domingo, 18 de marzo de 2012

Baile con mi grupo en una residencia de ancianos



Hoy ha sido un día de gran satisfacción y una experiencia muy bonita para mi y para mi grupo. Hemos bailado en una residencia de ancianos situada en un bello paraje entre montaña y playa.

Al entrar me ha sorprendido gratamente su edificio, tipo masía, muy agradable y muy acogedor. Los ancianos estaban sentados viendo la tele unos, y sentados al sol, otros.

Nada más entrar, ya hemos podido comprobar como les cambiaba la expresión de la cara... la mía también. Ha sido entrar y no he podido dejar de sonreír durante toda la tarde.

Mientras preparaban el escenario hemos salido al frondoso jardín, donde lucía un sol espléndido. Aunque en el interior de la residencia estaba la calefacción en marcha, bastante caliente por cierto, ya que los ancianos como apenas se mueven siempre tienen frío.
Me ha hecho gracia un anciano que me ha dicho: " me voy a ir yendo para el salón para coger un buen sitio". Y tras decir esto ha cogido el andador y se ha ido hacia allí pasito a pasito.


Hemos bailado todo el repertorio de sevillanas y pasodobles que llevabamos preparado y era maravilloso ver las caras de los ancianos/as mientras estabamos bailando: unos con la boca abierta y sin apenas parpadear, otros moviéndose en la silla al son de la música, otros dando palmas, e incluso he visto alguno que se emocionaba. Pero todos sonreían y tenían un brillo especial en la mirada.

Mientras bailaba, un hermoso detalle me ha llamado la atención; se trataba de una pareja de ancianos, él le pasaba el brazo por encima del hombro a ella y se hacían carantoñas. ¡Parecían una pareja de novios!.

Después de terminar hemos tenido que seguir con algunos bailes más porque nos pedían que no nos fueramos todavía. Y, entre "guapas", "olés" y "bravos" nos hemos marcado alguna sevillana más.
Todo mi grupo y yo estabamos a punto de derretirnos; el calor asfixiante más todos los bailes, y las ropas tupidas y con medias hacían que estuvieramos nadando en un mar de sudor....


Luego, ha venido la recompensa (además de la de ver tan felices a todos estos mayores). Nos han puesto una mesa con cava, jamón, croquetas, tortilla de patatas ........

Hemos prometido volver....... y no tardaremos mucho.
Ha sido un gran día, un día especial, un día de buen hacer, un día de emociones , un día intenso.





Ana Hidalgo

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