasplante. En 2015 tuve que pasar por terapia de plasmaféresis ; dos años después tuve un segundo tratamiento de plasmaféresis pero un poco más agresivo por lo que mi injerto ha sufrido daño.
Hace un par de días me realizaron una biopsia para ver el daño del injerto y estoy en espera de los resultados. Estas situaciones son las que me hacen flaquear como enferma renal, no obstante, no pierdo la fe de que todo estará bien e independientemente del resultado trato de tomar fuerza para afrontar lo que venga y seguir viviendo bonito.

Xenia Martinez

Gracias, Xenia, por dejar tu testimonio y por tus palabras llenas de vida y de fuerza. Seguro que muchos enfermos se sentirán un poco más acompañados y con menos temor en este camino de la enfermedad renal.


Ana Hidalgo






domingo, 10 de junio de 2018

Pollo al ajillo


El pollo al ajillo es un clásico de la cocina tradicional española y rara es la persona que no lo cocina alguna vez o que no lo ha probado nunca. El ingrediente estrella es el pollo, y os animo a que la preparéis porque además de muy sencilla y rápida, queda riquísima y no se echa en falta para nada la sal.

Ingredientes:

  • 1 pollo a trozos pequeños
  • 8 o 10 dientes de ajos 
  • 1 hoja de laurel
  • 300 ml de vino blanco (si tienes de Jérez, mucho mejor)
  • 1 ramita de romero y otra de tomillo (al gusto)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra
  • Perejil picado 

Elaboración

En una cazuela ancha echamos el aceite y se añaden los dientes de ajo sin pelar; yo les hago un corte para que se hagan mejor. Se dejan que vayan haciéndose a fuego medio, teniendo cuidado de que no se nos quemen. La idea es que dejen el aceite bien aromatizado para luego freír el pollo. Cuando vemos que están blanditos, más o menos unos 5 minutos, se retiran y se reservan.

Los trozos de pollo se sazonan con pimienta y se añaden al aceite aromatizado, junto con la hoja de laurel, la rama de romero y el tomillo.
El pollo debe quedar bien frito y doradito. Se deja hacer a fuego medio y le iremos dando la vuelta a los trozos según vayamos viendo que se van dorando. Para que quede bien hecho tardará unos 15 o 20 minutos. Pensad que no se trata solo de dorarlo, sino de cocinarlo para que quede bien hecho por dentro y tostadito por fuera.

Cuando vemos que el pollo está casi listo, se le quita el aceite sobrante, dejando sólo un poco, y se añaden los ajos que teníamos reservados y a continuación agregamos el vino.
Dejaremos cocer hasta que el vino haya reducido casi por completo. Cuando apagamos el fuego se añade el perejil picadito.
Este plato se puede acompañar con un arroz blanco, un puré de patatas o una simple ensalada.
¡Qué aproveche!

¿Lo sabías? Las hierbas aromáticas sustituyen a la sal aportando mucho sabor y aroma a los platos. Es un plato ideal para trasplantados y para los que están en diálisis. Si estás en prediálisis y tienes que reducir las proteínas, come una pequeña porción y controla durante el día la ingesta de proteínas.


Ana Hidalgo


domingo, 3 de junio de 2018

Cómo me cuido yo y como cuido mi riñón



Mucha gente me pregunta que qué hago para llevar con mi riñón más de 26 años. Me dicen que les cuente cómo me cuido, qué hago, que tipo de vida llevo... Ya publiqué hace un tiempo un artículo, "Cómo cuidar nuestro injerto renal", donde explicaba los cuidados que hay que tener cuando se está trasplantado, pero hoy voy a contaros cómo me he cuidado y cómo me cuido yo, incluso ahora que ya no está en las mejores condiciones.

Siempre he sido una persona que me ha gustado cuidar mi físico y mi salud, y me ha interesado aprender todo lo relacionado a mi enfermedad para poder cuidarme mejor. Si tienes esas ganas de cuidarte y ese deseo de encontrarte mejor, ya tienes mucho camino recorrido. Todo es cuestión de ponerlo en práctica, ser constantes y no rendirse.

Llevar una alimentación sana, equilibrada y adecuada a cada etapa de la enfermedad es una de las cosas más importantes. Como yo comencé mi enfermedad desde muy niña, mi madre se acostumbró a hacerme la comida sin sal y sin grasas... y así hemos comido siempre toda la familia. Eso no quiere decir que si salgo a comer fuera, o me voy de vacaciones no cometa algún que otro exceso... es normal. Lo que sí hago es compensarlo al día siguiente, o en cuanto vuelvo de mis vacaciones.

Otra de las cosas muy importantes para mantener una buena calidad de vida y mi riñón en unas condiciones óptimas, ha sido y es que siempre me ha gustado hacer ejercicio. Desde bien jovencita empecé a ir al gimnasio; he cambiado de actividad física mucha veces: aeróbic, fitness, danza del vientre, máquinas, yoga, baile español... hasta la actualidad que hago Zumba y Pilates. Esta actividad física que he realizado y que sigo manteniendo, ha logrado mantener mis huesos y mi sistema cardiocirculatorio en buenas condiciones, a pesar de la diálisis, de la cortisona, de los inmunosupresores... No es necesario matarse a realizar ejercicio. Solamente con caminar media hora diaria a buen ritmo, estamos consiguiendo un efecto muy positivo para nuestra salud.

Importante e imprescindible es, también, tener la agenda bien controlada, donde anotar todas las visitas médicas y citas que tenga, ya que no solo acudo al nefrólogo, también lo hago al dermatólogo, oftalmólogo, dentista, citología, colonoscopia... en fin, que hay que estar pendiente de todo nuestro organismo, sobre todo porque tomamos inmunosupresores y corticoides con una cantidad enorme de efectos colaterales.


Y por supuesto, los cuidados corporales y faciales. Siempre lo digo, pero el cuidarme y arreglarme, ir bien peinada y maquillada, hace que me sienta mucho mejor, me ilumina la cara y me sube la autoestima. Siempre que puedo, cuando el bolsillo me lo permite, voy a realizarme algún tratamiento facial o corporal, o algún masaje que me relaja o me da más energía según el momento.
Soy muy constante en la aplicación de cremas y lociones para mantener mi rostro y cuerpo hidratado. Tengo mucho cuidado de la exposición al sol, ya que debido a los inmunosupresores tengo la piel sensibilizada a la luz solar. Por ello me aplico, todos los días, una crema de alta protección solar en la cara, aunque esté nublado, y otra, en el cuerpo, en las partes expuestas al sol.

El estado de ánimo ayuda enormemente a encarar mejor todos los problemas que se me presentan. Soy una persona positiva, tenaz, persistente y con mucho empuje para seguir luchando. Esas cualidades las he ido forjando poco a poco, comprendiendo que la vida es lo que yo quiero que sea y creciéndome ante cada obstáculo y problema. Tengo mis épocas malas, eso es normal, pues tiene que haber un equilibrio entre las emociones buenas y malas, pero sé que no va a durar y hago todo lo posible para salir de esa situación.

Ahora se me presenta una época en la que tengo que volver a cuidar mi alimentación con la dieta especial (potasio, fósforo, proteínas) y lo hago con tranquilidad, buscando nuevos platos que me ayuden a mí y a otras personas a sentir que se puede comer bien, aún llevando esta dieta. Sigo cuidando mi riñón con más esmero, si cabe, para que me dure todavía un tiempo más.

Esto es, a grandes trazos, más o menos, lo que hago para cuidar mi riñón. Espero que todos los que hayáis sido recientemente trasplantados toméis buena nota y os dediquéis a cuidar vuestro injerto y a cuidaros vosotros mismos, sin obsesionaros, pero sabiendo que, en vuestro interior, tenéis un "regalo" precioso que os ha salvado la vida.


Ana Hidalgo


miércoles, 30 de mayo de 2018

Sobre la salud y cómo nos engañan. Por Fede Montes

Frederic Montes

¿Nos engañan con la salud?

No es la primera vez que nos ocurre. Abrimos un artículo en Internet que nos interesa y en el pie de ese mismo artículo nos encontramos anuncios acerca de supuestas sustancias milagrosas que prometen curarnos de todo tipo de males, eso sí, previo pago.
Habitualmente aluden a propiedades beneficiosas de determinados productos que, o bien no conocemos (algo con aspecto de planta o fruta tropical) o es algo muy conocido pero que, por alguna razón que desconocemos, los médicos no han querido contárnoslo. ¿Les suena?

¿Engañan solo a los más tontos?

No. Y es que todos estamos igual de expuestos de igual forma a la mentira y la manipulación, los tontos y los listos o los que parecen más listos. No todo el mundo sabemos de química, biología, medicina, tecnología, ingeniería, etcétera como para saber si lo que nos dicen es cierto.

Vean la siguiente imagen.



¿Les parece a ustedes que las líneas azules hacen pendiente? Compruébenlo poniendo un objeto recto: ¡no tienen ninguna pendiente! pero nuestro cerebro ha decidido ver lo que no es. ¿No ha sido muy difícil verdad? Ni la persona con más cociente intelectual está libre de sucumbir a los engaños. Tengan en cuenta que los enfermos crónicos (junto con los enfermos de cáncer) somos uno de los colectivos que más en el punto de mira estamos de estos estafadores. Lo único que podemos hacer es informarnos y no dejarnos llevar por la desesperación.

¿En qué consiste el engaño?

Desde hace mucho tiempo han existido los que venden crecepelos y se quedaban calvos. O los que venden el elixir de la eterna juventud y que con el paso de los años hemos visto cómo envejecían y morían. ¿Por qué les hacían caso? Y lo peor ¿por qué les seguimos haciendo caso? Porque nos venden ilusiones, nos dicen lo que queremos oír en el momento en que lo necesitamos oír. Y es por eso que se aprovechan de nosotros y nuestra situación y se quedan con nuestro dinero. Es un juego muy mezquino pero existe. Enfermos, como nosotros, que vivimos cansados de nuestra enfermedad crónica y que de repente nos prometen que nos sentiremos mejor, incluso algunos que nos dicen que nos curaremos de ese mal porque los médicos y las farmacéuticas conspiran contra nosotros. Es imposible no verse tentado.

¿Qué hay de cierto en todo lo que intentan vendernos?

Absolutamente nada es cierto. Y si hay algo cierto lo usan con fines manipulativos y trampas lógicas. Lo mejor que nos puede pasar tomando estas terapias es que nos quedemos como estamos, porque algunas de ellas son muy tóxicas y peligrosas y podemos empeorar nuestra situación.
Desgraciadamente para nosotros, los que ya estamos en fase terminal y tenemos ya insuficiencia renal crónica, no existe nada que nos devuelva a nuestro estado anterior. Todo aquél que nos diga que se puede revertir les está engañando. Y el motivo no es más que el crematístico, quieren su dinero. Yo sería el primer interesado en que cierta planta le devolviera a mis riñones la capacidad de generar entre 0,5mg/dL y 1.2mg/dL de creatinina. Pero la realidad es testadura y no hay ningún caso demostrado. De momento tenemos el trasplante como una muy buena solución.

Muchos de ellos utilizan el denominado Efecto Placebo, es decir, la sugestión que nos inducimos nosotros mismos al tomar un supuesto “medicamento” sin efecto terapéutico alguno sintiendo una mejora subjetiva de nuestro estado. Pero eso no cura nada.

Entonces, ¿podemos confiar ciegamente en las farmacéuticas? Las farmacéuticas no son ningunos santos, desde luego, pero afortunadamente para nosotros ellos tienen que demostrar que lo que nos aplican funciona y lo tienen que hacer de manera científica a través del método científico. Y es que en el pasado hemos vivido cosas realmente horribles, como las recomendaciones médicas de que fumar era sano o los espeluznantes casos que todavía colean de la Talidomida. Eso ha hecho el sistema mucho más seguro para no volver a vivir estos casos. Si esto fuera cierto, ¿cuántos médicos creen que deben callarse en todo el mundo y dejar morir a sus familiares o ellos mismos en esta conspiración a gran escala?

“Pero los medicamentos tienen muchos efectos secundarios”. Sí, algunos más que otros. Lamentablemente no hay nada que sea inocuo. Cualquier cosa que “funcione” y que entre en nuestro organismo puede desencadenar una reacción alérgica, taponar un conducto, provocar respuestas no deseadas, aumentar riesgos de otras enfermedades. Piense en un simple trozo de pastel y en cómo puede afectarnos las grasas trans en el colesterol, el azúcar, el gluten en celíacos, el sodio para los enfermos renales o cardiovasculares. O piense en cómo nos afecta el potasio, presente en la mayoría de alimentos que consumimos.

“¿Y por qué deberíamos fiarnos del método científico?” No siendo perfecta, porque no lo es, la Ciencia de momento es el único método que nos ayuda a superar nuestros propios sesgos. Es decir, se realizan unos estudios que tienen que pasar por una serie de estados y se tienen que poder replicar para poder encontrar lo que llamamos falsabilidad, para al final entregar unos estudios que se revisarán por otras personas expertas y lo pondrán en público para que al final cualquiera pueda comprobar qué hay de cierto en ello. No sería la primera vez que en Ciencia tiene que volver sobre sus propios pasos y admitir que aquello que considerábamos cierto luego no lo era y viceversa.

jueves, 24 de mayo de 2018

Aprende a no pensar en los "Y si..." tan temidos y agobiantes



Con estas dos palabras,"y si...", reflejamos, a menudo, el pasado: "y si hubiera hecho tal cosa, y si hubiera sido de esta forma"... y a la vez, reflejamos nuestro temor a lo que pueda pasar en un futuro: "y si me falla el riñón" o "y si las cosas no salen como yo quiero".

A veces, en contadas ocasiones, me paro a pensar que hubiera sido de mi vida de haber sido una persona sana. ¿Hubiera sido diferente? ¿Sería como soy ahora?... ¿mejor?...¿peor?... La verdad es que me cuesta imaginarlo, porque toda mi vida la he pasado entre médicos, agujas, hospitales, pruebas dolorosas y la enfermedad.

Pero a pesar de todo, de todos mis sufrimientos, malas épocas y etapas en la vida que parece que todo se confabula para ponerse en tu contra, considero que tengo una vida bastante afortunada y estoy contenta de estar ahora escribiendo estas líneas para contároslo.

Es más, pocas veces me he arrepentido de alguna decisión que haya tomado. Más bien al contrario, creo que si alguna vez tenemos que lamentarnos de algo, mejor que sea de algo que hicimos mal o de algo en lo que nos hemos equivocamos, no de algo que ni siquiera hemos intentado.

Se que los enfermos renales hemos pasado, pasamos y pasaremos por etapas en nuestra enfermedad de todo tipo, desde estar estupendamente bien, hasta parecer que no podemos levantar la cabeza. Por eso, pienso que debo disfrutar y saborear la vida, hora a hora, minuto a minuto, porque nos puede cambiar de golpe y en un instante. Aunque también pienso que no sólo me puede pasar a mi, que tengo una enfermedad crónica, sino que le puede ocurrir a cualquiera, por muy sano que esté.

Intento no agobiarme con los problemas pequeños y solucionarlo a medida que van llegando. Trato de "no comerme el coco", con lo que pueda suceder el día de mañana, aunque me esfuerzo en tomar conciencia de que llegado el momento de algún problema mayor, pueda asimilarlo.

Es complicado, por no decir imposible no pensar en estas dos palabras "y si"...; y si pasa esto, y si pasa aquello... pero tenemos que esforzarnos por aprender a vivir el momento y dejar el "y si" aparcado en un rincón lejano de nuestra mente. De esta forma podremos disfrutar mejor de los buenos momentos y de la gente que nos rodea.
Cada vez que pensamos en qué habría ocurrido si hubiéramos tomado una decisión diferente en determinado momento no solo estamos dejando pasar muchas cosas bonitas y perdiendo el presente, sino que además perdemos la posibilidad de disfrutarlo.

Hay personas que pasan toda su vida con los temidos “y si” en su cabeza. Es una situación estresante y muy desagradable que les bloquea y, muchas veces, les impide seguir adelante.
Estas personas se preocupan por todo, le dan mil vueltas a cada situación, y lo más probable es que, en la mayoría de las ocasiones, todo lo que piensan o creen no sea real.
Si ves que los pensamientos de lo que pueda acontecer te agobia y te provoca ansiedad, es necesario que busques la ayuda de un profesional que te enseñe a relajarte y reducir esa ansiedad.

Pero lo mejor que puedes hacer es.... VIVIR EL PRESENTE,  que como dice la misma palabra es un regalo cada día. 



Ana Hidalgo





miércoles, 16 de mayo de 2018

Libro "Oficio de Héroe" de Nuria Sánchez-Gey


Quiero presentaros el libro "Oficio de héroe" y su autora, la periodista, Nuria Sánchez-Gey.
Trata de la biografía de Luis Rodríguez, enfermo renal desde su infancia y que ha sufrido hasta cinco trasplantes renales. Con este libro, además de dar a conocer la enfermedad renal, se pretende sensibilizar a las personas de la importancia de la donación.
Os recomiendo su lectura, porque seguro que a muchos os ayudará a sobrellevar mejor todos los problemas y obstáculos que se presentan siendo enfermos renales.

Y ahora os dejo con Nuria que os lo explicará con más detalle:

Hace poco más de un año me llegó una petición que aunque en un primer momento me asustara me enseñó que si no te arriesgas no ganas.
El primo de una amiga de la infancia me proponía escribir la historia de un joven que había vivido cinco trasplantes de riñón. Ni la propuesta era fácil, ni mucho menos compaginarlo con mi dedicación profesional. Intenté poner muchas trabas para comprobar si el interés de este joven era fuerte para la hazaña en que me metía. Pero todo lo que le pedía lo conseguía y poco a poco me fue atrapando, él y su historia.

A esto se une que mi padre recibió un riñón de un donante anónimo, un órgano que no solo le cambió la vida a él sino a toda mi familia, ¿cómo podía yo ahora decir que no a una petición así? Superé el respeto inicial a la escritura, y puse fecha.

-Cuando termine mi programa en junio me pongo con las entrevistas, le dije.
Para eso quedaba unos tres meses. Él nunca se quejó. Cuando llegó el momento, le llamé, estaba ingresado, su riñón, su quinto riñón, no iba bien. En ese momento me di cuenta. Los tiempos para los enfermos renales no son los mismos tiempos que para otras personas. Tienen un órgano "prestado". Y supe que no podía perder un momento. Con un gran hándicap. En mi cuerpo estaba creciendo una personita.


De esta situación, y de tres meses de entrevistas y seis de escritura ha nacido 'Oficio de Héroe'. Un libro donde una periodista que nunca antes había pensado en escribir narrativa cuenta la experiencia que viven los padres de un bebé que nace con problemas renales, la lucha ante una enfermedad con tratamientos muy nuevos y duros, el inicio de la diálisis peritoneal, los años en el colegio, las continuas infecciones y los múltiples ingresos, el empeoramiento, los trasplantes fallidos, la hemodiálisis... Pero a la vez, la positividad de esta familia, el apoyo de los servicios médicos, la mejora de las técnicas en los últimos 40 años, la complicidad entre padres y la amistad entre pacientes. Pero también las ganas de vivir de esta familia -de Luis, sus padres y sus hermanos- el apoyo de profesores, sanitarios, amigos...

No es un libro de autoayuda pero sí un libro que te ayudará a apreciar lo que tienes y sobre todo a ver cómo la vida es gris si dejas que lo sea y ante lo más difícil siempre se puede encontrar el arcoiris.
Eso es lo que yo he aprendido de esta familia. Una familia que aprendió a vivir viviendo. Una familia a la que no han parado cuatro rechazos ni siquiera el último que fue de su madre.

Ahora Luis tiene tres riñones, uno de nacimiento, otro donado por su madre y el tercero, el que le mantiene alejado de la cruel máquina de diálisis, donado hace poco más de un año por su hermano.
En este libro se narra la historia de muchos héroes, héroes anónimos que luchan cada día para hacer la vida del otro mejor. Y eso exactamente es lo que espero conseguir cuando leas este libro, que tu vida haya mejorado.

'Oficio de Héroe' 
Autora: Nuria Sanchez-Gey Valenzuela
Editorial: Cazador de Ratas   Comprar Libro

Para saber más:
La voz de Cádiz  "Mi mayor cicatriz se creó cuando perdí el riñón de mi madre
Diario de Cádiz  'Oficio de héroe', una vida de hospital 'compatible'con la esperanza



Ana Hidalgo






domingo, 13 de mayo de 2018

Verduras salteadas con arroz blanco


Hoy tenemos otra receta que nos envía nuestra amiga Ana del Grande. Es un plato basado en las verduras que más podemos comer los enfermos renales ya que contienen poca cantidad de potasio. Puede servir como primer plato o como acompañamiento de carne o pescado.

Los ingredientes para 4 personas son: 

  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento verde
  • 1 berenjena
  • 2 calabacines
  • 2 cebollas 
  • 2 cucharas soperas de aceite de oliva virgen
  • Hierbas provenzales
  • Aceto balsámico de Módena
  • Arroz

Preparación:
Las verduras se cortan a trozos pequeños y se ponen a remojo la noche anterior. Se cambiará el agua varias veces durante el proceso.


Elaboración:
Las verduras se escurren y se colocan en una cazuela con aceite (todo en crudo). Se dejan cocer con el aceite y la misma agua que van soltando. Se las puede sazonar con hierbas provenzales mientras se cuecen.
En una olla aparte se hace un arroz blanco cocido.
Una vez hechas las verduras y el arroz se mezclan y se sirven rociados con aceto balsámico de Módena al gusto para darle más sabor.



¿Lo sabías?. El arroz constituye uno de los platos principales para un enfermo renal y se puede comer de mil maneras diferentes. Para los que están en diálisis o trasplantados es conveniente que lo coman con algo de proteínas (carne, pescado, huevos).  Es un plato sencillo que se puede hacer para varios días.

Realizado por: Ana del Grande



Ana Hidalgo



martes, 1 de mayo de 2018

Personas y Vidas. Mónica, enferma renal: Mis mejores decisiones



Cuando leí el blog de Ana fue un disparador para empezar a tomar conciencia de otra manera de todo lo vivido hasta hoy.
Como no me conocen aquí va mi presentación: ¡Hola! Soy Mónica, Argentina, madre, esposa, hermana, amiga y Enferma Renal Crónica. Tengo 46 años y nací con esta enfermedad que ya sabemos que es para siempre.

Si bien nací con E.R.C.,  la enfermedad me dijo: "¡Aquí estoy!" a los 8 años, y me empezó a enseñar “que las agujas no son tan terribles”, que los remedios se toman a horarios, que nos tenemos que cuidar mucho del calor, que el agua es vida, que las frutas y verduras son buenísimas, que los chocolates no tanto... ¡Qué las proteínas se controlan!... así, entre colegio, figuritas, amigos, e ingresos hospitalarios, llegó la adolescencia, y con ella mi primera cirugía.
Me intervinieron el riñón izquierdo y sucedió cuando tenía 16 años; fue muy larga, con muchos días en la clínica y una recuperación lenta, pero valió la pena. Me permitió un tiempo de mejoría y bienestar.

Terminé el secundario, empecé la universidad, el amor llegó y con él la necesidad de formar una familia.

A los 22 años llego Santi, el embarazo fue muy controlado y muy duro físicamente para mí, el aumento de peso, los edemas, la tensión arterial, los dolores, los meses de calor, no fueron fáciles de llevar.


Cuando supe del embarazo, junto con la alegría de la noticia, comenzó la preocupación, así que comenzamos a trabajar juntos, con el equipo médico, para tomar todas las precauciones, para poder prevenir, estar preparados y solucionar, cada situación nueva que pudiera presentarse. Llegué a término con mi embarazo, los últimos meses, haciendo mucho reposo, controlándome con el doble de ecografías y análisis.
Santiago llegó en enero del 95 y mi vida en ese momento cambio para siempre.

Tres años después, mi riñón, como era previsto, dejó de funcionar y tuvieron que sacarlo. Así que, a enfrentar otra situación nueva, sabiendo que mi riñón derecho también estaba afectado y había bajado mucho su función renal.  No les voy a contar sobre dolores, ingresos, diálisis, proteínas, anemias, cansancio, doble J, dietas y lo que cada uno sabe que trae consigo la I.R.C, ¡pero si les voy a contar sobre decisiones! Las mías en este caso.

La primera fue no dejar que la I.R.C. fuera un límite; ni ser una espectadora de lo que me estaba sucediendo, para eso tuve que estudiar, estudiar e instruirme mucho sobre ella.
La segunda fue aprender a convivir con las molestias constantes que genera la enfermedad renal; saber cuándo parar a tiempo, saber escuchar no solo a mi cuerpo, sino a los médicos que me ayudan (algo que continuo aprendiendo y es lo que más me cuesta a veces).


¡Intento disfrutar plenamente de la vida y de cada momento que me toca vivir, de los buenos y de los no tan buenos también!

Así que, cuando puedo, hago caminatas, trepo a alguna montaña, juego al paddle, me tiro en tirolesa, voy al gimnasio...  siempre con el consentimiento del médico (aunque muchas veces a regañadientes).

Pasaron cinco años y volvió en mí, nuevamente, la necesidad de ser mamá, decisión que fue muy cuestionada por los médicos, argumentando posibilidades ciertas con las cuales convivo hoy.
Lo primero que plantearon era la pérdida de función renal (que de todas maneras iba a suceder), dolores más intensos (que estaban pronosticados también). Posibilidad de diálisis/trasplante (a causa de deterioro irreversible de la función renal).
Así que, frente a ese panorama, con 28 años en mi haber y un solo riñón, tomé la decisión de un segundo embarazo.


¡Fue sorprendentemente maravilloso! Solo subí 6 kg en todo el embarazo, no sufrí muchos dolores, los edemas no fueron tantos, trabajé hasta último momento, siempre cumpliendo las horas de descanso, reposo, caminatas, alimentación, cuidados prenatales para la beba, ecografías, análisis y todo lo que sugerían los doctores para mí.

Clara llego a los 8 meses de gestación, pequeña pero muy sana gracias a Dios, nació por cesárea para poder realizarme una ligadura de trompas consentida, esta vez a regañadientes por mí.

Después de un par de años de la llegada de Clara, comenzaron las complicaciones nuevamente. Pero esta vez eran un poco más duras; mi riñón derecho perdió mucha más función renal y eso trajo otros panoramas a mi vida.
Tengo días duros unos más que otros, continuo aprendiendo a convivir con esta enfermedad, soy consciente de lo que va a llegar, pero no vivo pendiente de eso.

Estoy siempre controlada, atenta y alerta a cada situación nueva, agradecida a mi médico de tantos años ¡Que siempre respetó mis decisiones!

¡PODER DECIDIR!, sigue siendo muy importante para mí.
A PESAR DE LA I.R.C TENGO UNA VIDA PLENA. ¡LA VIDA QUE ELEGÍ LLEVAR!

Monica Gauna.

Gracias, Mónica, por compartir tu historia con nosotros. Seguro que más de uno o de una, se sentirá identificado y el leer tu experiencia les servirá de apoyo y ayuda moral.

Ana Hidalgo



miércoles, 25 de abril de 2018

A ti, campeón. A ti, mi riñón querido


A ti, campeón. A ti, que has formado parte de mí durante la mitad de mi vida. A ti, que he cuidado y he mimado, y que cuido y mimo con tanto cariño todavía. A ti, que has cumplido con tus obligaciones de manera impecable durante todos estos años, y que ahora estás ya tan cansado, que te vas apagando poco a poco... Todavía estás ahí, luchando por darme lo mejor de ti, trabajando, aunque con tropiezos y obstáculos. Ya no puedes controlar que el potasio y el fósforo estén en los niveles correctos y la proteína, esa dichosa proteína,  se te escapa por la orina, como si de la espuma de una cerveza se tratara.

Pero, ¿sabes?. No estoy triste, ni siquiera enfadada contigo, porque estás haciendo más de lo que me hubiera podido imaginar. Me has dado, más de 26 años de una calidad de vida estupenda, he vivido contigo muchos acontecimientos, unos buenos y otros no tanto, pero ahí estabas tú, cuidando de mí. Y espero que sigas estando durante un tiempo más.

¿Te acuerdas de nuestros comienzos? Tú estabas muy mal cuando entraste en mi cuerpo, y yo pensaba que no te pondrías en "marcha", que había sido un completo fracaso. Pero después de 21 días de desesperación, comenzaste tímidamente a funcionar y ... ¡mira! ... hasta hoy que sigues con tu función, aunque ya más lentamente.

Por eso te escribo, para darte ánimos, para que sigas conmigo un tiempo más y sigamos cumpliendo nuestras metas y objetivos. Yo intento facilitar esa maravillosa tarea del filtrado y la eliminación de toxinas y orina, lo máximo posible, con una buena dieta, realizando ejercicio y cuidándome... y cuidándote.

En fin, que quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ser tu compañera de vida, y muy agradecida al donante que me hizo tan grandioso regalo.





Ana Hidalgo



martes, 17 de abril de 2018

Arroz con alitas de pollo


El arroz es uno de mis platos preferidos y me gusta hacerlo de muchas formas. Para los enfermos renales es un plato que no debe faltar en nuestro menú semanal.  Hoy lo he hecho, un poco "inventado" por mí y que ha salido muy bueno, por lo que lo añado a la lista de mis platos frecuentes. Se trata de un arroz con alitas de pollo. Y aquí os dejo la receta.

Ingredientes para 4 personas:

  • Alas de pollo (2 o 3 trozos de alas por persona)
  • 300g de arroz
  • 700 ml de caldo casero (el doble de arroz y un poquito más)
  • 1 pimiento verde
  • 1/2 pimiento rojo
  • 2 dientes de ajo
  • 100g de habas congeladas
  • 75g de guisantes congelados
  • Romero seco. Pimienta negra
  • 2 cucharadas de tomate frito
  • 1 cucharadita de pimentón
  • Aceite de oliva
Preparación:

La noche antes cortaremos a trocitos los pimientos y los pondremos a remojar. También se pueden poner en remojo las habas y los guisantes. Cambiaremos el agua varias veces durante el tiempo del remojo.
Se tendrá preparado el caldo casero con antelación (puedes poner un muslo de pollo y pavo, o una carcasa, un hueso de ternera, una ramita de perejil, una hoja de laurel, un trozo de puerro...)


Elaboración:

En primer lugar, herviremos las habas y los guisantes durante unos minutos. Se escurren y se reserva.
En una paellera o en una cazuela ancha se echa aceite y se fríen las alas de pollo, sazonadas con pimienta y romero al gusto. Se dejan dorar bien, y se retiran un poco, para añadir, a continuación, los pimientos. Se dejan que pochen bien y, seguidamente, añadiremos el ajo bien picadito. Se dan unas vueltas y se echa una cucharadita de pimentón dulce, con cuidado de que no se queme. También se añade el tomate frito y se da unas vueltas. Se deja hacer unos minutos.

Después añadimos las habas y los guisantes y, con la cazuela tapada, lo dejaremos cocinar unos 5 minutos más a fuego suave. Echamos el arroz y removemos bien, durante un minuto y enseguida se echa el caldo. 
Si vemos que el arroz se seca, no tengáis problema de añadir un poco de agua. 
El arroz debe quedar en su punto y sin caldo. ¡Y a comer!

¿Lo sabias? El arroz es uno de los alimentos indicados para el enfermo renal, ya que aporta mucha energía con muy poca cantidad de proteína, fósforo y potasio. Para quitar aún más el potasio de las verduras, antes de realizar la paella se pueden hervir unos minutos. 
Recuerda que las verduras congeladas contienen menos potasio que las frescas. 



Ana Hidalgo





lunes, 16 de abril de 2018

Canelo, una historia de lealtad


Canelo era el perro de un hombre que a finales de la década de los 80 vivía en la trimilenaria ciudad de Cádiz, España. Una mascota que seguía a su dueño a todas partes y en todo momento.
Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero. La compañía y el cariño mutuo los hacía cómplices en las miradas y hasta en los gestos.
Cada mañana se les podía ver caminando juntos por las tranquilas calles de la ciudad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. Tres veces a la semana unos de esos paseos eran hacía el Hospital Puerta del Mar, ya que debido a complicaciones renales, el hombre se sometía a continuos tratamientos de diálisis.

Obviamente, como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándolo en la puerta del mismo. “Espérame aquí, compañero”, y Canelo, como siempre, esperaba pacientemente a su amigo. El hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa. Esa era una rutina que habían cumplido durante mucho tiempo.

Cierto día el hombre sufrió una complicación en medio de su tratamiento, los médicos no pudieron superarla, debió ser internado, y a los pocos días falleció. Mientras tanto, Canelo, como siempre, siguió esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. Pero su dueño nunca salió.

El perro permaneció allí sentado, esperando. Ni el hambre ni la sed lo apartaron de la puerta. Día tras día, con frío, lluvia, viento o calor seguía acostado en la puerta del hospital esperando a su amigo para ir a casa.
El personal del hospital le explicaba al perro que debía irse a casa, que su dueño habia fallecido, pero el perro no tenía intenciones de separarse de allí. Los días se transformaron en meses y los meses en años


Los vecinos de la zona se percataron de la situación y sintieron la necesidad de cuidar al animal. Se turnaban para llevarle agua y comida, incluso lograron la devolución e indulto de Canelo una ocasión en que alguien hizo una denuncia y la perrera municipal se lo llevó para sacrificarlo.
Nunca se aburrió. Nunca se fue en busca de alimento. Nunca buscó una nueva familia. Sabía que si su único amigo había entrado por esa puerta, por allí debía volver a salir como siempre, y él lo esperaría para volver juntos a casa.

La asociación Agadén lo adoptó y se encargó de cuidar de él. Quisieron darlo en adopción, pero el perro siempre huía para regresar una y otra vez a la puerta del hospital a esperar a su querido y único amigo. La gente de Cádiz lo cuidaba y Canelo se convirtió en el perro del pueblo, en el perro de todos.

DOCE AÑOS fue el tiempo que el noble animal pasó fuera del hospital esperando la salida de su amo con amorosa, estoica e inquebrantable paciencia.

La espera llegó a su fin el 9 de diciembre de 2002, cuando tristemente, Canelo murió atropellado por un auto a las afueras del hospital, cuyo conductor huyó. La vida de Canelo se escurrió por la estela dibujada con su lealtad, pero nos dejó lo único que nos podía dejar: un inolvidable mensaje de amor. Canelo sólo vivía para encontrarse con su dueño, y ahora en la muerte, por fin regresaba con él.

La historia de Canelo fue muy conocida en toda la ciudad de Cádiz. El pueblo gaditano, en reconocimiento al cariño, dedicación y lealtad de Canelo, puso su nombre al callejón y anexo al hospital en el que solía merodear y un relieve en la pared recuerda a este excepcional animal.

Fuente: Pasitos cortos 

A Canelo que durante 12 años esperó a las puertas del hospital a su amo fallecido.
El pueblo de Cádiz como homenaje a su fidelidad. Mayo del 2002.








Ana Hidalgo



                                 

sábado, 24 de marzo de 2018

Calabacines rellenos



Hoy tenemos una receta que nos la envía Ana del Grande, unos deliciosos calabacines rellenos que, en el caso de Ana, son redondos, aunque los podéis hacer con los normales, los alargados. Lo bueno de los calabacines es que aceptan muchos rellenos, en este caso es con carne, pero también se pueden hacer con pollo, atún, huevo, pescado, verduras...

Ingredientes para 4 personas:

  • 4 calabacines redondos
  • 300 gr de carne picada de ternera (o mezcla, cerdo y ternera)
  • 1/2  cebolla
  • 1/2 pimiento verde
  • 1 ajo tierno
  • Pan rallado
  • Queso para gratinar

Elaboración:
Se hierven los calabacines durante diez minutos. Luego se dejan enfriar. Se parten por la mitad y se les quita la pulpa.
En una sarten aparte se sofrie la cebolla, el pimiento y el ajo tierno. Se dejan unos minutos y a continuación se añade la carne picada.
Una vez la carne está dorada se le hecha la pulpa del calabacín picada y se  remueve bien hasta que queda una pasta. Se puede cuajar echándole una yema de huevo batida (opcional).
Se ponen las 8 mitades de los calabacines sobre una bandeja untada con aceite de oliva y se rellenan con la carne. Se espolvorean con el pan rallado y el queso rallado y se gratinan al horno durante 10 minutos.  ¡¡Y a comer!!

¿Lo sabías? Recuerda que si tienes restricción de potasio debes realizar el remojo de las verduras; en el caso de los calabacines, al ser enteros, si te caben en algún recipiente, los puedes remojar, si no, con doble cocción ya eliminas una buena cantidad de potasio. Es un plato bastante completo, por lo que se puede comer como plato único.

Receta de: Ana del Grande

Ana Hidalgo



martes, 6 de marzo de 2018

Informes hospitalarios que han quedado para la posteridad (Humor)



ESTOS MÉDICOS…

Dicen que los médicos no saben escribir, pero hay algunos que tampoco se les da bien redactar.

Informes hospitalarios que pasarán a la posteridad! Frases sacadas de historiales médicos o de informes reales.
(comentarios "copiraig")

  • El paciente no tiene historial de suicidios.(vaya, que suerte)
  • No había experimentado rigores sino espasmos, pero su marido afirma que ayer estaba muy caliente en la cama.(pues... de eso ha sido)
  • El paciente rechazó la autopsia.(faltaría más)
  • El paciente afirma que siente un fuerte dolor en el pene que se extiende hasta los pies.(Ojito con éste)
  • Resbaló en el hielo y sus piernas fueron en direcciones opuestas a primeros de diciembre.(Estamos en Febrero y no han vuelto)
  • Para cuando se le ingresó, su corazón había dejado de latir y se encontraba mucho mejor.(Dónde va a parar)
  • Al segundo día, la rodilla estaba mucho mejor y al tercero había desaparecido completamente.(¡¡Cómo lo vería la rodilla!!)
  • El paciente se ha dejado los glóbulos blancos en otro hospital.(un lapsus lo tiene cualquiera)
  • La paciente experimenta dolor en el pecho si se tumba de lado izquierdo durante un año.(eso no es nada, otro año sobre el otro pecho y se le pasa)
  • El paciente está deprimido desde que comenzó a visitarme, en 1983. (fue más rápida la rodilla que él.)
  • El historial médico del paciente ha sido insignificante, con un aumento de peso de un kilo durante los últimos tres días.(¿Era un elefante?)
  • La paciente no para de llorar. También parece que está deprimida.(pero vamos, que sólo lo parece)
  • La paciente dejó el hospital sintiéndose mucho mejor, salvo por sus dolencias originales.(Eso es un hospital bueno¡Cómo te tratan!)
  • Sujeto varón de sesenta y nueve años, decrépito pero de aspecto sano. Estado mental activo, pero olvidadizo.(Este es el de los glóbulos)
  • La paciente expiró en el suelo tranquilamente.(ante todo no ponerse nervioso)
  • La piel estaba húmeda y seca.(Ole)
  • El bebé salió, se cortó el cordón umbilical y se le entregó al pediatra, que respiró y lloró de inmediato.(El niño un portento y el pediatra un huevazos, llorar por algo tan normal...)
  • El examen rectal reveló una tiroides de tamaño normal.(menos mal, pobre recto, si llega a ser una tiroides "XXL"...)
  • La paciente " tubo " gofres para desayunar y anorexia para comer.(Ole y Ole)
  • Afirmó que había sufrido estreñimiento durante casi toda su vida, hasta 1989, cuando se divorció.(y ¿cuál fue la mayor alegría?)
  • El paciente presenta dolores de cabeza ocasionales, constantes, infrecuentes.(En qué quedamos, a ver.)
  • El paciente gozaba de buena salud, hasta que su avioneta se quedó sin combustible y se estrelló.(Este médico era presentador de telediarios)
  • El examen de los genitales resultó negativo, excepto por el pie derecho.(Madre de Dios, Madre de Dios, Madre de Dios)
  • El paciente vive con su madre, su padre y una tortuga como mascota, que acude a clases de formación profesional tres veces por semana.(para que luego digan de las tortugas)

Recibido por correo (y lo comparto con vosotros). Espero que os haya hecho sonreír un poco y olvidaros por un momento de vuestros problemas.


Ana Hidalgo



domingo, 4 de marzo de 2018

Bizcocho casero




Este bizcocho tiene mucho éxito en mi familia y en cada aniversario no puede faltar. Además es de fácil elaboración.

Ingredientes:

  • 1 yogur natural normal o desnatado
  • 2 medidas de yogur de azúcar
  • 3 medidas de yogur de harina
  • 1 medida de yogur de aceite de girasol
  • 2 huevos
  • 1 sobre de levadura
  • Un poco de canela en polvo.

Elaboración:

Se mezcla el yogur, el aceite, el azúcar, los huevos y el pellizco de canela en polvo y se bate con la batidora. Cuando esté bien mezclado se la añade la levadura y las 3 medidas de harina, una por una y se sigue batiendo.
A continuación se echa la pasta en un molde previamente untado de mantequilla y harina y se cuece en el horno durante 30 o 40 minutos, más o menos a 200º.
La cocción dependerá del tipo de horno; lo mejor es vigilar e introducir un palillo y si sale seco es que ya está hecho.

¿Lo sabías?  Los bizcochos y la repostería industrial contienen una alta cantidad de sal y suelen llevar aceites vegetales hidrogenados, nada buenos para enfermos renales, hipertensos y con el colesterol alto. Para las personas diabéticas o con problemas de sobrepeso sustituir el azúcar por edulcorante no calórico. Si no se tiene problemas con el potasio se puede añadir cacao y nueces a trocitos.



Ana Hidalgo


domingo, 25 de febrero de 2018

"Dogspital", iniciativa pionera en España. "Porque el cariño también cura"


  Foto de Cadena ser.
http://cadenaser.com/emisora/2017/11/21/radio_ibiza/1511291360_168622.html

No hace mucho que se ha puesto en marcha en España, en concreto en el hospital de Can Misses de Ibiza, un proyecto de visitas de perros a pacientes ingresados.

Los interesados en la visita de su mascota deben solicitar la activación de este protocolo a través de su enfermera de referencia.

Esta magnífica iniciativa proporcionan un gran beneficio tanto al paciente ingresado como a su mascota.

Las visitas tienen que pasar varios controles exigidos, el enfermo ingresado tener el visto bueno del médico y la mascotas, tienen que pasar el control veterinario y de comportamiento por parte de un educador canino.

La persona que tiene que pasar mucho tiempo ingresada en un hospital, echa mucho de menos a su mascota, y la visita de ésta puede proporcionar unos grandes beneficios terapéuticos. Aumenta la sensación de bienestar y alegría al verla y el ánimo sube, repercutiendo en la salud. Ese día, seguro que el enfermo descansa mejor y con la emoción de ver a su querida mascota, se siente con más fuerzas para afrontar su estancia en el hospital.

Es así que la visita de mascotas en hospitales son altamente positivas para mejorar el estado de ánimo de sus dueños enfermos.
¡Ojalá cunda el ejemplo en todos los hospitales de España y se implante esta magnífica iniciativa!

         
                 


Ana Hidalgo

lunes, 19 de febrero de 2018

Pimientos de piquillos rellenos de atún



Hoy vamos a hacer pimientos de piquillos rellenos. Se pueden realizar con rellenos diferentes (bacalao, pollo, carne picada, huevo...), pero yo los voy a rellenar de atún.

Ingredientes para 4 personas:

  • 2 cebolletas 
  • 1 pimiento verde
  • 2 dientes de ajo
  • 1 tomate
  • 3 latitas de atún (180g de peso escurrido)
  • 1/2 litro de salsa bechamel (aprox)
  • 12 pimientos del piquillo para rellenar
  • 4 o 6 pimientos del piquillo para la salsa.
  • aceite. 

Preparación:
La noche antes pondremos los pimientos y las verduras a remojar. Los pimientos los sacaremos del bote y después de lavar bien se ponen con agua limpia a remojar. Las cebolletas, el pimiento verde, los ajos y el tomate pelado se trocean muy finamente y se ponen a remojar. Cambiaremos el agua varias veces.

Elaboración:
Primero haremos la bechamel ni muy espesa ni muy líquida. Se reserva
A continuación pondremos una sartén con aceite y añadiremos las cebolletas, el pimiento verde y los dientes de ajo bien escurridos. Dejamos rehogar un poco y añadimos el tomate. Se sofríe un par de minutos y a continuación incorporamos el atún y lo sofreímos unos minutos más.
Añadimos la mitad de la bechamel, ligamos bien y dejamos enfríar la preparación. Rellenamos con esta mezcla los pimientos de piquillo.
Aparte pondremos en el vaso de la batidora el resto de la bechamel, con los pimientos de piquillos que tenemos aparte y lo trituramos bien.
Colocaremos los pimientos en una fuente refractaria, lo cubriremos con la salsa de la batidora y horneamos a 160º unos 10 minutos.
Quedan perfectos acompañados con un poco de arroz blanco.




¿Lo sabías? Se puede hacer la bechamel utilizando caldo de pescado casero en vez de leche, de esa forma se reduce el aporte de fósforo. Otra opción para hacer la bechamel es con leche de arroz.
Este plato es una buena alternativa para los pacientes en predialisis, porque aporta una cantidad pequeña de proteínas. Si el atún lo pones bajo en sal, será mucho mejor.

Información en cada 100 g:
Cebolletas-   Potasio -250 mg  Fósforo -26 mg
Pimiento verde-  Potasio -120 mg   Fósforo -19 mg
Tomate-   Potasio -242 mg  Fósforo -24 mg
Atún en aceite- Potasio -248 mg  Fósforo -200 mg  Proteínas  -23,8 g
Pimientos del piquillo-  Potasio  -210 mg  Fósforo -25mg
Leche de vaca-  Potasio -139 mg  Fósforo -88 mg
Leche de arroz- Potasio -27 mg


Ana Hidalgo




miércoles, 31 de enero de 2018

Verduras congeladas


La alimentación para un enfermo renal es bastante complicada, sobre todo en la época de prediálisis y diálisis, ya que uno de los minerales que se acumula en nuestro cuerpo es el potasio, además del fósforo, pudiendo provocar debilidad muscular, hormigueos, palpitaciones... Controlar adecuadamente la cantidad que se consume es fundamental.

El potasio, como ya comenté en otro artículo, se encuentra sobretodo en alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos, alimentos precocinados, bebidas gaseosas...

Hoy voy a hablaros de las verduras congeladas; es un buen método para eliminar más cantidad de potasio. Se pueden utilizar verduras frescas, y se congelan bien limpias, o bien se pueden utilizar productos ultracongelados, siempre que no sean platos de verduras precocinadas.

Las verduras congeladas tienen la ventaja de que ya están limpias, enteras o troceadas y listas para su cocción en agua hirviendo (en nuestro caso, remojo y doble cocción). Además, como entre la recolección y la congelación transcurre muy poco tiempo, estos productos conservan muy bien las cualidades nutritivas de las verduras y legumbres frescas, siendo incluso superior su contenido en vitaminas. Por poner un ejemplo, las espinacas frescas pueden llegar a la tienda varios días después de su recolección, por lo que la cantidad de vitamina C que aportan será menor que la que proporcionan unas espinacas congeladas.
Lo que si hay que evitar, son los alimentos precocinados, porque además de contener una cantidad enorme de potasio y fósforo añadidos, contienen más grasas y bastante más sal.

Las verduras congeladas están libres de conservantes, ya que el frío es su método natural de conservación. Es más, la mayoría no tienen ni aditivos, ni sal agregadas. Por ello son muy aconsejables para los enfermos renales.

El proceso de ultracongelación comienza en el mismo momento en que se realiza la recogida de las verduras, desde donde se trasladan a las fábricas, y allí las verduras se lavan concienzudamente, se escaldan, para después someterlas a ultracongelación, es decir, a temperaturas inferiores de -20 ºC, lo que aumenta la vida útil de los alimentos y evita que los microorganismos se desarrollen. Todo ello, realizado con estrictas medidas de seguridad.

Para descongelar la verdura y que pierda más potasio, se puede dejar a temperatura ambiente, o meter en agua durante unas horas, dependiendo del tipo de verdura o legumbre. Por poner un ejemplo: el brecol, lo dejo a temperatura ambiente porque al meterlo en agua queda muy blando (aunque alguna vez lo he hecho), y los guisantes, los pongo en remojo un rato y quedan perfectamente bien, consiguiendo rebajar, aún más, el nivel de potasio.

Y para aumentar el sabor de todas estas verduras y legumbres, y para sustituir a la sal, debemos tener en nuestra despensa todo un arsenal de condimentos, especias e hierbas aromáticas, que aportarán esa "chispa" a nuestras comidas.



Ana Hidalgo


miércoles, 24 de enero de 2018

Pausa relativa






La fuerza de la voluntad, estar en acción y tener mucha constancia, es algo que continuamente os aconsejo y por supuesto, practico. Sin embargo, a veces, lo que nos pide el cuerpo es "dejar de hacer", descansar y relajarnos.
De vez en cuando es bueno hacer una pausa relativa, y en vez de hacer deporte o ejercicio intenso, se puede pasear, caminar tranquilamente o bailar en casa al ritmo de una suave música. Sobre todo, después de pasar un tiempo enfermos, con algún resfriado, alguna gripe, infección estomacal... debemos pararnos y aprender a descansar sin sentir remordimientos de conciencia.

En esa circunstancia me encuentro actualmente; después de estar pasando (porque no hay manera de que me lo quite de encima) un más que molesto resfriado, no tengo ganas de acudir al gimnasio.  El lunes lo intenté, más por cabezonería que otra cosa, pero pude comprobar que no estaba al cien por cien... ni al cincuenta por ciento... ¡Madre mía, que cansancio! Cómo puede, un simple resfriado, dejarme tan "echa polvo".
Es un gran desafío para mí, ya que soy muy activa y enérgica y no estoy muy acostumbrada a detenerme, sino que me gusta estar en continuo movimiento.

Así que, debo tomarlo con paciencia y sí, claro que hago ejercicio, saco a mi perrita a realizar sus caminatas diarias...  Eso ya es algo y en unos días volveré a tener mis magníficas energías.

Si la vida te pide parar... escucha el mensaje y actúa en consecuencia



Ana Hidalgo  


jueves, 11 de enero de 2018

Vencer la apatía y la pereza




Como cada día, esta mañana ha sonado el despertador; con ojos soñolientos, lo apago y pienso: - "me tengo que levantar que tengo miles de cosas que hacer"-.

Al final pasan cinco minutos cuando, poco a poco, comienzo a levantarme. Soy una persona que me gusta cumplir con mi horario y que tengo bastante fuerza de voluntad, aunque a veces no estoy en las mejores condiciones. Pero siempre pienso que hay que ponerse las pilas y funcionar, que la vida está para vivirla y no para quedarse estancado quejándose del cansancio y de los problemas.

Una vez levantada, realizo mis estiramientos, cinco minutos cada día, consiguiendo revitalizar todos mis sentidos y  que se "despierten" mis músculos y huesos aletargados por tantas horas en la misma postura... en esos momentos noto las agujetas que el zumba de la tarde anterior me ha dejado de recuerdo. No me desagradan, pero... ¡ cómo duelen, corcho!

Poco a poco me activo y me pongo en marcha, no dejo que la pereza y el cansancio me venzan. Si tengo que ir más despacio, voy, pero yo cumplo mi rutina y mis tareas.

Es difícil, para las personas con una enfermedad crónica, no dejarse vencer por la apatía y la pereza cuando no se está en las mejores condiciones (por un resfriado, una anemia, una infección, un dolor muscular, diálisis...) Pero lo peor que puedes hacer es, sentarte en el sofá o quedarte en la cama todo el día sin moverte, porque no tienes ganas de hacer nada o estás cansado.
Poco a poco, hay que ir realizando las actividades que se puedan, y aunque parezca contradictorio, hacer  algo de ejercicio suave ayuda a fortalecerse y tener más energía. Si no estás suficientemente en forma, caminar 30 minutos, o una sesión de yoga, pilates o taichi, te pueden ayudar a recuperar las energías más rápidamente.

En cambio, si te encuentras demasiado mal, no es conveniente moverte. Hay que reposar hasta que el cuerpo se recupere de nuevo. Un esfuerzo sobrehumano tampoco es conveniente. Si tienes mucho dolor y malestar, es mejor descansar y tener paciencia.

Todos pasamos momentos de sentirnos apáticos, desganados o simplemente cansados, por diversos motivos, bien sea por la anemia, por una mala noche, o por el trabajo...

En resumen puedo decir que, después de un pequeño esfuerzo, mi día está concluyendo de forma positiva. Parece como si a medida que pasara la jornada mis fuerzas hayan ido aumentando y a pesar del día ajetreado que he tenido, me siento mucho mejor que esta mañana.

Ana Hidalgo



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