miércoles, 27 de abril de 2016

Día Mundial Contra el Ruido #sanidadSINruido


Hace unos meses escribí un artículo sobre "mi estancia en urgencias". Describía el caos y la mala organización que existía en los hospitales, pero también el tremendo ruido que debíamos soportar los que estábamos allí ingresados. Ruidos de carros, mucha gente hablando e incluso chillando, móviles sonando continuamente, máquinas con unos pitidos que se te metían dentro del cerebro...

Cuando una persona está hospitalizada normalmente no tiene ganas de nada y lo que quiere es descansar para recuperarse lo más rápido posible. Todo el ruido que se forma en hospitales pueden alterar el sueño del enfermo, provocando dolor de cabeza, nerviosismo, agotamiento y crear un ambiente que puede, incluso, retrasar su curación.

Una de las principales quejas que tienen los enfermos ingresados son las dificultades para dormir por las noches. Aunque la mayoría del ruido que se produce por la noche responde a conversaciones, lo que de verdad aumenta los decibelios del ruido por la noche son las alarmas y los interfonos. Eso, unido a que no te dejan descansar el tiempo necesario (vienen a las 12 de la noche por si quieres tomar algo y luego a las 6 de la mañana te despiertan para los análisis) no es el ambiente ideal para recuperarse rápidamente.

¿Qué se podría hacer para reducir el ruido?
  • Identificar los factores que producen ruido y de dónde provienen.
  • Conocer la opinión de los enfermos y profesionales sobre la existencia o no de ruido en el hospital.
  • Buscar estrategias para reducir los niveles de ruido (ruedas de goma para los carros de curas, tacos en las sillas y un poco de respeto al silencio... por ejemplo)
  • Campañas de concienciación a trabajadores, enfermos, acompañantes y visitantes.
  • Controlar el volumen de voz en las conversaciones en pasillos y espacios comunes.
  • Carteles y trípticos de advertencias (como los que habían antiguamente)

Las medidas para controlar y reducir el ruido no solo beneficiarían a los enfermos, sino que también harían disminuir el estrés del personal sanitario y facilitaría la comunicación médico-paciente.
No sería cuestión de eliminar por completo el ruido, sino de reducirlo para que los enfermos puedan descansar y recuperarse mucho mejor.

Así que ya sabéis, en el hospital... Ssshhhhhh (habla bajito, por favor)

RESPETA EL SILENCIO DE LOS DEMÁS

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Ana Hidalgo



martes, 19 de abril de 2016

¡Cuidado con la dietas ahora que llegan las prisas!



Ahora llegan las prisas por perder los kilos que se acumulan en invierno y que, gracias a la ropa, se ocultan y se disimulan. Pero si para una persona sana no es aconsejable realizar una dieta sin estar bien asesorados por un nutricionista o por un médico, para una persona con enfermedad renal se convierte en algo que puede ser perjudicial para nuestra salud.

Por eso, desde un punto de vista práctico, para realizar correctamente una dieta,hay una serie de recomendaciones que deben adoptarse:

  • Lo principal es que para adelgazar debes estar convencido de tener que hacerlo. Saber que tienes que hacerlo por salud: porque estás obeso, hipertensión arterial alta, colesterol etc... Tienes que convencerte de que no es solo realizar una dieta y punto; es estar dispuesto a modificar los hábitos de tu alimentación. Es muy importante tener una actitud positiva y no tomarlo como un "castigo pasajero" al final del cual obtendrás el premio de poder comer sin ningún tipo de control. (recuerda que el comer sano y equilibrado no es un "castigo")
  • Las pérdidas rápidas de peso no son convenientes para el organismo, ya que se mantienen difícilmente y los kilos vuelven a recuperarse en cuanto se abandona la dieta. (es el llamado efecto yo-yo... primero pierdes, pero luego no sólo ganas los kilos que tenías antes, sino que se te añade alguno de regalo)
  • Recuerda que comer menos no significa comer peor o con monotonía. Lo ideal es realizar cinco comidas diarias, dos principales más el desayuno y un pequeño aporte a media mañana y en la merienda y , por supuesto, no picar absolutamente nada entre estas comidas.(comiendo así, con tus comidas adecuadas, dudo que te puedas quedar con hambre)
  • Evita a toda costa tener a mano alimentos para "picar": frutos secos, aceitunas, galletas saladas y otros alimentos de ese tipo que se comen compulsivamente y que no te proporcionan sensación de saciedad. (si comes como te indico en el apartado anterior, no tendrás necesidad de picar)
  • Un buen truco es comer en platos pequeños o de postre, pues el efecto óptico es importante a la hora de saciar el apetito. Si llenas el plato pequeño, la sensación es de que estamos comiendo más, pero la cantidad es menor (el cerebro... que es fácil de engañar...)
  • Otro punto importante es comer despacio, masticando lentamente y disfrutando de cada bocado. Cuando se come deprisa entra más cantidad de alimentos antes de que nuestro cerebro nos avise de que ya está saciado. La impresión de estar saciados aparece en el cerebro al cabo de entre 15 y 20 minutos. (deja el tenedor o la cuchara en el plato entre bocado y bocado, así comerás más despacio)
  • Desconfía totalmente de las dietas llamadas milagrosas. Hay cantidad de dietas absurdas y extrañas y que pueden perjudicar nuestra salud . No debe seguirse una dieta si no es bajo estricto control médico-dietético. (malo, malo... sobre todo para los enfermos crónicos)
En resumen, lo mejor que se puede hacer es comer bien todo el año... de todo, poco, evitando grasas saturadas, productos de bollería y pastelería industriales... La mejor alimentación es la variada y equilibrada. 
Y, por supuesto, realizar ejercicio de forma moderada, te ayudará a moldear la figura y te hará perder la grasa sobrante.



Ana Hidalgo


martes, 12 de abril de 2016

El "duelo" de quien comienza la diálisis



Cuando una persona lleva poco tiempo en diálisis, es normal que esté triste, deprimida, rabiosa, enfadada con el mundo y con las personas que más quiere. También es frecuente que sienta una falta de seguridad y una baja autoestima. Hay un tiempo de "duelo" se puede decir... incluso hay quien se plantea abandonar la diálisis.
El duelo aparece cuando ocurre una pérdida, que en este caso es la pérdida de la salud y de la independencia. Pasas de ser completamente independiente, a depender de una máquina para vivir; a estar atado a ella, sin posibilidad de abandonarla a no ser que te trasplanten.  Es un proceso de adaptación que en algunas personas requiere de más tiempo y más paciencia.

Para hacerlo más llevadero, suelta tus emociones, grita y llora si lo necesitas... no dejes ningún sentimiento dentro, no hay que bloquearlos. Habla con tu familia, con personas que hayan pasado por ello, con profesionales médicos si es preciso, pero no te estanques en esas emociones que te pueden afectar seriamente, a tu salud física y a la psicológica.

Hay personas que caen en una depresión; en este caso será necesario un tratamiento adecuado para evitar que esta depresión se haga crónica y merme la calidad de vida del enfermo renal. 

Date un tiempo para entender, para comprender y para aceptar la realidad. Después viene lo más importante, afrontar todo lo que está ocurriendo y pensar en ti, en cuidarte, en hacer todo lo que te indica el médico y en disfrutar de la vida. Poco a poco irás afrontando la nueva situación e irás reorganizando tu vida.  Tienes que ver la diálisis como un trabajo.... el trabajo más importante de tu vida, el que te permite seguir viviendo, el que te permite disfrutar  del sol, de un paseo, de una buena película, de tus amigos, de tu familia, de un buen libro... en fin de todo aquello que te gusta. 

Ten un poco de paciencia que todo tipo de "duelo" lleva su proceso.



Ana Hidalgo



jueves, 7 de abril de 2016

"El que espera, desespera"


No te quedes mirando el teléfono en espera de que suene "la llamada" deseada.
Vive y disfruta de la vida, seguro que encuentras cosas que te harán sonreír

"El que espera, desespera". Esta expresión que tanto se dice, y que más que una expresión es en realidad un refrán, es algo que conocen y que llevan a sus espaldas todas las personas que esperan un trasplante.

Es fácil decir "ten paciencia", pero cuando ves que tu vida pende de un hilo, o cuando estás atado a una máquina, a veces esa paciencia se esconde, harta de estar presente en nuestras vidas. Pero por mucho que intente ocultarse o desaparecer, no la dejes... saca pecho y di: "No debo dejar de tener esperanza, ella me ayudará a mantenerme firme y a seguir adelante".

Y aunque a veces creamos que no podemos soportar más la espera, debemos respirar hondo y pensar que llegará nuestro día, y que mientras tanto, hay que cuidarse e intentar que nuestro cuerpo esté en las mejores condiciones posibles para cuando llegue el ansiado trasplante.

A veces ocurre, que cuando menos te lo esperas, es cuando aparece lo que quieres; por eso, lo mejor es que disfrutéis de la vida, de los momentos buenos, de la familia, de los amigos y dejéis de agobiaros, porque el día menos pensado es cuando recibiréis "el regalo".

Si tienes la esperanza contigo tendrás también la paciencia, porque una va de la mano de la otra. Puede que a muchos que están leyendo estas palabras, les cueste en estos momentos conservar una y otra; unos porque llevan años en diálisis y otros por haber pasado por varios trasplantes fallidos. Es comprensible, pero no dejéis que la desesperanza se instale en vosotros porque lo único que conseguiréis es estar tristes, irritables, y arrastraréis con vosotros a vuestra familia que os cuidan y os quieren.

Así que... a coger fuerzas y proponeros vivir con esperanza pero sin prestar demasiada atención; dedícate a salir con la familia y amigos, a realizar actividades que te gusten, a charlar, ir al cine...

Una cosa que tengo clara es que las mejores cosas no se planean, que simplemente ocurren y que es mejor no presionar al tiempo, ni agobiarse ni ponerse nervioso. Porque, realmente, si algo debe pasar, sucederá de todas maneras. 

VIVE EL MOMENTO PRESENTE, QUE LO QUE TENGA QUE VENIR, VENDRÁ


            


Ana Hidalgo




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