miércoles, 30 de noviembre de 2011

El rechazo crónico

El hablar de rechazo es algo que nos intimida y nos aterroriza, aunque es algo que los trasplantados tenemos que asumir que puede ocurrir.
Nosotros, los trasplantados, sabemos que estamos expuestos a sufrir el rechazo de nuestro injerto, lo sabemos, pero nos cuesta tomar conciencia de esa posibilidad, que de hecho, se produce en algunas personas, yo misma por ejemplo, varias veces.


Todos sabemos que el sistema inmunológico de nuestro cuerpo está preparado para destruir los cuerpos extraños que encuentre, como el virus de un resfriado, el de la gripe o el del órgano trasplantado.
En realidad, el cuerpo se está defendiendo de los ataques de unos extraños. En caso de personas sanas, esto es perfecto, las defensas están haciendo bien su trabajo, pero en nuestro caso...se convierten, más para mal que para bien, en una amenaza y un peligro que debemos eliminar.

Por ese motivo, los trasplantados debemos tomar para toda la vida unos medicamentos que nos reduzcan al mínimo esta respuesta inmunológica.

El rechazo crónico es el que ocurre poco a poco y al cabo de meses o años después del trasplante.
A veces puede ocurrir sin presentar síntomas, por eso es muy importante acudir a todas nuestras citas con los nefrólogos para que puedan detectar los primeros signos que hubieran de un fallo renal.


De todos modos, ante la presencia de fiebre, dolor o molestia en la zona del trasplante, naúseas, vómitos, diarreas, escasez de orina, aumento de peso repentino, hinchazón o edemas en pies y tobillos, acudiremos inmediatamente al hospital.

Además del rechazo, existe otras razones por las cuales un órgano trasplantado puede no funcionar correctamente. Puede que el riñón no experimente ningún rechazo pero no funciona bien. El paso del tiempo es la razón principal por la cual se puede perder un riñón trasplantado.

Conociendo estas posibilidades debemos cuidarnos al máximo para hacer que nuestro injerto renal dure muchisimos años en buenas condiciones, teniendo especial atención en:
  • tomar la medicación exactamente como nos lo han indicado y siempre a la misma hora.
  • Mantener un estilo de vida saludable,con alimentación sana y variada y la práctica de algún deporte.
  • Controlar periódicamente nuestra tensión arterial, ya sea en casa, en farmacia o en enfermería.
  • Eliminar, si se fuma, el tabaco por completo.
  • Acudir cada 6 meses, más o menos, al dentista para revisión dental y bucal.
  • Igualmente, se debería acudir cada año a hacernos una revisión de la vista, la piel, el oído, y la mujeres, al ginecólogo.
  • Evitar los sitios donde se concentre mucha gente, sobre todo en invierno, y evitar estar cerca de personas con alguna infección.
    Esto último es muy importante, ya que debemos evitar, en la medida de lo posible, coger infecciones que nos pueden afectar a la función renal, debilitando nuestro organismo y pudiendo influir, de ese modo, en nuestro riñón.
Pero, sobre todo, hay que evitar obsesionarse y pensar que cualquier síntoma que tengas vaya a ser un indicador de un posible rechazo; cuidate, sí, pero sin agobiarte...y si alguna vez te pasas en la comida o si estás en plan ocioso y no tienes deseos de moverte, no pienses que te estás descuidando, de vez en cuando es bueno relajarnos un poco... DISFRUTA DE LA VIDA, DEL DÍA, DEL MOMENTO...



Ana Hidalgo

martes, 29 de noviembre de 2011

Consejos para cuidar nuestra espalda




               

  • Hay que mantenerse activo. Tenemos que recordar que hacer ejercicio de forma habitual es una buena manera de cuidar nuestra espalda porque los ejercicios hacen que la musculatura sea más resistente, fuerte y flexible. Uno de los mejores deportes para la espalda es la natación, pero no es el único. Correr, caminar, ir en bici ...también mejoran la forma física y eso repercute en nuestra espalda.
  • Es muy importante que calientes los músculos antes de realizar cualquier ejercicio, y luego estíralos al terminar para evitar dolores, tensiones y sobrecargas.
  • Evita estar todo el día sentado. Estar todo el día sentado hace que la musculatura de la espalda vaya perdiendo fuerza, pudiendo provocar dolores y falta de flexibilidad.
  • La mejor postura para sentarse es hacerlo lo más atrás posible de la silla y mantener el respaldo recto. Es aconsejable cambiar de postura frecuentemente y levantarse cada 30-45 minutos.
  • Para leer también hay que sentarse adecuadamente y si se va a leer durante mucho tiempo es mejor usar un atril.
  • Para usar el ordenador, lo correcto es colocar la pantalla frente a los ojos y a la altura de la cabeza.
  • Para llevar las mochilas de los escolares, lo ideal es usar una que lleve ruedas y de altura regulable. Si eso no es posible, usar una mochila de tirantes anchos y pasarlos por ambos hombros.
  • La mejor postura para dormir es boca arriba apoyando toda la columna sobre el colchón. Dormir boca abajo no es recomendable, porque se tiende a modificar la curvatura de la espalda. Y en esa posición tienes que girar el cuello para poder respirar, lo que sumado a varias horas puede afectar también a las cervicales. Si no puedes dormir boca arriba, es preferible dormir de costado. También es importante no utilizar almohadas ni muy altas ni muy bajas.
  • Para barrer o fregar el suelo, utilizar utensilios que tengan el palo lo suficientemente largo como para no tener que flexionar la espalda.
  • Tampoco se debe flexionar la espalda para sacar a los niños de su cuna o de la bañera. Se debe hacer manteniendo la espalda recta y flexionando las piernas.
  • Para planchar hay que elegir una tabla con una altura igual a la de nuestra cintura y no agacharse sobre la plancha.
  • Cuando se va a la compra con el carrito, lo ideal es no tirar de él, sino empujarlo y siempre con la espalda recta.
            


Ana Hidalgo

lunes, 28 de noviembre de 2011

Mis controles en Nefrología


¡Es que no hay manera !.
Con los años que hace que conozco a los médicos y enfermeras de nefro de mi hospital... y cuando estoy delante de la puerta ya comienzo a temblar y con taquicardias. 
Realizar respiraciones profundas como que no me hacen efecto en esos momentos, aparte de que no me salen tan profundas...y el yoga...pues no, porque no me voy a poner en medio de la sala de espera, con las piernas cruzadas y las manos en forma de plegaria y cantando el "Om" varias veces. Y lo mejor de todo es que tengo el hospital justo enfrente del mar. 


Vista desde la sala de espera
Hospital del Mar (donde me visitan)
En la sala de espera, suelo sentarme de cara a la playa  y mirar el magnifico paisaje ...y... nada. Incluso si llego con la suficiente antelación me doy un paseo por el paseo marítimo contemplando el mar y los bañistas...y ni por esas.

Ni que me lleve un libro, una revista, música suave y relajante, juegue con el móvil...lo que sea para distraerme, cuando entro en la consulta, ya comienzan los nervios. La doctora ya ha tomado la decisión de no tomarme la tensión mientras me visita, porque siempre se me dispara (síndrome de la bata blanca). Así que llevo mi tensión arterial anotada en un papel, y siempre estoy normal.
Ya me han puesto dos veces el "holter" y ha salido bien. Son diez minutos escasos que paso en la consulta en los que permanezco en tensión.
Luego, al salir, suelto todo el aire que tenía contenido, como si no hubiera respirado en ese tiempo.  

En fin, al final todo va bien y me vuelvo a casa contenta y relajada.... Tan relajada que me duermo en el autobús jejeje.

Y cada tres o cuatro meses lo mismo.
Aunque sea una persona optimista y fuerte, soy una miedica y toda mi vida he tenido miedo a los médicos .... ¡Qué contradicción!... ¿verdad?.
Soy así y no voy a cambiar. ¡ Qué le vamos a hacer !.


Ana Hidalgo

Un paciente cuenta en ABC su "lucha a muerte contra la E.Coli"



Miguel Txoperena recuerda muchas fechas. Es normal, porque en los últimos seis meses se ha sentido morir y vivir varias veces. Sobre todo recuerda el pasado 10 de mayo. Ese día estaba en Hamburgo, en viaje de negocios, y cenó con cuatro compañeros a la orilla del Elba. Comió un plato de carne picada con una guarnición no muy abundante formada por algunas verduras entre las que se mezclaban varios brotes de soja. «Era una pequeña ensalada decorativa», dice.

Cuando abandonó el restaurante no era consciente de hasta qué punto había cambiado su vida. Miguel, zarauztarra de 43 años, químico que trabaja en una multinacional y aficionado a los deportes, pesaba entonces 72 kilos. Ahora, en la habitación del ospital Donostia donde se recupera de su cuarta operación, su peso es de 54 kilos. Su caso, aunque no su identidad, llegó a los titulares. «Un guipuzcoano, en estado grave por el posible primer caso de E.coli en España», informó la prensa. Algo en aquel plato que cenó le había inoculado una bacteria que entre mayo y julio mató a decenas de personas en Alemania e infectó a miles en Europa y Norteamérica.

Mientras las autoridades alemanas achacaban el brote al pepino español y más tarde a la soja de una granja ecológica de Bienenbüttel, Miguel se debatía entre la vida y la muerte. El pasado miércoles regresó al hospital, de donde ha entrado y salido en varias ocasiones, para ser operado de nuevo, y no sabe si tendrá que ser intervenido otra vez. Lo que sí sabe es que quiere contar lo que le ha sucedido para lanzar un mensaje de agradecimiento y optimismo. «No quiero que esto sea un drama, he vivido 43 años maravillosos y quiero vivir otros 43 años maravillosos».

La bacteria «Escherichia coli» tardó una semana en hacerse notar en su cuerpo, y lo hizo de forma virulenta. Regresó de Hamburgo con la intención de volver a viajar días después a Praga. El 17 de mayo, mientras esperaba el avión en el aeropuerto de Loiu, comenzó a sentirse mal, pero el malestar no era tan grande como para hacerle desistir de su viaje. Fue al llegar a su destino cuando se produjo «la explosión».
 «Comencé a sangrar por el ano constantemente y tenía unos impresionantes dolores de estómago», recuerda. Tras una breve estancia en un hospital checo, regresó urgentemente a Zarautz, desde donde el día 20 ingresó en el hospital Donostia. «Volví como pude, el viaje de vuelta fue una odisea», señala Mikel, cuya descripción de sus esfuerzos para controlar su hemorragia se parece mucho a una pesadilla.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Cómo compensar los excesos de una comida "especial"

Todos nosotros tenemos días "especiales", en la que dejamos un poco de lado nuestra dieta o buena alimentación y nos pasamos comiendo o cenando. Ya sea una comida familiar, una cena con los amigos, unas vacaciones,... y un largo etcétera de posibilidades para saltarse nuestra rutina alimentaria, ese "exceso" cometido tendremos que suavizarlo y compensarlo.

Algunos consejos interesantes para que nuestra alimentación sea mucho más saludable, pueden ser:
  • Cuando realizas una comida copiosa no debes saltarte la cena. Si un día has comido más de la cuenta, no pasa nada, pero la cena debe ser suave y ligera para compensar el exceso calórico: una ensalada, sopa de verduras, un pescado a la plancha, unas tostadas con queso fresco, cereales con yogur, etc....
  • Hay que tener en cuenta que saltarse cualquier comida (sobre todo el desayuno) favorece el aumento de peso. Cuando nos saltamos una de las comidas diarias, hay probabilidad de que se origine una bajada de azúcar, lo que provoca un aumento del apetito. Por lo tanto, en la siguiente comida vamos más hambrientos y comemos más de lo normal.
  • El día que has comido más de la cuenta, es aconsejable tomar como merienda un zumo de frutas o de verdura casero, o una tostada, o una infusión. Son opciones ligeras que contrarrestan el exceso calórico de la comida.
  • Si un día sabes por adelantado que vas a comer demasiado no hay que eliminar el desayuno; éste deberá ser más ligero. Cereales, algún lácteo y un zumo estará bien.
  • Si en vez de la comida, es la cena la que va a ser copiosa se compensará con la comida y la merienda de la misma jornada. Deja pasar varias horas antes de acostarte, y si puedes, da un paseo. Si la cena te ha pillado de imprevisto y ese día has comido y cenado demasiado, al día siguiente come cosas ligeras y bebe agua e infusiones.
Trucos:

Para compensar cualquier comida excesiva el mejor recurso son la verduras ya que además de aportar nutrientes, casi todas son depurativas y apenas aportan calorías si se cocinan de forma sencilla (para los enfermos en diálisis ya sabéis que hay que remojarla a trocitos pequeños, cambiando el agua varias veces y realizar doble cocción).

Muchas especias mejoran la digestión y son depurativas. Así que échalas en los platos copiosos y en los que tomes después. Algunas especias interesantes son: hinojo, anís verde, cilantro, perejil, romero, orégano, eneldo etc.

El agua si se toma antes de las comidas aumenta la sensación de saciedad y ayuda a no comer tanto.



Ana Hidalgo

jueves, 24 de noviembre de 2011

El apoyo, importante en el enfermo renal.


El sentirse apoyado es muy importante en el enfermo renal. Los que padecemos esta enfermedad sabemos que tenemos épocas buenas, regulares y malas, dependiendo de la situación del momento (prédiálisis, diálisis, trasplante, rechazo), de los efectos secundarios de las medicaciones y de las molestias que tengamos.

Para algunos es un estado de variación constante, con cambios de humor frecuentes y estados bajos de ánimo.
No debemos permanecer demasiado tiempo en el "bajón", porque corremos el riesgo de descuidarnos, de abandonarnos y de llegar a la depresión.

Por eso es tan importante tener siempre cerca a personas que te den su apoyo en todos los procesos de la enfermedad.
Ahí están todas las personas que nos quieren... familiares, parejas, amigos... Ellos sufren con nosotros y nos apoyan, nos animan y nos comprenden en todo momento.


Unas palabras de ánimo cuando nos encontramos mal, una caricia de una persona querida, una llamada de un amigo para preocuparse de nosotros y el saber que mucha gente nos quiere, son detalles que nos impulsan hacia arriba como si el mejor de los tratamientos fuera.

Es muy importante la implicación familiar en la vida del enfermo renal, en sus tratamientos, compartir sus inquietudes en las sesiones de hemodiálisis, acompañarlo en la visitas médicas, tener paciencia y comprensión en los cambios de humor etc.
Sobre todo hay que dejar que nuestra familia y amigos traten de ayudarnos en los malos momentos. Debemos compartir con ellos nuestros pensamientos, nuestras inquietudes y nuestros sentimientos .


Los matrimonios en los cuales uno de ellos acaba de ser diagnosticado de una enfermedad renal pueden pasar por momentos difíciles ya que el enfermo puede sentirse más dependiente de la pareja y necesitar más apoyo emocional y psicológico. Ambos deberán tener paciencia y amoldarse a las nuevas circunstancias.

Y, si es necesario, no dudar en acudir a un profesional médico que nos pueda ayudar a superar el bache emocional que se viva en esos momentos.



Ana Hidalgo

Varios trucos de belleza

  • Corregir los labios caídos. Con la ayuda de un perfilador, redibuja ligeramente hacía arriba la comisura de los labios y difumina después con una lapiz de labios de un tono similiar.
  • Sin restos de rímel. Si te has manchado el párpado de máscara déjala secar bien. Después retírala con un bastoncillo de algodón sin humedecer y verás que no queda ni rastro.
  • Buena cara con colorete. Un truco infalible para disimular los signos de cansancio consiste en aplicar el colorete justo en los pómulos y sien. Te dará luminosidad y avivará la mirada.
  • Disimular una nariz grande. Aplica un toque de iluminador en las aletas de la nariz y un poco de colorete en el tabique de forma vertical.
  • Evitar las uñas amarillas. Los pigmentos de algunos esmales de color (sobre todo los rojos o de tonos fuertes), suelen teñir las uñas de los pies de amarillo. Para evitarlo, es aconsejable aplicar antes una capa de brillo o base y pintarlas luego con un esmalte de calidad.
  • Contra los labios secos. Si tus labios tienden a estar tirantes y hasta agrietados, retira con cuidado la piel seca una vez a la semana con un cepillo de dientes suave o infantil. Enseguida los notarás tersos. Luego aplícate una buena hidratante o bálsamo labial.

Ana Hidalgo

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Un regalo de vida: la Donación de Órganos




Cuando a una persona le falla un órgano vital le toca esperar un trasplante que le devuelva la vida. En el caso de corazón, pulmones, higado... si no llega el trasplante a tiempo la persona puede morir. En el caso del riñón te mantienes atado a una máquina mientras esperas el tan ansiado trasplante. 

Cuando hace 20 años, me llegó este riñón, no pensé que llegaría tan lejos y que realizaría tantas y tantas cosas en la vida ....
Gracias por este obsequio tan valioso.... el cual cuido como un tesoro.

Sin duda, las personas que recibimos un órgano, somos conscientes de que la tristeza y la pérdida acompañan el preciado regalo de la donación y por eso se valora muchisimo más la nueva vida que nos es concedida. Gracias a un donante anónimo, mi vida pudo mejorar y para otros fue su salvación. Para la familia del donante "GRACIAS"




       




Hazte donante, mañana tú puedes necesitarlo. Donando tus órganos y sangre puedes salvarle la vida a muchas personas.
Allá donde vamos una vez muertos no los necesitaremos y aqui hacen mucha falta.





Ana Hidalgo

martes, 22 de noviembre de 2011

"Una esperanza de vida" de Ramón L. Morales. CAPITULO 24

Padre e hijo ©Macarena González Muñoz.
Su uso es puramente ilustrativo
Una nueva etapa en mi vida comenzaba y gracias a Dios esta vez me sentía con fuerzas y ánimos de afrontar mi situación, aunque no negaré que al verme mis heridas y observar más detenidamente el catéter que salía de mi estómago, me desesperé un poco, pero me reconfortaba pensando que esa manguerita me servía para vivir mejor.

La recuperación se fue dando rápidamente y mis heridas cicatrizaban sin problema, pero aún me dolían un poco si realizaba movimientos bruscos y peor si me reía.

En cuanto pude moverme sin demasiada dificultad fui, junto con mi esposa, a una iglesia a agradecerle a Dios el que todo saliera bien, aunque en el fondo aún no me hacía a la idea del trasplante y, de agradecimiento, pasó a ser interrogatorio:
“Señor —me arrodillé y oré en silencio—, te doy las gracias por permitirme estar aquí, por ayudarme a recuperar un poco la salud que mi enfermedad me quita. Ayúdame, ayúdame a superar todo esto, todo por lo que estoy pasando, por esta enfermedad tan horrible que me debilita en demasía y quiere robarse mi vida… Señor, ¿por qué me pasó esto a mí?, ¿en qué me equivoqué?, ¿porqué permitiste que me sucediera esto? Ahora, ¿qué va a pasar conmigo?, ¿qué voy a hacer? ¿Qué quieres de mí…? —cerré los ojos y me oculté el rostro con ambas manos. Volví a experimentar la sensación de vacío, de desesperación como lo hiciera el día cuando se me reveló mi padecimiento—, ¿por qué?”


Al término de la misa, mi esposa y yo nos dirigimos a la casa de mis padres donde me aguardaba la sorpresa más hermosa que podía desear: alegremente y con los brazos abiertos, me esperaba mi niño.
— ¡Papi!
Dio un grito muy fuerte y corrió hacia mí con esa luz que sólo la inocente alegría puede brindar. Nos abrazamos mutuamente, con mucha fuerza. Me besó las mejillas varias veces y yo lo correspondí de igual manera. En mi pecho se asentó un suave calor que hacía tiempo no experimentaba.
Y así fue que Dios, en la forma de ese hijo quien llegó corriendo muy sonriente a mí abrazándome y besándome con gran entusiasmo, contestó a todas mis interrogantes, y nuevamente di gracias al Señor.
“Gracias por mi enfermedad. Gracias, Dios, por ser yo quien la padece y no mi niño, mi esposa, padres o hermanos. Te agradezco, Señor, con todo mi corazón, con todas las fuerzas que mi alma puede dar, que mi hijo esté sano y que me permitas verlo jugar y reír y reflejarme en estos pequeños ojos, tan brillantes y llenos de la hermosa vida que a todos nos das, y darme cuenta que lo más grande y valioso que tengo, me está abrazando en este momento.”
Yo aún no sé qué será de mí más adelante pero, ¿quién lo sabe? ¡Nadie! Nadie tiene la certeza de lo que le va a pasar mañana o en un año… y eso es estupendo, porque tenemos así el regalo de la esperanza en cada día que vivimos.


Por mi parte, sólo le pido a Dios que me dé valor y fuerza para afrontar lo que venga, y resignación para aceptarlo.
No me puedo rendir, no me debo dar por vencido, tengo que seguir adelante por mi hijo, para poder verlo crecer y estar ahí para él hasta que Dios quiera... y espero que quiera permitirnos vivir con salud por muchos años.
No hay de otra, tenemos que seguir adelante como ya lo dijo un hombre que hace más de dos mil años piso la tierra, trayéndonos un gran mensaje a todos los seres humanos:
“Échale ganas, mi hermano, porque sí tú lo haces, yo también por ti lo haré.”

https://www.facebook.com/librounaesperanzadevida

CAPÍTULO 25 - "Una esperanza de vida" 25


Ana Hidalgo

lunes, 21 de noviembre de 2011

El trasplantado sigue siendo un enfermo



“Basta con mirar una analítica de sangre y/o orina para darse cuenta de que el trasplantado sigue siendo una persona enferma. Hay que romper el mito de que el trasplantado es una persona sana.” Así lo ha querido manifestar Alejandro Toledo, Presidente de la Federación Nacional ALCER, con motivo de las XXII Jornadas Nacionales que van a reunir los días 24 y 25 de octubre en el Ministerio de Sanidad y Política Social a más de 600 enfermos renales procedentes de 50 ciudades.

¿Debe considerarse al trasplantado renal persona con discapacidad? Durante el debate que bajo este titulo se celebrará en estas Jornadas, se pondrá de manifiesto cómo personas que tenían un puesto de trabajo vinculado al hecho de ser discapacitado, al ser trasplantados y perder entonces la condición de discapacitados, perdieron también su empleo. Igualmente se comentará el caso de una funcionaria que tras aprobar su oposición y ser trasplantada no pudo acceder a su puesto porque ya no era considerada discapacitada.

¿Qué está ocurriendo en estos momentos? A la Federación Nacional ALCER que representa a 45.000 enfermos renales españoles, están llegando muchas quejas y denuncias de pacientes que ahora ven insospechadamente reducida su calificación de grado de minusvalía en los exámenes que les realizan. Desde ALCER se tiene la impresión de que en este momento de necesidad de ahorro en el gasto público, muchas Comunidades Autónomas pueden haber intensificado el rigor con que se valora el grado de discapacidad de cada trasplantado según el baremo del Real Decreto 1971/1999 de 23 de diciembre, cosa que hace unos meses no ocurría por lo menos con la misma intensidad.

Actualmente hay España unas 14.000 personas trasplantadas que están en edad laboral y que por lo tanto viven bajo el riesgo potencial de perder su condición de discapacitados por haber recibido un órgano. Según un estudio realizado por ALCER y basado en los datos aportados por su 50 sedes provinciales, de 254 personas que al ser trasplantadas se les revisó su condición de discapacitado, al 49,6% se les retiró el certificado de minusvalía y por consiguiente perdieron todas las ventajas sociolaborales y fiscales que tenían cuando eran considerados enfermos renales antes de ser trasplantados. Además de los anteriores, otro 19,68% de nuevos trasplantados vieron reducido su grado de minusvalía.

“Desde la Federación Nacional ALCER se está pidiendo un cambio del Real Decreto 1971/1999 de 23 de diciembre, para que los enfermos renales estén valorados de una forma justa. En España ser realizan cada año unos 2.200 nuevos trasplantes renales y si no se cambia la forma de valorar a estas personas, casi la mitad de ellos tendrán una nueva vida pero eso sí, sin trabajo”, ha declarado Alejandro Toledo.

El Presidente de ALCER ha expuesto como ejemplo que un paciente que esté 4 años sin trabajar porque tiene que ir a dializarse, no puede volver de golpe a su empresa porque esta no le ha guardado durante tanto tiempo su puesto de trabajo. “La enfermedad renal manda a la gente al paro y una vez trasplantado, el Estado los quiere devolver a la vida laboral activa, pero el mercado no está dispuesto a aceptarlos. Personas que llevan 15 o 20 años sin trabajar tienen en su curriculum un “agujero vacío” demasiado grande como para que las empresas les vuelvan a contratar”, ha declarado Alejandro Toledo.

Lo que no se entiende desde ALCER es por qué a los trasplantados se les quiere considerar personas laboralmente sanas, cuando tienen limitaciones físicas que en otras patologías se consideran discapacitantes: no poder hacer esfuerzos intensos, efectos secundarios de la medicación, secuelas del tiempo de permanencia en diálisis, estado de inmunodeficiencia, ingresos hospitalarios, revisiones continuas, hipertensión, trastornos del sueño, ansiedad, miedo al rechazo, etc.

No admitir que el trasplantado sigue siendo un enfermo crea un rechazo a que las empresas contraten trasplantados, porque ya no tienen los beneficios fiscales que les reportaban.

Pero sobre todo, negar que el trasplantado es un enfermo es ir en contra de la propia Medicina que lo evidencia.

Más información sobre todo lo relacionado a la discapacidad de los trasplantados la podéis encontrar en la página de facebook de PARA QUE A LOS TRASPLANTADOS NO NOS BAJEN LA MINUSVALÍA



Ana Hidalgo

¿Qué es el trasplante cruzado entre vivos?


El trasplante renal cruzado entre vivos es una nueva modalidad de trasplante en la que se combina el trasplante renal cruzado entre dos o más parejas que no se conocen entre sí.
Este tipo de trasplante consiste en intercambiar de forma recíproca y a la vez los donantes de distintas parejas, que por motivos inmunológicos o de otro tipo, no pueden donar a su familiar o a su pareja, pero si pueden donar a otra persona..
El trasplante se realiza de forma anónima y ninguno de los donantes ni de los receptores conocen de donde procede el riñón.
Aquí os dejo un esquema que lo explica muy bien:






Ana Hidalgo

Fármacos: Mezclas e Interacciones



Se llama interacción medicamentosa a las modificaciones que sobre el mecanismo de acción o el efecto de un fármaco, puede producir otro fármaco, otra sustancia o alimentos  cuando se usa de forma conjunta.

Cuando se sigue un tratamiento farmacológico hay que tener mucho cuidado con las diferentes mezclas que puedan llevarse a cabo, ya sea con alimentos o con otro tipo de fármacos. Algunos fármacos se absorben peor y pierden su eficacia cuando se toman con ciertos alimentos. Por ejemplo, el hierro hay que tomarlo en ayunas y con un zumo de naranja, porque la Vitamina C favorece la absorción del hierro.

Las interacciones de los fármacos suelen aparecer en el prospecto, por ello es muy importante leerlo antes de tomar cualquier tipo de medicamento.

Parejas que no hay que mezclar

Psicofármacos/Pomelo.- Los estudios han demostrado que esta fruta contiene sustancias que podrían desequilibrar la manera en que el organismo metaboliza los psicofármacos (tranquilizantes, ansiolíticos, antidepresivos, pastillas para dormir). En concreto se cree que el pomelo podría intensificar la potencia y los efectos secundarios de este tipo de fármacos. Las consecuencias de la mezcla podrían ser nauseas, mareos, problemas digestivos, somnolencia, confusión y falta de concentración.
Hipérico/Píldora Anticonceptiva.- El hipérico (hierba de San Juan) ya sea en infusión o en cápsula, afecta al equilibrio hormonal de la píldora (también a los parches y anillos) y hace que su pierda efectividad con el consiguiente riesgo de embarazo.Un grupo de componentes de esta hierba, utilizada como antidepresivo suave y natural, reducen la cantidad de hormonas que llegan a la sangre, aumentando la posibilidad de ovulación  a pesar del anticonceptivo.
Tranquilizantes /Fungicidas.- Los fármacos fungicidas (antihongos) refuerzan los efectos de los tranquilizantes y pueden provocar somnolencia y falta de reflejos durante todo el día.
Píldora Anticonceptiva/Antibióticos.- La tetraciclina es un antibiótico que suele recetarse para tratar infecciones urinarias, acné y alguna ETS (enfermedad de transmisión sexual). Este tipo de antibiótico podría interactuar con la píldora y rebajar su efectividad. Cuando se sigue un tratamiento con este tipo de antibiótico es conveniente reforzar la protección anticonceptiva con un preservativo para evitar posibles embarazos no deseados. Esta protección extra debería usarse hasta una semana después de terminado el tratamiento.
Antiácidos/Antidepresivos.- Algunos antidepresivos aumentan la concentración de antiácidos en el estómago y hacen que sus efectos sean demasiado fuertes, pudiendo llegar a irritar y dañar los tejidos estomacales.
Antialérgicos/Tranquilizantes.- Los antihistamínicos usados contra las alergias refuerzan la acción de cualquier tranquilizante. Juntos pueden resultar una combinación peligrosa porque ambos medicamentos aumentarán la somnolencia y pueden producir mareos, desorientación e incapacidad para concentrarse y reaccionar.


Recomendaciones
  • NO automedicarse.
  • Nunca aumentar o disminuir la dosis sin consultarlo antes con el médico.
  • Completar los tratamientos aunque no se tengan síntomas y parezca que ya se está curado. A veces, los síntomas desaparecen pero el problema sigue latente.
  • El consumo de alcohol es incompatible con algunos analgésicos, con los tranquilizantes y con los antigripales.
  • Evitar tomar los medicamentos con bebidas carbonatadas porque aumentan la secreción de ácidos en el estómago.
  • Leer bien el prospecto antes de tomar cualquier medicamento y respetar las dosis, horarios y duración del tratamiento recomendado por el médico.
  • Informar al médico si se notan molestias debidas a la toma del medicamento.
  • No tomar medicinas recomendadas por otras personas, consultar con el médico o el farmacéutico.
  • Guardar siempre los medicamentos en sus cajas y con su prospecto, en un lugar fresco y seco.
  • Comprobar las fechas de caducidad.

Fuente: Elmundodetricilienta's Blog



Ana Hidalgo

domingo, 20 de noviembre de 2011

Vídeo de la diálisis peritoneal domiciliaria

Excelente vídeo en el que unas pacientes del Hospital Puerta de Hierro de Madrid nos hablan de las ventajas de la Diálisis Peritoneal Domiciliaria.
Yo la he utilizado y el tiempo que estuve con ella, antes del segundo trasplante, me fue muy bien. Para mi era un método indoloro y cómodo.



                 



Ana Hidalgo

jueves, 17 de noviembre de 2011

Cuidado con el abuso de los antibióticos

                 


                       


Ana Hidalgo

Consejos para sentirte mejor




  •  Un día son sólo 24 horas. Tómate las cosas con más calma, si no tienes tiempo de hacer todo, es mejor que hagas lo realmente importante y dejes lo demás para un día que tengas más tiempo.
  • Prioriza tus tareas. No es malo decir que no a ciertas cosas, no quieras abarcar todo. Para ello valora del 1 al 10 todo lo que tienes que hacer y las decisiones que tomes a partir de ese momento siempre serán lógicas.
  • Utiliza la tecnología. Los nuevos dispositivos permiten que puedas disfrutar de tus ratos de ocio incluso en el tiempo que pierdes yendo al trabajo. Aprovéchalo.
  • Quiérete, tanto por dentro como por fuera. Sentirse a gusto con uno mismo es la clave para no obsesionarse con la figura.
  • No seas tan exigente contigo mismo. La perfección no existe.
  • Pide ayuda a tu pareja. 
  •  Dedícate siempre algo de tiempo. Busca una actividad que te relaje y te haga sentir bien, te ayudará a desconectar.
  • El trabajo no lo es todo. Debes aprender a separar la vida laboral de la personal y no dejar que un enfado o un mal día en la oficina te afecte en otros ámbitos de la vida y viceversa.
  • Recuerda siempre que tu objetivo es ser feliz. Disfruta de las pequeñas cosas que te arrancan una sonrisa.


Ana Hidalgo 

martes, 15 de noviembre de 2011

PERSONAS Y VIDAS: La vida de Nacho


 Hay un dicho que dice:  “las cosas siempre pasan por algo”, si yo tuviera que aplicarlo a mi vida y a lo que estoy, bueno estamos viviendo, podría sacar cosas muy  positivas dentro de lo duro que es tener un hijo enfermo, pero lo más positivo de todo es ver cómo crece nuestro hijo Nacho y como valoramos cada movimiento que él hace, esto, parece una tontería pero de verdad que os aseguro que desarrollamos un sexto sentido, un sentimiento inexplicable y lo digo porque tenemos 2 hijas más que están sanas,  Maria de 8 años, y Marta de 5 años.

Año 2009
Me quedé embarazada sin esperarlo, fue una tremenda sorpresa, después de meditar mucho nuestra situación (ya teníamos 2 hijas aún pequeñas y yo mis enfermedades varias: esclerosis múltiple y trastornos varios de tipo nervioso) decidimos seguir adelante con la gestación, muy "asustados" porque tres son tres ... y a esperar que llegara el 18 de enero para que naciera el bebe. 


De entrada, en la primera ecografía a las 8 semanas nos dijeron que había una malformación en la bolsa y que no se observaba embrión por lo que la gestación no era viable y que en 15 días como mucho empezaría a tener pérdidas.  Puesto que no fue así, al repetir la eco  2 semanas después … todo cambió, como por arte de magia, se apreciaba perfectamente el embrión y sus movimientos eran completamente normales.

El 27 de agosto teníamos la ecografía de alta definición,  nos dijeron que todo iba bien y que se veía el sexo perfectamente, un niño, uffff, nos invadió la emoción y al salir de allí, lo primero que hicimos fue ir a comprar una ropita de bebé azul ya que en mi casa con dos niñas pues claro siempre dominaba el rosa.

El  26 de septiembre, tras una eco rutinaria en la semana 24, nos comunican que había un problema, que tenían que repetir la eco de alta definición para valorar y que ya nos informarían. Imaginaros mi desesperación  “que había un problema y no sabíamos el que”. Justo en esa eco nos dice la Doctora que el niño tenía un gravísimo problema cerebral y que nos derivaban al hospital del Vall d´Hebron de Barcelona para que hicieran las pruebas oportunas ya que por ecografía se observaba: Agenesia parcial del cuerpo calloso (el cuerpo calloso es el puente de conexión entre las dos partes del cerebro con el fin de que ambos lados trabajen de forma conjunta y complementaria).

Pasamos  todo el mes de octubre desesperados, dos o tres veces por semana al hospital para controles porque empecé con contracciones (supongo que debido a los nervios claro, que no era poco). Tras una resonancia magnética que me hicieron, bueno que le hicieron a mi bebé dentro de mi barriga, llegaron a la conclusión que no era tan grave, el niño tenía una Ventriculomegalia unilateral derecha (un ventrículo del cerebro más grande de lo normal pero que hasta que no crezca no veremos en que le afectará). 

Unos de los tantos días de los que acudíamos al hospital, ante mi cansancio y agotamiento tan evidente, de nuevo me sacan sangre y ven que tengo una falta de hierro brutal y me pautan día si día no durante una semana, acudir a ponerme hierro por vía endovenosa ya que estaba muy floja.
Imaginaros la situación de angustia que vivimos en aquellos momentos. Pero … todo fue a peor. Me diagnosticaron Polihidramnios (exceso de líquido amniótico) por lo que decidieron ingresarme en la semana 30 para  hacerme una amniocentesis evacuadora, en la cual, me sacaron un litro y medio de líquido amniótico, y así descartar varias enfermedades.

"Una esperanza de vida" de Ramón L. Morales. CAPITULO 23

Alba de Muniellos ©Mamel San Juan.
 Su uso es puramente ilustrativo.
Ya era de noche cuando mi compañera regresó a su cama. Dos camilleros y su hija la ayudaron a recostarse mientras ella se quejaba de sus dolores, del ardor de sus heridas. Toda la noche la pasó de ésta manera.

Al día siguiente, doña Mary casi no estuvo despierta; la desvelada y la operación le habían minado sus fuerzas.

En la visita habitual de las mañanas, el doctor me informó, y puso al tanto a la enfermera, a mi esposa y a mi madre (quienes me acompañaban en ese momento), de mi alta del hospital. Me alegré al escuchar sus palabras pero también me sentí algo nervioso, intranquilo acerca de cómo serían las cosas ahora que mi vida era diferente.

Durante el tiempo que pasé en el área de diálisis, mi madre y mi esposa tomaron un curso especial para saber dializarme efectivamente y disminuir los riesgos de infección.
A media tarde me dieron los papeles que indicaban el proceso que había vivido y la forma en cómo respondió mi cuerpo a la operación y a los recambios iniciales. Me dieron unas recetas para cambiarlas por los medicamentos que el doctor me indicaba, y otra más con la cantidad de bolsas para diálisis que ocuparía llevarme mientras se hacían los trámites necesarios para que la compañía que fabricaba la solución me fuera a surtir directamente a mi casa.
“Por fin —pensé—, ya podré ir a casa, espero que todo siga como hasta ahora —me miré el brazo canalizado—. Ya sólo falta que me quiten esto, espero que no sea muy doloroso.”
Mis temores estaban fundados en que soy de brazos con vello algo abundante, y como ya había mencionado, el catéter estaba sujeto a mi piel en el canto de la muñeca izquierda, abarcándola casi toda con cinta adhesiva sedosa, la cual se adhiere muy bien, y para quitármelo habría que, de alguna forma, remover buena parte del vello.

La visita al dentista


! Hay que ver que desagradable es ir al dentista ¡.
No es que me de miedo, no, en verdad le tengo más miedo al ginecólogo, pero estar tanto tiempo con la boca abierta, que estén hurgando en ella y te salpiquen continuamente la cara y babeando, pues como que no es muy agradable.

Hoy me ha tocado ir a realizarme un curetaje del cuadrante inferior y la próxima semana tengo un curetaje del cuadrante superior.
Para el que no lo sepa, un curetaje es una especie de limpieza pero más profunda en la que te anestesian la zona para evitar el dolor. Se hace con instrumentos afilados, llamados curetas, y rascan el sarro que no puede salir con una limpieza normal. Este sarro es el que está pegado a la raíz del diente y debajo de las encías.


Una vez aclarado esto prosigo. Sólo es tumbarme en el sillón y ya mantengo cruzadas tanto las piernas como las manos hasta que el dentista termina su trabajo. Permanezco todo el tiempo en un constante estado de tensión. Hay de fondo una musiquita que pretende ser relajante pero que junto al ruido de los aparatos a mí me crispa los nervios. No sé si habrá alguien que se pueda relajar en un sillón de dentista.
Además hay momentos en que parece que la boca se me va a desencajar de tanto abrirla, y por supuesto con el tubito succionador al lado, que yo no sé si succiona algo, porque a mí se me acumula el líquido y de vez en cuando tengo que cerrar la boca para que dicho succionador haga su trabajo como tiene que ser.

Una vez termina el dentista, me ofrece el colutorio para que me enjuague... y ahí es donde me entra la risa floja, porque no puedo mantener el líquido en la boca. Y para más inri, me dice que me enjuague por toda la boca durante un minuto... ¡ Si el colutorio se me resbala por la comisura de los labios ! ¿Cómo quiere que lo mantenga en la boca un minuto?.

En fin, que luego he salido y me daba la sensación de que todo el mundo me miraba. He salido disparada hacia casa tapándome la boca con la mano y procurando no encontrarme a nadie conocido. ¡Vaya ganas que tenía yo de hablar, medio babeando!.

Pero, a parte de lo desagrable que es ir al dentista, es muy importante no dejar las revisiones anuales o cada 6 u 8 meses, ya que debemos mantener nuestra boca y nuestros dientes lo más sanos posible.

En una revisión el dentista examinará toda tu boca, encias, dientes, lengua etc. También te revisará en busca de posibles caries, sarro, placa bacteriana ..... y en base a eso, te mandará el tratamiento que te conviene.
No debemos descuidar nuestra boca, sobre todo los enfermos renales, trasplantados o los que padecen una enfermedad de corazón, pues cualquier infección que pueda haber, por pequeña que ésta sea puede afectarnos.


Noticias: La limpieza dental reduce el riesgo de ataque al corazón



Ana Hidalgo

lunes, 14 de noviembre de 2011

Cien por cien compatibles

Lola y Vanesa, cuatro meses después del trasplante.JUAN MANUEL VACAS
La noticia le cayó encima como un jarro de agua fría el 22 de septiembre del 2009. Tenía solo 23 años cuando su médico de cabecera le informó de que sus dos riñones estaban parados y que sufría una grave enfermedad renal. "Me hice una analítica porque estaba muy floja y acabé en Reina Sofía, con un orificio en el cuello, enganchada a una máquina de hemodiálisis", recuerda Lola.
En aquella época, estaba trabajando en una empresa de congelados, pero tuvo que dejar su puesto porque el tratamiento la dejaba sin fuerzas. "A los dos meses, cambié la hemodiálisis por la diálisis peritoneal, una modalidad que te obliga a enchufarte a la máquina todos los días, pero se hace en casa, mientras duermes, por lo que todo tiene que estar esterilizado y libre de gérmenes", comenta mientras se levanta la camisa para mostrar dónde conecta su particular depuradora de sangre.

Mi primer encuentro con Lola tiene lugar en junio del 2011, dos años después de aquel diagnóstico que la ha obligado a dormir cada noche durante casi 700 días enganchada a una máquina. Además del empleo, ha perdido 15 kilos y la independencia propia de su edad. "Echo de menos viajar, tener apetito y ponerme bocabajo para dormir", explica.
En este tiempo, Lola estuvo a punto de ser trasplantada con el riñón de un donante cadáver. "Al final, no pudo ser, yo era incompatible, y en el fondo me alegré porque se lo quedó otra persona que en ese momento estaba peor que yo", explica sincera.

En octubre del año pasado, mientras su salud decaía por momentos, la posibilidad de buscar un donante vivo empezó a barajarse. "Mis hermanas se hicieron las pruebas y resultó que Vanesa era cien por cien compatible conmigo", explica Lola, "pero yo no quería que hiciera algo así por mí, me parecía un sacrificio muy grande". Finalmente, Vanesa decidió convencer a su hermana sí o sí. "No soportaba ver cómo Lola pasaba los días sin poder moverse, cada vez más delgada, sin energía para jugar con su hija, así que, como yo soy una persona fuerte, decidí arriesgarme", comenta a pocos días del trasplante.

Vanesa es militar de profesión y al igual que su hermana Lola, madre de una niña que, desde que se enteró de lo que iba a hacer, la tiene en un altar. "No voy a negar que tuve mis dudas, pero un brigada compañero me contó que él hizo lo mismo por una hija y que está perfectamente, así que pensé que yo también podría", afirma segura.

El pasado 6 de julio, el equipo de Nefrología y Urología del hospital Reina Sofía, al que las dos hermanas agradecen lo bien que se portaron en todo momento, llevó a cabo el trasplante. Cuatro meses más tarde, Lola y Vanesa recuerdan la experiencia.
"La extracción del riñón empezó a las 9.30 de la mañana y duró seis horas", explica Vanesa, "el trasplante algo más de tres".
Lo más sorprendente fue que "nada más implantar el riñón, empezó a funcionar, cuando según los médicos, lo normal es que tarde algún tiempo", recuerda Lola. Para la donante, la experiencia fue "dolorosa y muy impactante psicológicamente, por mucho que te prepares, es un choque", admite, "de todas formas, viendo a mi hermana, volvería a hacerlo una y mil veces". Para la receptora, el trasplante ha sido una liberación. "Mi vida ha dado un vuelco, puedo comer lo que quiera otra vez, he recuperado peso y hasta el color de cara, aunque todavía no lo he asimilado del todo, sigo despertándome pensando que se me ha salido el tubo de la diálisis".

Está feliz aunque la intervención no estuvo exenta de complicaciones. "Me han tenido que ingresar dos veces más", reconoce, "estuve a punto de perder el riñón porque no estaba tomando bien el tratamiento, pero gracias a Dios se dieron cuenta a tiempo y pudieron evitarlo, ahora todo está en orden", afirma con una sonrisa.

 Fuente:     Cien por cien compatibles ( Diario Córdoba - 13/11/2011 )


Ana Hidalgo

Carteles de donación creados por mi



Ana Hidalgo

viernes, 11 de noviembre de 2011

Cómo evitar la acidez y los gases

Lo que una persona come es muy importante, pero también lo es su actitud ante la mesa. Y es que, si no masticas bien, comes estando tenso o discutiendo con alguien, llevas una vida muy sedentaria o respiras de forma incorrecta, tu aparato digestivo también se resiente aunque evites las comidas copiosas o con demasiadas grasas.

Algunas pautas importantes para evitar o minimizar las molestias estomacales son:

Hablar poco y masticar mucho - Esto no quiere decir que no disfrutes de una buena compañía y de una buena conversación en la mesa, pero procura masticar correctamente y el tiempo preciso para facilitar la digestión. Fíjate si cuando hablas,tienes tendencia a comer más deprisa o a no masticar como debieras e intenta corregirlo.

No muy caliente, pero tampoco muy frío - Las temperaturas extremas irritan la mucosa digestiva. Saca las bebidas de la nevera una media hora antes. Deja reposar la comidas demasiado calientes, las sopas o infusiones, el tiempo necesario para que queden templadas.

Las emociones afectan a la digestión - Cuando hay tensión o enfado en el ambiente, puede hacer que comas más rápido, sin masticar; por no hablar de los nervios que se suelen concentrar en el estómago provocando dolor. Procura evitar este tipo de situaciones durante la comida.

La respiración también cuenta - Respirar bien es muy importante. La mejor respiración es la abdominal. Para practicarla inhala el aire por la nariz, imaginando que tu estómago es un globo que se hincha y luego suelta el aire también por la nariz, a la vez que metes el estómago hacia adentro. Debes notar como tu abdomen se mueve.

Camina 10 minutos- Dar un pequeño paseo después de la comida ayuda a tener una mejor digestión y combatir el estreñimiento. Si no te es posible caminar después de comer, también puedes hacer alguna pequeña actividad.

Mejor evitar las bebidas con gas - O si las bebes, hazlo con moderación y bebiéndolas muy despacio, para que los gases no se acumulen en el estómago. Además el alcohol y el exceso de ázucar de estas bebidas tampoco facilitan la digestión.


Ana Hidalgo

Primeros auxilios en casa




Cuatro de cada cien españoles sufre algún tipo de accidente doméstico al año.  Y aunque pensamos que nuestro hogar es seguro, hay que saber como actuar en caso de tener un accidente, pues puede ser esencial para evitar males mayores.
  • Con las estufas de gas hay que ir con mucho ojo ya que pueden liberar monóxido de carbono si el conducto por donde salen está deteriorado. Intoxicarse es muy fácil ya que provoca adormecimiento en quienes lo inhalan.  La manera más eficaz de evitar un accidente con el gas es que un técnico revise el aparato periódicamente.
  • Cuando se produce un pequeño corte lo mejor es no aplicar alcohol, pues el alcohol es una sustancia vasodilatadora que impide que los vasos sanguíneos de la herida se cierren y que la hemorragia pare. Lo ideal es lavar la zona de la herida con agua y jabón o suero fisiológico. Y si el sangrado no cesa, debes colocar una gasa. Si esto no funciona hay que acudir a urgencias sin dejar de presionar la herida.
  • Cuando hay una quemadura no debes quitar los tejidos que se han quedado pegado. Tampoco debes intentar "pinchar" las ampollas que puedan aparecer por una quemadura. Ambas cosas pueden facilitar una infección y la pérdida de líquidos después de haberte quemado. Actúa lavando la zona con abundante agua fría y si es grave acude rápidamente al hospital.
  • Si tienes un atragantamiento no se te ocurra meter los dedos para intentar "desatascar" la garganta. Eso no solo no ayuda sino que incluso puedes empujar más el objeto que está obstruyendo el aire de las vías respiratorias. Si alguien de tu entorno se asfixia ( por un alimento u otro cuerpo extraño) lo más eficiente es la maniobra de Heimlich, conocida también como "el abrazo de oso". Consiste en rodear a la persona por detrás, uniendo las manos por delante. Se coloca un puño en la boca de su estómago y éste se cubre y presiona con la otra mano. Hay que apretar con un golpe seco y decidido. El aire que queda en los pulmones sale a presión y expulsa el objeto atascado.
  • Si alguien recibe una descarga eléctrica no hay que tocarle. Una descarga penetra en el cuerpo, se transmite por su interior hasta encontrar un punto de salida. Si lo tocas directamente la electricidad puede pasar a tu organismo. Lo primero que hay que hacer es interrumpir el suministro eléctrico, después alejar al afectado de la fuente de electricidad con ayuda de algún elemento no metálico ( como un palo de madera), taparlo y buscar ayuda.


Ana Hidalgo

jueves, 10 de noviembre de 2011

"Una esperanza de vida" de Ramón L. Morales. CAPITULO 22



Una tarde, el día antes de que me dieran de alta, la doctora que seguía el caso de mi compañera llegó al pie de su cama y estudio los resultados que le habían realizado anteriormente. Con una sonrisa más bien forzada, le dio la mala noticia:
—Hola, doña Mary, ¿cómo está?          
—Pues bien, aquí esperando a ver qué va a pasar conmigo –sonrió con tristeza en los ojos, como presintiendo algo malo.
—Sí —agachó la vista y hojeó los papeles una vez más, acto seguido miró fijamente a la mujer encamada—. Mire, doña Mary, los estudios que le hicieron nos indican que su catéter no se ha querido acomodar adecuadamente, y la forma en que permanece ahorita obstruye la salida de la solución de diálisis. Hemos tratado de hacer que se acomode para que haga su función libremente, pero esto no se ha logrado por lo que, me temo, vamos a tener que operarla nuevamente para cambiarle el catéter.
Sus palabras trataron de ser reconfortantes pero en los rostros de madre e hija se pudo ver la desilusión y la pesadumbre que las cobijaba.
“Dios mío —pensé—, operarla otra vez, volver a sufrir todo ese proceso por el que acaba de pasar… ayúdala, Dios.”
Recé una plegaria silenciosa por ella, pero no tuve el valor de verla a los ojos.


Más tarde, ya casi para anochecer, llegó la misma doctora trayendo consigo las formas donde la persona acepta que le intervengan quirúrgicamente. Doña Mary sujetó la pluma y gruesas y abundantes lágrimas salieron de sus ojos mientras firmaba los papeles que le ayudaba a sostener su hija, quien trató de ser fuerte para ella, brindándole palabras de consuelo. Todos los demás presentes guardamos silencio.

La doctora se retiro cabizbaja y poco después un par de enfermeros entraron con una camilla y ambos ayudaron a que la señora Mary se acostara sobre ella y así, con un inconsolable llanto, salieron los hombres, madre e hija de la habitación que compartían conmigo, para perderse rápidamente por el umbral de la puerta. Volteé a mi izquierda y vi la cama vacía, después giré la cabeza en sentido contrario y observé cómo mi madre permanecía callada, con la mirada fija en mí, seguramente pidiendo por la mujer que volvería a vivir el dolor de sus heridas. Cerré los ojos y por un largo rato oré pidiendo por doña Mary, para que todo saliera bien y para que tuviera las fuerzas para salir adelante… a la vez que, tal vez un poco de forma egoísta, pedía lo mismo para mí.

https://www.facebook.com/librounaesperanzadevida

CAPÍTULO 23 - "Una esperanza de vida" 23



Ana Hidalgo

martes, 8 de noviembre de 2011

Cuando tenemos un mal día



Normalmente, las personas con una enfermedad crónica, sea renal o no, tenemos días malos, aunque estemos trasplantados. Puede ser una mala noche y de insomnio, un dolor muscular o de estómago, un resfriado, un herpes, una pequeña operación... hay que dejar pasar ese día o esos días,  para que el cuerpo vuelva a coger fuerza.

No tenemos que hacernos siempre los fuertes, esos días tenemos que dejar que nos cuiden y nos mimen, hacer lo que podamos y no forzarnos cuando no tenemos ganas de hacer nada.

Pero tampoco debemos dejarnos caer ni deprimirnos, eso hará que se alargue nuestro malestar y el decaimiento. Si el dolor lo permite, hay que hacer las tareas que tenemos en ese día,  pero más reposadamente y sin prisas. No te sientas mal, si ese día te apetece solo vaguear, aunque no hay que tomarlo por costumbre. Hay que pensar en positivo y convencernos de que "mañana será otro día y será mejor que hoy ".

En cuanto el dolor desaparezca, comienza con tu vida normal, y vuelve a hacer ejercicio; primero con suavidad, pues depende de los días que has estado prácticamente inactivo. El cuerpo después de un periodo de pausa, aunque sea pequeña, tiene que volver poco a poco a la normalidad.

Lo mejor para superar ese "bache" en nuestra vida diaria es:
  • Tómalo con calma y con mucha paciencia.
  • Distráete, en la medida que sea posible, con algo que te haga pensar en otra cosa que no sea el dolor o el malestar. Yo suelo leer o escuchar música (si el dolor en ese momento no es muy fuerte). Si tienes mucho dolor, no hay más remedio que dejar pasar el tiempo.
  • Piensa en las cosas positivas que hayas tenido en ese día: una caricia de tu pareja, la sonrisa de tus hijos, la llamada de tu mejor amiga para reconfortarte,etc.
  • Si es un día que no puedes evitar llorar, no te prives y llora. Llorar tiene una ventaja enorme: te permite justificar con tus lágrimas las penas, el dolor y la frustación presente, pasadas y futuras.
  • Y finalmente, piensa que el mal día no durará siempre.

Frases::

"Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes " ( Khalil Gibran)
"Nuestra gloria más grande no consiste en no haberse caído nunca, sino en haberse levantado después de cada caída" (Confuncio)
"Aquello que no se puede evitar se hace más llevadero con la paciencia". (Horacio)
"Cuando la vida te presente razones para llorar,demuéstrale que tienes mil y una razones para reir" (Anónimo)
"Cada día es una pequeña vida" (Quinto Horacio Flaco)
"No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada". (Friedrich Wilhelm Nietzsche)



Ana Hidalgo
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