martes, 15 de noviembre de 2011

La visita al dentista


! Hay que ver que desagradable es ir al dentista ¡.
No es que me de miedo, no, en verdad le tengo más miedo al ginecólogo, pero estar tanto tiempo con la boca abierta, que estén hurgando en ella y te salpiquen continuamente la cara y babeando, pues como que no es muy agradable.

Hoy me ha tocado ir a realizarme un curetaje del cuadrante inferior y la próxima semana tengo un curetaje del cuadrante superior.
Para el que no lo sepa, un curetaje es una especie de limpieza pero más profunda en la que te anestesian la zona para evitar el dolor. Se hace con instrumentos afilados, llamados curetas, y rascan el sarro que no puede salir con una limpieza normal. Este sarro es el que está pegado a la raíz del diente y debajo de las encías.


Una vez aclarado esto prosigo. Sólo es tumbarme en el sillón y ya mantengo cruzadas tanto las piernas como las manos hasta que el dentista termina su trabajo. Permanezco todo el tiempo en un constante estado de tensión. Hay de fondo una musiquita que pretende ser relajante pero que junto al ruido de los aparatos a mí me crispa los nervios. No sé si habrá alguien que se pueda relajar en un sillón de dentista.
Además hay momentos en que parece que la boca se me va a desencajar de tanto abrirla, y por supuesto con el tubito succionador al lado, que yo no sé si succiona algo, porque a mí se me acumula el líquido y de vez en cuando tengo que cerrar la boca para que dicho succionador haga su trabajo como tiene que ser.

Una vez termina el dentista, me ofrece el colutorio para que me enjuague... y ahí es donde me entra la risa floja, porque no puedo mantener el líquido en la boca. Y para más inri, me dice que me enjuague por toda la boca durante un minuto... ¡ Si el colutorio se me resbala por la comisura de los labios ! ¿Cómo quiere que lo mantenga en la boca un minuto?.

En fin, que luego he salido y me daba la sensación de que todo el mundo me miraba. He salido disparada hacia casa tapándome la boca con la mano y procurando no encontrarme a nadie conocido. ¡Vaya ganas que tenía yo de hablar, medio babeando!.

Pero, a parte de lo desagrable que es ir al dentista, es muy importante no dejar las revisiones anuales o cada 6 u 8 meses, ya que debemos mantener nuestra boca y nuestros dientes lo más sanos posible.

En una revisión el dentista examinará toda tu boca, encias, dientes, lengua etc. También te revisará en busca de posibles caries, sarro, placa bacteriana ..... y en base a eso, te mandará el tratamiento que te conviene.
No debemos descuidar nuestra boca, sobre todo los enfermos renales, trasplantados o los que padecen una enfermedad de corazón, pues cualquier infección que pueda haber, por pequeña que ésta sea puede afectarnos.


Noticias: La limpieza dental reduce el riesgo de ataque al corazón



Ana Hidalgo

4 comentarios:

  1. No me hables de dentistas que me lo se todo de a pe- pa. Cuando no es un curetale, es un endondoncia, cuando no un empaste, la limpieza, un implante. Y todo con la boca abierta:)
    Podría gar un cursillo sin ser médico por desgracia. Y me toco revisión.
    Bss Ana y que te sea leve cada vez que vas

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  2. Hola Ana!!!! En su día me dí cuenta que sin querer, al estar un tanto inquieto, aumentaba el malestar que me producía esta sesión.

    Comprendí que le principal agente de la molestia era yo y a partir de aquella sesión te puedo decir que estoy bastante relajado y tranquilo y me pasa este rato mucho más rápido.

    Solución: A poner en marcha nuestro cerebro e intentar relajarse durante la sesión del dentista-higienista. Si es necesaria más relajación para conseguir minimizar las molestias del dentista, nuestra mente puede aún más hasta el punto que te resulte muy poco molesto este "trance", jajajajaja

    Un fuerte abrazo

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  3. Hola Katy, pues al igual que tú, en mi familia cuando no es una cosa es otra, pero la verdad es que somos clientes asiduos.
    Un beso

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  4. Que suerte tienes, Jaime !!!. Yo no consigo "estar a gusto", en el dentista. Y como digo en el artículo, no tengo miedo, lo que pasa es que me desagrada mucho y me pone el vello de punta y eso, por mucho yoga y respiración que haga, no me lo quita nadie.
    Un abrazo

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