El miedo a ir al médico (iatrofobia)




"Laura se encontraba mal ese día, tenía el estómago revuelto y llevaba días con picores por todo el cuerpo. En su interior sabía lo que estaba pasando pero ella no quería reconocerlo. Desde hacia más de un año no había vuelto a sus controles en Nefrología. 
La última vez, el nefrólogo le comentó que su función renal había descendido hasta el 35% y que tendría que comenzar a cuidarse. Le dieron cita para el mes siguiente, pero ella no volvió. Tenía miedo, terror, pavor, a que si iba a consulta le dijeran que había empeorado y tenía pánico a la diálisis. Era algo que la superaba.
Y ahora, al cabo de un año, se encontraba fatal; había seguido su vida como si la enfermedad no fuera con ella. Había intentado por todos los medios evitar enfrentarse a sus temores, por lo que quitaba importancia a la enfermedad que estaba padeciendo en ese momento para no ir al nefrólogo.
Esa misma noche tuvo que acudir a urgencias debido a los vómitos y náuseas continuas que estaba sufriendo... La dejaron ingresada, le colocaron el catéter y tuvieron que realizarle ya la diálisis de inmediato. Su cuerpo estaba completamente intoxicado y con una función renal muy baja.
El nefrólogo le dijo que si hubiera acudido a sus controles, hubiera seguido el tratamiento y la dieta estricta que le ordenaban... en resumen, si se hubiera cuidado... probablemente todavía no tendría que entrar en diálisis y estaría en mejores condiciones de salud"

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El miedo, ese miedo a lo que nos va a decir el médico; ese miedo a que nos hagan pruebas dolorosas; ese miedo a que nos digan que hemos empeorado... es lo que frena a muchas personas de acudir a tiempo a la consulta. Alargan lo máximo ir a las visitas, sin darse cuenta que es lo peor que pueden hacer, porque el tiempo pasa inexorablemente y si una persona necesita tratamiento para su enfermedad, cuanto antes se reciba, mejor pronóstico hay.

A ese miedo a ir al médico se le llama iatrofobia. Es el miedo incontrolado, anormal, persistente e injustificado a los médicos. Ese miedo provoca que las personas que lo padecen no acudan a las consultas de revisiones cotidianas, por lo que pueden aparecer problemas de salud que no sean detectados a tiempo.

Hay personas que tienen miedo de los médicos, no sólo por lo que le puedan decir, sino también al ambiente que les rodean, porque se sienten intimidados o porque hay médicos que no son empáticos con el enfermo, que no conectan con sus emociones y que no se ponen en la piel del enfermo. Es necesario que el personal médico tenga esto en cuenta y que dé más confianza y sea más comprensivo con el miedo que padece el enfermo.

Otras personas tienen un miedo irracional a los análisis y  otros muchos al dentista, por lo que evitan por todos los medios acudir ni siquiera a las revisiones dentales, lo que hace que sólo acudan cuando el dolor de muelas es insoportable.

Los síntomas más comunes de este tipo de fobia son: sudores, mareos, náuseas, dolor de estómago, falta de aire al respirar, temblores, palpitaciones, miedo a perder el control, ataques de ansiedad...

De todas formas, hay que calcular bien los beneficios de ir al médico, frente a las consecuencias de no hacerlo por angustia o miedo. Aunque sabemos que muchas pruebas generan preocupación, no realizarse, por ejemplo, una citología puede desencadenar un problema importante de salud.

Se debe superar ese miedo o esa fobia y, si es necesario,  buscaremos ayuda profesional... la salud es lo más importante. 


Ana Hidalgo



Comentarios

  1. La verdad es que afortunadamente no padezco de este miedo, aunque confieso que no me gusta nada ir a los médicos. Pero es que aburre perder el tiempo en las salas de espera;-( Buen informe. Bss y buen finde

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    1. Hola, Katy. Yo más que miedo, respeto, pero es algo que he conocido toda mi vida y sé de sobras que acudir al médico cuando es necesario puede prevenir males mayores.
      Un besazo

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