viernes, 14 de diciembre de 2012

La visita al ginecólogo

La visita al ginecólogo es para todas las mujeres un mal trago que hay que pasar, donde se mezcla el pudor y las molestias; es algo inevitable, y la que diga que va tranquilamente, miente.

Seguramente que más de una vez te habrás preguntado: "pero si yo me encuentro bien, ¿Para qué voy a ir?", o también "es muy incómodo y me da reparo".
No obstante, es una cita que no debemos dejar pasar, aunque nos resulte incómodo y estresante, pues es de máxima importancia para nuestra salud. Una visita al año puede salvarnos la vida. Además esas visitas durarán toda nuestra vida.

Ya sabemos que ir al ginecólogo nos puede poner hasta de mal humor, pero cuando recibes los resultados y te dicen que están bien, respiras con alivio y te alegras de tus visitas anuales. Y después a a relajarte hasta la próxima visita.

Lo mejor es que le cuentes todo a tu ginecólogo/a, aunque te resulte embarazoso, pues el/ella está para ayudarte. Cualquier problema, irregularidad, malestar o síntoma que te esté afectando debes hacérselo saber para que pueda solucionarlo.
Esta es la parte más importante de la visita ya que muchas veces según lo que explica la paciente, el médico puede relacionarlo con una serie de patologías que pueden provocarlo y, en este sentido, dirigirá el diagnóstico para llegar a la identificación del problema y a la solución más adecuada en cada caso.
Por poner un ejemplo: digamos que vas al ginecólogo por reglas muy dolorosas, el médico te preguntará por la intensidad del dolor, si aparece antes o durante la regla, si calma con algún analgésico, desde qué momento han sido dolorosas, si se acompaña de otra sintomatología como fiebre, flujo vaginal, sangrado abundante, posibilidad de embarazo, etc.
Con toda la información el médico podrá, junto a la exploración y otras pruebas, dar un diagnóstico claro.

Existen mujeres de todas las edades que evitan su cita con el ginecólogo por miedo o vergüenza de que revisen sus senos o sus genitales. Eso es un gran error.

También la postura nos hace sentirnos indefensas y ridículas (sobre todo con los calcetines), pero es cuestión de relajarse, tomar aire y pensar en algo bonito mientras el ginecólogo te revisa para tu propio bien.

Dependiendo de la edad, también será necesario realizarse una mamografia. Las mujeres de más de 40 años deberán realizarla cada 1 o 2 años y luego cada año a partir de los 50.

En caso de experimentar alguno de los siguientes malestares, visita al ginecologo lo más pronto posible:
  • Dolor o ausencia menstrual.
  • Sangrado una vez acabada la menstruación o después de tener relaciones.
  • Flujo vaginal abundante o de color amarillento / verduzco.
  • Malestar al orinar.
  • Problemas en las glándulas mamarias o dolor en los senos.
  • Comezón excesiva.
  • Hemorragia menstrual excesiva.
  • Hemorragia vaginal entre los periodos.
  • Hemorragia vaginal después de la menopausia.
Así que no lo dudes, y no faltes a tu cita con tu ginecólogo.


Ana Hidalgo

2 comentarios:

  1. Detesto esta visita y si por mi fuera no iría m¡ni a este ni aningun médico. Pero tal como están las cosas es una irresponsabilidad no hacerlo, aun estando bien.
    Bss y buena semana

    ResponderEliminar
  2. A mi me entra un temblequeo de piernas que no cesa hasta que salgo de la consulta. Brrrrr, hasta escalofríos me dan.
    Pero es algo que hay que hacer y no falto a ninguna de las citas.
    Buenas semana, Katy . Abrazos

    ResponderEliminar

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