viernes, 2 de septiembre de 2016

¿Qué ocurre cuando dejas un tiempo de realizar ejercicio?



Después de haber pasado un verano estupendo, sin entrenar, sin madrugar, el helado riquísimo, que si las tapitas, que si la cervecita bien fresquita, en la hamaca tomando el sol y como mucho nadando o paseando un poco..., te preguntas:
"¿Cómo es posible que en un mes de "parón" del gimnasio, o del entrenamiento, el cuerpo pierda tanto? ¿Cómo será el retorno al gimnasio, o al ejercicio que hacía antes?"

No pasa nada si en un par de días no realizas tu ejercicio rutinario, pero la cosa cambia cuando se trata de un mes o más tiempo de inactividad.

Si dejas un tiempo, por ejemplo un mes, de hacer ejercicio, nuestro organismo lo acusa considerablemente.  La capacidad aeróbica se reduce notablemente, las pulsaciones aumentan, la masa muscular tiende a bajar y aumentan las grasas... es decir te pones más "fofo. Se puede notar en esa barriga cervercera que comienza a aparecer o que ha aumentado y en los brazos que están más débiles o en las piernas que se resienten cuando subes escaleras, cuando hace poco las subías sin apenas esfuerzo. Ahora notas que te falta el aire y piensas... "Tengo que espabilar y ponerme las pilas... debo ponerme de nuevo en forma"

Sí, volver a hacer ejercicio después de las vacaciones es bastante duro, pero no debes de pensarlo demasiado y hay que ponerse de nuevo a ello.

Por otra parte, la inactividad afecta más a las personas mayores, es decir, que si dos personas dejan de realizar una actividad física durante un tiempo, la que sufrirá mayor pérdida de masa muscular será la de mayor edad.
Ocurre más o menos lo mismo con las personas con alguna enfermedad crónica. A los enfermos crónicos nos cuesta mucho volver a retomar la rutina de ejercicio, porque además tenemos problemas añadidos derivados de la enfermedad (anemia, medicación, diálisis, menor capacidad pulmonar...).

Ahora es cuestión de volver a la rutina, sin prisa, de forma progresiva. No te empeñes en volver a realizar el ejercicio que hacías antes, con el mismo tiempo, o el mismo peso o la misma intensidad. Tienes que ser consciente de que has estado durante un tiempo inactivo, ocioso y te has "pasado" con la comida y la bebida. Los músculos se encuentran muy relajados y necesitas volver a prepararlos e ir estimulándolos poco a poco.



Unos consejitos:

  • En primer lugar no debes sentirte culpable por ello y sí que debes tomar conciencia de que hay que entrenar como si empezaras de cero. Tu cuerpo se ha acostumbrado a estar ocioso (hay que ver lo rápido que se acostumbra).
  • Si acudes a un gimnasio, seguro que te indicarán que lleves un ritmo más tranquilo y te irán controlando. Si vas por libre, comienza de forma suave y progresiva.
  • No debes olvidarte, nunca, de comenzar con ejercicios de calentamiento y de estiramiento para ir preparando el cuerpo para el entrenamiento, así como los estiramientos después de terminar la sesión.
  • Hay que evitar que aparezcan demasiadas agujetas (aunque algunas si que aparecerán), las lesiones y el cansancio, porque de este modo te costará mucho más volver a tu próxima sesión de gimnasia o ejercicio.
  • La alimentación es muy importante. En vacaciones, el desorden y el caos en las comidas es algo habitual; ahora hay que intentar desintoxicar el cuerpo y comer sano y equilibrado.
  • Escucha a tu cuerpo y acepta tus limitaciones. No quieras abarcar más de la cuenta.
  • Si no tienes restricción de líquidos, bebe abundante agua durante el día. Esto es algo que ya se sabe, pero que va bien recordarlo.


Y a disfrutar de nuevo del ejercicio...



Ana Hidalgo




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