miércoles, 12 de junio de 2013

Cuando alguien que quieres está enfermo



Te enteras de que alguien muy cercano a ti, sea tu hermana, tío, esposa, o inclusive uno de tus hijos está enfermo. Hoy te toca estar con él y no sabes por dónde empezar. ¿Cómo lo trato? ¿qué digo? Seguramente tienes mil y una preguntas sin respuesta.

En nombre de un familiar que vivió con un enfermo que ahora está en recuperación me atrevo a compartirte 5 puntos que me hubiera encantado que alguien en su momento me los dijera.

Mi intención es no interponerme en tus ideas ni en tus decisiones, que tanto tú como tu familia seguramente han tomado, sólo espero que mi experiencia pueda servirte de algo.
  1. Cuando alguien está enfermo la primera nube negra que el paciente debe vencer es contra sí mismo. Habrá todo un proceso de preguntas sin respuestas, búsqueda de culpables, negación, etc. y esto no solo sucede con el paciente; pasa algo similar con los familiares más cercanos; papá, mamá, hermanos, etc. Este proceso puede durar muchísimo tiempo – inclusive habrá enfermos o familiares que ya en recuperación seguirán negando, culpando o que sé yo. Así que nuestra única labor debe ser cercanía, estar ahí para ellos, apoyarlos pero !OJO¡ no podemos comprender por lo que están pasando, así que evitemos un “te entiendo” “si lo sé” y demás palabras similares que por lo regular utilizamos en estos casos. Y... papás esta es una experiencia que aunque no les guste, esta vez no podrán enseñarle a sus hijos porque esto es algo que no han vivido.
  2. El mejor remedio para la enfermedad es el conocimiento, informarse de lo qué es y buscarlo en todos lados. Hoy en día tenemos la fortuna de contar con millones de datos así que el “esto no sé qué es” pues ya no vale tanto. En internet puedes encontrar de todo, desde el significado de la enfermedad hasta asociaciones, grupos de ayuda, blogs, etc. Mientras más informado estás del asunto menos especulaciones ¿no crees?. El miedo no es otra cosa que el no conocimiento de algo.
  3. Los doctores, ¿quién es el mejor? Difícil decisión, - no me tocó buscarlo, nos tocó uno y nos entregamos a él; creemos en sus procesos y hacemos todo lo que nos dice. - Habrá algunos cuyos métodos no nos encanten pero vaya si están salvando la vida de tu familiar pues que importa mientras el enfermo se sienta cómodo, a ti te toca observar. En España la gente habla muy golpeado y a veces hasta sientes que te regañan pero al final es su forma de ser sólo es cuestión de agarrarles el modo. Este aprendizaje es del paciente, nosotros no podemos hacer nada al respecto y servimos de acompañantes y nos toca ayudarlo cuando debe preguntar algo y se le olvida. Anota todo, la cabeza traiciona... así que mejor apúntalo. Aprovecha la cita para despejar tus dudas, tus miedos y eso que seguramente te atormenta cuando ves que se queja o la pasa mal. Respeta el trato doctor-paciente a menos que sea un menor de edad quien toma las decisiones siempre serán ellos. Y por favor hagas lo que hagas nunca dejes que vaya solo, lo que más necesita es tu apoyo, hazle saber que cuenta contigo así que deja todo lo que tengas que hacer y acompáñalo a su cita médica, son sólo un par de horas y él secretamente lo agradecerá; no te quita nada y además, conocerás de primera mano lo que dice el doctor y evitarás malos entendidos.
  4. Medicinas, benditas medicinas. ¿A quién le gusta tomar medicinas? creo que a nadie - yo no logro tomar por más de 3 días la receta que es por 7 - Tomarse las medicinas es decisión y responsabilidad sólo del enfermo. No podemos hacer nada y es que el enfermo es quien decide si las toma o no. No podemos imponer ni obligarlo en nada. La toma de medicinas es una disciplina que sólo el enfermo acata. Si decide tomárselas ayúdale - a mi me sirve apuntarlo todo y, en mi caso, hasta tenemos un tipo ritual que es que cada medicamento recetado lo investigamos a fondo, conocemos sus componentes, efectos secundarios en sí, conocemos el prospecto de principio a fin. Nos sirve porque evitamos las dudas y por ende los miedos y nos funciona conocer lo que se va a tomar -. Apúntalo todo, puedes llevar una bitácora de cada medicamento con la dosis diaria el horario, etc. Entre mayor orden tengas es más difícil olvidar alguna toma. Háganlo juntos el se sentirá apoyado y aquí entre nos bajita la mano lo obligarás a no perderse con tanta medicina.
  5. No lo veas con lástima; es muy difícil ver sufrir a alguien que amas pero por favor no lo veas así, no sientas lástima por el/ella. Dale apoyo, levántale el ánimo; así esté postrado en una cama lleno de tubos el/ella respira, escucha y siente todo. Platícale tu día cuéntale lo que viste y dile que te encantaría verlo juntos, confía en él y gana su confianza, recuerda que tiene miedo pero tienes que ser su pilar y de algo se tiene que aferrar así que ayúdalo, dale ánimos y conócelo porque su personalidad te dará las pautas para actuar.
    - A mi me tocó un enfermo de naturaleza rebelde y aprendí a conocerlo, así supe qué decir y qué no en determinado momento -. Cada persona es diferente y cada cabeza es un mundo... lo que sí sé, es que nos toca estar para ellos. Ayúdalo, confía, protégelo, ámalo.
La enfermedad de alguien resulta un jalón de orejas no sólo para el enfermo sino para los que estamos a su alrededor, hay que estar abiertos para que la enfermedad nutra y no destruya. 
Busca asociaciones, platicar con familias de enfermos te hará bien. Hoy más que nunca deben estar unidos, comunicación total no se oculten nada por muy doloroso que sea, la verdad siempre será la mejor compañera.

El paciente ya lucha con su enfermedad ayúdalo a que no luche contigo.

Andrea Alanís


Ana Hidalgo


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