lunes, 27 de junio de 2016

Cuando eres enfermo crónico de toda la vida




El otro día me preguntaron... ¿Qué sientes siendo una enferma crónica desde siempre?...
Yo me quedé un poco asombrada por la pregunta, que me pilló de improviso y en ese momento se me ocurrió contestarle con otra pregunta... ¿Es qué hay que sentirse de una forma especial?

La verdad es que nunca me he planteado mis sentimientos y mis emociones como enferma, sino como persona... me siento como una persona normal pero que tiene unos problemas de salud y unas limitaciones que otras personas no tienen. Creo que una cosa bien distinta es tener una enfermedad desde siempre, desde tu nacimiento o desde pequeño, y otra es tenerla cuando eres adulto, cuando has vivido como una persona sana.

La persona que lleva toda la vida con una enfermedad crónica, no conoce otra cosa, esa es su vida, nunca ha estado sano y se acepta tal y como es. La cronicidad de una enfermedad no tiene que ver siempre con la gravedad, ni significa que sean necesariamente mortal. Se puede vivir muchos años con una enfermedad crónica, siempre que lleves una vida ordenada, saludable, tomes tu tratamiento y hagas lo que te dicen los médicos

Alguna vez me ha surgido la pregunta.... ¿Cómo hubiera sido mi vida si hubiera estado sana?. Pero ese planteamiento me dura muy poco tiempo porque no logro imaginarme sana. Es mi condición, mi "yo", parte de mí y que ha sido así desde siempre.

Cada enfermedad crónica tiene sus propios síntomas, tratamiento y evolución. Muchas personas que somos enfermos crónicos, no estamos pensando continuamente en que somos enfermos, sino que nos enfrascamos en vivir la vida, en cumplir nuestros objetivos, en salir con nuestros amigos, estudiar, viajar, realizar ejercicio... y todo lo que hacen las demás personas. Creo que  saboreamos mejor todos los detalles, por pequeños que sean... somos, al menos en mi caso, muy sensibles con las personas que sufren, con el dolor ajeno, quizá porque sabemos muy bien lo que es... somos más empáticos. No quiero decir que todo el mundo sea así, hablo más bien desde mi experiencia.

Cuando eres enfermo crónico de toda la vida, aprendes a aceptar los baches que te van surgiendo debido a la enfermedad u otras complicaciones; a veces, te cansas y te agobias... pero sabes que has de salir y seguir con tu vida, con tus sueños y con tus proyectos.
Y, como digo muchas veces, es la vida que nos ha tocado vivir, y hay que aprovecharla y no desperdiciarla llorando y quejándonos de nuestra enfermedad.


Ana Hidalgo


lunes, 20 de junio de 2016

Adelgazar sin sufrir... ¡NO a las dietas!



Seguro que más de uno y de una tiene la sensación de que aunque te pongas a dieta no hay manera de que pierdas peso. ¿Te has parado a pensar si el fallo puede estar en los malos hábitos que sin darte cuenta hacen que no tengas éxito en tu objetivo?.

Los enfermos renales, en especial los trasplantados, tenemos tendencia a engordar, debido en parte a la medicación, y en parte al apetito que se nos ve aumentado por esa medicación y porque, además, podemos comer de manera mucho más variada que estando en diálisis.

Suele suceder que una persona que está intentando adelgazar desde hace tiempo no lo consigue. Y aunque a veces consigue bajar algo de peso, al cabo de unos meses vuelve a estar como antes e incluso con algún kilo de más. ¿Por qué ocurre esto? Porque poco a poco vuelve a tomar los malos hábitos de antes: un día es un bocadillo porque no tiene ganas de cocinar, otro día se le antoja un cruasán, otro día se abre una bolsa de patatas fritas viendo la tele... Así, día tras día, va arrinconando los buenos propósitos que tenía al comenzar la dieta.
Esto es algo que ocurre muy a menudo. Y es que algunos errores son capaces de boicotear todos los esfuerzos por adelgazar, incluso con dietas estrictas. Como forman parte de nuestra rutina, muchas veces no somos conscientes de nuestros malos hábitos, restándoles importancia.

¿Qué hacer para cambiar de hábitos?

  1. Primero es importante automotivarse y mentalizarse. Hay que repetirse que vamos a mejorar nuestros hábitos porque queremos mejorar, en primer lugar, nuestra salud y después, lógicamente, nuestra figura... Y hay que creérselo.
  2. Plantearse metas realistas. Deben ser tanto a corto como a medio plazo. Según se vayan cumpliendo podremos comprobar que vamos progresando y nos ayudará a no decaer y a seguir mejorando nuestros hábitos de alimentación.
  3. Comenzar por cambiar lo que resulte más fácil. No lo hagas todo de una vez. De forma gradual, poco a poco, se debe ir introduciendo algún hábito sano de alimentación, cambiar un alimento por otro (por ejemplo a media mañana una fruta, una tostada, una gelatina o un yogur en vez de un bollo). Poco a poco, nuestra alimentación será variada y saludable e influirá no solo en nuestra figura, sino que será excelente para nuestra salud.
  4. Mucha paciencia. Además de estos cambios de hábitos en la alimentación, hay que premiarse cuando consigamos algún reto: estrenar nuevo peinado, nuevo vestido, un tratamiento corporal o masaje....

Repitendo muchas veces un hábito saludable conseguiremos convertirlo en rutina.


Ana Hidalgo

                                                                                                                                                                                                                 

lunes, 13 de junio de 2016

Empatía y comunicación de los médicos




¡Buenos días, Juan!
-Buenos días, doctora
-Ahora mismo estoy contigo, termino de anotar tus valores de los análisis en el ordenador.
-Tranquila, doctora.
La doctora termina su anotación y se acerca un poco más a la mesa, apoyando los antebrazos y mirando a los ojos al enfermo. Su sonrisa tiene la capacidad de calmar al más nervioso.
-¿Qué tal tu familia, Juan?
-Bien, mi mujer está trabajando y mis hijos con los exámenes.
-Sí, los míos también están liados ahora. Es la época más mala para ellos. Bueno ahora vamos a lo nuestro ¿Qué tal te encuentras?
-Estoy un poco más cansado y no duermo muy bien por las noches.
En ese momento suena el teléfono. La doctora pide a la enfermera que conteste y que le diga a la persona que llama que vuelva a llamar en unos momentos. No le gusta que la interrumpan cuando está con un paciente, esos minutos quiere dedicarlos exclusivamente al enfermo.
-Bueno es normal que estés cansado, tienes la ferritina muy baja, mira... 
Y girando un poco la pantalla del ordenador para que Juan pueda verla bien le señala los niveles de ferritina y le explica detalladamente todo lo que tiene que hacer.
Después, mientras Juan le cuenta algunos síntomas que no son normales, la doctora escucha pacientemente, sin interrumpirle y mirándolo directamente. 
Juan está tranquilo y sabe que su doctora le explicará todo perfectamente y que saldrá con todo bien claro.
Luego, antes de salir, la doctora le pregunta:
-¿Has entendido todo lo que te he dicho, Juan?. ¿Necesitas alguna aclaración o tienes alguna duda?
-No, doctora, lo he entendido todo perfectamente. Muchas gracias, hasta la próxima cita.
-Adiós, Juan, y recuerdos a la familia. 

Dice la R.A.E de la empatía:
1. f. Sentimiento de identificación con algo o alguien.
2. f. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

La comunicación y el ponerse en el lugar del otro es muy importante en la relación médico-paciente, para poder entender y comprender al enfermo. La comunicación entre médico y enfermo debe ir siempre a la par. No todo el mundo es igual y la enfermedad no afecta a todos de la misma forma, por lo que cada enfermo necesitará su ritmo, su tiempo para asimilar y aceptar el diagnóstico y luego poder hablar de lo que le pasa o preguntar todas sus dudas.

Un médico que tenga empatía es capaz de brindar un trato amable y personalizado al enfermo, aportándole tranquilidad, confianza y seguridad, y no es solo el tratamiento médico o la enfermedad en sí, un médico con empatía ayuda a mejorar la comunicación entre personal médico y paciente. Es una herramienta importante, porque ayuda a que el enfermo se abra y explique mejor sus síntomas y sus dudas, de modo que se promueve la participación y la cooperación, favoreciendo el autocuidado y la adherencia al tratamiento. El enfermo siente menos ansiedad y temor con un médico que lo trata amablemente y es capaz de ponerse en su lugar.

Así mismo, es importante el saber escuchar; un médico que en el momento en que el enfermo está contando sus síntomas o sus dudas, está realizando otra cosa, transmite inseguridad y pocas ganas de preguntar nada.
La buena empatía y comunicación entre médico-paciente, se puede decir que ayuda a que el enfermo sea más activo y se interese más por su salud, influyendo en su calidad de vida.

También tenemos que ver el otro punto de vista... la empatía y el ponerse en el lugar del médico.
El enfermo debe tener paciencia cuando el médico no le visita a la hora; cada caso es diferente y requiere de su tiempo. Además a veces surgen complicaciones o urgencias que pueden alterar el ritmo de las visitas.
En la consulta hay que hablar claro con el médico y llevar preparadas todas las preguntas necesarias. No enfadarse ni gritar al médico cuando las cosas no salen como uno quiere.

El respeto, la empatía y la comunicación por ambas partes debe ser esencial en una visita médica. 



Ana Hidalgo





miércoles, 8 de junio de 2016

¡Ya son 6000 seguidores en mi página de Facebook!



¡6000 seguidores! 6000 amigos y amigas que siguen mi página de "Vivir con insuficiencia renal". Son personas que viven una situación parecida o igual que la mía, personas que quieren conocer más de su enfermedad, que quieren compartir sus experiencias, sus testimonios, sus dudas y que quieren aprender a cuidarse mejor para tener una buena calidad de vida.

También son familiares y cuidadores que quieren conocer mejor la enfermedad y los cuidados necesarios para poder ayudar a su familiar o a la persona que cuidan.

Es el personal sanitario o médico que quiere conocer el día a día de los enfermos renales y sus preocupaciones y/o dudas. O simplemente, personas que sin estar enfermas, les gusta leer mis consejos porque transmito optimismo y positividad.

Desde aquí quiero agradeceros a todos los que me acompañáis a través de las redes, vuestro apoyo e interés y espero seguir estando a la altura de vuestras expectativas.
Gracias por vuestra confianza.



video


Ana Hidalgo


lunes, 6 de junio de 2016

Los riesgos de las cabinas de bronceado


El verano está a la vuelta de la esquina y es ahora cuando a muchas personas les corre prisa por lucir bronceado y presumir durante varios meses. Claro, que con el trabajo, la casa, los estudios, etc. no hay tiempo para ir a menudo a la playa. Y ahí es donde aparecen las populares cabinas de rayos UVA, un método rápido y eficaz de "tostarse" el cuerpo, pero muy agresivo y peligroso para la salud.

Cuanto más rayos UVA se toman, más aumenta el riesgo de melanoma; y cuanto más joven se empieza a usar este tipo de cabinas más probabilidades se tienen de tener un melanoma cutáneo. Porque las radiaciones, tanto en cabina como solares, se van acumulando con el tiempo. Se ha demostrado que las cabinas de rayos UVA incrementan hasta un 75% las probabilidades de desarrollar un melanoma  en la piel cuando empiezan a utilizarse antes de los 30 años.

El uso de cabinas de rayos UVA puede perjudicar seriamente tu salud al dañar y envejecer de forma prematura la piel y desencadenar cánceres cutáneos o afecciones oculares. 

La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha elevado la clasificación sanitaria de los rayos UVA que emiten las máquinas de bronceado artificial, de probablemente cancerígenos, a cancerígenos.

Pero ahora los investigadores dan un paso más y piden que se equipare su riesgo al del tabaco. Creen que el bronceado con rayos UVA cumple con los mismos criterios que el tabaquismo como causa de cáncer y argumentan que explicar la relación causa-efecto entre las cabinas de rayos UVA y el cáncer podría prevenir millones de nuevos casos.
En Brasil, Inglaterra y Australia lo han prohibido y EEUU está en camino de prohibirlo.

La creencia de que los rayos UVA ayudan a preparar la piel para la temporada veraniega es falsa. Las dosis de radiación ultravioletas que se reciben son muy superiores a lo considerado aconsejable, y eso no es nada bueno.

Desde hace un tiempo, se empiezan a conocer personas que son adictas a tomar el sol o a los rayos UVA. Es lo que se llama Tanorexia, y estas personas nunca se ven suficientemente morenas a pesar de estar negras como el carbón. Siempre están obsesionadas con estar más bronceadas y sienten una ansiedad enfermiza cuando piensan en que van a perder el bronceado. La moda del autobronceado artificial con radiación ultravioleta, y en su forma más radical que es, como he dicho antes, la tanorexia, se ha relacionado claramente con un aumento del número de melanomas como así lo ha reconocido la Organización Mundial de la Salud.

Las personas trasplantadas y las personas que toman alguna medicación fotosensibilizadora NO debemos exponernos a este tipo de rayos. En general evitaremos la exposición al sol, ya sea natural o en cabina, y si se toma el sol natural con mucha precaución como ya he comentado otras veces. La incidencia de cáncer en estas personas puede ser tan alta como un 70% en los 20 años posteriores al trasplante. Los cánceres de piel crecen más rápidamente y tienden a ser más peligrosos en las personas que tenemos el sistema inmunológico deprimido.
El tratamiento con altas dosis de corticoides también pueden debilitar el sistema inmunológico. Así que la misma precaución tendrán todas aquellas personas en tratamiento con corticoides.

Así que ya sabéis, más vale estar blanquitos y sanos, que bronceados y arriesgarnos a contraer un cáncer cutáneo.
Si queréis tener un poco de color, hay autobronceadores temporales que se aplican después de la ducha y sirven para disimular un poco la blancura de la piel. Aunque hay que aplicarlo perfectamente, tal como indican en las instrucciones, para evitar que queden manchas o ronchas.


http://www.donismunoz.com/index.asp?op=4&pg=42


Ana Hidalgo





miércoles, 1 de junio de 2016

Hoy es el Día Nacional del Donante




Hoy es el Día Nacional del Donante; es un día para pensar en esas personas que en un gesto generoso y solidario deciden donar todos sus órganos; esas personas que una vez su cuerpo ha abandonado este mundo, pueden dar vida y mejorar la de otras personas.
Hay que tener siempre presente que cualquier persona puede necesitar el día de mañana el gesto altruista de una donación.

El Día del Donante:

  • Es un día para agradecer todas y cada una de las donaciones que de forma altruista e incondicional se dan. 
  • Es un día para seguir concienciando a la población de la importancia de la donación, pues son miles las personas enfermas que siguen esperando un órgano que necesitan. 
  • Es un día para recordar que con una donación se puede salvar y mejorar las condiciones de vida de muchas personas.



Pero no debemos olvidar que gracias a la familia del donante, se pueden realizar esas donaciones.
Para esa familia, que en esos momentos cumbres de su dolor, le informan de la posibilidad de la donación, las emociones y los sentimientos deben ser terribles. Tomar esa decisión y en ese momento justo. Sin posibilidad de pensarlo detenidamente.
Resulta admirable que tantas familias en esos momentos tan duros de su vida, puedan reaccionar, y pensar en ayudar a otras personas que están enfermas y que sufren. Por eso, estas familias son merecedoras de todo nuestro respeto.

GRACIAS a todos los DONANTES y GRACIAS a sus familias, que enfrentándose a su dolor, donaron los órganos de ese ser querido y nos dieron la oportunidad de vivir.




Ana Hidalgo



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

copyrigth info