miércoles, 7 de diciembre de 2011

Cerca de cien «buenos samaritanos» esperan su turno para donar un riñón




Madrid- El pasado abril la ONT daba a conocer el caso del primer «buen samaritano» de los trasplantes. Un religioso se ofreció a donar un riñón a un desconocido.
La organización le sometió a todo tipo de pruebas y, una vez garantizada su buena salud y  su altruismo, se practicó la operación. Su acción dio lugar a una cadena de trasplantes que permitió salvar tres vidas.

El ejemplo de este hombre, que la ONT se encargó de mantener en el anonimato, ha cundido y, en la actualidad hay 87 personas dispuestas a regalar un órgano a quien lo necesite. Así lo explicó a este periódico el director de la ONT, Rafael Matesanz. Pero la cifra, aseguró «crece día a día», por lo que calcula que antes de final de año habrá alrededor de un centenar de personas esperando para convertirse en «buenos samaritanos».

El perfil es muy diverso. «Hay de todo: tanto hombres como mujeres, desde los 19 años hasta mayores de 60», cuenta Matesanz. No todos acabarán donando un órgano. Tienen que superar pruebas aún más severas que a las que se someten los donantes que dan un órgano a un familiar.
«Ya que son tan generosos», explica el director de la ONT, se extreman las precauciones para asegurar que la operación les supondrá el mínimo riesgo de insuficiencia renal u otras complicaciones. Además, no pueden padecer enfermedades y deben llevar una vida saludable.

Los «samaritanos» son sólo una pequeña parte de la estrategia que la ONT sigue desde hace ya cuatro años: el aumento de la donación de personas vivas. Hasta 2007, España estaba a la cabeza de Europa y de todo el mundo en donación de cadáveres, pero a la cola en donantes vivos. Desde entonces esa tendencia se ha corregido y España cuenta con unas cifras altas también en esta modalidad.

Sólo en la primera mitad de 2011 se practicaron 106 trasplantes de vivo (95 de riñón y 11 de hígado), lo que supone un aumento de más del 10 por ciento en relación al año anterior. Y las opciones son cada vez más:  se hacen trasplantes «cruzados» (cuando un familiar no es compatible con el enfermo dona su riñón a un tercero a cambio de otro órgano).
Incluso hay abuelos que donan riñones. Éste fue uno de los últimos casos conocidos: el sevillano Francisco Moreno, de 49 años, que donó su riñón a su nieto, de cinco.

Fuente. LA RAZÓN.es


Ana Hidalgo

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