martes, 10 de julio de 2012

¿Os acordáis de la mercromina?


Recuerdo que en mi infancia, la mayoría de niños llevabamos las marcas rojas de nuestras caídas, golpes, rozaduras etc... Era normal que fueramos con los codos y rodillas llenos de mercromina y era un antiséptico que no faltaba en ninguna casa. Tenía un color rojo bastante escándaloso, incluso más que la sangre.

Los niños lucíamos nuestras marcas rojas con orgullo, todo el mundo te preguntaba, cuando llegabas al cole, que qué te había pasado. El color tan intenso de la mercromina daba la sensación de que te habías hecho más de lo que era.

Claro que como antes no existian ni los ordenadores, consolas, móviles etc., los niños pasabamos más tiempo jugando en la calle, con la consecuencia de más caídas y más golpes. Así que la mercromina era de uso muy habitual en todos los hogares.

Además manchaba todo lo que tocaba, y si no que se lo digan a mi madre, que un día me pilló pintándome lunares rojos en un vestidito blanco, que seguramente no me gustaba y lo quería cambiar. Así de buena pieza era yo.

El nombre de mercromina procede de "mercuro y cromo".  En 1917 la Universidad John Hopkins, descubrió los beneficios de la solución de mercurocromo. En 1927, el español José Antonio Serrallach conseguía alcanzar la excelencia en su formulación. Así nació la mercromina, el antiséptico rojo.

Pero poco a poco se fueron introduciendo antisépticos más modernos y la mercromina fue quedando arrinconada en el fondo del armario, hasta que fue completamente destronada.

Cuando en los hospitales comenzaron a utilizar la povidona yodada, la gente que tenía luego que realizarse las curas en casa empezaron a usar lo mismo que utilizaba en los hospitales. Asi que el uso de los productos yodados comenzó a extenderse y comenzaron a salir otros nuevos antisépticos y desinfectantes.

La povidona yodada es más eficaz y combate mayor cantidad de gérmenes y provoca menos reacciones en la piel, con lo que fue desplazando a la mercromina al cabo de un tiempo.

Ahora también está la mercromina transparente, la Cristalmina. A diferencia de la mercromina que manchaba tanto, que costaba incluso de salir de la ropa, la Cristalmina no pica y es completamente transparente, tanto que incluso a veces no sabes si te has aplicado por toda la herida.



Ana Hidalgo

2 comentarios:

  1. La mercromina, tal como lo es el alcohol, eran malos antisépticos, muy malos. La mercromina, además se realizaba a base de mercurio... de hecho su nombre era mercurocromo y aparte de muy tóxico para el medio ambiente, como se puede suponer, producía reacciones necróticas muy gordas... yo vi un par de casos en dedos de pies de niños y fue espeluznante. Serían pocos casos, no digo que no, pero para mí fue suficiente para dejar de utilizarlo.
    Povidona yodada lo desbancó de calle, a la mercromina y al alcohol. No duele tanto y se puede utilizar en tejido en carne viva, tanto quirúrgico como de heridas.
    Cristalmina tiene una composición distinta a mercurocromo: es clorhexidrina, un magnífico antiséptico, mangífico, que se pensó en su día quitaría de en medio a la povidona yodada, pero no ha sido así.
    Hoy día se usan, sobre todo en medios clínicos, ciertos compuestos a base de alcoholes (etanol, fenilfenol, clorofenol...) para punciones, extracciones y vías, pero yo sigo usando povidona.
    Mi humilde aporte a este tema que tan bien has tratado, Ana.
    Besos miles

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  2. Genial aporte al artículo, Lola. Esto enriquece un poco más el post.
    Me alegro de que te haya gustado. Y siempre que quieras contribuir con tus conocimientos en enfermería me encantará publicarlos.
    Un fuerte abrazo

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