miércoles, 14 de mayo de 2014

La automedicación

Muchas personas toman medicamentos por iniciativa propia y sin contar con la aprobación previa del médico.
Es una práctica muy común en todo el mundo y es un problema para la salud, sobre todo en los casos que son consumidos  de manera irresponsable e inapropiada (antibióticos en los resfriados o gripes, por ejemplo).

Estas personas suelen hacer caso de un familiar, amigo o vecino que les ha comentado que lo que han tomado les ha ido bien para el dolor de cabeza, para el estómago, para adelgazar... para miles de problemas que nos suelen ocurrir de forma leve.

Cuando compramos ese medicamento que le ha ido bien a otra persona, no sabemos los efectos que puede tener en nuestro cuerpo, máxime si la persona toma otros medicamentos ya recetados por el médico. En caso de trasplantados o con enfermedades crónicas, no debemos tomar nada sin consentimiento previo de nuestro médico.

También tenemos que tener en cuenta que un mismo medicamento puede actuar de manera diferente en dos personas, aún padeciendo los mismos síntomas.

Al recurrir de manera frecuente a la automedicación no tenemos en cuenta que solo el médico tiene la capacidad adecuada para determinar las dosis y la frecuencia del medicamento, y para controlar los posibles efectos secundarios que pueden aparecer.

Eso no quiere decir que cuando tengamos un dolor de cabeza o dolor de estómago salgamos corriendo a urgencias, pero es preciso que estemos seguros de la reacción que puede producirse en caso de tomarlo.

En algunas ocasiones, el automedicarse puede esconder y retrasar un diagnostico, o confundir al médico al enmascarar la enfermedad, con lo puede agravar la patología.

Otros de los efectos que pueden ocurrir son la intoxicación y las reacciones alérgicas.
Hay que saber que cualquier medicamento implica un potencial de riesgo. Hasta las vitaminas que parecen inocuas, pueden, consumidas en exceso, resultar dañinas a la salud. O una simple aspirina podría originar serios trastornos a personas con tendencia a las hemorragias o con úlceras gástricas.


En resumen, está más que comprobado que la automedicación causa a menudo más problemas que beneficios.
Hay que informarse de la correcta administración y de sus efectos secundarios e interacciones con otros fármacos, de cualquier medicamento que vayamos a tomar con ayuda del médico, enfermera o farmacéutico.


Ana Hidalgo

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