martes, 16 de junio de 2015

Los ¡Ays! que nos repetimos cuando nos trasplantan


Continuamente, recibo mensajes preguntándome que qué hago para cuidar mi riñón. Hace un tiempo escribí un artículo donde explicaba como cuidar nuestro injerto renal, y daba unas pautas para mantener una buena calidad de vida.

Es complicado para una persona, pasar de estar en diálisis o en pre-diálisis a estar trasplantada. Es un quebradero de cabeza, sobre todo al principio, todos los cuidados que tiene que recibir el injerto (tratamientos, controles, atención, revisiones con otros especialistas...) y todos los cuidados que hay que tener con infecciones oportunistas y demás. Sí, es verdad que es una tremenda alegría y te sientes afortunado/a, pero en los primeros meses, los sentimientos se entremezclan y el "ay, ay, ay" lo tienes siempre presente: 
-¡Ay! que creo que estoy comiendo demasiado- 
-¡Ay! que no recuerdo si me he tomado la inmunosupresión- 
-¡Ay! Me molesta el costado, ¿que será?- 
-¡Ay! Aquí hay mucha gente, ¿Puedo pillar alguna infección?- 
-¡Ay! me ha subido la creatinina ¿Estaré rechazando?... 
y así muchos y muchos más ¡Ays! que continuamente nos asaltan cuando nos trasplantan y que al principio son muy frecuentes, pero que después, a medida que van pasando el tiempo, se suavizan pero tampoco dejan de rondar por nuestras cabezas. 

Está muy bien que nos cuidemos y que nos preocupemos, pero lo que ya no es tan saludable es que nos obsesionemos con los cuidados y con las preocupaciones por todo. Es insano y agotas tus energías en estar siempre con el ¡Ay! a cada momento, y eso no sólo repercute en tu bienestar mental, sino que también te impide disfrutar de tu trasplante, tu salud recuperada, de la vida y del instante...

Lo ideal es tener un equilibrio y relajarnos un poco. Si un día te pasas comiendo, al día siguiente lo compensas. Si un día no te has tomado la medicación por olvido, la tomas al día siguiente como siempre y anotas lo sucedido para comentarlo con el nefrólogo. Si tienes molestias o dolores, acude al médico y ellos te harán las pruebas necesarias para valorar y dar con el diagnóstico. Si te sube la creatinina, sigue cuidándote como siempre y ten en cuenta que para que se dé un rechazo deben concurrir varios niveles, no sólo la creatinina. En fin, que dentro del cuidado a nuestro injerto renal, también está el tomarse las cosas con más calma y no sufrir continuamente con los ¡Ays! que vayan surgiendo. 

Hay que saber disfrutar de la oportunidad y del "regalo" que se nos ha concedido, cuidándonos, sí con esmero y dedicación, pero también con positividad, alegría y sensatez. Y, sobre todo, no pensar en lo que pueda pasar, porque como digo continuamente, lo que tenga que ser, será, y por el momento... ¡VIVE!


Ana Hidalgo


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