sábado, 30 de diciembre de 2017

Los "no propósitos" para el 2018


Ya está aquí. Queda muy poquito para el 2018, para tirar el antiguo calendario y colgar el nuevo, lleno de buenos propósitos y de buenos objetivos.

Ahora es el momento ideal para hacer balance de todo cuanto nos ha sucedido en el año que estamos dejando atrás, el momento de plantearnos nuevas metas, nuevos compromisos, de atrevernos a hacer algo que estamos dejando de lado y de cumplir nuestros propósitos. Pero este año, en vez de aconsejarte con propósitos complicados y que cada año repites y no cumples, voy a hacerlo más sencillo, y te daré algunos consejos para objetivos que sí puedes realizar:

  • Si sabes que no vas a ir al gimnasio, ¡no te apuntes!- Cada año, muchas personas se apuntan al gimnasio para abandonarlo poco después. Si no estás convencido, en vez de gastarte ese dinero, intenta hacer ejercicio de manera que no lo notes: camina, baja una o dos paradas antes de llegar a tu destino, sube escaleras, baila con tu música favorita.
  • Aléjate de las personas que no te gustan- No te obligues a salir con personas que te caen mal o que te hacen sentir incómodo; huye de estas personas y busca la compañía de gente que te hagan reír y te ayuden en los malos momentos.
  • No te apuntes a ningún curso, si estás seguro de que no vas a poder terminarlo, ni tienes tiempo para ello- En lugar de ello, en tus ratos libres, sumérgete en la lectura. De esta forma además de enriquecerte mentalmente, adquirirás conocimiento y facilidad de palabra. 
  • Otro de los objetivos de muchas personas es viajar- Pero si durante el año no intentas ahorrar, te será complicado poder realizarlo (a no ser que seas rico). Entonces, empieza por ahorrar para conseguir ese viaje tan deseado.
  • Este es el más común de los propósitos: comenzar una dieta- Cada año te propones lo mismo y cada año fracasas en el intento. En vez de realizar una dieta estricta y "milagrosa" intenta ir poco a poco reduciendo la cantidad de comida que ingieres. No es cuestión de matarse de hambre, sino de ir cambiando poco a poco nuestra manera de comer. De esta forma ni tu salud ni tu carácter se resentirán.
  • Si tú no estás convencido, no dejes de fumar- No te comprometas con tu pareja, hijos, padres... porque ellos lo quieran. Si no te encuentras con las fuerzas necesarias para dejarlo por completo, lo mejor es que no lo hagas. Cuando estés plenamente predispuesto a ello, lo harás, ya sea principio, a mediados o final de año.


De todas formas hay propósitos que sí se deben intentar cumplir a toda costa, como el cuidar de nuestra salud y disponer un poco de tiempo para nosotros.


Y esto es todo por el momento. ¡FELIZ 2018!



Ana Hidalgo





jueves, 28 de diciembre de 2017

¡El desayuno! ¡Riiinnnngg!


Muchas personas salen de casa por las mañanas "escopeteadas", sin desayunar siquiera. La verdad es que es muy importante hacerlo, no sólo por la energía que nos ayudará a estar alertas y concentrados durante todo el día, sino porque evitará que engordemos, si nuestra intención es la de perder peso. La endocrinóloga Daniela Jakubowicz lo explica de manera muy ingeniosa:

¡Riiiinnnngg!
Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse:
-"Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible'"...
Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre.

Desde la sangre le responden:
-"Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más". 

El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera:
-"De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva". 

En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que "a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos". 

En total no hay sino cerca de 290 gramos de glucosa, es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si se nos ocurre desayunar.
Si estamos apurados o nos resulta insoportable comer en la mañana, el pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia:
-"Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico. Cortisona, hija, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel". 

La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea. El proceso continuará hasta que volvamos a comer.
           
                                    ...........................................

Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Se come sus propios músculos, se auto devora. La consecuencia es la pérdida de tono muscular, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento.

¿Cómo afecta eso nuestro peso? Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro energético, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.

Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de 'grasa de reserva' y la persona engordará.

La razón de que los músculos sean los primeros utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisol que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en glucosa.

Así que ya lo sabes ahora... nunca más salgas sin desayunar, tu organismo te lo agradecerá y compensará con mayor salud.

Desayunando temprano, llevarás energía suficiente misma que te ayudará a que tu mente sea más ágil, tus pensamientos más espontáneos, tu cuerpo más relajado, con mayor facilidad de movimiento y por lógica... te estresarás menos.

Fuente: Dra. Daniela Jakubowicz (Endocrinóloga)


Ana Hidalgo



martes, 19 de diciembre de 2017

¡Felices Fiestas a todos!



Estamos entrando en las Fiestas Navideñas... y ya casi tenemos encima la Nochebuena y la Navidad; por ello, quiero aprovechar para transmitir, desde este pequeño rinconcito de mi blog, un poco de fuerza positiva y un rayo de felicidad en vuestras vidas, ya que en la actualidad es algo que hace mucha falta, por desgracia.

Para mí, estas fechas, además de todos los momentos especiales, las compras, los regalos, las comidas... suponen un año más que estamos aquí, un año más que estamos vivos y un año más que estamos para contarlo.Y tú, si estás leyendo esto, es porque has superado un montón de obstáculos en este año anterior y porque estás aquí y ahora.

Así que mi deseo es que estos días sean lo más felices posible y que podáis disfrutarlo con la familia y los amigos y, sobre todo, con la salud necesaria para ello. Que no penséis en lo que os falta y sí en lo que tenéis.

No os olvidéis de reír, abrazar, perdonar, querer, colaborar, besar... y disfrutar

Y para los que estáis en diálisis o en pre-diálisis...¡Cuidadín con el potasio, fósforo y los líquidos! Pasadlo bien, pero sin sobrepasar los límites permitidos.

¡Ojalá que el próximo año todos aquellos que necesitan un órgano para vivir sean trasplantados!
Y aquellos que todavía no son donantes, en el 2018 se animen a serlo.

Desde aquí, abro los brazos para daros a todos un fuerte abrazo y desearos, de nuevo, unas
                                            ¡¡FELICES FIESTAS!!



Ana Hidalgo



jueves, 14 de diciembre de 2017

Cuando tienes cita con el médico


Tienes cita con el médico (nefrólogo), y por la mañana, al levantarte de la cama ya comienzas a sentir un "run-run" en el estómago. -"No estoy nervioso, todo va a ir como siempre" -te dices tú mismo en un intento vano de  auto-convencerte y de tranquilizarte.

Antes de acostarte ya habías preparado todo lo necesario para la visita (papel de las medicaciones, tensiones anotadas, lista de preguntas que quieres hacer, lectura para pasar el tiempo...) Es importante ir bien preparado y que no se olvide nada.
Has dormido bien y has procurado no pensar demasiado en el día siguiente, ni en la visita médica del día siguiente, pero al levantarte ya tienes esa molesta sensación en la boca del estómago, como las mariposas de cuando estás enamorado, pero más desagradable.

Estás harto de hospitales y médicos. Llevas toda la vida, o mucho tiempo, enfermo y no hay manera de relajarte ni templar los nervios, aunque a simple vista no lo parezca.
Una revitalizante ducha y un buen desayuno no contribuyen a mejorar tu estado de inquietud. Algo que te ayuda mucho a relajarte es escuchar música, así que te plantas tus auriculares y pones tu música preferida.

Antes de salir de casa, compruebas de nuevo todo lo que tienes que llevar, incluyendo la lista con todas las preguntas o dudas, que entre visita y visita se te plantean y que no quieres olvidar preguntar al médico.

Y que no falte un buen libro, la tableta, el lector electrónico o una revista... de alguna manera hay que entretenerse mientras esperas en la sala de espera, valga la redundancia.

De camino hacia el hospital o a la consulta médica, la sensación en el estómago va subiendo hacia el corazón. Notas que tu nerviosismo e inquietud se acrecienta. Es algo tenue pero en cada visita médica ocurre lo mismo; no tienes manera de controlarlo. Muchas veces te dicen que hagas meditación, pero bueno, en un autobús o en un coche no vas a ponerte con las piernas cruzadas, los dedos juntos y empezar a cantar el mantra "Oooommmm"... La verdad es que no quedaría muy bien visto.

Llegas a la consulta, normalmente abarrotada, y te sientas en unas sillas de esas que están unidas, muy incómodas, y que si se mueve una se mueven todas. Si hay alguien que se balancea, todos los demás se mueven con su vaivén. No resulta agradable, estar meciéndose aunque no te apetezca. Te dan ganas de decirle al que se está moviendo, que sólo te falta el "meneíto" para terminar de ponerte nervioso.

Llega tu turno y te levantas de forma precipitada; cierras el libro, se te cae el abrigo, vas arrastrando la bufanda, casi te tropiezas... mientras dices -yo, yo, ya voy-... Y piensas: "para que corro si voy a entrar de todas formas".

El corazón te late con fuerza (por eso a muchos nos sube la tensión en consulta) y te sientas mientras esperas que el médico termine con el ordenador. Lo miras, casi aguantando la respiración, y cuando dice las palabras esperadas y deseadas "el riñón está bien", sueltas todo el aire retenido y te relajas en la silla.
Entonces es cuando comienzas con todas tus preguntas, mucho más relajado y contento.

Una vez terminada la consulta, mientras estás esperando en la cola para nuevas citas y nuevos análisis, te dices que la próxima vez vendrás más relajado. Aunque luego volverá a pasar lo mismo


¿Te pasa a ti? ¿Te sientes identificado/a?

Es muy común en los trasplantados tener sensaciones parecidas. Es la incógnita de saber cómo han salido los resultados.


Ana Hidalgo





sábado, 9 de diciembre de 2017

Fideos a la cazuela



Hoy os traigo un plato ideal para este tiempo: fideos a la cazuela;  que se pueden hacer de pescado o de carne. Yo los voy a preparar con costilla de cerdo, pero también se pueden hacer con pavo, pollo, atún, mariscos...
Es una receta muy sencilla, pero muy sabrosa.

Ingredientes para 4 personas:

  • 1/2 Kg. de costillas de cerdo cortadas a trocitos
  • 250 gr. de fideos perla o del nº 4
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cebolla pequeña o cebolleta
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1 pimiento verde
  • Una cucharada de tomate frito
  • 150 gr. de alcachofas congeladas
  • Pimienta
  • Agua o caldo casero (de carne o verduras)
  • Especias para estofado (opcional)

Preparación:
La noche antes se trocean las verduras (ajo, cebolla, pimiento rojo y pimiento verde) y se ponen a remojar, cambiando varias veces el agua.
Cuando se vaya a preparar el guiso, un rato antes se sacan las alcachofas del congelador y se ponen en agua.

Elaboración:
Se pone una cacerola al fuego con aceite y cuando esté caliente se añaden las costillas sazonadas con pimienta. Se deja que se doren bien, y cuando están bien doraditas, se retiran hacia un lado de la cazuela y, en el hueco que queda, pondremos las cebolla, los ajos y los pimientos (bien escurridos). Bajamos el fuego y se deja pochar.
Cuando esté todo bien pochado, añadiremos la cucharada de tomate frito, las alcachofas, las especias para estofado (si tenéis) y la pimienta al gusto. Se dan unas cuantas vueltas y se añade el agua o el caldo. Dejamos hervir unos 15 minutos para que las costillas se pongan tiernas. A continuación echaremos los fideos y un poco de colorante.
Dejaremos hervir el tiempo que pone en el paquete de los fideos.

¿Lo sabías? Este plato ha de quedar caldoso. Si os habéis pasado con el caldo, no pasa nada, lo sacáis y lo reserváis. Los fideos se tragan el caldo enseguida, por eso, si os quedan muy secos, hay que ir añadiendo agua o caldo, si es necesario. Quedan igual de buenos y son muy agradecidos. Si os sobran podéis hacer lo mismo, calentarlos con un poco más de agua o caldo. Esta receta es ideal para prediálisis ya que si os echáis poca carne aportará poca proteína.
IMPORTANTE: Recordad que el caldo cuenta como líquido, si tienes restricción debes comer los fideos secos, sin caldo

Cantidad por cada 100g de alimento:
Costilla de cerdo-              Potasio- 260 mg Fósforo- 240 mg  Proteína- 17,10 g 
Fideos (pasta)-                   Potasio- 67 mg    Fósforo- 165 mg  Proteína- 12,5 g
Cebolla-                              Potasio- 130 mg   Fósforo- 36 mg
Ajo-                                     Potasio- 446 mg  Fósforo- 134 mg 
Pimiento rojo-                    Potasio- 160 mg   Fósforo- 22 mg
Pimiento verde-                 Potasio- 120 mg   Fósforo- 19 mg
Alcachofa congelada-        Potasio- 248 mg   Fósforo- 58 mg
Tomate frito-                      Potasio- 280 mg   Fósforo- 39 mg


Ana Hidalgo




domingo, 3 de diciembre de 2017

Pronto llega la Navidad y con ella el estrés Navideño


Se acercan las fechas Navideñas y para muchas personas el estrés se acentúa. Un amplio porcentaje de la población asegura que a medida que se acercan las Navidades se van poniendo más nerviosos.

Es verdad que en estas fechas llegan las luces de colores, las tiendas decoradas, las calles llenas de gente cargadas con paquetes y regalos; aunque, al igual que en años anteriores, con esta crisis más bien son paquetitos.
Llegan los días de comer y beber sin parar, de hacer excesos, y de empachos, gastritis y de las sales de frutas.
Llegan las eternas sobremesas y reuniones con familiares y amigos que solo vemos muy de vez en cuando. Llegan los días de dejar la Visa temblando, y temblando nosotros pensando en el mes siguiente cuando lleguen las facturas.
Llegan los días de las risas y los nervios de los niños esperando lo que les traerá el Papá Noel o los Reyes Magos o ambos a la vez.

Pero también llegan los días, para muchas personas de los agobios, del cansancio, del desear que pasen pronto, de las depresiones y de la tristeza, si en ese momento falta un ser querido. Llegan las eternas discusiones familiares, el tener que repartir bien las Fiestas para no quedar mal con nadie y evitar enfados, y ,¡cómo no! los quebraderos de cabeza para preparar y elaborar los menús Navideños.

Uno de cada cinco españoles sufre del llamado estrés navideño. En esta época el estrés puede alcanzar niveles insospechados.La causas que más estrés provocan en estas fiestas son:

  • La compra de los regalos en el último momento.
  • No saber que regalar, o verse " forzados" a regalar por compromiso.
  • La preocupación que conllevan los gastos extras.
  • Ir de compras, dar mil vueltas y no encontrar lo que se busca.
  • Tomar decisiones de dónde y cómo se van a celebrar las fiestas.
  • El estrés de las preparaciones; tanto de menús, como vestido, peluquería etc.
  • Sentirse forzados a "estar felices" porque es Navidad y es casi una obligación quererse en esta época.

La forma de enfrentarse a estas situaciones es teniendo mucha tranquilidad y anticiparse a todo:

  1. Organízate. Hay que preparar la lista de las compras y de los alimentos que se vayan a preparar con tiempo.
  2. Prepara un presupuesto y no te pases de ahí.  Evita los desastres económicos. Las compras y los regalos deben estar de acorde con lo que puedes pagar.
  3. Hay que comprar los regalos poco a poco y fijarse una fecha tope. No dejarlo todo para el último minuto.
  4. En estas fechas se reúnen las familias que a veces tienen conflictos. Evita hacer comentarios que puedan causar molestias y arruinar la fiestas. Recuerda que la manera de pensar y las costumbres no se cambian porque llegue la Navidad.
  5. Ten expectativas realistas, no pretendas que todo vaya a quedar perfecto y que todo el mundo se vaya a portar a las mil maravillas.
  6. Evita quedar exhausto. Establece prioridades y piensa bien el tiempo que tienes disponible tú y tu familia.
  7. Planifica un tiempo para estar con tu pareja o para estar a solas.

La Navidad puede ser muy relajada si decidimos tomarnos un tiempo para nosotros mismos, pequeñas acciones como salir a caminar, dormir una siesta, hacer respiraciones profundas (un arma ideal contra la tensión y el estrés) y disfrutar de un buen momento con amigos, puede ayudar a manejar el estrés, y estaremos así cuidando de la salud de nuestro corazón.
Intenta dormir 8 horas diarias para funcionar bien durante el día. No podemos pretender rendir si no le hemos dado suficiente descanso a nuestro cuerpo

En fin, paciencia y a disfrutar.


Ana Hidalgo

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