lunes, 18 de febrero de 2013

Los sofocos de la menopausia


"Es un día de invierno, está lloviendo y hace un frío que congela las ideas. Tú estás esperando el autobús abrigada hasta las orejas (abrigo, botas, bufanda, gorro).
Después de un buen rato llega el autobús y subes. Los cristales están empañados y no hay ni un sólo asiento libre. Vas de pie, con el bolso en una mano y el paraguas colgando del otro brazo que utilizas para agarrarte.
De pronto, notas como unas palpitaciones y te dices : -¡Oh no!- -¡Ahora no!-.
Sientes que te va subiendo como un fuego abrasador por la espalda y la cara y que te comienza a empapar. Notas como las gotitas de sudor van recorriendo tu espalda y tu pelo.
Estás empapada, no puedes moverte y no puedes quitarte el abrigo, como mucho consigues quitarte el gorro y la bufanda, a riesgo de caer encima de algún pasajero.
Sacas el abanico del bolso (que por cierto, ya es el octavo o noveno que pierdes) y te sientes ridícula, tan abrigada y abanicándote.
De repente, tan rápido como ha llegado el sofocón desaparece, dejándote con la incómoda sensación de un sudor frío".


¿Cuántas mujeres al leer esto están asintiendo con la cabeza y se sienten identificadas ?

Los sofocos son la cruz de la menopausia. Un calor súbito, como una ola de calor que se adueña del tronco, cuello y cara y, con frecuencia, vienen acompañados de enrojecimiento de la piel. Son muy molestos y, a veces, bastante desconcertantes, llegando a alterar el ritmo de las tareas cotidianas, disminuyendo la concentración de lo que estés haciendo en ese momento y crean irritabilidad.

Una gran mayoría de mujeres perimenopáusicas y menopáusicas lo padecen, variando en intensidad y tiempo. El resto de mujeres que no tienen estos sofocos, que son las menos, no quiere decir que no los tengan, sino que es probable que sean tan suaves que no los tengan en cuenta o apenas lo aprecien.

Los sofocos pueden ocurrir de vez en cuando o se pueden tener varios sofocos al día. Depende del día y de la persona.
De todos modos, si eres de las que no toman tratamiento hormonal para paliar los síntomas, lo mejor que se puede hacer es tomarlo con calma y tener algunos trucos para hacerlo más llevadero:

  • Usa ropa de algodón y evita los cuellos altos.
  • Vístete como una cebolla, por capas, para liberarte de prendas si te hace falta.
  • Ten siempre a mano un abanico.
  • Evita el alcohol y comidas demasiado abundantes, picantes o muy calientes.
  • Bebe un vaso de agua fresca cuando sientas que llega el sofoco.
  • Respira profundamente en el transcurso del sofoco.
  • Evita los espacios cerrados sin ventilación y donde haga calor, y si no hay más remedio, intenta no angustiarte demasiado cuando tengas un sofoco, piensa que pasará y que es una fase natural de la mujer.
  • En caso de que estando en un espacio cerrado puedas salir, no dudes en salir al exterior para ayudar a controlar ese sofoco. 
  • Procura mantener la casa y, sobre todo, el dormitorio con una temperatura no demasiado caliente y evitar los cambios bruscos de temperatura.

Ana Hidalgo

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