jueves, 28 de agosto de 2014

Estiramientos para un buen despertar




Desde hace bastante tiempo tengo por costumbre, nada más levantarme, hacer 5 minutos de estiramientos muy suaves, y la verdad es que me van muy bien para ayudarme a despertar en forma y comenzar mejor el día. También realizo algunas respiraciones profundas; de ese modo llega más oxígeno al cerebro y hace que me despierte con mayor facilidad.


El ritual de estirarse es esencial para despertar el cuerpo y despejar la mente. Durante la noche, nuestro cuerpo permanece inactivo, y por la mañana, al despertar, es un buen momento para desentumecer los músculos y lubricar las articulaciones con los estiramientos, siempre teniendo en cuenta que han de ser muy suaves .


Os los voy a describir para que los pongáis en práctica:

  • En primer lugar, todavía en la cama desperezaros estirando muy bien los brazos y los pies. Mover los dedos de los pies y los de las manos. 
  • Luego, levantaros despacio y de lado, pues la musculatura de la espalda os lo agradecerá, después de toda una noche inmóvil.
  • Una vez de pie, estirar los brazos hacia arriba como indica la imagen. Es importante doblar un poco las rodillas y colocar la pelvis en una posición neutra, de este modo al estirar los brazos no se arqueará la espalda y se estirará mucho mejor.



  • Luego, haced lo mismo pero a un lado y luego a el otro, y seguidamente hacia adelante y hacia atrás. 



  • Después rotar suavemente los hombros hacia delante y hacia atrás.

  • Para soltar la cadera y la cintura girar suavemente con los brazos sueltos y los pies fijos en el suelo hacia la derecha y hacia la izquierda.
  • Y por último girar suavemente y muy despacio la cabeza hacia un lado y hacia otro, y luego hacia arriba y hacia abajo.

Haciendo estos simples movimientos cada día al despertar, notarás que comienzas el día mucho mejor. Vale la pena adelantar 5 minutos el despertador y levantarnos sabiendo que vamos a dedicar los primeros momentos del día, a sentirnos un poco mejor y a comenzarlo con energía.

Ana Hidalgo


domingo, 24 de agosto de 2014

Embarazo en el trasplante: Mi experiencia


Leyendo el mensaje de una chica que me pedía consejo sobre si debía o no quedarse embarazada, a pesar de que su nefrólogo se lo desaconsejaba, he pensado en escribir mi experiencia. 
Esta chica comentaba que su marido y ella estaban deseando con locura tener un hijo y que lo habían pensando mucho, pero que a pesar de poner en riesgo su vida, habían decidido tenerlo.

Lo primero que quiero decir es que si a mí me hubieran dicho que no lo intentase porque ponía en riesgo mi vida o la duración de mi riñón, hubiera hecho caso a los médicos... mi vida y mi trasplante ante todo. 

También hay que tener en cuenta que muchas mujeres trasplantadas tienen hijos y que todo les va estupendamente. Depende de la persona, el funcionamiento del riñón y de si se padecen o no otras patologías que influyan en el embarazo.
Y ahora paso a relataros mi experiencia.

Hace ya algunos años, tenía yo 32, trasplantada desde hacía 6 y con una función renal perfecta, decidí, junto a mi marido comentar a los nefrólogos mi decisión de tener un bebé.

A ellos no les pareció mal, aunque me comentaron que debía pedir cita con el ginecólogo y posteriormente de nuevo cita con ellos para los pasos previos (análisis, citología, cambios de medicación...). También me comentaron que tuviera en cuenta que era un embarazo de riesgo, sobre todo siendo hipertensa, aunque normotensa con medicación.

Yo creía que iba a tardar mucho en quedarme embarazada porque debido a los tratamientos inmunosupresores y demás medicamentos no era muy regular en mis periodos. Pero... "caí" al primer mes de intentarlo.

A partir de entonces, las visitas al ginecólogo y al nefrólogo fueron intensivas, cada 15 días. Todo iba perfecto, sin síntomas, el riñón iba estupendo y yo estaba emocionadísima. 

Pero cuando estaba a punto de cumplir el cuarto mes de embarazo, la tensión empezó a subir un poco, no demasiado, además tenía alguna pérdida que me hizo acudir a urgencias un par de veces. Los médicos intensificaron la vigilancia debido al riesgo de preeclampsia*  


Una noche, cuando estaba de cuatro meses y medio, mientras estábamos cenando, comencé a sentir dolor, al principio no lo relacioné, pero a medida que iban subiendo comprendí que estaba teniendo contracciones.
Salimos disparados hacia el hospital; los dolores cada vez eran más fuertes. Cuando llegamos, me hicieron pasar rápidamente, me ordenaron desvestirme, ponerme una bata de hospital y subirme al "potro". Yo, como pude, hice lo que me pedían, casi sin pensar, cuando de pronto... antes de poder subirme a la camilla, rompí aguas. 

La enfermera o médico (no lo recuerdo muy bien, estaba confundida y muy dolorida) me ayudó a subirme y me dijo que ya no podía hacer otra cosa que tener el bebé. Que si no hubiera roto aguas, me hubieran dado medicamentos para parar las contracciones.

Así que ya me veis a mí, empujando (sin anestesia ni "na") y teniendo una cosita de menos de medio kilo. Nació vivo, pero aguantó muy poquito (no lo sé exactamente).


Después de esa experiencia, los nefrólogos me desaconsejaron volver a intentarlo, sobre todo por la tensión. Al principio me pesó mucho, fue algo dramático y muy triste, pero poco a poco, me convencí de que debía pensar en mí y en ese riñón que debía cuidar como un tesoro. Y eso hice, y eso hago.


Desde mi experiencia, aconsejaría a aquellas mujeres con enfermedad renal y que quieran tener un hijo, que se lo piensen mucho, que consulten con el nefrólogo y que si ellos lo desaconsejan y opinan que peligra el riñón o incluso la vida, que valoren ese riñón que han recibido y que merece la pena conservar. Que piensen que su vida es única y que existen otras alternativas para ser madres si el deseo es muy intenso.

*La preclampsia se presenta cuando una mujer en embarazo desarrolla hipertensión arterial y proteína en la orina después de la semana 20 (finales del segundo trimestre o tercer trimestre) de gestación.


Ana Hidalgo


viernes, 22 de agosto de 2014

Chuletas de cerdo en papillote


Ingredientes para 6 personas:
  • 6 Chuletas de cerdo
  • 4 rebanadas de pan
  • 2 dientes de ajo
  • 2 ramitas de perejil
  • Aceite
  • Pimienta negra o blanca
  • Papel de aluminio

Preparación:
Recorta la grasa que pueda haber en el exterior de la chuleta.
Saca la miga del pan.
Si el ajo lo pones a remojo unas cuantas horas, mucho mejor ( eso si tienes restricción de potasio).
Corta el aluminio con el tamaño adecuado para hacer pequeños paquetes individuales.

Elaboración:
En un mortero se machaca la miga de pan con los ajos y el perejil. Vierte el aceite poco a poco, removiendo al mismo tiempo como si fueras a hacer una mayonesa. La pasta debe quedar espesa. Se echa pimienta. 
Una vez hecha esta pasta se debe extender un poco por ambos lados de cada chuleta y seguidamente la envolveremos en papel de aluminio. 


Coloca los paquetes sobre la parrilla o la plancha caliente y ásalos durante 10 minutos por cada lado. También se pueden hacer en el horno, a media temperatura ,190 o 200º, durante media hora.
Quedan muy sabrosas porque se hacen en su propio jugo, además, el toque del ajo y perejil le dan un sabor riquísimo.

Consejos-  Este plato tiene un importante contenido en proteínas por lo que las personas en prediálisis tendrán que tomar una ración pequeña. El elevado contenido en proteína lleva implícito un elevado contenido en fósforo, por lo que si estás en diálisis, no debes olvidar la medicación para su control. 



Ana Hidalgo


miércoles, 20 de agosto de 2014

Para el desánimo... ¡Sal a caminar!



El ejercicio físico es esencial para mantenernos en forma y para nuestra salud, pero si tienes apatía o sientes que el desánimo se está apoderando de ti, salir a caminar durante 30 minutos cada día es especialmente importante para salir de ese estado emocional. 

El caminar a buen ritmo tiene muchos de los beneficios de correr, pero no te cansas tanto y no pones demasiada tensión en los tobillos y rodillas.

Las personas con insuficiencia renal, en cualquier etapa de la enfermedad, se pueden beneficiar de este ejercicio; el ritmo y la duración lo marcará el estado físico en el que se encuentren en ese momento.

La persona que camina, además de salir de casa y tomar el aire, mejora notablemente su estado de ánimo.
No hay que ser un atleta para estar en forma. Si no se está acostumbrado a practicar ningún tipo de ejercicio, lo mejor será empezar poco a poco y aumentar el tiempo de caminata progresivamente. 

Entre los beneficios que nos aporta están:
  • Mejora nuestro ánimo. Hacer ejercicio físico es una de las medicinas más eficaces que existen para levantar el ánimo, ya que ayuda a segregar endorfinas proporcionándonos sensación de bienestar. 
  • Provoca que "carguemos nuestras pilas ". A medida que progresamos en nuestra caminata, día a día, va aumentando nuestro nivel de energía.
  • Ayuda a regular el apetito. Cuando se realiza algún tipo de ejercicio aumenta la producción de serotonina (suprime el apetito cuando alcanza cierta concentración en el cerebro) y de noradrenalina, otra hormona que además de aumentar el ritmo metabólico, reduce el hambre.
Además:
  • Reduce la presión arterial.
  • Reduce el riesgo de accidente cerebrovascular (Ictus)
  • Controla el colesterol.
  • Reduce el riesgo de enfermedad coronaria.
  • Ayuda a mantener nuestros huesos sanos y fuertes.
  • Controla los niveles de azúcar en sangre.
  • Aumenta la tolerancia al dolor.
  • Ayuda a mantenernos flexibles
¿Qué os parece? Todo son ventajas. Además es una actividad sencilla, agradable, que tan sólo requiere ropa cómoda y unas zapatillas deportivas adecuadas. No requiere el esfuerzo de ir a un gimnasio.
Si se hace en compañía es más divertido, pero también se puede realizar en solitario mientras se va escuchando música. Los que tenemos perros nos vemos obligados a caminar con nuestra mascota cada día y esto también ayuda a nuestra salud física y psicológica.

¡Vamos! ¿A qué esperáis?...¡A caminar!





Ana Hidalgo


domingo, 17 de agosto de 2014

A mi Donante ( Por Silvia Mirabet)

Foto de Silvia Mirabet

DONANTE, que entraste en mi vida con aire fresco después de años de esperanzas y lágrimas derramadas.

El sueño de muchas noches desesperada sin dejar de pensar…¿cuándo vendrás?

DONANTE, que llegaste de noche junto a mí.

DONANTE, de dulce música que me hiciste sonreír.

DONANTE, no te marches y vuela junto a mí, que he rezado mucho para que por fin pueda VIVIR.

Y después de años salpicados por el dolor, fuiste tú, mi  Donante mi dulce salvación.

Antes de ti cómo duele recordar, cómo duele aquella espera, inviernos y veranos, otoños y primaveras, esperando sin más…

No creas que caíste en el olvido pues yo te hablo cada día y siempre te estoy agradecida.

10 años me has regalado, años soñados, de alegrías y energía… sigue conmigo , sigue, que sin ti… yo no vivo.

GRACIAS DONANTE ANÓNIMO Y GRACIAS A LA FAMILIA DE MI DONANTE.

No sé quien es, quizá no lo sepa jamás, pero mi agradecimiento es  y será eterno.

Gracias por estos 10 años regalados. 

Silvia Mirabet


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viernes, 15 de agosto de 2014

Alejandro, enfermo renal... joven, con ilusión por vivir y disfrutar de la vida


Me llamo Alejandro. Tengo 29 años y soy de Zaragoza. Tengo insuficiencia renal crónica desde que nací. Hoy,15 de agosto, hace un año de mi segundo trasplante.


He querido escribir este artículo para todo/as los pacientes renales y muy especialmente para los jóvenes, para animarles, pues soy uno de ellos, nos tocó en una edad tan vital como son los “veintitantos” en la que tenemos que confirmar nuestros estudios, trabajar, conocer a la gente que pasarán a formar parte de nuestra vida, etc. 

Se entiende que pasar por el calvario de las diálisis no es nada fácil porque aparte de ser una lucha por tu salud, es también una lucha psicológica en la que si no lo hacemos frente puede dañar nuestra autoestima. 

No ha sido fácil. Han sido unos años muy duros. Estuve dializándome desde finales de agosto del 2009 hasta el 15 de agosto del 2013, o sea que 4 años, pero ya llevaba antes años en que he estado mal, fallándome la función renal poco a poco, teniendo los pies hinchados y con un cansancio evidente (eso no quitó que por ejemplo trabajase en la Expo de Zaragoza en el 2008). El riñón que tenía me lo trasplantaron cuando tenía 4 años y estuvo conmigo todos estos años.

Lógicamente he procurado no perder el tiempo durante esos años. Me saqué la licenciatura en Historia del Arte, alternando mis estudios con las diálisis. Recomiendo a los que estén en diálisis buscar algo con que centrarse; yo tenía mis estudios y durante mis ratos de diálisis me entretenía con la que es una de mis grandes pasiones que es el Cine y de hecho ha sido el periodo que más películas he visto (no hay mal que por bien no venga, ¿verdad?). También he aprovechado para aprender más y mejor sobre mi enfermedad e involucrarme más en la asociación Alcer Ebro y conocer y hablar con otras personas que también tienen IRC.

He pasado por todas las técnicas de diálisis empezando por la diálisis peritoneal, a continuación utilicé la cicladora, pero me falló y entré en hemodiálisis con catéteres en enero del 2011 pasando por aquellas fechas un episodio muy grave que me mantuvo hospitalizado por tres meses (y me extirparon mi viejo riñón). A inicios del 2013 me hicieron la fístula y se empezó a preparar todo para que recibiera un riñón de un donante vivo. Pero llegó la llamada que no esperábamos recibir.

Fue el 15 de agosto del año pasado, a las 14:15 aproximadamente me llamaron para decir que tenía un donante. Pasé las pruebas, me hice la última diálisis, me prepararon y a las 21 horas me confirmaron que uno de los riñones sería para mí (el otro sería para otro paciente, una mujer, así que tengo una hermana de riñón). A las 22 horas entré en el quirofano y desde entonces mi vida entera cambió.

¿Puede cambiar tanto un trasplante? Pues sí. Me cambió tanto físicamente como psicológicamente.  Poco a poco empecé a sentir unas fuerzas y unas ganas de vivir y de luchar por todo lo que no había conseguido hacer en estos años que me parecían increíbles. Mi autoestima y mi amor propio fue creciendo gradualmente. Cambié mucho, tanto que la gente que me conocía se quedaba atónita, me veían distinto y mucho mejor que nunca. Así que los que no se creían que un trasplante puede cambiar tanto la vida de una persona, lo vieron en mí.

Gracias al trasplante ahora podré hacer cosas nuevas, he empezado a viajar y a descubrir mundo (pude viajar al extranjero, empezando por Lisboa) y conocí a nuevas personas que se han vuelto grandes amigos.

Y aunque reconozco que estoy en el paro, no paro. He ido haciendo cursos, estudio italiano pues me encanta los idiomas (aunque mi hipoacusia me dificulta mucho el estudio), conseguí sacarme el carnet de conducir, me preparo oposiciones, también voy al gimnasio pues me he concienciado de la importancia de hacer ejercicio para mejorar la salud y nuestra autoestima.


Para terminar debo decir que aunque es posible que haya perdido años de juventud, en cambio he aprendido a valorar mejor la vida, a apreciar esos pequeños detalles que muchos pasan por alto y aunque estos años no se pueden recuperar me queda algo muy importante: la ilusión por vivir y disfrutar la vida. Afortunadamente aún soy joven con lo que espero que esta alegría me dure muchos años.

Debo dar las gracias a todas las personas que han compartido conmigo estos momentos. A mi familia por estar siempre ahí, mis amigos, el personal sanitario, conocidos y al donante que me ha dado esta nueva oportunidad de vivir.

Alejandro Seriñán


Gracias, Alejandro, por compartir tu historia y por tu optimismo y tus ganas de vivir y luchar.

Ana Hidalgo




martes, 12 de agosto de 2014

La importancia de vigilar nuestra piel



Para evitar el cáncer de piel es muy importante la prevención y la detección precoz. Tenemos que prestar mucha atención a cualquier signo que pueda alertar de la presencia de un melanoma. 
Observaremos con detalle los lunares o manchas cutáneas para detectar a tiempo posibles cambios anormales. Nosotros conocemos nuestra piel y por eso es importante observarnos nosotros mismos. Un diagnóstico y tratamiento precoz implica un aumento importantísimo de las posibilidades de curación. 

Las personas trasplantadas presentamos un mayor riesgo de sufrir cáncer de piel, debido, en parte, al tratamiento inmunosupresor que tomamos para prevenir el rechazo de nuestro órganos.
Acudiremos al dermatólogo por lo menos una vez al año, para que haga una inspección de pies a cabeza en busca de manchas sospechosas.

Consulta a tu dermatólogo si los lunares o manchas en la piel tienen estas características:
  • Manchas de colores. Debes consultar al dermatólogo si te aparecen manchas de color pálido, marrones o una mezcla de colores. También si crecen, son asimétricas, mayores de 5mm y son diferentes del resto.
  • Una herida que no cicatriza. Es importante prestar atención a las pequeñas heridas cubiertas por costras que no cicatrizan y a las lesiones, que aunque no molestan, sangran cuando las tocas o las frotas.
  • Antiguas pecas. Si tienes muchas pecas, protégete mucho del sol, y visita más a menudo al dermatólogo, sobre todo si notas que una de ellas ha cambiado o te produce picor o dolor.
  • "Manchas" nuevas que acaban de aparecer. Debes estar pendiente de la aparición de nuevas pecas, lunares y verrugas, especialmente si pican, duelen y sangran. 
La mejor prevención es proteger la piel

Si no quieres correr demasiados riesgos, protege tu piel, sobre todo si estás inmunodeprimido:
  • Evita la exposición en las horas centrales del día ( de 12 a 16).
  • Ponte sombrero, gafas de sol, ropa si vas a permanecer bastante tiempo expuesto al sol.
  • Utiliza siempre crema de protección solar alta. Hay que aplicarla media hora antes de la exposición solar y repetir la aplicación cada dos horas.
  • Aunque esté nublado es necesario ponerse protección solar.
  • Si eres trasplantado y puedes evitar tomar el sol, mucho mejor.

Ana Hidalgo


viernes, 8 de agosto de 2014

Si la vida te da limones, hazte una limonada




Entre estas dos fotos hay casi 31 años de diferencia. En la foto de la izquierda tenía 19 añitos y por aquella época estaba con tratamiento de diálisis peritoneal. Y antes no era como en la actualidad, que sólo se lleva el catéter, sino que era bastante más "aparatoso".


Hace 30 años se llevaba el catéter y la bolsa vacía con la línea que unía la bolsa al catéter. Para ello, tenía una bolsa de tela atada a la cintura donde se introducía todo el "material". Era bastante difícil de ocultar, pero yo me las apañaba muy bien. Incluso iba a bailar cada sábado y con lo que yo me movía notaba el bamboleo de la bolsa. Pero ahí estaba yo, alegre, presumida y con ganas de pasarlo bien a pesar de la circunstancias.Y, aunque peque de falsa modestia, tenía muchos pretendientes ;)


En la foto de la derecha, de hace unos meses, estoy trasplantada desde 1991, con 50 años y con ganas igualmente de disfrutar de la vida.


En el transcurso de toda mi vida he pasado y he sufrido mucho: diálisis, trasplante, arreglos de ese trasplante, rechazo, más diálisis, infecciones, trasplante, aborto, rechazo, de nuevo diálisis, más infecciones, gastroenteritis, trasplante y un sinfín de cosas más que ahora no vienen al caso... Pero nunca me he dejado vencer y mi alegría y mi positividad me han ayudado mucho. Nadie que no me conociera podía imaginar por todo el difícil camino que estaba pasando. 

Así que ya lo sabéis, si la vida te da limones, hazte una limonada. Todo está en la actitud con que te tomes la enfermedad. Hay que aceptarla como una parte más de ti y aprender a manejarla para que puedas vivir de forma positiva y con buena calidad de vida.


Yo no me he rendido nunca y siempre que he tropezado y he caído me he vuelto a levantar con más fuerzas todavía y con más afán de superarme.


Si quieres saber algo más de mí haz clic aquí : "Sobre mí"







Ana Hidalgo

lunes, 4 de agosto de 2014

Cierra los ojos y sueña



Cierra los ojos y sueña ... que aquello que deseas lo tienes que conseguir... o al menos intentarlo.

Cierra los ojos y sueña ... un sueño... sea personal o profesional, grande o pequeño, ambicioso o pequeño.

Cierra los ojos y sueña ... que convertirlo en realidad, le da un mayor significado a tu vida y la llena.

Cierra los ojos y sueña ... que intentar ese sueño, imprime a nuestro día a día un mayor sentido de propósito.

Cierra los ojos y sueña ... que mañana comenzarás a realizar tu sueño... mañana darás el primer paso.

Cierra los ojos y sueña ... sueña tus objetivos, piensa en ti, piensa en intentarlo, piensa en lograrlo. 

Cierra los ojos y sueña ...  y ahora... descansa con un sonrisa.


Ana Hidalgo


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