viernes, 30 de marzo de 2012

"Una esperanza de vida" de Ramón L. Morales CAPÍTULO 35 y final


Ilustración de Alejandro Bernal
Me parece que fue un lunes en la tarde cuando nuestro compañero comenzó a quejarse de dolores en su abdomen. Poco a poco parecían hacerse más fuertes. Tuvieron que inyectarle medicamento y, sin más tardanza, se lo llevaron a hacerle más análisis.
Cuando lo regresaron con nosotros se veía agitado y cansado. Pude observar como su vientre se veía extremadamente inflamado. Un doctor se acercó a él más tarde y le habló por unos minutos en privado, bajando la voz. La siguiente vez que lo vi, lloraba lágrimas silentes, pero nadie se atrevió a preguntarle qué pasaba. Rato después se lo llevaron nuevamente, esta vez no dijeron a qué lugar.
Por largo rato no me atreví a preguntar por él. Todas las enfermeras hablaban susurrando entre ellas, hasta que, ya de noche, una de ellas se me acercó a checar algunos datos para apuntarlos en la bitácora, fue entonces que vi la oportunidad para saber qué sucedió con mi compañero, ya que era tarde y no regresaba.
— ¿Qué le pasó? —Interrogué a la mujer, cuidando de bajar la voz para que no escuchara mi joven compañero. Ya pasaban las diez de la noche.
—Sufrió rechazo agudo, le van a tener que quitar el riñón.
Al escuchar sus palabras, me quedé helado.
“Dios, ayúdanos... ayúdalo, dale fuerzas.”

Esa noche tardé bastante para lograr conciliar el sueño.

Al día siguiente al despertar vi a mi compañero en su lugar. Se veía triste y enojado a la vez. Vi cómo una lágrima corrió por su mejilla. No me atreví a hablarle.
Un poco más tarde nos cambiaron de habitación ya que necesitaban desinfectar la nuestra.

Estando en otro cuarto nos quitaron la sonda de la orina al compañero más joven y a mí. Estábamos de buen humor porque todo caminaba sin problemas para nosotros. Platicamos con la enfermera de forma amena. Repentinamente el compañero que sufrió su rechazo se dirigió a una doctora que estaba con nosotros. Gritando pidió su muerte, pidió no sufrir más. Su voz era un grito de angustia, de ayuda,... de ruego. Los demás escuchábamos sin decir palabra. Me sentí avergonzado por mi anterior actitud de júbilo sabiendo por lo que estaba él pasando.
“¿Qué haría yo si estuviera en su lugar? —Pensé y cerré los ojos—. No lo quiero saber.”


jueves, 29 de marzo de 2012

martes, 27 de marzo de 2012

Diálisis Peritoneal Pediátrica

Aquí os dejo un vídeo especialmente indicado para padres que tengan un hijo con enfermedad renal.  Explica las ventajas de la diálisis peritoneal pediátrica.


            


Ana Hidalgo

domingo, 25 de marzo de 2012

INFORMACIÓN NECESARIA, pero no suficiente


La información es salud. Es necesaria pero no suficiente para hacer que los comportamientos no adecuados de un paciente respecto a su medicación o sus hábitos de vida, cambien. Y para conseguirlo hay que poner unas dosis de emoción e ilusión, un poco de refuerzo positivo, quitar acusaciones y exigencias y cerrar los acuerdos para que sean factibles y posibles. Todo ello da credibilidad de esta relación.

Para lograr que la información sea creíble, sería importante:
  • Tener un actitud de querer llegar, no sólo de decir cosas.
  • Ser coherente entre nuestras palabras y nuestros hechos: “los hechos hablan más alto que las palabras”. Hay que ser coherente también entre lo que decimos y como lo decimos: es muy importante la música que ponemos a la letra; una buena música hace que la letra entre mejor.
  • Tener en cuenta la otra persona: cercanía, interés, preocupación, empatía, saber ponernos las gafas de la otra persona. Es importante ponerse en el lugar de la otra persona y eso es más que entenderla, es más que mostrar acuerdo, es más que sufrir con ella, es más que una sonrisa.
  •  Ser empático/a: La mejor manera de interesar a quien nos escucha es enfocar las cosas en función de quien nos escucha. Hemos de plantear las cosas desde su interés (manteniendo siempre nuestro interés). A esto se le llama EMPATÍA. Que SIRVE para establecer conexión, sentirse escuchado, entender la experiencia propia del otro, clarificar síntomas estigmatizados o expectativas no esperadas, evitar proyecciones y malas interpretaciones, mejorar la satisfacción, potenciar estrategias de negociación, evitar conflictos, mejorar los resultados o superar estereotipos.
  • Buscar de forma activa el diálogo y la participación de las otras personas o de las personas que nos escuchan.
  • En los mensajes, ser breve, específico-concreto, sencillo, ordenado y a poder ser sugerente, destacando las ventajas de la información que estamos dando. Claridad.
  • Intentar que los mensajes sean positivos más que negativos o neutros: los mensajes positivos abren, los negativos cierran.,….Mensajes fáciles.
  • Ser coherente en el tiempo, también es importante: la continuidad de nuestros mensajes hará que sean más eficaces y lleguen mejor.
  • Ser asertivo, ser firme, decir lo que quiero decir sin machacar a la otra persona, sin acorralarla, sin virus y bacterias, sin amenazas, sin exigencias, sin acusaciones, sin generalizaciones, sin etiquetas, sin ironías, sin juicios, sin menosprecios, con la utilización del plural, declarando deseos, utilizando el condicional, explicando el por qué y para qué de las cosas, preguntando y no suponiendo, reforzando, dando importancia a las cosas.

Escrito por Joan Carles March
Profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública . Director del Área de Ciudadanía, ética, participación y comunicación. Colabora con diversos proyectos, como la Escuela de Pacientes o la Red Ciudadana de Formadores en Seguridad del Paciente.






Ana Hidalgo

jueves, 22 de marzo de 2012

Recomendaciones para personas alérgicas al polen



  •  Las ventanas de la casa deberán mantenerse cerradas, especialmente durante las horas de sol, y abrirse al atardecer. En cualquier caso, debe evitarse tener las ventanas abiertas durante la noche, pues los pólenes son más abundantes en la madrugada. Si es posible, conviene hacer uso de instalaciones de aire acondicionado que dispongan de filtros (existen marcas comerciales que proporcionan filtros específicamentes diseñados para personas alérgicas).
  • Permanecer el mayor tiempo posible dentro de la casa durante los días de mayores concentraciones de pólenes. Durante el periodo máximo de polinización se recomienda evitar salir a la calle, especialmente en los días de viento.
  • Evitar cortar el césped o tumbarse sobre él.
  • No secar la ropa durante las fases máximas de polinización, debido a que el polen se queda atrapado muchas veces en la ropa húmeda.
  • Estar pendiente de la información oficial sobre recuento de pólenes, que suelen hacerse públicos a través de los medios de comunicación.
  • Disminuir las actividades al aire libre durante las primeras horas de la mañana (5-10 a.m.), debido a la mayor intensidad en la emisión de polen; así como a última hora de la tarde (7-10 p. m.), debido a que durante ese periodo se produce el descenso del polen que flota en la atmósfera, al irse enfriando paulatinamente ésta.
  • Si tomas vacaciones laborales durante el periodo más activo de polinización (primavera, generalmente), seleccionar un destino que esté, previsiblemente, libre de pólenes (como las playas, por ejemplo).
  • Utilizar gafas de sol al salir a la calle.
  • Mantener cerradas las ventanillas cuando se viaja en coche y colocar filtros de aire en el dispositivo de aire acondicionado del automóvil.
  • Acudir a la consulta del alergólogo y seguir sus indicaciones lo más estrictamente posible.

Para saber más:Navarra.es Instituto Salud Pública

Ana Hidalgo

miércoles, 21 de marzo de 2012

Astenia primaveral

Cada año, cuando llega la primavera muchas personas sufren la llamada astenia primaveral, concretamente una de cada diez, la sufre en mayor o menor medida. Yo soy una de ellas, ya que es comenzar la primavera, y empiezo a sentirme más cansada y me cuesta más levantarme por las mañanas. Pero, por suerte,esta apatía y astenia me suelen durar tres semanas como máximo. Durante esta etapa procuro no forzar demasiado mi cuerpo, adaptandome poco a poco a la estación primaveral.

Este trastorno, que surge con la llegada del buen tiempo, se caracteriza por un profundo cansancio,  decaimiento, dificultad de concentración, irritabilidad, tristeza, somnolencia diurna y falta de energía para realizar las actividades habituales. De todos modos, como he dicho anteriormente la sensación de fatiga es leve y pasajera y los síntomas van remitiendo conforme el organismo se adapta a la nueva situación.

Si por algún motivo, los síntomas persisten pasadas 3 o 4 semanas, o van acompañados de otros síntomas, conviene consultar al médico por si enmascaran alguna patología de mayor importancia.
Según los expertos, la razón de esta apatia y decaimiento es una disminución notable de los niveles en sangre de unas sustancias llamadas endorfinas. Las endorfinas son las llamadas hormonas de la felicidad o del bienestar y el porqué disminuyen en sangre pueden estar motivada por multitud de causas.

No es necesario ningún tratamiento en este trastorno temporal, ya que esto va cediendo poco a poco en unos días o semanas. Es una manifestación normal del proceso de adaptación del cuerpo al aumento de luz solar. Este hecho justifica que, desde un punto de vista médico, la astenia primaveral no sea considerada como una enfermedad propiamente dicha, a no ser que, como he dicho los síntomas persistan durante más tiempo.

De todas formas, no cabe duda que el mejor tratamiento es la prevención, lo que implica tener un estilo de vida saludable; seguir una dieta adecuada, respetar los horarios en las comidas, dormir las horas necesarias y hacer ejercicio físico de forma regular. Estos hábitos son fundamentales a la hora de paliar y combatir este trastorno.

Aprovecha también que el día tiene más horas de luz para salir a dar un paseo y tomar el sol en un parque, una terraza......  Hay que obligarse a salir sobre todo cuando el deseo de permanecer tumbado o inactivo está muy presente.


Ana Hidalgo

lunes, 19 de marzo de 2012

COMUNICACIÓN, si quieres


                       
 
Si quieres decir algo a alguien, repíteselo en voz baja,(busca la atención personalizada).
Si son varios, dílo al más distante, o al más contrario a tus ideas
Si son muchos, busca un micro y un técnico, utiliza la radio o la tele.

Si con el que quieres hablar está lejos, utiliza el teléfono.
Si es importante, visítalo.
Si te interesa mucho, búscale
Si quieres seguridad, confírmalo con una carta, un fax o un correo electrónico (un canal se satura, mejor utilizar varios canales).

Si pasan todo el día, pon un cartel.
Si se encuentran dispersos, haz un folleto.
Si quieres que te lean, añade dibujos (mejor de comics).
Si quieres que te crean, ponle una foto,
Si quieres impresionar a todo color
Si quieres calidad, en blanco y negro

Si quieres que te entiendan, dí tres cosas
Si quieres que te retengan, una sola.

Si quieres que te sigan, acércate.
Si quieres enganchar, pregúntales que les interesa

Si quieres aburrrirles, léeles.
Si quieres comunicarte, háblales.
Si quieres que te atiendan, escúchales 

Si quieres que te odien, monologa.
Si quieres convencerles, dialoga.

Sin duda la salud es transmisible. Comunicar puede ser saludable.



Escrito por Joan Carles March

Profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública . Director del Área de Ciudadanía, ética, participación y comunicación. Colabora con diversos proyectos, como la Escuela de Pacientes o la Red Ciudadana de Formadores en Seguridad del Paciente. 




Ana Hidalgo

domingo, 18 de marzo de 2012

Baile con mi grupo en una residencia de ancianos



Hoy ha sido un día de gran satisfacción y una experiencia muy bonita para mi y para mi grupo. Hemos bailado en una residencia de ancianos situada en un bello paraje entre montaña y playa.

Al entrar me ha sorprendido gratamente su edificio, tipo masía, muy agradable y muy acogedor. Los ancianos estaban sentados viendo la tele unos, y sentados al sol, otros.

Nada más entrar, ya hemos podido comprobar como les cambiaba la expresión de la cara... la mía también. Ha sido entrar y no he podido dejar de sonreír durante toda la tarde.

Mientras preparaban el escenario hemos salido al frondoso jardín, donde lucía un sol espléndido. Aunque en el interior de la residencia estaba la calefacción en marcha, bastante caliente por cierto, ya que los ancianos como apenas se mueven siempre tienen frío.
Me ha hecho gracia un anciano que me ha dicho: " me voy a ir yendo para el salón para coger un buen sitio". Y tras decir esto ha cogido el andador y se ha ido hacia allí pasito a pasito.


Hemos bailado todo el repertorio de sevillanas y pasodobles que llevabamos preparado y era maravilloso ver las caras de los ancianos/as mientras estabamos bailando: unos con la boca abierta y sin apenas parpadear, otros moviéndose en la silla al son de la música, otros dando palmas, e incluso he visto alguno que se emocionaba. Pero todos sonreían y tenían un brillo especial en la mirada.

Mientras bailaba, un hermoso detalle me ha llamado la atención; se trataba de una pareja de ancianos, él le pasaba el brazo por encima del hombro a ella y se hacían carantoñas. ¡Parecían una pareja de novios!.

Después de terminar hemos tenido que seguir con algunos bailes más porque nos pedían que no nos fueramos todavía. Y, entre "guapas", "olés" y "bravos" nos hemos marcado alguna sevillana más.
Todo mi grupo y yo estabamos a punto de derretirnos; el calor asfixiante más todos los bailes, y las ropas tupidas y con medias hacían que estuvieramos nadando en un mar de sudor....


Luego, ha venido la recompensa (además de la de ver tan felices a todos estos mayores). Nos han puesto una mesa con cava, jamón, croquetas, tortilla de patatas ........

Hemos prometido volver....... y no tardaremos mucho.
Ha sido un gran día, un día especial, un día de buen hacer, un día de emociones , un día intenso.





Ana Hidalgo

viernes, 16 de marzo de 2012

Palabras mágicas y trágicas


En la comunicación, mucho de lo que decimos, y sobre todo de lo que oímos, provoca un efecto en nuestra cabeza y en nuestro corazón, condicionando que el mensaje tenga un efecto motivador o todo lo contrario. Cuidado con las palabras, no son neutras.

Muchas veces depende de cómo digamos las cosas, éstas pueden generar “ganas de hacer algo o ganas de no hacerlo”. Una forma agresiva de expresión puede provocar rechazo o contra-agresión, un mensaje alarmista puede provocar huída o bloqueo emocional.

Las palabras no son neutras, están cargadas de significados. Esto implica la necesidad de utilizarlas con inteligencia y sensibilidad.

Existen palabras “mágicas” y “trágicas”.

Qué son y cómo actúan

Las palabras mágicas provocan en la persona que las escucha una actitud de interés, de apertura, de ganas de… o al menos generan escucha, respeto, contención emocional.

Las palabras trágicas ponen en guardia al que las recibe. Generan rechazo, animadversión, o miedo, impotencia, falta de autoestima, bloqueo emocional.

Las palabras mágicas y trágicas varían en función de los contextos familiares, sociales, laborales en los que nos movemos, ya que en ellos las palabras adquieren sus significados específicos.

En general, son palabras mágicas: solución, nuevo, fácil, útil, posible, ventajas, beneficios, los condicionales (“deberíamos pensar en otras alternativas”), los plurales (“podemos hacerlo”), las frases en positivo (“aprender a ponerse la insulina va a ser fácil para usted”).


Son palabras trágicas: difícil, imposible, los imperativos (“Esto no puede volver a ocurrir”), las frases en negativo (“aprender a ponerse la insulina no va a ser difícil para usted”), las acusaciones (“esto le ha pasado por no seguir la dieta”), las amenazas (“si sigue así, tendrá un problema con su salud”), las exigencias (“a partir de mañana tiene que andar 1 hora, ¡sin excusas!”), los juicios de valor(“esto es una irresponsabilidad por su parte”).

¿Qué forma de decir las cosas tiene más efecto motivador?. ¿Tendremos más posibilidades de convencer a la otra persona con palabras mágicas o con las trágicas?. Y en el fondo, ¿no estamos diciendo lo mismo?.

A las palabras trágicas también se les llama VIRUS y BACTERIAS  de la comunicación, porque “enferman” la comunicación y “contagian” a la persona que las escucha.



Escrito por Joan Carles March
Profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública . Director del Área de Ciudadanía, ética, participación y comunicación. Colabora con diversos proyectos, como la Escuela de Pacientes o la Red Ciudadana de Formadores en Seguridad del Paciente.




Ana Hidalgo

jueves, 15 de marzo de 2012

La respiración


La sociedad actual nos exige un continuo ritmo de vida frenético, estamos sometidos al estrés y a los ambientes cargados y sin ventilación. Además, muchas veces vestimos prendas ceñidas que nos oprimen el diafragma, impidiendo una inspiración profunda.
Se nos ha olvidado respirar a pleno pulmón. El respirar bien es de gran importancia para aprovechar mejor el oxígeno y los iones presentes en el aire.

A través de la nariz el aire "roza" nuetro corazón, nuestro hígado, nuestros vasos sanguíneos y, en fin, todo nuestro cuerpo. En una inspiración normal, el aire apenas "toca" esta zona, mientras que en una inspiración profunda y relajada, todos nuestros órganos se benefician del aire que introducimos.
Por poner un ejemplo, podemos pensar en cómo inspiramos para aspirar el aroma de una flor o de una aromática comida, ahí se puede comprobar como inspiramos lentamente y con profundidad, hinchando nuestro abdomen como si quisiéramos "extraer todo el jugo".


Los alvéolos pulmonares constituyen, después de la nariz, el segundo órgano de entrada de aire. Cuentan con una superficie de unos 100 metros cuadrados y posibilitan la absorción directa a la sangre del óxigeno contenido en los 500 litros de aire que inspiramos cada hora, de ahí la importancia de llenar bien nuestros pulmones varias veces al día y evitar en la medida de lo posible esa respiración rápida, superficial y entrecortada que no consigue sino sobreexcitarnos y reducir el aprovechamiento de la energía vital presente en el aire.

El respirar correctamente y los beneficios de una buena oxigenación nos puede dar una idea de la importancia que tiene sobre nuestra salud. Vamos a ver las más importantes:
  1. El corazón y el aparato circulatorio se fortalecen y reciben una inyección de vida cada vez que respiramos a fondo. Tenemos que tener en cuenta que el corazón "se alimenta" de oxígeno, es decir, precisa de una sangre limpia y nutrida para su correcto funcionamiento.
  2. Los órganos abdominales se masajean con una buena respiración, con lo que beneficia a los órganos que le rodean: hígado, estómago, páncreas, intestinos....
  3. Se estimula todo el sistema endocrino y, como consecuencia, se incrementa la producción de hormonas beneficiosas para el organismo y la buena salud psíquica.
  4. Las células cerebrales, se irrigan y oxigenan, lo que da como resultado una mayor claridad mental, recuperación de la memoria atrofiada, una mejor calidad del sueño y mejora de los estados nerviosos y el estrés. Respirar bien calma las emociones y es el mejor tranquilizante natural.
  5. Se potencia el aprovechamiento iónico del aire inspirado, de modo que todas las células del cuerpo reciben su correspondiente dosis eléctrica, sin la que acabarían por morir.
  6. Con todo esto, el practicar ejercicios respiratorios es el método más seguro y sencillo para aumentar nuestro caudal de salud y vitalidad.

Ejercicios respiratorios


Respiración completa

Inhalar lentamente llenando primero, la parte inferior de los pulmones ( el abdomen debe hincharse). Sin interrupción, llenar de aire la región media, levantando el pecho y el esternón. Por último, llenar la parte alta, elevando las costillas superiores.
Retener el aliento unos segundos y exhalar muy despacio, entrando un poco el abdomen y relajándolo conforme sale el aire de los pulmones. Hay que hacerlo sin brusquedad, suavemente.


Respiración alterna

Espira a fondo por ambos cornetes nasales.
A continuación, tapa el orificio nasal derecho con el pulgar de la misma mano e inspira lentamente por la ventanilla izquierda. Sin retener el aliento, tapa la fosa nasal izquierda con el dedo medio y suelta el pulgar de la ventanilla derecha. Espira con calma. Ves alternando.




Ana Hidalgo

miércoles, 14 de marzo de 2012

Rumba de mans (rumba de manos)

Montaje con las fotos y vídeos de las actividades de la III Jornada Global por la Higiene de Manos en los centros ( Hospital del Mar, Centro Fòrum, Hospital de la Esperanza) del Parque de Salud MAR.  
El Hospital del Mar es el que me lleva a mi y, por cierto, veo algunas enfermeras de nefrología en las fotos.

               

Ana Hidalgo

martes, 13 de marzo de 2012

"Una esperanza de vida" de Ramón L. Morales CAPÍTULO 34

 
Pintura de Joel Babb, sobre el primer trasplante exitoso en humanos.
 Ubicada en Harvardmed. 23/Dic/1954
Al abrir los ojos, en lo que pareció un pestañeo, me encontré acostado en otro lugar. Volteé a mi derecha y, en una especie de sueño velado, vi el rostro de mi madre cubierto por un cubre bocas. Presentí su sonrisa detrás de esa tela azul y únicamente atiné a cerrar los parpados. Al abrirlos de nuevo vi la cara de mi esposa también cubierta por un cubre bocas. Volteé a mi izquierda y volví a dormir.
Al despertar, ya despejado del sueño, me di cuenta de que estaba en una habitación con otros pacientes que, al igual que yo, habían sido trasplantados. Todo había pasado ya y ni cuenta me había dado; me operaron el miércoles por la mañana y desperté hasta ya entrada la noche.
Había poca agitación en aquel cuarto. El constante bip de las maquinas que registraban los latidos de los que estábamos en cama, junto con el buzz de las balastras, era todo lo que se oía. Me sentía cansado y adolorido.


Una enfermera, al verme despierto, me cuestionó por cómo me sentía, le contesté que bien y ya no dije más. Ella levantó una especie de tubo de ensayo de plástico de gran capacidad, ahí se encontraba mi orina; era de color amarillo-naranja. Anotó la cantidad que medía el envase, cerró la línea por donde salía el líquido y tiro el contenido del recipiente al inodoro. Volvió a colocarlo en su lugar y a abrir la manguera nuevamente. Acto seguido, volví a dormir.
Al siguiente día me saludo una enfermera.
— ¿Cómo estás?
—Bien.
— ¿Ya más tranquilo?
Asentí con la cabeza aunque me extrañó un poco su pregunta. Después me enteraría de que al momento de entrar al cuarto de recuperación comencé a manotear y a gritar que me dejaran e incluso me quité un catéter provocando que me saliera algo de sangre y que me anestesiaran por más tiempo.
Después volteé a mi derecha y vi a un paciente que se estaba terminando de vestir. Se veía muy contento.
—Él ya se va. Este fue su segundo trasplante y hoy fue dado de alta. Se ve muy contento.
Y así era. Platicaba muy animado con el doctor, después se despidió y salió del cuarto por su propio pie.


domingo, 11 de marzo de 2012

Mensajes con satisfacción incluida


Hay días como hoy que me alegro muchísimo de haber creado este blog. He recibido un mensaje en el cual una chica me escribía diciendo lo siguiente:

"Hoy acabas de hacer sonreír a mi padre de estar en una situación tristona y deprimida, le acaban de diagnosticar insuficiencia renal, le están determinando de que tipo es, pero al leerte se ha dado cuenta de que se le vuelve abrir un mundo de posibilidades, ¡GRACIAS POR ESTAR AHÍ! y contar con tu experiencia... "

Es para estar contenta ¿No?
Recibo mensajes de este tipo casi a diario; también los recibo con dudas y consultas. Algunas están en mi mano contestarlas, otras aconsejo que acudan a su médico y que pregunten todas las dudas que tengan y que se informen debidamente.


Cuando creé este blog no tenía ni la más mínima idea de como iba a funcionar, ni de que iba a ayudar a la gente de esta forma. Lo que pasa es que esto es adictivo; cuánta más gente me escribe agradeciendo y alabando mi trabajo, más me implico yo en ello.

Pero la satisfacción que siento es enorme. Saber que otra persona, en cualquier punto del planeta, haya cambiado la forma de ver su enfermedad y que yo he contribuido, aunque sea en una pequeña aportación, es para mi un logro increible. Nunca me lo hubiera imaginado.

En fin, quería compartir con vosotros esta experiencia en relación a los mensajes que recibo a diario.



Ana Hidalgo

viernes, 9 de marzo de 2012

Salud a carcajadas

Se ha comprobado científicamente que la risa, la carcajada, nos aporta múltiples beneficios. Y, al igual que cualquier otro ejercicio, necesita ser practicada. A reir, se aprende.
En este esquema podéis comprobar todos los beneficios que nos da una buena sesión de carcajadas.





"Pocas cosas hay que rejuvenezcan tanto como compartir unas buenas carcajadas con un viejo amigo" (Robin S. Sharma)


Ana Hidalgo

jueves, 8 de marzo de 2012

8 de Marzo: Día Mundial del Riñón



Hoy, 8 de marzo, es el día Mundial del Riñón, cuyo objetivo es dar a conocer la importancia que tienen los riñones para nuestra salud. El lema de este año es "RIÑONES PARA VIVIR"

Es muy importante detectar precozmente cualquier patología renal, para que se pueda evitar el deterioro irreversible de los riñones.

Hay que realizarse controles anuales de sangre, mantener unas cifras de tensión arterial dentro de la normalidad, llevar una dieta sana y sin excesos de grasas y sin excederse en la sal. También es muy importante practicar algún tipo de ejercicio o deporte con regularidad.
Los pacientes con diabetes y con hipertensión arterial deben saber que tienen factores de riesgos para la enfermedad renal crónica (ERC) y que deben controlar su diabetes y su hipertensión.


Aquí os dejo un vídeo muy ameno realizado por Salud Renal San Luis para la campaña de este año:




Ana Hidalgo

miércoles, 7 de marzo de 2012

Un cierto silencio


Lo que quiero ahora.

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sana que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso.
Casi nada. O todo.

Por Ángeles Caso



Ana Hidalgo

martes, 6 de marzo de 2012

Consejos para mejorar tu postura


¿Eres de los que van caminando por la calle mirando hacia el suelo y encorvado?
¿Sientes tu abdomen muy relajado?
Si has contestado que sí seguramente debes corregir tu postura.
Una buena postura es importante para la salud ya que ayuda a balancear el cuerpo y evita que se presionen de manera indebida algunos huesos y músculos; esto mejorará los dolores de espalda y cervicales. Además una buena postura mejora la autoestima, tan importante en los enfermos crónicos.
Mantener el cuerpo erguido permite respirar adecuadamente y ayuda a conseguir una mejor oxigenación.


Los malos hábitos se adquieren muy fácilmente y, como muchas personas mantienen una postura inadecuada, aquí os dejo unos pequeños consejos fáciles de realizar pero que se han de convertir en un hábito para mantener no solo nuestra columna y huesos bien alineados sino para ganar confianza en nosotros mismos:
  • Lo primero que hay que hacer es ser consciente de tu postura al caminar y al sentarte. Poco a poco hay que ir adaptándola y lograr que se convierta en una costumbre.
  • Intenta mantener el estómago contraído siempre que te acuerdes. Esto hace que los músculos de esa zona se fortalezcan y con el tiempo será para ti algo natural.
  • No caigas en la tentación de cruzar las piernas cuando estés sentado/a, porque además de que el peso del cuerpo no está correctamente distribuido, dificulta la circulación de la sangre, favoreciendo la aparición de varices o empeorando las que ya se tienen.
  • Cuando camines hazlo mirando hacia adelante y con la espalda erguida, el pecho hacia afuera y los hombros ligeramente hacia atrás pero sin tensión. Esta postura realza el porte y ayuda a tu columna a mantenerse en forma y alineada.
  • Camina con pasos firmes y no arrastres los pies. Al no levantar los pies del suelo para caminar se corre el riesgo de tropezar y caer. Los pasos serán moderados; ni muy cortos ni muy largos.
  • Reposapies
  • Al sentarte procura que tu cuerpo esté bien apoyado sobre las nalgas y la espalda apoyada correctamente sobre el respaldo de la silla . A ser posible utiliza un reposapies para favorecer la postura correcta.
  • Si pasas mucho tiempo sentado en el ordenador, al teléfono, en el televisor o leyendo, al final tu cuello acaba rígido o con los músculos que le rodean contraídos. Realiza de vez en cuando algunos ejercicios para aliviar las cervicales:
  1. Gira despacio la cabeza hacia la derecha. Mantén unos segundos. Repite la operación hacia la izquierda. Un par de veces.
  2. Flexiona la cabeza hacia el hombro derecho. Mantén unos segundos. Repite la operación hacia la izquierda. Un par de veces.
  3. Estira la cara hacia delante, sin girar la cabeza y sin mover los hombros. Mantén unos segundos. Repite lo mismo hacia atrás.
  4. Bascula la cabeza con el mentón rozando el pecho lentamente de un hombro a otro.
  5. Si no tienes problemas cervicales, rota lentamente la cabeza en el sentido de las agujas del reloj. Repite lo mismo en sentido contrario.

La última postura es la correcta
           
Ana Hidalgo

lunes, 5 de marzo de 2012

Los enfermos crónicos aprenden a cuidarse


Magnífica entrevista que Boulevard realiza a Estíbaliz Gamboa, coordinadora del programa de Osakidetza que ayuda a los enfermos crónicos a cuidarse a sí mismos, y les convierte en tutores de otros enfermos. Además, podemos escuchar a dos de los enfermos que participan en el programa: Honorio Delgado y Corpus Peral.









Ana Hidalgo

Relato corto: Luz para el camino

Os dejo un bonito e ilustrativo relato....
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.
Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:
- ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves...
Entonces, el ciego le responde:
- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...
- No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.
Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.
Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil...Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás...¿Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...
¡Qué bonito sería sí todos ilumináramos los caminos de los demás!

Autor desconocido


Ana Hidalgo

sábado, 3 de marzo de 2012

"Una esperanza de vida" de Ramón L. Morales CAPÍTULO 33



En la noche anterior de la operación, estando a media luz en el cuarto, recé y dejé todo a la voluntad de Dios.
“Señor, te pido que todo salga bien, que mi papá y yo despertemos de la cirugía sin complicaciones, que nada malo suceda. Pero, Señor, si dispones de otra cosa, dame las fuerzas de aceptarlo y de seguir adelante... o de que los demás acepten tu voluntad.”


Miré a través de la ventana; la noche estaba tranquila, brillante. Las estrellas titilaban a su propio ritmo. Dentro del hospital había poco ruido, poca actividad. La ciudad se mostraba palpitante y jubilosa. El cielo oscuro parecía envolverlo todo, como protegiendo cada edificio y casa del paisaje urbano. Las luces artificiales brillaban cortando la tranquilidad del nocturno silencio que nos envolvía.
“¡Qué serenidad se percibe! El cielo es hermoso, las estrellas son magnificas… mañana es el momento. ¿Hoy será mi última noche?, ¿tendré la oportunidad de ver el amanecer un día después?, ¿de poder pensar en un futuro?, ¿de poder sentir el calor del sol en mi cuerpo? —suspiré profundamente—. La respuesta es muy sencilla: no lo sé… no lo sé…”


Después de unos minutos me acosté y me dormí como hace mucho no lo había hecho, con una tranquilidad y una paz enormes. Siempre pensé que cuando se llegara esa noche no dormiría, pero no fue así. En cuanto cerré los ojos comencé a soñar, no recuerdo qué, pero sí que descansé como si nada sucediera a mí alrededor. El sol ya iluminaba por completo cuando me despertaron los ruidos de varios hombres. Subieron a mi padre a una camilla y se lo llevaron.
—Ahorita venimos por ti.
Dijo una enfermera y después salieron de la habitación. Me quedé solo por unos minutos. Sentía la fuerza con la que latía mi corazón, parecía querer romper la envoltura que era mi pecho y salir corriendo.
“Ahora sí va la buena. ¿Qué se sentirá cuando te ponen la careta para dormirte?, ¿se soñara? A lo mejor ni me hace la anestesia por los nervios, ¿qué se sentirá ir contando hasta diez y que te vayas desvaneciendo? A lo mejor se siente como si anduvieras medio borracho. Casi sería mejor que me dijeran: tomate estos tres litros de tequila y luego te acuestas en la plancha de operaciones.”

Especulaba mientras miraba a la puerta de ingreso.

Momentos después volvieron a entrar unos enfermeros y me subieron a la camilla, me cubrieron con una manta de pies a cabeza y comenzamos a andar.
No supe que camino tomamos, no recuerdo si subimos o bajamos, sólo que mi vista estaba fija en la manta azul que me envolvía.
Al llegar al quirófano me descubrieron y pude ver, aunque por pocos segundos, como era el lugar: muy limpio y blanco, casi impecable, con un par de lámparas reflectoras y, alrededor de mí, varias personas cubiertas ya de la cara, listos a hacer su trabajo.
—Por allá esta tu papá, ha estado muy tranquilo, ¿lo puedes ver?
Me dijo un doctor o enfermero señalando hacia mi derecha, a través de un ventanal de cristal, que hacía las veces de puerta que mantenía separados, a la vez que comunicados, los dos quirófanos, al voltear vi a mi padre acostado sobre su costado derecho dándome la espalda.
“Híjole, se le ven las nachas. Ahora sé de donde heredé mis nalgas planas.”
—Recuéstate sobre tu izquierda y encórvate.
Ordenó la anestesióloga quien comenzó a colocar el bloqueo. Al ver lo que sucedería respiré profundo, sabía que no me iba a gustar lo que ella haría; me colocaría otra raquea. Nuevamente sentí calambres en las piernas, una vez más derramé algunas lágrimas, pero afortunadamente esta vez no fue tan difícil como cuando me colocaron el catéter de la diálisis.
Al terminar me dijo que me acostara bocarriba.
— ¿Cómo te sientes? —preguntó una voz masculina.
—Bien.
A mi alrededor escuché pequeños golpes de metal contra metal y algunos murmullos. Vi máquinas y monitores encendidos, listos para ser usados. Sobre mí se encendió la lámpara, su sonido, como el vuelo de una abeja, me llenó los sentidos por un segundo. Desvié la vista para evitar el fuerte brillo que lograba cegarme.
— ¿Estás nervioso?
Asentí como respuesta.
—No te preocupes, todo va a salir bien.
—Sí —susurré
—Voltea la cara hacia arriba —Seguí la orden mientras los sonidos electrónicos de las máquinas continuaban, mientras los murmullos se extendían y los tintineos metálicos parecían no acabar—. Muy bien. Relájate. Cierra los ojos.
Obedecí. Percibí el resplandor de los reflectores a través de mis parpados. De pronto, toda esa cacofonía se volvió un silencio absoluto......
 …y la oscuridad me envolvió por completo.


https://www.facebook.com/notes/una-esperanza-de-vida/cap%C3%ADtulo-33/177906555621967

Capítulo 34: "Una esperanza de vida " 34

Ana Hidalgo

jueves, 1 de marzo de 2012

ALIMENTACIÓN SALUDABLE EN LOS PACIENTES CON E.R.C. : 5 Platos de pasta




Los pacientes con ERC basan su dieta, fundamentalmente, en los Hidratos de Carbono porque aportan energía y apenas contienen, por regla general, potasio, sodio o fósforo (1) , los iones que más perjudican a estos pacientes, dada su dificultad o imposibilidad de ser eliminados de forma adecuada, porque su función renal está mermada o anulada. Recordemos que el acúmulo de estos iones en sangre supone un enorme peligro para la salud del paciente con ERC

En este apartado vamos a explicar una serie de recetas de pasta en el que la variante, como es fácil suponer, viene determinada por la salsa. Todas las recetas son para una persona y no pongo cantidades de pasta que dejo al gusto de cada cual. Las diferentes modalidades de pasta, macarrones, espagueti, caracolas, fideos, tallarines, lazos... tienen más o menos la misma composición por el mismo peso. Indicaré en cada plato qué tipo de pasta le viene mejor, aunque en algunas, la mayoría, es algo indiferente.

1. Espagueti –pasta- con ajito:

Ingredientes:
  • Espagueti
  • Tres ajos medianos (se pueden poner a remojo para facilitar que elimine el potasio, cambiando agua al menos una vez)
  • Vino blanco, ½ vasito
  • Guindilla (opcional)
  • Aceite oliva
Cocer la pasta con agua y un chorrito de aceite hasta que esté al dente, es decir, en su punto; ni blanda ni entera, en su punto. Escurrir y añadir un chorrito aceite, removiéndola para evitar que se pegue y reservar.
No soy partidaria de remojar la pasta con agua fría salvo si se va a guardar en el frigo para comerla varias horas después. En este caso, remojar con abundante agua fría y escurrir agitándola suavemente en un escurridor; meterla en un tupper o fiambrera grande, echar chorro aceite y remover para que el aceite cubra toda la pasta. Guardar en frigo, no congelar. Aguanta hasta 24 horas. Viene muy bien si trabajas: dejarla hecha el día anterior y añadir el sofrito o salsa cuando se vaya a comer.

En una sartén añadir aceite, dos o tres cucharadas soperas... al gusto. Echar el ajito picado y freír hasta que esté blandito, dorado, sin dejar que se queme. Añadir medio vasito de vino blanco y dejar que reduzca a fuego vivo, hasta que quede sólo el aceite y el ajito. En este punto se añade la guindilla, si es del gusto... no es necesario para que esté riquísimo. Esta salsita o sofrito se puede hacer en cantidad abundante y congelar en dosis individuales.
Una vez hecha la salsa o sofrito, añadir la pasta cocida y remover a fuego medio-bajo, facilitando que el ajito se distribuya bien por toda las pasta. Añadir más aceite crudo si es del gusto.
Aunque es una forma muy simple de prepararla, está riquísimo.


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