martes, 16 de febrero de 2016

En la consulta del médico


Por mi condición de enferma crónica, debo acudir cada 3 o 4 meses a mis visitas de rutina en la consulta de nefrología. Siempre procuro llegar con bastante antelación, aunque lo normal es que tenga que esperar como mínimo una hora.  La "suerte" que tengo es que puedo contemplar unas vistas fantásticas mientras estoy esperando, ya que mi hospital está justo enfrente del mar, con un paseo marítimo precioso y lleno de gente que pasea, que corre, va en bicicleta, en la playa tomando el sol, bañándose...
Cuando llego muy pronto suelo dar un paseo y me siento un rato a contemplar el mar y a sentir la brisa marina.

En fin, volviendo al asunto que vamos a tratar...leí en una encuesta que los españoles esperamos una media de unos 22 minutos para ser atendidos por el médico.
Yo no suelo quejarme, aguanto con resignación todo el tiempo de espera (¿será por eso que se nos llaman "pacientes"?) y procuro llevar lectura para pasar el rato entretenida e intentar relajarme, pero mis nervios siempre están ahí, presentes. La incógnita de cómo van a salir los resultados de los análisis, va logrando que mi tensión poco a poco vaya subiendo, con el resultado de que al entrar mi corazón ya está galopando. Siempre me ocurre lo mismo...
Intento concentrarme en la lectura, contemplo a las otras personas que a su vez contemplan a los demás, me remuevo constantemente en las incómodas sillas que están hechas para dejarnos la espalda molida después de horas de espera. Con todo esto, lo normal es que cuando me toca el turno para entrar esté como  "una moto".

Una cuestión que me enerva bastante, aunque ni digo "ni pío", y disimulo con la mejor de mis sonrisas, es que estando en consulta y esperando a que el médico, en mi caso el nefrólogo, termine de anotar todos los resultados y consultar el historial, entre de repente alguien sin llamar (otro médico, enfermera, administrativos etc) y entretenga al médico que en esos momentos me está visitando.
Mientras, con disimulo, voy consultando las preguntas, que llevo anotadas previamente en un papelito y que quiero formular al nefrólogo.

Después de la interrupción, tengo que exponer mis dudas y preguntas "a toda leche", es decir, rápidamente porque de pronto el médico tiene prisa por terminar las visitas. Al salir, la gente que espera me mira con cara de "anda que no te has tirado rato dentro".

Me gustaría que ese tiempo que los médicos disponen para dedicar a cada paciente, sean para nosotros, exclusivamente para nosotros. Que no tengamos que exponer nuestras dudas de carrerilla y olvidarlas en el transcurso de una interrupción.
Y me gustaría que los médicos, aunque nos conozcan de toda la vida, levantasen la cabeza, dejasen el ordenador o el bolígrafo a un lado unos minutos... y nos dedicasen una mirada y  nos escuchasen con paciencia. 
Así mismo,  también me gustaría, porque es muy importante, que nos explicaran de forma comprensible las cosas, para que cuando saliéramos de la consulta estuviéramos tranquilos y con todo bien claro.
Esto no quiere decir que todos sean iguales, yo misma tengo algunos que me atienden y me escuchan e incluso me hacen reir. Pero no todos son así.

Hay enfermos que se quejan de que el médico no les entiende, o no les escucha, otros abandonan el tratamiento y hay quien sale de la consulta sin haber comprendido nada. Son fallos de comunicación que es importante que los profesionales médicos tienen que tener presente.

Espero que el personal médico que lea esto, tenga estos pequeños detalles en cuenta; pequeños detalles que para el enfermo representa una gran ayuda y un enorme apoyo moral; porque a la consulta no acuden solo enfermedades y patologías, sino que son personas que confían en su médico y que muchas veces entran en la consulta con miedo, mucho respeto y los nervios lógicos de la incertidumbre.

Playa que veo desde la sala de espera 








Paseo marítimo. A la derecha el hospital

















Ana Hidalgo


2 comentarios:

  1. Hola Ana, todo lo que dices, parece que yo lo escribí, porque tus experiencias son iguales a las mías, así estoy con el médico, yo espero varias horas para ser atendida.

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    Respuestas
    1. Hola, Cris. Gracias por tu comentario. Creo que es bastante frecuente el esperar mucho tiempo en la sala de espera de la consulta.
      Un saludo

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