lunes, 10 de agosto de 2015

De la consulta de ERCA a prediálisis


Foto extraída de "Comer por un riñón"
 Ser incluido en la consulta de ERCA (enfermedad crónica avanzada) o encontrarse en situación de prediálisis (etapa en la que existe una insuficiencia renal avanzada, generalmente estadios cuatro y cinco, pero en la cual aún no es necesario la terapia sustitutiva renal) es entrar en una situación inestable, vivir pensando cuándo va a ser el momento de plantearse un tratamiento renal sustitutivo... Imaginar como evoluciona la cifra de creatinina o si descenderá el filtrado. 
Pues bien, trataremos de disminuir la ansiedad producida por esa situación, aprender a comprender el momento y vivir con el menor miedo posible la entrada en diálisis o la inclusión en lista de espera de trasplante.

El paciente debe ser valorado por un nefrólogo, el cual, hará un seguimiento con analíticas y exploraciones, y ajustes de medicación para mantener la función renal residual, y retrasar el inicio de terapia sustitutiva renal. Se deben controlar una serie  de factores de riesgo cardiovascular y renal como son:  Diabetes, Tabaquismo, Dieta inadecuada, Colesterol y Estrés.
En esta etapa las modificaciones del estilo de vida juegan un papel imprescindible: abandono de hábito tabáquico, realizar ejercicio físico moderado y cumplir la dieta implica reducir complicaciones. Seguir estrictamente el tratamiento farmacológico es tambien muy importante, ya que puede brindarnos la estabilidad deseada. 

Control de iones
Potasio, fósforo y calcio... Esos enemigos que empiezan a alterar sus cifras sin que sintamos nada. Podemos estar totalmente asintomáticos, pero éstos se acumulan progresivamente en el organismo y producen serias alteraciones.
Restricción de potasio y fósforo: al reducirse el filtrado, o empeorar la función renal, no se eliminan adecuadamente y se acumulan en el organismo, pudiendo alterar la función cardíaca el primero y calcificando las arterias el segundo. 
De ahí que una correcta dieta disminuya la necesidad de tomar quelantes o resinas que tantos efectos secundarios aportan.
Llega un momento que a pesar de cumplir la dieta estrictamente, no se obtienen cifras óptimas de los mismos, ya que la función renal puede verse tan afectada que el riñón no sea capaz de eliminar pequeñas cantidades de estos iones y entonces la terapia farmacológica cobra mayor relevancia.
El control de fósforo y calcio de la dieta tienen por objeto prevenir la aparición de hiperparatiroidismo. Es importante limitar la ingesta de fósforo, teniendo en cuenta que al disminuir la ingesta de proteínas se disminuye el aporte de fósforo. El calcio disminuye al elevarse el fósforo, y también por disminución de vitamina D, que se debe activar en el riñón.
Esta situación provoca la estimulación de la hormona paratiroidea que trata de equilibrar las concentraciones de fósforo y calcio, obteniendo calcio principalmente de los huesos, provocando osteodistrofia renal (calcificación de tejidos blandos), agravando la pérdida de función renal y aumentando la progresión de la enfermedad. Por tanto, habrá que reducir el consumo de fósforo y administrar suplementos de calcio y vitamina D.

Control de volumen o balance
Es decir ingesta hídrica equilibrada a la diuresis y perdidas del organismo. Controlar la diuresis de 24 horas y medir la ingesta de líquidos, no sólo agua libre, sino también, sopas, caldos, purés… y tratar de que el balance no sea positivo ya que ante un descenso de filtrado, el líquido se acumula produciendo edema en extremidades inferiores inicialmente y generalizados posteriormente, con esa sensación de hinchazón y abotargamiento que modifica hasta la expresión facial... En la mayoría de los casos, este control no es suficiente y se precisa la utilización de diuréticos, que además de control de volumen, eliminan iones y ayudan a regular la tensión arterial. Generalmente el agua no se restringe hasta fases muy avanzadas de la insuficiencia renal crónica, siendo mucho más importante restringir el sodio, es decir la sal.





Control de presión o tensión arterial
No solo debemos restringir la sal de la dieta para no acumular líquidos, sino también para mantener un control adecuado de TA, que junto con control de peso adecuado y ejercicio físico moderado, disminuyen la necesidad de tratamiento farmacológico. Éste debe ser cumplido estrictamente ya que mantener una estabilidad en la presión de sangre que llega al riñón evita que éste sufra y continúe deteriorándose.

Nutrición adecuada
Evitar exceso de grasas y control de ingesta proteica. Cubriendo las necesidades energéticas adecuadamente para evitar el consumo de energía a partir de los músculos (catabolismo tisular).
La restricción de proteínas puede mejorar la clínica del síndrome urémico, e incluso puede enlentecer la progresión de la insuficiencia renal.

Cuando la función renal se ha deteriorado de forma importante (estadios 4-5), se recomienda la restricción de proteínas a 0,6g/kg de peso corporal. También puede ser necesario suplementos de hierro debido a que está presente sobre todo en alimentos proteicos, pero es preciso individualizar, al igual que el calcio y vitaminas hidrosolubles.
Mantener adecuado control glucémico, controlando ingesta de azúcares e hidratos de carbono más complejos.

Llegar a situación de prediálisis, diálisis o incluso un trasplante en el mejor estado nutricional posible, disminuirá complicaciones posteriores.  Debemos mantener el cuerpo preparado para soportar las agresiones que puedan llegar y el estrés que supone someterse a tratamiento dialítico o a una cirugía mayor, como es el trasplante.


                               
                                                 
Mantener controlados todos estos factores no es una tarea fácil, pero tratan de mantener al riñón previamente lesionado en un ambiente lo más estable y equilibrado posible, es decir evitar la progresión de la enfermedad y retrasar la necesidad de tratamiento renal sustitutivo. Cuando llega este momento de plantearse la necesidad de tratamiento renal sustitutivo, el nefrólogo es quien decidirá ir preparando al paciente para el tratamiento dialítico, según las opciones consideradas:
Colocación de catéter peritoneal y entrenamiento para diálisis peritoneal o  realización acceso vascular (fístula arteriovenosa o colocación de catéter vascular) para Hemodiálisis. 
También se valorará la realización de estudio para inclusión en lista de espera de trasplante renal.

Carmen Calderón González
Médico especialista en Nefrología
Facebook: https://www.facebook.com/carmen.calderon.9822




4 comentarios:

  1. Interesante publicación.
    Como Psicóloga de la Salud en ALCER Jaén, me gustaría enfatizar la importancia de que las personas que reciben el diagnóstico de enfermedad renal, sean informadas de los beneficios que puede tener contar con psicólogos especializados. Les ayudamos en el afrontamiento de las nuevas situaciones y en la prevención de dificultadas asociadas al deterioro de la función renal, les entrenamos en la deshabituación de rutinas perjudiciales para la salud, prevenimos la ansiedad y enseñamos a manejarla. No dudéis en contar con los psicólogos de la salud que estamos a vuestra disposición en las asociaciones ALCER. Somos un equipo y en un modelo biopsicosocial, todos y todas os somos útiles.

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    Respuestas
    1. Gracias por tu aportación, Àngeles. Seguro que servirá de mucha ayuda, sobre todo a aquellos enfermos que acaban de ser diagnosticados y no saben qué deben hacer.
      Saludos

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  2. Ana genial informacion Angeles excelente aporte.Gracias.

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