martes, 22 de diciembre de 2015

¡Os deseo unas Felices Fiestas!




Ya está a punto de llegar la Nochebuena y la Navidad, y por ello, quiero aprovechar para transmitir, desde este pequeño rinconcito de mi blog, un poco de fuerza positiva y un rayo de felicidad en vuestras vidas, ya que en la actualidad es algo que hace mucha falta, por desgracia.

Que estos días sean lo más felices posible y que podáis disfrutarlo con la familia y los amigos y, sobre todo, con la salud necesaria para ello.

No os olvidéis de reír, abrazar, perdonar, querer, colaborar, besar... y disfrutar

Y para los que estáis en diálisis o en pre-diálisis...¡Cuidadín con el potasio, fósforo y los líquidos! Pasadlo bien, pero sin sobrepasar los límites permitidos.

¡Ojalá que el próximo año todos aquellos que necesitan un órgano para vivir sean trasplantados!
Y aquellos que todavía no son donantes, en el 2016 se animen a serlo.

Desde aquí, abro los brazos para daros a todos un fuerte abrazo y desearos, de nuevo, unas FELICES FIESTAS.


Ana Hidalgo


lunes, 21 de diciembre de 2015

Mi estancia en urgencias



Han  pasado varios años desde que estuve ingresada en el hospital, y sinceramente tenía miedo, de acudir, tal y como está la Sanidad en estos momentos.
Hoy voy a contar mi experiencia y cómo me he sentido.

Para describir en dos palabras las urgencias del Hospital serían: saturación y caos.

Eran alrededor de las 5 de la mañana cuando empecé a sentir mucho frío y a tiritar; ya había pasado el día bastante mal. Me puse el termómetro; estaba a 38,4. Así que nos vinimos para el hospital. Mientras a mi me realizaban las preguntas pertinentes, mi marido fue a aparcar el coche (es una barbaridad lo que cobran y más los que se quedan en el hospital todo el día).
Me hicieron pasar a una sala de espera repleta de pacientes y sentarme en un sillón. Ahí mismo me colocaron la vía y me hicieron los análisis (hay que tener presente que estoy inmunodeprimida por el tratamiento del rechazo y que los riesgos de coger cualquier infección hospitalaria en mi caso es mucho mayor)
Pasé 6 horas en ese incómodo sillón, encontrándome fatal y sin que pudiera entrar mi marido.
Ya empezaba a estar agobiada, nerviosa, cada vez me sentía peor, no sabía como ponerme… pero aún queda más.
A eso de las 11 de la mañana me dicen que me pasan a box y que están esperando que quede libre una cama en planta, "bueno, al menos estaré ya tumbada" pensaba…. Pues no, me ponen en otro incomodísimo sillón durante dos o tres horas más.

Había un enorme trasiego de ir y venir... muchísima gente. Pacientes y familiares hablando a grito pelado, enfermeras corriendo y realizando sus tareas con rapidez y buena cara a pesar de todo.
Al cabo de unas horas me hicieron pasar al box, aunque no tardaron en cambiarme al pasillo.
Falta de intimidad total, hombres y mujeres juntos, jóvenes y ancianos casi pegados, exponiendo nuestras vergüenzas, sin timbre para llamar en caso de necesidad, llamando a pleno pulmón (el que podía) a la enfermera. El anciano que estaba en una camilla al lado de la mía con pañales y totalmente destapado... Ni una pizca de intimidad. Léase la intimidad del paciente.

En vez de las urgencias de un hospital, aquello parecía el mercadillo de la cháchara que había.
Ahí, en el pasillo pasé la noche, en una estrecha camilla y en la que además de la neumonía, me estaba comenzando a doler la espalda y la cabeza. Para colmo, tuve la 'gran suerte' de tener enfrente una mujer que no callaba ni estando enferma. Hablaba  y hablaba sin parar, muy deprisa y con voz chillona. Menos mal que la cambiaron al cabo de un rato de sitio.
Pasé en ese pasillo toda la noche y el día siguiente, y cada vez que tenía que ir al lavabo tenía que atravesar el pasillo repleto de pacientes y familiares. En una camilla incómoda, tanto tiempo, enferma sin poder hacer nada, y maldiciendo a ya sabéis quienes... Y a todo esto hay que añadir que estoy inmunodeprimida por tomar medicación contra el rechazo renal, y lo lógico sería que pudiera estar en una zona sin contacto con personas con infecciones o enfermedades contagiosas.

Cuando comenzaba a desesperarme a eso de las 7 de la tarde,(ya llevaba casi dos días en urgencias) vinieron a buscarme. Pregunté si nos íbamos a planta y me contesto el camillero que nos íbamos a otra sala….¿Otra sala?. ¡¡¡Alucinaba!! Y porque me encontraba mal que si no, salto de la camilla y salgo corriendo.
¡Ya lo que me faltaba! Me llevaron a una sala de espera, en la que habían varios pacientes más en camilla, algunos muy mayores, con una puerta que cada vez que se abría entraba corriente de aire, sin separaciones, todos juntos. ¡Qué locura, es la primera vez que veo esto en mi hospital! ¡Vamos de mal en peor!
Encima de que estaba hecha un desastre por la neumonía ahora estaba muy enfadada, pero no con el personal sanitario que era muy amable y solícito, sino con este gobierno que ha permitido esto.
Menos mal que ahí era una zona realmente de "espera", porque no era un lugar adecuado para personas enfermas.
Al cabo de un par de horas, ¡por fin!, me trasladaron a planta y se acabaron mis peripecias en urgencias.

A todo esto tengo que añadir que tengo un gran respeto y estoy maravillada del tremendo esfuerzo que realizan todo el personal médico, atendiendo a sus tareas con una sonrisa y unas palabras amables a pesar de estar saturados por el trabajo. Un enorme agradecimiento a todos ellos.

Ana Hidalgo





miércoles, 9 de diciembre de 2015

Los micro-relatos de Esther: "Gonso, el caracol de peluche"


 
Daniela era una niña de 4 años que le encantaban los peluches, los tenía de todas clases y formas, osos, gatos, perros, koalas, ranas, un caracol, una vaca, un burro...
Su hermano pequeño, Nico, jugaba mucho con ellos y ella se enfadaba porque se los rompía.
-No cojas mis muñecos que me los estropeas.-Le decía enfadada.-
Había un peluche en especial; su antenita se había roto y la habían cosido con un hilo distinto al color de su tela, su mirada, reflejaba tristeza; era el caracol Gonso , una mascota de un tacto suave, ojos grandes y mirada penetrante.
Daniela lo cogía, le daba besos, acariciaba su antenita remendada y lo volvía a dejar encima de su mesilla de noche. Por la mañana lo miraba, veía sus ojos grandes que tristemente la observaban, ella le daba un besito y se iba a jugar con sus otros peluches.

Tenía una gata blanca con el morro y la colita gris que se la llevaba a todos sitios donde iba, un koala con un chupete rosa que le tenía mucho cariño, un oso gigante blanco con un babero azul, una rana verde con vestido rojo, un perro que cuando le apretabas la tripa ladraba...Todos los peluches parecían felices, todos menos Gonso, el caracol.


La pequeña Daniela no sabía qué hacer con él, no sabía como cambiarle esa mirada que tan desconsolado, ponía.

Un día, en uno de sus intentos por hacer cambiar a Gonso, le pintó con un rotulador negro unas grandes pestañas y unas cejas arqueadas para que la carita tuviese otra expresión. Antes de dormir y al despertar lo miraba, lo cogía suavemente, le daba un abrazo... pero Gonso seguía teniendo unos ojos afligidos.

Una mañana gris de lluvia fina, Daniela cogió a todos sus pequeños amiguitos, los puso encima de su cama para hacer una reunión.

-Necesito vuestra ayuda, por eso hemos convocado esta reunión de amigos.-Dijo Daniela con un disfraz de princesa, que llevaba una corona hecha de papel de aluminio y una varita de hada con una estrella con purpurina en la punta.-
-¿Qué hacemos con él?-Les dijo a todos señalando al caracol que estaba en su mesita con la mirada perdida.
De repente habló Paula, la vieja muñeca de trapo, con el pelo de lana y el vestido de raso.
-Daniela, a Gonso lo tienes dejar como es sin más. No puedes ni debes hacer nada más de lo que haces cada mañana, cada tarde, cada noche desde que conociste a Gonsito.
-Pero...titubea la pequeña...es que no me quiere como vosotros, gimoteaba.
-Bueno, -decía Paula la muñeca,- es su forma de ser, a él lo hicieron así, con sus ojos tristes y su cabeza grandota, y aun así, ¿lo quieres como a nosotros no? A ti no te importa que su antenita este recosida y sea fea, te aseguro que a nosotros tampoco nos preocupa esa pequeña “minusvalía” que sufre Gonso.
-Si, a mí me da igual su antenita rota, yo lo quiero mucho- decía Daniela pensativa y titubeando la respuesta.
-Pues ya está, Gonso es uno de nosotros, así que cuando juegues tráetelo también a tus fiestas, inclúyelo en tus fantasías y sueños, en tus ilusiones y en tus lloros, y quiérelo como es,  y ya veras, como Gonso, con el tiempo hace amigos y su cara incluso cambia de expresión. A él lo que más le preocupa es que nosotros no lo aceptemos por tener algo distinto a nosotros, por estar herido, cosido…

Desde ese día, el caracol ya no estaba en la mesita de noche sino en la habitación de los muñecos, con todos los demás, cuando Daniela hacia fiestas, invitaba  a Gonso que iba con un sombrero de paja y divertía a los demás peluches con sus chistes y bromas.

Con los años, los ojos grandes y tristes del caracol se convirtieron en unos ojos que solo demostraban ternura a quien los miraba.

Moraleja del cuento: Quiere a las personas como son, descubriendo sus almas. Sin importar su aspecto exterior, sin importar que estén enfermas, que sus corazones estén doloridos.  

No las apartes de tu vida aunque en sus ojos se reflejen tristeza, seguro que tu sonrisa consigue que su mirada irradie alegría.
    

Esther Castilla


sábado, 5 de diciembre de 2015

Pronto llega la Navidad y con ella el estrés Navideño



Se acercan las fechas Navideñas y para muchas personas el estrés se acentúa. Un amplio porcentaje de la población asegura que a medida que se acercan las Navidades se van poniendo más nerviosos. 

Es verdad que en estas fechas llegan las luces de colores, las tiendas decoradas, las calles llenas de gente cargadas con paquetes y regalos; aunque, al igual que en años anteriores, con esta crisis más bien son paquetitos.
Llegan los días de comer y beber sin parar, de hacer excesos, y de empachos, gastritis y de las sales de frutas.
Llegan las eternas sobremesas y reuniones con familiares y amigos que solo vemos muy de vez en cuando. Llegan los días de dejar la Visa temblando, y temblando nosotros pensando en el mes siguiente cuando lleguen las facturas.
Llegan los días de las risas y los nervios de los niños esperando lo que les traerá el Papá Noel o los Reyes Magos o ambos a la vez. 

Pero también llegan los días para muchas personas de los agobios,del cansancio, del desear que pasen pronto, de las depresiones, de la tristeza, si en ese momento falta un ser querido. 

Uno de cada cinco españoles sufre del llamado estrés navideño. En esta época el estrés puede alcanzar niveles insospechados.La causas que más estrés provocan en estas fiestas son:

  • La compra de los regalos en el último momento.
  • No saber que regalar, o verse " forzados" a regalar   por compromiso.
  • La preocupación que conllevan los gastos extras.
  • Ir de compras, dar mil vueltas y no encontrar lo que se busca.
  • Tomar decisiones de dónde y cómo se van a celebrar las fiestas.
  • El estrés de las preparaciones; tanto de menús, como vestido, peluquería etc.
  • Sentirse forzados a "estar felices" porque es Navidad y es casi una obligación quererse en esta época.

La forma de enfrentarse a estas situaciones es teniendo mucha tranquilidad y anticiparse a todo:

  1. Organízate. Hay que preparar la lista de las compras y de los alimentos que se vayan a preparar con tiempo.
  2.  Prepara un presupuesto y no te pases de ahí.  Evita los desastres económicos. Las compras y los regalos deben estar de acorde con lo que puedes pagar.
  3. Hay que comprar los regalos poco a poco y fijarse una fecha tope. No dejarlo todo para el último minuto.
  4. En estas fechas se reúnen las familias que a veces tienen conflictos. Evita hacer comentarios que puedan causar molestias y arruinar la fiestas. Recuerda que la manera de pensar y las costumbres no se cambian porque llegue la Navidad.
  5. Ten expectativas realistas, no pretendas que todo vaya a quedar perfecto y que todo el mundo se vaya a portar a las mil maravillas.
  6. Evita quedar exhausto. Establece prioridades y piensa bien el tiempo que tienes disponible tú y tu familia.
  7. Planifica un tiempo para estar con tu pareja o para estar a solas.
  8. La Navidad puede ser muy relajada si decidimos tomarnos un tiempo para nosotros mismos, pequeñas acciones como salir a caminar, dormir una siesta, hacer respiraciones profundas (un arma ideal contra la tensión y el estrés) y disfrutar de un buen momento con amigos, puede ayudar a manejar el estrés, y estaremos así cuidando de la salud de nuestro corazón.
  9. Intenta dormir 8 horas diarias para funcionar bien durante el día. No podemos pretender rendir si no le hemos dado suficiente descanso a nuestro cuerpo

En fin, paciencia y a disfrutar.


Ana Hidalgo


domingo, 29 de noviembre de 2015

Adolescentes trasplantados




Hoy en un tuit de Alcer Navarra, leí que los adolescentes suelen perder el riñón trasplantado por falta de adherencia a la medicación.



Es complicado, cuando se es joven y con muchas ganas de vivir, de asumir que se tiene una enfermedad para toda la vida. No se suele pensar en ello, solo cuando te duele algo o te realizan pruebas dolorosas piensas en que estás enfermo y que no es "moco de pavo". Y lo digo porque lo sé, porque lo he pasado y porque he sido adolescente trasplantada. No lo asumes como algo propio, no eres consciente de lo que te toca vivir. En esa época solo quieres divertirte, salir con amigos, y salir de fiesta. ¡Qué no te cuenten nada más! Como si la cosa no fuera contigo.
Además una vez trasplantado el adolescente se encuentra estupendamente, vuelve a sentirse lleno de vida y sólo piensa en amigos, diversión, ropa y moda... y todas las cosas que interesan a los chicos de esa edad.

Yo he sido una adolescente atípica, porque me cuidaba y realizaba todo lo que me decían los médicos. El tratamiento lo he llevado siempre a rajatabla, pero... también era joven y  presumida. Solía ir a bailar todos los sábados con unas minifaldas de infarto y unos tacones altísimos, aunque fuera invierno e hiciera un frío que pelaba. Con las defensas bajas por la inmunodepresión no tardé en pillar un resfriado muy fuerte que no curé como debía y cuyo desenlace fue una neumonía. Estuve ingresada un mes por ese motivo y el resultado fue que perdí el riñón que ya no estaba en muy buenas condiciones.

A los 12, 15, 16... años los adolescentes atraviesan muchos cambios físicos, psicológicos y sociales. Las hormonas están revolucionadas y están en una fase rebelde. Si a este "cóctel" añades los cambios que se producen cuando se recibe un trasplante, tendremos un gran impacto en la mente del adolescente. Es un momento en el que se forma la personalidad del chico o chica; se está más sensible y todo afecta en mayor medida. 
Es una etapa en la que está muy presente el aspecto físico y la imagen de cara a las amistades. Es el tiempo de pasarse horas y horas frente al espejo antes de salir; del drama que supone el que te salga un grano en la cara cuando quedas con alguien para salir...
Por ese motivo, los cambios físicos que se producen por la medicación inmunosupresora y los corticoides causan más estrés, baja autoestima y ansiedad en los adolescentes, y no es raro observar problemas psicológicos postrasplante.

Hay adolescentes que no quieren tomar la medicación porque quieren ser como los demás. Quieren ir de marcha, tomar una copa y por eso no consumen los fármacos. Hay que hacerles entender lo que conlleva un trasplante, hacerles comprender que si no toman esa medicación y no realizan su revisiones rutinarias pueden perder ese riñón y volver a diálisis. 

Es importante educarles para que estén informados, que aprendan a conocer y a saber manejar su enfermedad, que aprendan a cuidarse y que sepan cómo disimular todos los efectos colaterales de los medicamentos. Es importante, así mismo, que tanto el personal sanitario, los padres y los profesores, sepan guiarle para que pueda vivir su enfermedad de la manera menos traumática posible. De ese modo disfrutaran de su adolescencia y de ese maravilloso "regalo".


Ana Hidalgo


martes, 24 de noviembre de 2015

¿Nos planteamos ser felices?


En la sociedad actual es muy común estar influenciados por el materialismo  y creer que se necesitan grandes cosas en la vida para ser realmente feliz. 
Sin embargo, la verdadera felicidad, no se trata de tener, sino de ser. Las personas que padecen alguna enfermedad crónica saben bastante bien encontrar la felicidad en los pequeños detalles y disfrutar de ellos.
Pero no todo el mundo sabe encontrar esa alegría y esa felicidad que tanto bien nos hace.
Hay pequeños detalles que ayudan a sentir que el día merece la pena y que somos felices con lo que tenemos

         


Unos consejitos para conseguirlo: 
  1. Levántate temprano (no hay que dormir demasiado, te pierdes el día)
  2. Realiza unos pequeños estiramientos y algunas respiraciones profundas para que tu cuerpo se vaya despertando y activando
  3. Planifica tu día mientras desayunas (un desayuno completo y variado)
  4. Quiérete... quiérete mucho y cuida tu aspecto físico. Cuando una persona se arregla y se ve atractiva su autoestima sube y se encuentra mucho mejor
  5. La alimentación ha de ser sana, variada, sin grasas y sin saltarte ninguna de las comidas.
  6. Tienes que tener proyectos y objetivos e intentar cumplirlos (procura que no sean sueños imposibles)
  7. Realiza ejercicio con regularidad y huye de los malos hábitos (no permanezcas demasiado tiempo de pie o sentado)
  8. Escucha cada día un poco de música y busca un rato para relajarte y meditar.
  9. Ríe. La risa es el único medicamento que no tiene efectos secundarios (si no tienes ganas de reír, fuerza una sonrisa... también ayuda)
  10. Rodéate de personas que te quieran y se preocupen por ti (huye de las personas y relaciones "tóxicas")
  11. Cuando consigas algo, celébralo y disfruta.
  12. Vive con intensidad cada día, vive sintiendo cada detalle y cada momento.

Ana Hidalgo


jueves, 19 de noviembre de 2015

Ante la llegada del frío debemos extremar las precauciones


Viñeta de Forges
Parece que comienza a llegar el frío; nuestro cuerpo, acostumbrado a las temperaturas suaves, debe adaptarse a otras más bajas y a más de uno nos pilla desprevenido. Pasamos de las chanclas y los pantalones cortos a las chaquetas y botas. 
Con estos cambios climáticos estamos más expuestos a sufrir los típicos resfriados, sobre todo las personas que están inmunodeprimidas, como los trasplantados. Además la piel se vuelve más sensible, sobre todo la de las manos, la cara y los labios, que están más expuestas a las agresiones del clima (frío, viento, lluvia).

Por todo ello, es conveniente que tomemos algunas precauciones:

  • Hidrata y suaviza. El frío hace que disminuya el flujo sanguíneo y por ello la piel pierde elasticidad. Además, el viento frío favorece su sequedad y hace que se agriete con mucha facilidad. Hay que utilizar cremas hidratantes sobre todo en las manos y en la cara, que son las zonas que están más directamente expuestas al frío. Es conveniente también, proteger los labios y nariz con productos especiales para devolver la humedad perdida y formar una capa de protección frente a las agresiones del exterior.
  • Abrígate muy bien. Es preferible hacerlo con varias capas de ropa, antes que con un jersey muy grueso. Así evitas que tu cuerpo pierda calor y sufra una hipotermia y puedes quitarte prendas cuando entras en una estancia caldeada. También recuerda tapar tu boca y respirar por la nariz ya que esta actúa como un filtro que purifica el aire que respiras y lo calienta antes de que llegue a los pulmones.
  • Cuidado con la calefacción. La calefacción reseca mucho el ambiente lo que hace que las fosas nasales se resequen mucho. Lo mejor sería tener un humidificador o vaporizador que mantenga la humedad del ambiente.La temperatura ideal es entre 18 y 21º. También es muy importante ventilar cada día unos minutos la casa.
  • Evita las aglomeraciones de gente. Aunque esto es muy difícil de realizar en ocasiones, deberíamos evitar al máximo estar presente en lugares muy masificados, sobre todos las personas que tenemos las defensas muy bajas por la inmunodepresión.
  • Lávate adecuadamente las manos. Al llegar a casa es muy importante lavarse las manos con agua y jabón, sobre todo si viajas en transporte público, después de utilizar los carros de compra de los supermercados o si hemos estado en contacto con personas enfermas.
  • No descuides el ejercicio. A pesar de que el frío no invita a salir de casa, se puede acudir a un gimnasio, a un centro de baile, e incluso en casa podemos hacer al menos 30 minutos de ejercicio. Mantenernos activos nos ayudará a mantener la vitalidad y conservar el tono muscular.

Ana Hidalgo


miércoles, 18 de noviembre de 2015

¡Hoy cumplo 51 años!



Hoy cumplo 51 años. Un año más de vida y me siento igual que ayer. Es en estas fechas señaladas cuando uno se plantea todo lo que nos ha ocurrido, hace un repaso al pasado más cercano, analiza el presente y piensa en lo que le deparará el futuro.

Mi vida no ha sido un camino de rosas, pero, a pesar de ello, estoy contenta con ella y de como me siento en estos momentos. Estoy consiguiendo aquellas cosas que me había propuesto realizar hace unos cuantos años y me siento orgullosa de mí misma.

Agradezco poder vivir, valoro los pequeños detalles: un día radiante, pasear con mi familia y amigos, una cena agradable, una buena película... Y ahí es donde encuentro mi felicidad, esta felicidad que estará presente en cada paso que vaya dando, esquivando y sorteando los baches que se me presentan durante todo ese trayecto y luchando para salir a flote en los momentos más duros.

En este cumpleaños quiero comprometerme conmigo misma para seguir cuidándome como lo he hecho hasta ahora, e incluso mucho mejor; pasar de los 50 y más con una enfermedad crónica de toda la vida es algo que hay que celebrar. El cuerpo va envejeciendo y en el caso de los enfermos crónicos, si no te cuidas, el deterioro se hace más evidente. Por eso, hay que hacer hincapié en cuidarse más y mejor, evitar el sol, hidratarse la piel, hacer ejercicio, llevar una alimentación lo más sana posible...

Y aquí estoy, a un mes justo de los 24 años del trasplante y con 51 años recién cumplidos, dando las gracias por todo lo que tengo, pensando en positivo y huyendo de lo negativo.


Ana Hidalgo


domingo, 15 de noviembre de 2015

Aunque seas trasplantado renal no dejas de ser enfermo renal crónico




Hace unos días, en una conversación con una persona trasplantada, me comentaba que llevaba un año con el trasplante renal y que ya no se consideraba una enferma renal crónica. Y no es la única vez que me lo han comentado. Vale que se gana mucha calidad de vida, que no tienes que dializarte, no tienes restricción de líquidos, que puedes llevar una alimentación sana y normal, baja en sal y equilibrada, pero normal al fin y al cabo... en fin, una vida completamente diferente de la que tienes cuando estás en diálisis, pero de ahí a estar completamente curado hay un buen trecho.

En realidad, en un trasplante, las visitas al nefrólogo serán continuas y si miramos nuestras analíticas, de sangre y orina, veremos que los niveles nunca serán como el de una persona completamente sana. 

Además están los medicamentos (inmunosupresores, tensión arterial, colesterol...) con sus numerosos efectos secundarios, los ingresos en el hospital por múltiples motivos, desde una gastroenteritis, una fuerte gripe, una hemorragia vaginal... hasta un rechazo. Luego están otras patologías derivadas de la enfermedad renal o que han provocado la insuficiencia renal crónica (diabetes, hipertensión arterial, cardiopatías o cuadros de insuficiencia cardíaca, alteraciones óseas...)

Es importante recalcar que el trasplante no es una cura para la enfermedad renal crónica, sino que es un tratamiento para mejorar nuestra calidad de vida como enfermos renales, nos da más independencia y nos permite llevar una vida más normal. Tenemos que tomar medicación durante toda la vida y cuidarnos mucho porque los inmunodepresores nos bajan las defensas, exponiéndonos a cualquier infección oportunista. Además, no debemos olvidar que pueden tener una duración limitada, ya sea por un rechazo del injerto, por complicaciones que afectan al órgano trasplantado o porque el riñón va dejando de funcionar poco a poco.

Lo importante es saber disfrutar de ese precioso "regalo", cuidar nuestra salud y VIVIR el día a día.

"Vive cada día como si fuera el único de que dispones para ser feliz, para gozar y para aprovechar el tiempo" Noel Clarasó



Ana Hidalgo



martes, 10 de noviembre de 2015

No mires atrás



No mires atrás, no pienses en el sufrimiento pasado, no te quejes de tu vida, es la tuya, es única, sólo una...  y debes procurar vivirla, saborear los momentos de bienestar y felicidad que se te presentan, como si de un buen vino se tratara, sorbo a sorbo, degustando y paladeando la maravillosa sensación de vivir. 

No pienses en lo que te pueda deparar el futuro, no adelantes acontecimientos... es inútil, las cosas que tengan que venir vendrán y serán como tengan que ser. 

El presente es tu momento, es el ahora... tienes que estar ahí, sentirlo, palparlo y sobre todo memorizarlo. No dejes que se te pase sin notarlo y sin sentir lo que haces en cada instante. Necesitamos tener recuerdos, buenos recuerdos para las épocas no tan benevolentes.

Por el contrario, si ese momento, el presente, es ahora tu sufrimiento, tu dolor, tu padecer... afróntalo con entereza y paciencia e intenta distraerte. Busca opciones para disminuir esa angustia que te corroe, ese dolor que te invade, y piensa en que tiene que pasar y que tu momento bueno llegará.

Vive, disfruta del día a día, de la hora, del minuto, del segundo


Ana Hidalgo




viernes, 6 de noviembre de 2015

Iniciativa #FFpaciente ¿Te sumas?


Hoy voy a hablaros de una iniciativa que ideó Pedro Soriano, @soriano_p, enfermero y creador del blog sdesalud. Esta iniciativa se trata de #FFpaciente. Este hashtag pretende, entre otras cosas, hacer más visibles a los enfermos, darnos protagonismo, que la sociedad tome conciencia de que queremos ser escuchados, ya sea de forma individual o a través de organizaciones de pacientes, difundir eventos, dar a conocer los blogs de pacientes expertos que ayudan con sus artículos a muchas personas en la misma situación o parecida...
El Twitter es @ffpaciente 
Es una iniciativa que se realiza todos los viernes (#FF es abreviatura de FollowFriday) y que semana a semana, va cobrando fuerza y ganando seguidores y amigos. Su éxito se debe, sobre todo, a que la figura del epaciente es, cada vez, más importante en todas las redes sociales.
Si eres enfermo crónico y tienes un blog o sois una asociación de pacientes os puede interesar. Entra en la página sdesalud e incluye tu iniciativa . Luego participa cada viernes en #FFpaciente y comparte. Así iremos creciendo y dándonos a conocer. 


Ana Hidalgo

lunes, 2 de noviembre de 2015

La primera diálisis de la Historia


Instantánea de la primera diálisis humana
La primera diálisis a un paciente humano de la historia fue realizada en Alemania en 1926. Esta diálisis, que llevó a cabo el Dr. George Haas, tuvo una duración de tan sólo 35 minutos y no se observaron ni reportaron complicaciones. Cuando el doctor Haas presentó los resultados obtenidos ante un congreso de internistas alemanes, en vez de recibir aplausos y elogios, recibió burlas y risas. Dijeron que esa técnica era imposible de aplicar y de llevar a cabo y que no podrían mantener con vida a ningún paciente urémico.

El Dr. George Hass acabó abandonando sus investigaciones y estudios allá por el año 1930 y tuvieron que pasar quince años hasta que el Doctor Willem Kolff retomó las investigaciones que había abandonado su colega.


Una de las primeras diálisis con tambor giratorio
Al Dr. Kolff se le conoce como el padre de la máquina de diálisis y construyó la primera máquina de hemodiálisis con tambor giratorio en 1943, con unos pocos elementos sencillos como pueden ser: una lavadora, latas de zumo de naranja y piel de salchichas. De todos modos los primeros resultados tuvieron poco éxito hasta que en 1945 una mujer en coma urémico recobró el conocimiento después de 11 horas conectada a esa rudimentaria máquina. 
Después la investigación fue avanzando y gracias a estos y a otros investigadores los enfermos renales podemos seguir viviendo y disfrutando de la vida.  

Más información:
http://www.ehowenespanol.com/historia-maquina-dialisis-sobre_95325/
https://nefrocruces.com/2016/05/02/historia-de-la-hemodialisis/

Ana Hidalgo



martes, 27 de octubre de 2015

Los micro-relatos de Esther: "NALA"



Esther con Nala y Zuri
El perro ladraba sin parar, lo tenían encerrado en un habitáculo, dentro de una jaula. Sólo, con frío, sin comida ni agua, bajo la oscuridad de la noche, ladraba de miedo, de hambre, de pena.
El día comenzaba con un hilo de luz de sol que penetraba entre alguna grieta de la derruida pared.
El perrillo sin nombre buscaba en su reducida prisión ese rayo de sol que calentara su piel y su alma, convirtiendo la luz en esperanza.

Esa mañana escuchó el chirrido del portón, ese sonido se escuchaba una vez a la semana. Se acurruco en una esquina, temblando, sabía que lo que se avecinaba, ese portazo significaba comida, pero también, terror.
Paso un hombre corpulento, balanceándose sobre sí mismo. Gritaba y daba patadas a todo lo que se le ponía por delante. Abrió la jaula y cogió al tembloroso animalillo por el cuello, arrojándolo con fuerza a la calle y gritándole que no valía para nada.

El pequeño comenzó a andar, sus patitas se doblaban a causa de haber estado toda la vida encerrado. Saco fuerza, valor y caminó bajo la lluvia, entre el barro. Después de varios días vagabundeando, chupando los charcos para apagar su sed, rebuscando entre la basura para comer, unas manos cálidas le cogían en brazos.


Así encontraron a Nala
Asustado, tiritando, sus ojos descubrieron algo nuevo, un ser humano que le hablaba con una voz dulce. Le llevaron a una casa, le bañaron, alimentaron, cortaron los pelos repletos de garrapatas… y lo colocaron en una suave manta junto al calor de una hoguera.

Observó que la miraban con dulzura y escuchaba como hablaban de ella. ¿Ella? Si, detrás del barro, de esos ojos llorosos y asustados había una preciosa perrita a la que alguien que no conocía deseaba adoptarla para cuidarla. ¿Sería eso verdad? ¿Había alguien que quería aun “feo perrucho” como estaba acostumbrada a escuchar cuando se dirigía su amo a ella?

Al día siguiente la metieron en un coche y la chica de cabellos dorados que la había rescatado de una muerte segura le contó que iba a vivir en una casa con una dueña que la cuidaría y la mimaría.

Por la tarde conoció a la que se convertiría en su “mamá”. Cuando los ojos del animal y la mujer se encontraron las dos supieron que la vida había predestinado que debían estar juntas.
Nala, que así la llamó, conoció su nuevo hogar. En él había también una conejita blanca llamada Zuri. Se olisquearon mutuamente y sin más dilación comenzaron a jugar por la gran terraza. Estrella, la mama de Nala y Zuri, se sentía muy feliz con sus dos “niñas” como las llamaba cariñosamente. Disfrutaba cogiendo en brazos a Zuri y se reía mucho cuando Nala se ponía celosa porque también quería una buena dosis de mimos, entonces, Estrella bajaba a la pequeña de la familia y la perra le daba unos buenos lametazos para demostrarle cuanto la quería...

Nala descubrió lo que era el amor. Sintió como eran los besos, los abrazos, el dormir acurrucada junto a un cuerpo cálido y protector. Averiguó que la vida le había dado una segunda oportunidad y que no todos los humanos maltratan a los animales, que hay gente que los quiere y desean salvarlos de las garras de individuos sin corazón.

Se convirtió en la perrita más feliz del mundo junto a su “amita” a la que también salvó con sus lametones y carantoñas de su soledad.

Esther Castilla


domingo, 25 de octubre de 2015

El valioso tiempo de los maduros



Quiero compartir con vosotros un precioso escrito que me encanta:

“He contado mis años y he descubierto que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que he vivido hasta ahora...
Me siento como aquel niño al que regalan una bolsa de caramelos: los primeros se los come feliz, pero, cuando se percata de que quedan pocos, comienza a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, en las que se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se conseguirá nada.
Ya no tengo tiempo para soportar personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para perderlo con mediocridades. No quiero estar en reuniones donde desfilan ‘egos’ inflados.
No tolero a los manipuladores ni a los aprovechados. Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus puestos, sus talentos y sus éxitos.
Detesto, si soy testigo, los efectos que genera la lucha por un cargo importante.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos, si acaso...
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa. Con pocos caramelos en la bolsa...
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reírse de sus errores.
Que no se vanaglorie con sus triunfos
Que no se considere elegida antes de tiempo
Que no eluda sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana. Y que desee únicamente caminar al lado de la verdad y de la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena vivirla.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas. Gente a quien los duros golpes de la vida, le han enseñado a crecer con suaves caricias a su alma.
Sí… tengo prisa… para vivir con la intensidad que nada mas que la madurez puede dar.
Pretendo no "malemplear" ni tan solo uno de los caramelos que me quedan. Estoy seguro que serán más exquisitos que los que me he comido hasta ahora.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres estimados, y con mi conciencia.
Deseo que la tuya sea la misma, porque, de cualquier manera, también llegaras..."
¡De verdad lo espero
Mario Andrade
(Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)

Mi comentario: Hay que vivir la vida como si nos comiéramos un caramelo.... saboreándola y percibiendo cada pequeño detalle. Debemos pensar que vida solo tenemos una y debemos aprovecharla. Hay que dejar pasar los momentos malos y recrearnos en los buenos.

Ana Hidalgo

jueves, 22 de octubre de 2015

¿Cómo nos afecta el cambio de hora?




Como todos sabréis, el próximo domingo, 25 de octubre a las 3.00, finaliza el horario de verano. A partir de entonces, el reloj se habrá de atrasar una hora.

Malestar general, cambios de humor, apatía, cansancio, trastornos digestivos... son algunos de los efectos que puede producir la variación horaria. Las personas con enfermedades crónicas, los bebés y las personas de edad avanzadas son los grupos que más afectados resultan por el cambio de hora.

De todos modos, el cambio de horario invernal es menos duro que el veraniego y estos efectos son relativamente cortos, cesando en un par de días. Por este motivo, es aconsejable que durante ese periodo de tiempo se realice una actividad suave y las actividades que se desarrollen se hagan con luz. 

El cambio al horario de invierno trae consigo una modificación en las horas de luz, que aunque es pequeña, no pasa desapercibida para el cerebro humano. Por eso, el organismo necesita un par de días para adaptarse, aunque todo depende de la persona. El cambio, más que en el cuerpo, donde se suele notar es en el ánimo; los días más cortos y la falta de luz se asocian a esta sensación de malestar. 
Los síntomas que se pueden experimentar a lo largo de la semana siguiente al cambio de hora son que estemos más ariscos, mas tristes, más ansiosos y más apáticos.

En los niños, se ha demostrado que se pueden producir cambios en el comportamiento, por ejemplo disminuyendo su atención. En las personas adultas hay alteraciones en el sueño.
Precisamente por este motivo el cambio de hora se realiza en fin de semana, para facilitar la adaptación y recuperar poco a poco el ritmo habitual de vida.

Así que lo mejor que podemos hacer para que pase rápidamente es no agobiarnos, aprovechar el sol, dormir una siesta si es posible, y rápidamente estaremos recuperados.
    

Ana Hidalgo


lunes, 19 de octubre de 2015

"Deja tu marca por la vida", 3ª Edición TRANSPLANT RUN el 15 de Noviembre




¿Qué es la TRANSPLANT RUN y quién la organiza?
La TRANSPLANT RUN  es una carrera solidaria de 5km en pro de las personas trasplantadas, promovida por la Federación de Asociaciones de Trasplantados de Cataluña (FATCAT) y Novartis, con el aval de la Sociedad Catalana de Trasplante y con el apoyo de la OCATT.

En su primera edición supero todas las expectativas de participación, con más de 2200 corredores, contó con el apoyo y la asistencia de personalidades de la clase política y deportistas. El año pasado, en la 2ª edición, se llegó a los 3500 corredores.
Esta 3ª edición tendrá lugar el próximo 15 de Noviembre de 2015 en el Parc Fórum de Barcelona.

¿Cuáles son los objetivos de esta carrera solidaria?
Los principales objetivos son:

  • Sensibilizar a la población sobre la necesidad de donar órganos para que se puedan hacer más trasplantes en Cataluña, y por lo tanto, colaborar a reducir la lista de espera de las personas que esperan un trasplante.
  • Mejorar la calidad de vida de los enfermos trasplantados proporcionándoles servicios socio-sanitarios: atención psicológica, dietética y fisioterapia.
  • Fomentar la práctica del ejercicio físico para disminuir las comorbilidades a largo plazo, como por ejemplo la diabetes mellitus, la hipertensión, las hiperlípidemias o la insuficiencia cardíaca (de mayor riesgo y probabilidad en pacientes trasplantados)
  • Difundir la importancia de llevar una vida saludable, tanto en pacientes trasplantados como para la población en general.

¿Dónde se destinaron los fondos recaudados de la TRANSPLANT RUN 2014?
Con los recursos obtenidos en la segunda edición de la Transplant Run, por un lado se han podido financiar los siguientes proyectos dirigidos a personas trasplantadas o que se encuentran a la espera de recibir un trasplante:

  • Proyecto de asesoramiento nutricional
  • Proyecto de atención psicológica
  • Servicio de fisioterapia
Por otro lado, han permitido que las entidades que forman la Federación de Asociaciones de Trasplantados de Cataluña (FATCAT) pudieran realizar conjuntamente un acontecimiento en Barcelona con motivo del Día del Donante de órganos y tejidos el pasado 15 de junio de 2014

Inscripciones
El precio de la inscripción es de 8 euros y de 4 euros para menores de 15 años (+ 2 euros adicionales con chip, opcional). 
Las inscripciones se hacen a través de la página web:      http://transplantrun.com/

La recogida del dorsal, camiseta y chip se podrá realizar los días previos a la carrera. Consultar en la web los días y el lugar de recogida. Será imprescindible presentar el comprobante de pago.
Animaros a participar, podéis hacer el trayecto corriendo o caminando,solos o con la familia. Pasaréis un rato agradable y será en beneficio de una buena causa. También podéis colaborar en la fila 0 mediante un donativo a través de la web. 
Facebook de la página:





Ana Hidalgo



sábado, 17 de octubre de 2015

¡¡24 años con el trasplante renal!!






Hoy, justamente, cumplo 24 años como trasplantada renal, 24 años con una buena calidad de vida, con mis proyectos, con mis alegrías, con mis problemas, disfrutando y saboreando cada detalle. 

Recuerdo con claridad, el día que recibí la tan esperada llamada. Fue un trasplante difícil y complicado, pero este riñón es un campeón y consiguió funcionar después de 21 días.


Por eso, quiero agradecer a todos los donantes su gesto altruista y generoso porque con ello logran que muchas personas sigan viviendo y otras mejoren su calidad de vida.


Es por ello que os animo a que, los que no sois donantes aún, lo hagaís ahora. Donando tus órganos, cuando ya no los necesites, estás regalando más tiempo de vida a otros.


Y como cada año, vuelvo a dar las Gracias .... gracias en mayúsculas






Ana Hidalgo



miércoles, 14 de octubre de 2015

Motivos por los que me vacuno cada año de la gripe

                   
                            

Las personas en situación de riesgo (enfermos renales, ancianos, diabéticos, asmáticos, personas inmunosuprimidas, con enfermedades cardiovasculares), y aquellas que conviven o cuidan a personas en esas situaciones, deberían vacunarse, para evitar la enfermedad y para evitar el contagio.

Voy a dar algunos motivos por los que yo me vacuno cada año de la gripe:
  1. La gripe es una infección que se transmite con mucha rapidez y está provocada por un virus gripal que cada año contagia a numerosas personas.
  2. La vacuna de la gripe es la mejor opción para evitar la enfermedad y para limitar la circulación del virus en el entorno familiar, social y laboral.
  3. Las personas trasplantadas tenemos un alto riesgo de padecer enfermedades infecciosas debido a la disminución de las defensas, por lo que debemos estar protegidos con la vacunación anual, con vacunas de virus muertos fraccionados o de subunidades (consulta con tu nefrólogo)
  4. La gripe puede ser muy peligrosa en personas con las defensas bajas, en personas mayores, enfermos crónicos y embarazadas, ya que pueden tener complicaciones que agraven el estado de salud.
  5. La vacuna, aunque no te inmuniza por completo, si que ayuda a que en caso de contraer la gripe, ésta sea de cáracter leve.
  6. Todos los virus de la vacuna están muertos, así que no es posible contagiarse de gripe al vacunarse.
Las vacunas contra la gripe son muy efectivas pues reducen la posibilidad de contraerla, pero lo que no evita es el resfriado o el catarro común, que frecuentemente es confundido con la gripe.

La mayoría de la gente adquiere protección contra la gripe aproximadamente 2 semanas después de recibir la inmunización. La inmunización de las personas de alto riesgo evita muchas muertes potenciales por gripe o sus complicaciones. La inmunización de aquellas personas que cuidan a los pacientes de alto riesgo disminuye la expansión de la gripe sobre éstos.

Riesgos
La mayoría de la gente no presenta los efectos secundarios de la vacuna. A veces aparece un ligero dolor en el sitio de la inyección o un poco de fiebre durante algunos días.

Como en todos los casos de toma de medicamentos y vacunas, hay una remota posibilidad de que aparezcan reacciones alérgicas.

reeditado


Ana Hidalgo

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