sábado, 10 de noviembre de 2012

Mi tercer trasplante: No fue fácil, pero mereció la pena



Era la una de la madrugada del 17 de octubre de 1991. Mis padres y yo esperábamos en una sala de espera del hospital junto a otro posible receptor y su familia. El hospital estaba solitario... de vez en cuando alguna enfermera que cruzaba por el pasillo.
Después de varias horas de incertidumbre, nervios y esperanza, me comunicaron que el riñón sería para mí. Creo que eran las cuatro de la madrugada cuando me conectaban a la máquina de diálisis para estar completamente limpia.

Tras la "limpieza", procedieron a realizarme todo el protocolo preparatorio pre-trasplante: me colocaron una vía, me rasuraron, me pusieron un enema, ducha con gel desinfectante, me pintaron con yodo y bata de papel verde.
Estuve todo el día en ayunas, en la cama (cualquiera se levantaba con ese camisón de papel), y sin saber si salir corriendo o esconderme debajo de las sábanas. Mi familia, alrededor de mi cama, me hablaba de temas triviales, para hacer menos larga la espera... espera que se prolongó hasta las ocho de la noche.

El cirujano que pasó a verme antes de la operación me comentó que el riñón me lo pondrían en la parte derecha de mi abdomen (trasplante heterotópico).

Por fin vino el camillero que me llevaría al quirófano; mis nervios habían ido creciendo a medida que pasaban las horas y aunque me dieron un tranquilizante, hubiera necesitado una dosis de caballo para calmarme.

De la operación no puedo comentar nada (yo no me enteré jeje), pero según mis padres y mis familiares estuve muchas horas dentro del quirófano (entre a las 8 de la noche y salí a las 8 de la mañana).
Hubo complicaciones.
Según contó el cirujano a mis padres, cuando salió de la operación, completamente agotado, habían intentado ponerme el riñón en la zona derecha del abdomen, pero les fue imposible implantarlo; no habían podido unir el riñón con vasos y arterias ya que estaban "estropeados" de mi anterior trasplante, un "arreglo" que me tuvieron que realizar y posterior trasplantectomía. Por lo tanto, tuvieron que implantarlo en su zona habitual, en mi costado izquierdo (trasplante ortotópico).

Cuando me sacaron de la U.C.I, después de pasar todo el día en reanimación, medio dormida, medio despierta, apenas vislumbré a mi familia en el recorrido hasta la habitación aislada donde permanecería durante un mes.
Nada más llegar, después de instalarme en mi cámara aislada me conectaron a la máquina de diálisis. Yo me sentía un poco rara, porque todavía no comprendía como podía dolerme, además de la zona del abdomen, la zona lumbar. Además podía notar que tenía una cantidad enorme de drenajes y tubos. Todavía no me habían comunicado como había transcurrido la operación.

Más tarde, ya un poco más despejada y más dolorida, vino el cirujano a explicarme, a grandes rasgos, como había transcurrido el trasplante. Yo no sé como me sentí... para mi era raro, saber que me habían abierto dos veces para implantarme el nuevo riñón. Dos cicatrices enormes y no se cuántos puntos (porque en aquella época eran puntos de sutura... de esos que se cosen).
Los primeros días fueron difíciles y lo pasé bastante mal, no había un punto de mi cuerpo que no me doliera, y lo peor era que al no orinar, tenía que dializarme a diario, con un gran hematoma en mi brazo que no daba tiempo a curarse.

Dolor, dolor, dolor.... era lo que sentía. Además de la soledad de estar aislada, teniendo que comunicarme con mi familia a través de un telefonillo que había en la habitación.
De todas formas, a pesar de parecer una especie de "robot", con tanto empalmes y tubos, yo procuraba cuidar mi piel y mi cara y estar más o menos atractiva. Me levantaba con cuidado, con todas mis conexiones, e iba al aseo. Allí me ponía mis cremas para la piel y para el cuerpo...¡¡Hidratación, cuidado de la piel y belleza ante todo!!.
Con el pasar de los días fueron retirando tubos, drenajes, sondas y empecé a encontrarme mejor, aunque hasta que no pasaron 21 días no empecé a orinar.

Un día me levanté con una terrible sensación de ir al baño, y pensé :
"-No sé para que lo intento, si no va a salir nada "-. 
Cuando fuí al lavabo oriné una mezcla de sangre y orina, muy poco, pero lo suficiente para ver que había esperanza... Llamé con insistencia al timbre y al venir las enfermeras les conté, con palabras entrecortadas por las lágrimas, lo que había sucedido. Vino el médico y hasta él se puso muy contento, aunque me dijo que tendría que seguir con diálisis para ayudar al riñón a arrancar del todo. Al siguiente día oriné medio litro y al otro dos litros. A partir de ahí, dejaron de dializarme y el riñón comenzó su función renal a tope.


El mejor regalo de cumpleaños de ese año fue que me dieron el alta ese día, con un riñón que, a pesar de los malos comienzos, funcionaba estupendamente.

Ya veis que aunque hayan temporadas muy malas, siempre hay que tener esperanzas y fuerzas para seguir luchando y para continuar nuestro camino, pasito a pasito, día a día.

Un abrazo a todos vosotros que estáis ahí, siempre a mi lado, y por eso os dedico un trocito de mi vida.


Ana Hidalgo


12 comentarios:

  1. Gracias por compartir este trocito de tu vida que más trocito es TU VIDA. Acabo de hablar con una amiga a quien le han trasplantado el riñon hace 15 días y ya le han dado el alta y tiene 74 años. Nada que ver con hace 21 años.
    Estás bien, estas guapa y rees optimista. Suerte de poder leerte.
    Bss

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    1. Nada que ver ahora con las operaciones de hace 21 años, además de las complicaciones que tuve, pero como dices tengo un carácter optimista y siempre "tiro para adelante"...
      Un abrazo, Katy, y gracias por estar ahí.

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  2. Enhorabuena por tener la capacidad de hacer llegar tu experiencia vivida.
    Ojala que yo tuviese el optimismo que tienes.Saludos

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    1. Gracias Cardenas. El optimismo, se puede lograr con paciencia y cambiando el "chip". Intenta pensar cosas agradables, pasar tu tiempo con actividades que te agraden y disfrutar de los pequeños detalles de la vida.
      Animo .. un abrazo

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  3. como me identifican tus palabras!! se habla mucho de los trasplantes pero no se dice nada de los rechazos que es una realidad muy dura que tambien vivimos.

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    1. Es normal, hablar de los rechazos da un poco de "yuyu", pero yo por supuesto que también hablo de ellos. Aunque en este trasplante no es que fuera un rechazo, sino que el riñón cuando me lo colocaron estaba ya con necrosis tubular y tardó en arrancar.
      Un abrazo Esther.

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  4. Cómo me ha emocionado tu relato Ana. Me siento muy identificado con tus experiencias y con las de muchos "compañeros" de enfermedad. Eres un ejemplo a seguir y has hecho que tenga un antes y un después en mi forma de llevarla.

    Saludos.

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    1. Hola Victor. Gracias por tus palabras, pero creo que soy una como muchos más, que luchan por tener una buena calidad de vida y vivirla de forma lo más agradable posible, con optimismo y positividad.
      Un abrazo

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  5. Me encantó tu relato lloré contigo de emoción yo hace 5 años estoy en diálisis y ya estoy preparándome para si aparece donante ,luchando y siempre para alante como dices ,gracias!!!!

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    1. Hola Swedhen, me alegro de que te haya gustado mi relato. Fue muy duro, pero gracias a ese trasplante ahora disfruto de una buena calidad de vida. Cuídate mucho, cuida tu cuerpo y tu mente para que estés en las mejores condiciones posibles cuando llegue el ansiado trasplante.
      Un saludo

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  6. No sabes, me salieron lagrimas de felicidad y emoción en el momento de leer que habías orinado medio litro y después dos, para alguna gente pensaran que somos unas locas pero para nosotros orinar es una gran bendición

    Yo tengo cinco meses de trasplantada, mi donante fue mi hermana y las dos estamos en perfectas condiciones, yo también sentí esa soledad que mencionas aunque sabes que tu familia está cruzando la puerta pero entre los medicamentos y el dolor el sufrimiento emocional de hace cinco veces más grande.

    Lo primero que pregunte cuando desperté fue: cómo está mi hermana y cuánto había orinado, mi enfermera y yo celebrábamos cada vez que media la orina, mi Equipo de doctores que tanto admiro me dijeron que desde que conectaron el riñón vieron como pasaba la orina, ahora me quitaron la cortisona por qué mi hermana y yo somos 100% compatibles y estoy muy feliz

    Después de un año de estar batallando entre Dialisis peritoneal y Hemodialisis disfrutó de una nueva calidad de vida.

    Me gustaría compartir más experiencias contigo
    Un saludo

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    Respuestas
    1. Gracias Anaytee por compartir con nosotros tu testimonio y felicidades por tu trasplante.
      Si quieres compartir tu historia y que la publique o algún otro artículo más mándame un mensaje y ponte en contacto conmigo.
      Saludos

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