miércoles, 30 de septiembre de 2015

Fran Sanz, atleta trasplantado más joven en completar un IRONMAN


Trasplantado de hierro en su primer IRONMAN
El domingo 27 de Septiembre se cumplió un gran reto y Francisco Sanz Díaz completo su primer IRONMAN en la Comunidad de Madrid con un tiempo oficial de 12:14:10 quedando en el lugar 137. Fran Sanz es el primer deportista trasplantado más joven en completar la distancia IRONMAN en el país.

Trasplante + Deporte = Vida 

Fran Sanz demostró que con esfuerzo, dedicación y gracias al deporte, hay vida después de un trasplante. 

El IRONMAN es la prueba más exigente del Triatlón. Consta de 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera a pie (maratón). La carrera tiene un tiempo límite de 17 horas y un tiempo promedio de 12 horas. Los triatletas que compiten en esta distancia deben de entrenar duramente para esta prueba, cubriendo grandes distancias de natación, ciclismo y trote a la semana durante un mínimo de uno o dos años. Muchos consideran a éste como el deporte más difícil de la historia. 


Atleta Trasplantado
Francisco Sanz Díaz se preparó durante dos largos meses para culminar la prueba, y participó en el Triatlón Madrid X-Mountain y en el Triatlón Crono por equipos ambos en Casa de Campo así como en el Triatlón X-Mountain del Atazar y el duatlón Villa de Cantimpalos. Las cuatro competiciones sirvieron de preparación este año para el Triatlón Madrid KM0. 

La personalidad del Triatlón Madrid KM0 contó con gran historia en todo su recorrido así como la dureza técnica: el embalse de Riosequillo de Buitrago del Lozoya, Miraflores de la Sierra, Rascafría, Cotos, Navacerrada, Guadarrama, el Escorial, hasta la entrada a la ciudad por Casa de Campo y Madrid Río con grandes desniveles, para terminar en la línea de meta emplazada en el mismo corazón de Madrid, el famoso KM0 de la Puerta del Sol – origen radial de las carreteras españolas.

Triatlón Madrid KM0 contó con la colaboración y el apoyo de la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de la ciudad y la Federación Madrileña de Triatlón. 


Andrea Alanís | Prensa
Deporte&Trasplante España
www.deporteytrasplanteespana.com


lunes, 28 de septiembre de 2015

Ser enfermo crónico no es fácil


Ser enfermo crónico no es fácil. Eso lo tenemos asumido aquellos que tenemos una enfermedad para toda la vida. Hay épocas muy buenas, pero también malas; hay días buenos y otros días malos, e incluso en un mismo día puede haber momentos en los que no te sientas demasiado bien. 

Hay días que te apetece salir, hay otros que eres feliz en casa. Hay días que quedas con amigos y en medio de la fiesta te tienes que volver porque no te encuentras bien. Hay días que te levantas casi a rastras, pero a medida que transcurre la jornada vas cobrando fuerzas y te pones las pilas; en cambio otros te levantas que te vas a comer el mundo y al cabo de unas horas vas perdiendo fuelle y te desanimas o te encuentras mal. Hay épocas que aguantas lo que te eches, hay otras que no te soportas ni a ti mismo. 


Es complicado conservar las amistades y aquellos que conservas son amigos de verdad, de esos que saben que podrán contar contigo un día, pero otro no estarás en condiciones de hacer nada. Aquellos que estarán a tu lado en las buenos momentos pero también te acompañarán y llorarán contigo en los malos.


Los planes y proyectos se han de realizar, por supuesto, pero también hay que saber que tendremos que cancelar algunos de manera inesperada o suspenderlos de manera temporal...  es lo que tiene ser un enfermo crónico. 


La forma en que a una persona le afecta una enfermedad crónica depende de la enfermedad particular que tiene y cómo repercute sobre su cuerpo, la gravedad de la enfermedad y el tipo de tratamiento que requiere.

Cada enfermedad crónica tiene sus propios síntomas, tratamiento y evolución.  
Hay que adaptarse y disfrutar de los días buenos... que los malos llegan solos.

Ana Hidalgo


miércoles, 23 de septiembre de 2015

¿Cómo afectan los medicamentos fotosensibilizadores a los trasplantados?


Las personas trasplantadas sabemos que los inmunodepresores son medicamentos que además de tener mil y un efectos secundarios, también aumentan la sensibilidad de la piel a los rayos UV. Si antes de ser trasplantado podías tomar el sol, te ponías moreno y no te quemabas, cuando te trasplantan puedes desarrollar quemaduras, manchas solares, urticaria y tu piel se vuelve mucho más sensible e irritable.
Pero lo peor es que los pacientes trasplantados tenemos, además, una elevada incidencia de desarrollar un cáncer de piel debido a los inmunodepresores, aunque también influyen otros factores que pueden incrementar el riesgo: edad, sexo, fototipo, antecedentes familiares...

En mi caso en particular, con los años que llevo tomando este tipo de medicación, la sensibilidad cada vez es mayor; las manchas en la piel son abundantes y no tolero el sol ya que enseguida me irrita la piel y tengo sensación de quemazón. Así que además de utilizar, todo el año, factor 50 siempre que salgo a la calle, tanto en la cara como en las zonas expuestas del cuerpo, en verano utilizo para disimular un autobronceador en las piernas (los autobronceadores no protegen, sólo dan color a la piel)


Pero no sólo los medicamentos inmunosupresores pueden incrementar la sensibilidad al sol. Hay otros medicamentos que pueden contribuir a producir fotosensibilidad como por ejemplo: algunos antihipertensivos, antidepresivos , diuréticos, anticonceptivos orales, antiacnéicos...


Si no sabes si el medicamento que tomas te puede producir reacción al sol pregunta al personal sanitario y adopta las medidas necesarias de protección solar.

Lo mejor es cubrirse la piel o no tomar el sol.  Una buena manera de protegerse del sol es mantenerse a la sombra y hacer uso del dicho popular quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija.

Si de todas formas vas a pasar mucho tiempo en el exterior, recuerda de aplicarte de manera generosa una crema con un factor de protección alto (50) y repetir la aplicación cada dos horas. Hasta los protectores solares con el FPS más altos pueden ser insuficiente para proteger la piel de la sensibilidad al sol provocada por ciertos fármacos.

Y recuerda que aunque el sol del verano es más fuerte, en invierno también hay que protegerse, sobre todo si vas a la montaña o a la nieve. 

Ana Hidalgo


domingo, 20 de septiembre de 2015

Mis reflexiones: Y el tiempo pasa




Domingo tranquilo en casa y un día perfecto para pensar en escribir algo. Y me viene a la memoria un recuerdo, una pregunta que me planteaba hace bastantes años, antes de que me trasplantaran por tercera vez. De vez en cuando me cuestionaba si llegaría a envejecer. Por aquel entonces yo llamaba "envejecer" a tener 40 años.

No es que fuera una obsesión, pero era algo que venía de vez en cuando a mi mente. Cuando llegaban esos pensamientos, lo que hacía era cambiarlos por el presente, aquel presente en el que, aunque tenía que dializarme, no me impedía vivir mi vida de persona joven que era: salidas al baile con mis amigas, ligar (siempre he sido una ligona), ir al gimnasio...

Hoy, con 50 años, me siento orgullosa y contenta con mi edad, he llegado hasta aquí, y ya no me pregunto si llegaré "a tal edad", simplemente me cuido y disfruto de la vida. Comienzo a tener arrugas, pero lejos de molestarme, me alegra, pues eso quiere decir que sigo aquí.
En mi armario del cuarto de baño, tengo todo un arsenal de cremas para todo (nutritivas, contorno de ojos, de labios, serúm...), no para eliminar esas arrugas, sino para presentar un aspecto saludable y cuidado.


El tiempo pasa... y hay que vivirlo y disfrutarlo... darle color, procurando cuidarse y no pensando demasiado en lo que nos deparará el mañana. Pasa demasiado deprisa para perderlo caminando sin rumbo y sin alegría.

Yo he pasado tanto y he sufrido tantos malos ratos, que he aprendido a no pensar en lo que pueda llegar. Si en estos momentos estoy bien, lo saboreo, lo disfruto y lo vivo; lo que pueda pasar en el futuro, lo dejaremos para eso... para el futuro.

"No perdáis vuestro tiempo ni en llorar el pasado ni en llorar el porvenir. Vivid vuestras horas, vuestros minutos. Las alegrías son como flores que la lluvia mancha y el viento deshoja." Frase de Edmond Gouncourt



Ana Hidalgo


domingo, 13 de septiembre de 2015

¿Qué nos dice el color de la orina?



Para ver la imagen en tamaño original pincha en la foto
Aunque parezca algo desagradable, siempre tenemos que estar atentos al color de nuestra orina, pues nos puede avisar de algunas enfermedades crónicas sobre todo renales y hepáticas.

Los riñones son los encargados de filtrar el exceso de agua y las toxinas, produciendo orina para su eliminación. 

Hay que acostumbrarse a "echar un vistazo" a nuestra orina y percatarse de cualquier cambio en el color y olor porque puede ser que sea algo que se comió la noche anterior (como la remolacha por el color y los espárragos por el olor) o puede indicar alguna enfermedad grave.
La cantidad que debemos beber para mantenernos hidratados es de unos 2,5 litros, aunque esta cantidad varia en opinión de unos a otros. 

Como podéis ver en el cuadro que he realizado, hay bastantes tonalidades de colores de orina... como un arco iris. 

Si quieres saber algo más:
https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/003139.htm


Ana Hidalgo


miércoles, 9 de septiembre de 2015

¡5 años con el blog!




¡5 años! Otro año que pasa y otro año que sigo con mi blog, con mis artículos, con mis consejos y con mi gente... esos seguidores fieles y que me animan a seguir en esta tarea. 

5 años dan para mucho, tanto, que a veces rebusco en mi memoria algo sobre lo que escribir y que no haya escrito aún. Casi 1000 artículos, que se dice pronto, poniendo todo mi esfuerzo y trabajo en ellos.


Día a día recibo mensajes de personas que me cuentan que están mucho mejor de ánimo desde que han encontrado mi blog, que me dan las gracias, que me cuentan sus miedos y angustias y se desahogan... y yo intento, con mis palabras aportarles algo de luz y tranquilidad, ayudarles en la medida que me es posible. 

Para mí es un orgullo saber que detrás de la pantalla, hay personas que leen mis artículos, mis frases, mis consejos... y que aunque sea por un momento, se sienten acompañados y aliviados en sus penas y dolores.

Lo que yo no me imaginaba, es que de estos cinco años de blog, haya surgido un libro. Un libro que he escrito junto a mi compañera y amiga, Lola Montalvo (enfermera y escritora) y que espero que no tarde mucho en editarse. Estoy muy ilusionada con este proyecto.

De nuevo, como hago cada año, quiero daros las gracias a todos por continuar conmigo, por estar junto a mí, por participar activamente, tanto en el blog como en Facebook, Twitter o Google+.
También os invito a que os animéis a colaborar con alguna historia o artículo en mi página. Estaré encantada de compartirlo

Ana Hidalgo

martes, 1 de septiembre de 2015

Fin de las vacaciones, vuelta a la rutina



Septiembre ha llegado y para muchas personas, volver a la molesta y aburrida rutina diaria después de pasar unas maravillosas vacaciones les cuesta algo más que un "pataleo" o "berrinche"; para algunos, incluso, representa un verdadero sacrificio. Los niños, a punto de comenzar las clases, la mayor parte de las personas vuelven a su trabajo y a sus quehaceres diarios, vuelven los madrugones y las prisas, vuelta a recobrar los buenos hábitos alimenticios que en verano y en las vacaciones se alteran un poco (o mucho).

Tristeza, ansiedad, irritabilidad, inquietud, apatía... son los síntomas más comunes ante la inminente vuelta a la rutina del trabajo y/o escolar.


Para algunas personas se les hace cuesta arriba volver a retomar su trabajo y sus tareas diarias, sobre todo después de haber descansado y haber olvidado por unos días todas sus obligaciones. 




¿Qué podemos hacer para evitar esto?

  1. En primer lugar es cuestión de ir, poco a poco, recuperando de nuevo la actividad y la rutina que hemos puesto en pausa durante un tiempo.
  2. Lo mejor sería no llegar de nuestras vacaciones justitos un día antes de regresar al trabajo. Adelanta, si eso es posible, unos días tu regreso para deshacer maletas, ordenar tu casa, ponerte al día del correo y de las compras de casa... y descansar... "sí, sí, descansar y preparar tu mente para el regreso al trabajo".
  3. Intenta no pensar en la tristeza que sientes porque tus vacaciones han terminado, piensa en lo bien que te lo has pasado y que regresas con las "pilas cargadas".
  4. Durante la primera semana de trabajo, intenta realizar alguna actividad parecida a lo que has hecho estando de vacaciones: algún paseo, salidas con amigos, ejercicio, ir a tomar un café... algo para no echar tanto de menos los días de vacaciones.
  5. No te agobies por el trabajo que tienes por hacer, hazlo poco a poco (no eres un superhéroe), nadie es imprescindible y seguro que te pondrás al corriente enseguida. Comienza con las tareas más sencillas. No es aconsejable comenzar el trabajo de un tirón.
  6. Es el momento para volver a tu alimentación normal y si realizas unos días una alimentación ligera y sana y bebes abundante agua desintoxicarás tu cuerpo de todo lo ingerido en este tiempo. En las vacaciones normalmente se comen platos más grandes, así que ahora es el momento de volver al tamaño de plato adecuado.
  7. Vuelve de nuevo a realizar ejercicio (si es que en este tiempo no has hecho nada). De este modo ayudarás a eliminar esos kilos extra que se acumulan en los días de ocio absoluto.
  8. Y como siempre digo, piensa de manera positiva; la forma con que te enfrentes a tu rutina y a tus obligaciones influirá mucho. Valora lo mucho que has disfrutado y piensa que muchas personas no pueden realizar vacaciones.
Y para que os vayáis motivando y animando os dejo un poco de música.... ¡Ánimo!

           

artículo reeditado


Ana Hidalgo



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