lunes, 31 de octubre de 2011

"Nana para un ángel donante y su madre" de José Luis Sevillano Calero



Duérmete vida mía y no tengas miedo de nada.
La muerte se te clavado muy pronto en tu alma.
Mi angelito, te veré resucitado en la vida de otros niños.

Soñaré con tus abrazos.
Sentiré tus dulces besos.
Oiré tus risas por otros labios,
y así, mi niño, nunca me abandonarás.

Madre, tu ángel no se ha desvanecido.
Madre, yo lo he encontrado caminando junto a otros niños.
Lo veo en sus juegos, lo veo alegre en sus gestos,
lo siento vivo y feliz dando luz divina a otros hijos.

Escucha madre y observa ese cielo estrellado.
Allí, en la profundidad del firmamento,
se encuentra el resplandor radiante y luminoso del alma de tu ángel.
Y aquí, en La Tierra, se encuentra la juguetona VIDA de tus otros angelitos.

Nana para un ángel donante.
Nana para la estrella más luminosa de tu cielo.
Nana para el reflejo de tu luz mecida por las olas del mar.
Nana para el gesto doliente de una madre donante.

de    José Luis Sevillano Calero.



Ana Hidalgo

domingo, 30 de octubre de 2011

"Una esperanza de vida" de Ramón L. Morales. CAPITULO 20

Enfermera ©PEDRO JOSE IBAÑEZ TORRES.
-Su uso es puramente ilustrativo
Mucha gente me visitó mientras estuve en cama, prácticamente tenía compañía todo el día, ya fueran mis padres y hermanos, mi esposa, tíos, primos, abuelos y amigos. A ellos y a todos los que se acordaron de mí en sus oraciones, les doy las gracias, porque, ¿saben?, las cosas materiales se pueden pagar pero, ¿cómo pagarle a alguien que, de buena fe, eleva una oración al cielo pidiendo por ti?.
Todas estas personas me daban ánimos y fuerzas para seguir adelante, algunos con palabras, otros con su presencia, todos con sus oraciones.

Era domingo por la noche cuando la enfermera en turno se acercó a mí.
— ¿Dónde tienes tu catéter? —Me preguntó.
—No me han puesto —sonreí—, me han estado dando pastillas.
—Bueno, te tendremos que poner uno.
Cabe decir que hasta ese momento no me la había pasado tan mal en aquel lugar: como ya he mencionado, tenía compañía las 24 horas, los doctores me visitaban poco y no parecía haber nada más de qué preocuparse aparte de la operación; la comida era suficiente en cantidad aunque algo regular en calidad; podía caminar por los pasillos y refrescarme y asearme sin ningún problema, pero la “comodidad” no es eterna. Al decirme la enfermera que me canalizarían, sentí que mis piernas me hormiguearon y, aunque traté de mostrarme estoico, en mi pensamiento sólo tenía frases como:
“Me lleva la chin… ¡Tan a gusto qué estaba! Pero no, ¡Ah, no! Aquí no lo pueden ver a uno tranquilo. Como es un hospital piensan que los pacientes tenemos que sufrir si no, no tendría chiste estar aquí. ¡Además, yo no quería venir!”


La enfermera terminó de preparar su material, tomó mi mano izquierda y me dio un par de golpecitos a la altura del canto superior de mi muñeca, y me avisó que comenzaría a realizar su labor con las palabras “sólo es un piquetito”. Al escucharla, “extrañamente” volteé hacia el lado opuesto a ella y una casi imperceptible mancha llamó mi atención. Traté de hallarle figura.
“¿Será una mariposa? ¿Tal vez un perro? ¿Una nube viajera? ¿Quizás…?”
Un agudo dolor interrumpió mis pensamientos. Sentí cómo la aguja rasgaba mi piel y se adentraba en mi vena. Mi mente se quedó en blanco por tiempo indefinido, después la mujer de bata blanca me dijo que eso era todo y se retiró, dejando el pequeño tubo pegado a mí por medio de cinta adhesiva; era un catéter ambulatorio, el cual contenía heparina, medicamento que evita que se tape la aguja por causa de algún coagulo. Yo, valientemente, no permití que las lágrimas salieran de mis ojos, sólo se agolparon en mis párpados mientras una frase corta afloraba en mis labios:
—Ay.


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CAPÍTULO 21- "Una esperanza de vida" 21


Ana Hidalgo

sábado, 29 de octubre de 2011

El 70% de los mayores de 45 no pueden con la letra pequeña


Instrucciones para tomar ibuprofeno
(20minutos.es)
Algunos no leen la letra pequeña por desidia otros lo intentan pero les cuesta. El 69% de los españoles mayores de 45 años reconoce que les cuesta leer la letra pequeña, concretamente la de los prospectos de los medicamentos.

Lo desvela el estudio 'Los españoles frente a la presbicia' realizado por el Instituto Varilux, en colaboración con el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CNOO), que ha encuestado a 1.200 españoles de entre 45 y 70 años.

El trabajo revela también que casi el 40% de la población estudiada necesita alargar los brazos para leer el periódico y a casi la mitad le gustaría que la letra de información de los envases fuera más grande.

Envases y cartas de restaurantes

Otro de los aspectos que destacan los encuestados y que afecta a su vida diaria es que un 34% tiene dificultades para enterarse bien de la carta en el restaurante e incluso más de un 10% admite haberse golpeado alguna vez con el cristal de un escaparate al intentar ver el precio de un artículo.

En marzo de este año, el Parlamento canario instó al Gobierno a que regule "la obligación a las empresas farmacéuticas para que se amplíe la letra de los prospectos médicos, al menos en los aspectos de mayor interés y el apartado de pautas de administración del medicamento".

9 de cada 10 con problemas de visión

Con estos resultados, nueve de cada 10 españoles de más de 45 años reconoce tener algún problema de visión y el 67% declara ser présbita. En este caso, el 43% se decanta por gafas progresivas como la mejor solución para la presbicia. Otras de las patologías oculares más comunes son el astigmatismo y la miopía.

Pese al alto conocimiento sobre la presbicia -más del 90% de los participantes en el estudio la asocian con la pérdida de visión-, el 22% reconoce no asistir a revisiones de la vista desde hace tiempo y uno de cada cuatro présbitas desconoce que puede tener además miopía e hipermetropía.

El estudio es parte de la I Campaña Nacional de Diagnóstico de la Presbicia en la que participan 3.500 establecimientos de España.

Fuente:20minutos.es



Ana Hidalgo

viernes, 28 de octubre de 2011

Consejos para la toma de medicamentos



Muchas veces el éxito de un tratamiento depende en gran medida de que el paciente respete y cumpla todo lo que el médico le ha indicado. Hay que escuchar bien a nuestro médico y conocer bien los nombres de los medicamentos que necesitamos. No hay que dudar en preguntar si no hemos comprendido bien alguna cosa ( tiempo del tratamiento, forma, cantidad etc)

Yo aconsejo que se escriba en papel el nombre, la dosis y la frecuencia con la que tomamos un medicamento. Sobre todo para los que, como yo, tomamos mucha medicación. Conviene llevar un copia siempre encima (en el bolso o en la cartera), por si ocurre algo y no nos acordamos de lo que tomamos o estamos demasiado enfermos para recordar. Otra copia la puedes poner en el frigorifico, con un imán, o en el ordenador... por poner un ejemplo.

Sólo una pequeña parte de los mayores de 65 años que toman mucha medicación son capaces de recordar las instrucciones, las dosis o los nombres. Para estas personas hay unos recipientes de dosificación diaria, que se pueden adquirir en las farmacias, y que son de gran utilidad, ya que permiten separar y medir los medicamentos según los días de la semana. 

Si eres de los que se olvida alguna toma de la medicación, una solución es tener el medicamento a la vista en el momento. Por poner un ejemplo : A mi personalmente, la pastilla del mediodía (después de la comida), me cuesta de recordar. Lo que hago es que cuando tomo la medicación de la mañana, ya preparo la caja del mediodía encima del mármol de la cocina. Así estoy segura de que no se me olvidará.  Por eso siempre es aconsejable establecer una rutina de toma de la medicación, esto ayudará a evitar olvidos.
Otra solución es tener la alarma del móvil para las tomas de los medicamentos.

Muchas personas cuando se sienten mejor dejan de tomar la medicación prescrita, y eso, en caso de un trasplante, puede resultar muy peligroso, con la posibilidad de la pérdida del injerto. Hay que tomar la medicación todos los días, y a ser posible siempre a la hora que tengas que tomarla.

Otra cosa muy importarte es leer siempre los prospectos, que es toda la información que acompaña al medicamento, y no tirarlo hasta que se haya agotado. Hay que leer con atención las instrucciones, advertencias y precauciones sobre interacciones de la medicación.
Hay que tener en cuenta que algunos complejos vitamínicos, minerales y productos naturales, pueden causar problemas si se toman con algunos medicamentos.


Nunca tomaremos un medicamento caducado, ni mezclaremos medicamentos con bebidas alcohólicas. Guarda siempre los medicamentos fuera de la luz y en un lugar seco, a excepción de la que tenga que estar en la nevera.
Siempre que tengas algún síntoma que haya comenzado al tomar una medicación, no dejes de tomarla por ti mismo y acude o llama a tu médico.


Procura tener siempre actualizado el armario donde guardas todas las medicinas. Las que están caducadas o no utilizas no las tires a la basura, ya que son altamente contaminantes, llévalas a la farmacia, pues la mayoría disponen de unos contenedores especiales para depositar estos medicamentos.





Ana Hidalgo

jueves, 27 de octubre de 2011

Este sábado, cambio de hora


El cambio al horario de invierno trae consigo una modificación en las horas de luz, que aunque es pequeña, no pasa desapercibida para el cerebro humano. Por eso, el organismo necesita un par de días para adaptarse, aunque todo depende de la persona.

En los niños, se ha demostrado que se pueden producir cambios en el comportamiento, por ejemplo disminuyendo su atención. En las personas adultas hay alteraciones en el sueño.

Otros síntomas que se pueden experimentar a lo largo de la semana siguiente al cambio de hora son que estemos más ariscos, mas tristes,más ansiosos y más apáticos.
Precisamente por este motivo el cambio de hora se realiza en fin de semana, para facilitar la adaptación y recuperar poco a poco el ritmo habitual de vida.


Así que lo mejor que podemos hacer para que pase rápidamente es no agobiarnos, aprovechar el sol, dormir una siesta si es posible, y rápidamente estaremos recuperados.


Ana Hidalgo

El prurito (picor) en la enfermedad renal


El prurito o el picor es una sensación terriblemente molesta en la que solo piensas en rascarte.El prurito tiene muchas similitudes con el dolor, ambos son experiencias sensoriales displacenteras pero el patrón de respuesta es diferente: Con el dolor el patrón de respuesta es un reflejo de retirada y con el picor el patrón de respuesta es un reflejo de rascado.
Ambos conducen a una alteración importante de la calidad de vida.

Hasta un 90 % de los pacientes sometidos a hemodiálisis presentan prurito cutáneo. Los riñones eliminan los desechos de la sangre. Cuando los riñones no funcionan bien, los desechos van acumulándose en la sangre y pueden ocasionar fuerte picor. La sensación es muy desagradable, y muchas personas con insuficiencia renal coincidirán conmigo que es como si el picor te llegara al mismo hueso. Algunas personas utilizan un cepillo para aliviarse. Hay quien hasta llega a hacerse sangre de tanto rascarse.

La persona que padece picor puede adoptar actitudes muy diferentes: irritabilidad, ansiedad o desesperación. Incluso te impide realizar con normalidad tus actividades diarias.

El prurito urémico (PU), es uno de los síntomas más frecuentes en los pacientes en tratamiento con diálisis, y hay pacientes que lo sufren en la cara, el torso, o en brazos y piernas.

Aparte del tratamiento que pueda recetar el médico (pomadas, antihistamínicos orales, ansiolíticos), hay una serie de pautas que se pueden hacer para atenuar o al menos no incrementar el picor:
  • Mantener la piel bien hidratada, utilizando sobre todo geles muy suaves y cremas corporales altamente hidratantes después del baño. Si es necesario las cremas se aplicaran dos o tres veces al día.
  • Utilizar humidificadores en la habitación que mantengan la humedad del ambiente.
  • Tener cuidado con la excesiva temperatura de la habitación por el uso de la calefacción.
  • Evitar el uso de ropa de lana o de materiales sintéticos.
  • Evitar el baño o la ducha excesivamente caliente.
  • Después de la ducha, no secarse frotando fuerte con la toalla, pues irrita la piel, sino dando pequeños toques y con suavidad.
  • Los paños húmedos fríos, aplicados en la zona del picor,pueden aliviar bastante.
  • Cortarse las uñas para no provocar infección.
  • Evitar, en la medida que sea posible, rascarse con fuerza, aunque sé por experiencia que a veces es casi imposible.
  • Aprender técnicas de relajación, como meditación o yoga.

Ana Hidalgo

"Quiero dar VIDA", carta de un donante de órganos



Ayer por fin hice algo que tenía pendiente conmigo mismo, después de meditarlo y como promesa que hice.

Ya soy donante de órganos y la verdad es que me siento bien pensando que si por desgracia me pasa algo parte de mí ayudará a las personas que lo necesiten y de cierto modo seguiré viviendo.

No quiero parecer un héroe por lo que he hecho, ha habido ya muchos héroes convertidos en angeles salvadores  por su deseo o el deseo de sus familiares de donar sus órganos, y otras personas que llegado el momento lo harán.

Esta es solo una humilde carta con la cual espero que todas las personas que la lean tomen conciencia de que una vez dejemos este mundo, ¿para qué queremos llevarnos lo que a otras personas les puede salvar la vida?

Puede ser una decisión dificil de tomar; hablando con compañeros de trabajo incluso he comprobado que a algunos les pone nerviosos solo hablar de ello, otros parecen más receptivos y tienen la idea de hacerlo y otros incluso ya lo son, mi pregunta hacia ellos es la más directa que se me ocurre ¿qué pasaría si tú lo necesitaras, o alguien de tu familia? seguro que nos gustaría que un ángel nos regalara la vida, ¿verdad? 

¿Quién no sería capaz de donar un riñón a su hemano enfermo, o donar médula ósea a un familiar si es compatible? cualquiera lo haríamos, y seguiriamos viviendo, ¿por qué entonces no donar todos nuestros órganos y salvar la vida a quien sea cuando dejemos este mundo?

A todos creo que nos da miedo la muerte, a mi el que más, pero como me llegará, he pensado que puedo hacer un último acto de buena fé y ayudar a los demás, como dice mi gran amigo Jose Luis Sevillano, REGALAR VIDA ,  ¿hay algo más bonito que este acto sea tu último legado? yo creo que no.

No os aburro más, pero me gustaría saber que por lo menos las personas y amigos que lean esto, reflexionaran sobre la idea y como se despediria mi gran amigo Jose Luis, UN ABRAZO DE VIDA.

de Felix Moya Moyano







Ana Hidalgo

miércoles, 26 de octubre de 2011

Los órganos para un trasplante se transportan en la cabina del piloto o en aerotaxis



Hay detalles logísticos de ciertas operaciones que son completamente desconocidos, pero que dan una idea de la calidad y de los costes de la sanidad pública. El transporte de algunos órganos para un trasplante puede requerir un taxi aéreo cuya factura ronda los 6.000 euros. Su uso depende de la distancia a la que haya que enviar la donación.
Cuando por carretera se tarda menos de tres horas, se hace por esa vía. Pero si es algo más lejos, ya se opta por medios aéreos. Los riñones aguantan más y se suelen transportar en vuelos regulares. Los especialistas de trasplantes, tras extraerlos, los meten en un bote de plástico esterilizado de unos 20 centímetros de alto. Luego, ese envase se introduce en una nevera de playa que se llena de hielo, se precinta y se identifica con un cartel amarillo que indica su origen y destino.

El coordinador de trasplantes del hospital comunica el envío al ejecutivo de guardia del aeropuerto y el órgano -sin demora ni manipulación ni pérdidas- es llevado directamente a la cabina del piloto. La mayoría de las veces el transporte se hace por Iberia.
Las compañías aéreas no cobran nada por esa contribución humanitaria a que el engranaje de los trasplantes funcione. Pero con hígados y páncreas -que aguantan menos tiempo sin trasplantarse- el Hospital Carlos Haya echa mano de un servicio de aerotaxi. El centro sanitario tiene acuerdos con un par de empresas.

Traer un órgano que se necesita para un enfermo puede costar unos 6.000 euros. Al año, solo para afrontar esta parte del coste de un trasplante, el Carlos Haya gasta unos 60.000 euros. "El aerotaxi lo paga el hospital del receptor", aclara el coordinador de Trasplantes de Málaga, Miguel Ángel Frutos. Es decir que si el Carlos Haya envía un órgano donado a Zaragoza, lo costean allí. Pero si la avioneta trae un hígado desde Barcelona porque hace falta para un enfermo de Málaga, la factura corre por cuenta del centro malagueño. Este sistema de aerotaxis es el que se usa también para los trasplantes renales cruzados. La razón es que el órgano que viaja ha sido extraído a una persona sana y los profesionales no quieren arriesgarse a que haya ningún fallo por el que pueda perderse, más aún cuando el programa está todavía en su fase de rodaje.

En el primer trasplante renal cruzado que se hizo en España -entre Barcelona y Granada- se desplazaron los donantes. Pero ese sistema generaba un problema a las familias que quedaban divididas porque tenían al enfermo (receptor) en una ciudad y al donante en otra. Se optó entonces porque viajen los órganos: la extracción se hace en el hospital del donante y el trasplante, en el del receptor.

Pero para ello es necesario un sistema rápido como el de un taxi aéreo. Aunque el Carlos Haya aún no ha hecho ningún trasplante renal cruzado, ya tiene experiencia en utilizar este servicio porque lo usa para el trasplante de hígados y páncreas donados. Todo este engranaje se basa en la apuesta que la Administración sanitaria hace por los trasplantes, en la entrega de decenas de profesionales, pero fundamentalmente en la generosidad de las familias que aceptan donar un órgano en un momento difícil de sus vidas.

Fuente: malagahoy.es


Ana Hidalgo

Conseguir un sueño reparador


El ser humano consume cerca de una tercera parte de su vida durmiendo, pero eso no significa que sea un tiempo perdido o malgastado. Muy al contrario, porque mientras dormimos, recuperamos lo que hemos perdido tanto física como psíquicamente. Por lo tanto, el dormir las horas suficientes nos beneficia en salud y belleza, y recobramos nuevas fuerzas para comenzar el día sin fatiga.

La forma de dormir condiciona tu salud.
Roncar es un problema muy común. Antiguamente se pensaba que roncar era sinónimo de dormir bien. Nada más alejado de la realidad. Las personas que roncan no descansan bien y el ronquido puede ser el primer síntoma de paros respiratorios o apneas que pueden poner en juego la salud.


Las apneas también provocan que no se descanse bien durante la noche. La mayoria de las personas que la sufren no son conscientes de su trascendencia. Sufrirlas implica mal descanso, pero sobre todo una falta de oxigeno que puede afectar directamente al corazón.
El insomnio lo padecen muchisimas personas. Es muy importante encontrar las causa que lo provoca. Se debe solucionar para que no se convierta en algo crónico.


CONSEJOS PARA DORMIR MEJOR.
  1. Controla los horarios - Está demostrado que seguir un horario para acostarte y levantarte ayuda a dormir.Hacer la siesta ( máximo 20 minutos ) también te ayudará.
  2. Dormir sin ruidos- Lo mejor para inducir a un sueño relajante es un ambiente silencioso.
  3. Temperatura agradable- Para dormir el cuerpo necesita perder un poco de calor y si no lo logra, el descanso resulta menos reparador. La temperatura ideal de la habitación sería entre 19º y 20º.
  4. Oscuridad por la noche- Se sabe que estamos "programados" para dormir de noche. La razón es una hormona que se llama serotonina. Esta hormona te "prepara" para dormir y solamente la produces en la oscuridad.
  5. Evita excitantes- El tabaco, el alcohol, los refrescos de cola, el té, hacen que al dormir no entres en la fase "profunda " del sueño. La tiramina que se encuentra en los encurtidos favorece la liberación de adrenalina, un estimulante natural.
  6. Que el estrés no te desvele- Evita discusiones acaloradas antes de ir a la cama, escucha música relajante, lee un libro tranquilo, haz unos ejercicios de relajación o yoga. Convierte el ir a dormir en un ritual; preparate fisica y mentalmente para el sueño.
  7. Ojo con las "pastillas"- Las pastillas reducen considerablemente la fase del sueño profundo, imprescindible para la recuperación del organismo. Se deben tomar solo por prescripción del médico.
  8.  No cenes demasiado tarde- Lo recomendable es acostarse mínimo dos horas después de haber cenado. No obstante, tampoco es aconsejable irse a la cama con el estómago vacío, pues el hambre no te dejaría dormir.
  9. Toma un vaso de leche o una infusión.  Tomadas antes de ir a dormir, estas sencillas bebidas pueden inducir al sueño: un vaso de leche con miel, o una infusión de melisa o flor de azahar o manzanilla.






Ana Hidalgo

martes, 25 de octubre de 2011

"Una esperanza de vida" de Ramón L. Morales. CAPITULO 19



Mientras mi mamá arreglaba el papeleo necesario para que me aceptaran en el hospital, mi esposa no pudo más y me abrazó fuertemente, yo le correspondí de la misma forma.
—No quiero que te pase nada —me dijo entre sollozos.
—Todo va a salir bien —la traté de consolar—, nada malo va a pasarme. Vas a ver que pronto voy a salir de aquí.
Ella no hizo mucho caso a mis palabras y comenzó a llorar con gran tristeza.
—Cálmate —le repetí—, no quiero quedarme así, viéndote llorar, viendo que te vas a ir triste…
—Es que no puedo más… no puedo más.
Escondió su cabeza en mi pecho, la estreché un poco más hacia mí. Quise decirle más frases de consuelo, pero me contagió su tristeza y un nudo ahogó las palabras en mi garganta. Cerré los ojos y le acaricié la nuca. Todo este tiempo la gente pasaba alrededor nuestro, algunos nos observaban con triste mirada, otros simplemente nos ignoraban. Cada quien cargaba con su pena, con su preocupación, con sus motivos.

Mi madre llegó segundos después.
—Basta, muchachos —nos regañó suavemente mientras me entregaba una bata de color verde, la cual sería mi vestimenta en el tiempo que estuviera allí—, no podemos flaquear ahora —dirigiéndose a mi esposa, y tratando de que yo no escuchara, continuó—. Debemos ser fuertes por el bien de él.
Luego me miró y muy tranquila me dio las indicaciones que anteriormente le había dado la persona de recepción. Yo acaté lo que me dijo sin más comentarios.
Algunos minutos después, ya me encontraba en lo que sería mi aposento: Una habitación de color blanco que compartiría con otros dos enfermos. Sólo unas mamparas nos separaban una cama de la otra.
Me hospitalizaron por la tarde, pero como hubo algunos contratiempos, debido a que se presentaron cirugías de emergencia, me operaron hasta el martes.
A pesar de mi constante oposición a que alguien me hiciera compañía en mi estancia en el nosocomio, para que nadie se desgastara más por mi causa, nadie me hizo caso. Entre mis padres y hermanos se turnaban para estar conmigo día y noche, estando al pendiente de lo que avisaran los doctores y de cualquier cosa que se pudiera ofrecer.
Durante el tiempo que estuve en espera, pensé mucho en mi situación. Recuerdo cierta tarde, ya anocheciendo, que me encontraba solo porque la persona que estaba conmigo había tenido que ausentarse por varios minutos. Tenía la mirada fija al techo, pero no veía algo en particular. En mi mente repasaba una y otra vez la razón del porqué me encontraba ahí.
“¿Qué hice mal?, ¿en qué me equivoqué? ¿Por qué me enfermé de insuficiencia renal? —Me cuestionaba y a la vez trataba de darle un sentido a lo que me sucedía—. Si yo casi ni bebo licor o cerveza, sólo muy de vez en cuando pero, bueno, el doctor me dijo que esto me pasó desde chico, hace años, y hasta ahora se me agudizó —suspiré—. Y de nada me valió haber tomado tantas cosas, todo el gasto que se hizo; al fin de cuentas estoy aquí, esperando a que abran la panza como vaca en un rastro… —me entristecí un poco más y otra vez suspiré profundamente—. Al menos me sirvió para desengañarme y aceptar mi enfermedad…”

De pronto, un fuerte grito interrumpió mis pensamientos y me hizo voltear hacia la puerta. Todo se veía en calma.
“¿Qué habrá pasado?” —Me cuestioné.
Segundos después, se escucharon los presurosos pasos de doctores y enfermeras y se oyeron agitados murmullos. Alcancé a oír que pedían ayuda. Un par de minutos más tarde, tiempo en el cual estuve especulando el motivo de la movilización, se escuchó el alarido de una mujer y la voz de un hombre tratando de tranquilizarla con desesperada voz. Entre gritos, murmullos y voces de consuelo pasaron varios minutos.
“Alguien murió —pensé y agaché mi cabeza—, alguien murió.”
No hablé con nadie de lo que sucedió, de cómo me sentía.
Ya entrada la noche, mi acompañante se despidió para bajar y cederle su lugar a mi hermano menor, y mientras lo esperaba, me levanté y salí al pasillo, miré hacia donde provenían los sonidos que horas antes habían interrumpido la calma del hospital y sólo vi, en un rincón, el aparato desfibrilador, el cual se usa cuando una persona cae en paro cardiaco. Estuve parado en el marco de la puerta por largo rato, con mi mano izquierda me apoyé en la pared; no podía separarle la vista a ese artefacto. El lugar me envolvió en un profundo silencio, sólo roto por los sonidos casuales de los vehículos al transitar frente al hospital.
Más tarde, una enfermera me tocó del hombro sacándome de mi embeleso.
— ¿Estás bien? —Me preguntó.
Yo respondí afirmativamente y ella entró a la morada que compartía con otros enfermos. Apagó la luz, dio las buenas noches a quienes nos encontrábamos ahí y siguió su camino. La miré alejarse hasta que entró a otra habitación, giré la cabeza para ver el interior que estaba en penumbras. Vi mi cama, la cual era la que estaba en la entrada, las mamparas que me separaban de los otros dos pacientes y también vi a dos personas que acompañaban a mis colegas de cama. Una de ellas tosió ligeramente y me observó por unos segundos para después voltear la vista para con su enfermo. Bajé la cabeza y lentamente volví a mi lugar y me recosté nuevamente, cerré los ojos y suspiré hondamente.
“Todos, tarde o temprano, habremos de morir algún día” —reflexioné y me quedé profundamente dormido. No me di cuenta del momento en que llegó mi hermano.


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CAPÍTULO 20 - "Una esperanza de vida " 20

Ana Hidalgo

lunes, 24 de octubre de 2011

La fuerza de la esperanza. Mis 30 años de enfermo renal ( Juan Francisco Morales González, trasplantado renal después de casi 30 años de diálisis)



Mi vida antes de la enfermedad

La verdad es que recuerdo bastante poco, solamente los últimos años y lo demás, más que nada por fotos me hacen recordar cosas, algo es algo.
Recuerdo que era un niño muy activo, siempre corriendo haciendo deporte, ayudando a mi padre en el bar. Aún contaba con 8 años, solo me sentaba a comer, y descansar cuando me iba a la cama. Eso si recuerdo: que no me gustaba la escuela aunque todos los profesores me apreciaban bastante, aún tengo amistad con uno de ellos y pasaron más de 30 años, eso es muy bonito. 
Tenía muchísimos amigos pero de esos que da la edad. De esta época poco más puedo contar.

La enfermedad 

Todo empezó un día que vine de entrenar del fútbol y al rato de meterme en el bar para ayudar empezó un dolor muy grande en las piernas, se lo dije a mi padre y él, claro, le achacó a que yo no paraba... que cómo no me iban a doler, que me fuera a casa y descansara, pero al llegar y quitarme los pantalones vi que tenía muchas pintitas de color rojo en las pantorrillas.
Me asusté y lo llamé, me vio y como no era médico, y no sabía que podía ser, me acosté y al poco tuve que levantarme vomitando mucho. Cuando me fui al lavabo vi que las pintitas esas ya me aparecían por toda la cara y parte del pecho, lo volví a llamar y enseguida el llamo al médico de urgencias. Me dijo que seria un intoxicación de algo que me sentó mal y yo ese día recuerdo que lo que comí todo era sano y nada malo. Me mandó unas pastillas efervescentes y nada más, seguí toda la noche vomitando, ya sin nada que echar, y por la mañana cuando me levanté era un monstruo, estaba totalmente hinchado y mi orina era roja.

Mi padre me llevo al médico de la familia, el cual me examinó y me hizo rx y unos análisis, los cuales tardaron tres semanas en llegar. Me dijo que era escarlatina y me mandó un tratamiento totalmente distinto a lo que tenía que haber tomado un enfermo renal, lo cual agravó mas la situación. 
Nada más conocer los análisis, llamó a un urólogo al cual me siento muy agradecido durante tantos años en los que lo conocí, el Dr. D. Pedro Montañés. Nada mas verme llamo a D. Carlos Fernández Andrade, quien me recibió en su casa varias veces y sin querer cobrarme ni una peseta, eso jamás se olvida. 
Además de gran profesional es una de las mejores personas que conocí. Ese mismo día me dijo que tenía que ingresar en la "Residencia García Morato", hoy Hospital Universitario Virgen del Rocío. Allí me lleve un mes y en ese tiempo hubo muchas pruebas y el diagnóstico fue Insuficiencia Renal Crónica Terminal.
Me explicaron lo que era y que significaba, solo me dijeron que antes de un año necesitaría un riñón artificial. 
Yo pregunté que era eso, que si era un riñón de plástico que se implantaba…... ¡que voy a saber yo con 13 años!.

Me llevaron a la unidad de diálisis y me explicaron todo el proceso. Mi pregunta fue: ¿Cuántos años se puede llevar una persona así? Y me respondieron que si no se trasplanta antes (que no había trasplantes, casi solo en Barcelona) unos 12 o 13 años... Yo no le di importancia a eso en aquellos momentos pero si cuando ya llevaba casi 10, y tenía 23 o 24 años, puesto que pensaba que cada vez me quedaba menos para llegar a esa fecha. Al año justo que me dijeron tuve que entrar en diálisis.


Un dia inolvidable.
La Peña Bética Bomberos de Sevilla,
me distinguió como primer socio de Honor
desde su fundación.
Para mi es todo un HONOR. 
Mis años en diálisis

Mi primer año en diálisis fue de los peores que viví. Tuve muchísimos problemas. Empecé,aunque ya tenía hecha la fístula, con diálisis peritoneal (había muy pocas maquinas de hemodiálisis). 48 horas seguidas, pasaba muchas veces ingresado, tuve convulsiones, paros cardiacos, etc... 

Decir que yo me vi una de las veces fuera de mi cuerpo. Presencié todo lo que decían y me hacían. Cuando lo dije no se lo creía nadie pero cuando conté todo exactamente como pasó me creyeron. Después pasaron las diálisis peritoneales a tres veces por semana y 24 horas cada sesión. Después pasé a sesiones de 10 horas tres por semana y ya me fui reponiendo.

Casi todos los días que me tocaba diálisis iba por los pasillos del hospital detrás de los médicos por si había una maquina de hemodiálisis libre para no tener que pasar tantas horas en peritoneales, porque se sufría mucho. Unas veces (muy pocas) tenia suerte pero la mayoría no.

Llegó así el día de pasar a hemodiálisis y fue porque tuve que ir a al Delegado de Salud de Sevilla, a la Caja Nacional (hoy Seguridad Social). Llevaba ya año y medio en peritoneales y donde tenía el catéter, había criado una gran cantidad de carne alrededor. Este señor, nada mas verme, dio orden de mi traslado a la Clínica Sagrado Corazón que acababa de abrir una Unidad de Diálisis. Así empecé mi larga etapa de hemodiálisis.
También se pasaba bastante mal, puesto que las maquinas no tenían nada que ver con las que tenemos actualmente: calambres, vómitos etc. Llegaron así poco a poco los mejores años míos en diálisis en los cuales pude empezar a tener nuevas amistades, poder seguir trabajando.

Farmacéuticos comunitarios y médicos de atención primaria se unen para fomentar el buen uso de los antibióticos


La faringoamigdalitis es la patología que provoca el mayor consumo inadecuado de antibióticos. Las farmacias comunitarias reciben a diario visitas de pacientes aquejados por un proceso de dolor de garganta que reclaman la dispensación de un antibiótico, sin presentar la obligatoria receta médica y, por tanto, sin el diagnóstico médico previo que confirme su necesidad.
En realidad, en un alto porcentaje de los casos se trata de infecciones víricas (no bacterianas) para las que no están indicados, por inefectivos, estos medicamentos.

Para ayudar a revertir esta situación y conseguir que la población sólo consuma antibióticos si han sido prescritos es necesaria la implicación de todos los profesionales sanitarios. Conscientes de ello, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), con el patrocinio de Ferrer Healthcare, promueven y avalan el proyecto STREPTOTEST, que unirá durante los próximos meses a farmacéuticos comunitarios y médicos de atención primaria en el fin común de controlar y disminuir el consumo de antibióticos sin prescripción.

El proyecto STREPTOTEST es un estudio cuyo objetivo es utilizar en las farmacias comunitarias la prueba del mismo nombre como método para valorar la necesidad de un antibiótico o disuadir al paciente de su consumo cuando éste acude por un proceso de dolor de garganta solicitándolo sin la obligatoria receta médica.
Se trata de una técnica de muy fácil aplicación, basada en la detección de antígenos para el diagnóstico del estreptococo del grupo A, que permite discriminar con rapidez si la infección del paciente es de origen vírico o bacteriano y servir así de referencia para valorar la posible necesidad del antibiótico solicitado. Si la prueba determina un origen bacteriano, el farmacéutico derivará al paciente a su médico para su supervisión y que éste proceda, si lo estima oportuno, a la prescripción del medicamento. Por el contrario, si los resultados determinan un origen vírico de la infección, el farmacéutico disuadirá al paciente del consumo de antibióticos por su ineficacia y le indicará otras alternativas terapéuticas que no precisen receta.

Con este proyecto, que se llevará a cabo de noviembre de 2011 a abril de 2012 con la participación de 500 farmacéuticos comunitarios de toda España, se fomenta la colaboración y coordinación de los principales agentes sanitarios del ámbito de la atención primaria en el correcto uso de los antibióticos. El paciente es el principal pero no único beneficiado de esta iniciativa que persigue su concienciación frente a los riesgos de la automedicación. Con la prueba STREPTOTEST el farmacéutico comunitario dispone «de una sencilla técnica con la que argumentar la no necesidad de antibióticos en procesos víricos y luchar así contra el uso incorrecto de los mismos, lo cual reforzará su imagen como profesional sanitario clave para el sistema», indica Marichu Rodríguez, presidenta de SEFAC.

Para Mercedes Ricote, coordinadora del Grupo de Gestión del Medicamento y Seguridad del Paciente de SEMERGEN, también el médico de atención primaria se beneficia con este proyecto, ya que «se asegura que el paciente no ha tomado un antibiótico antes de acudir a su consulta», y, añade, «saber que ese paciente ha sido derivado por una prueba positiva (infección bacteriana) ya facilita su evaluación».

Además de la rápida discriminación entre infecciones víricas y bacterianas, el proyecto también contempla el registro de aquellas pruebas que lleven a cabo los farmacéuticos comunitarios participantes con sus pacientes. El posterior análisis de estos registros permitirá cuantificar el número de consultas de pacientes por un proceso de faringoamigdalitis en la farmacia, cuántos precisaron de derivación al médico para su valoración y diagnóstico clínico, y de ellos, cuáles precisaron un antibiótico.

Los farmacéuticos comunitarios aún pueden solicitar plaza en el listado final de investigadores, para lo cual es imprescindible ser socio de SEFAC (más información en www.sefac.org).

Fuente: elfarmacéutico


Ana Hidalgo

sábado, 22 de octubre de 2011

El día de la llamada para mi trasplante

Me realizaron el trasplante en el año 1991 y lo recuerdo como si fuera ayer. Los sentimientos que se generan cuando recibes la tan esperada llamada del hospital son tan variados, que sientes como un torbellino mental: miedo, alegría, esperanza,  intriga, nervios, inquietud.

En el momento de la llamada, cuando me comunicaron que era una posible candidata al trasplante, me quedé paralizada, no sabía que hacer ni que decir. Lo primero que hice (una vez reaccioné) fue ponerme a correr por toda la casa, intentando preparar algo de ropa y aseo para el hospital.

También esos momentos eran difíciles porque no sabía si sería para mi, ya que además, yo sabía que no era la única a la que habían llamado como posible receptora. Siempre llaman a dos posibles candidatos a trasplante para asegurarse.
Así que cuando fui al centro hospitalario, ya había allí otra persona con su respectiva familia. La emoción contenida que había allí se podía sentir. Era una emoción que se había ido creando día a día, mientras se esperaba la tan ansiada y temida "llamada".

Recuerdo bien que era medianoche y el hospital estaba en silencio. Estábamos todos en la sala de espera de la planta de nefrología. Mi familia y la de otro posible receptor hablaban de temas triviales para relajar un poco la espera. Yo lo único que hacia era mirar y mirar hacia el pasillo. A veces salía una enfermera o un médico y mi corazón daba un salto. Creo que estaba a punto de explotar de la tensión que tenía.

Nos hicieron varias pruebas y seguimos esperando. Pasó bastante tiempo, no recuerdo cuanto, y al final vinieron y me dijeron que me iban a realizar una diálisis para estar completamente limpia. A partir de ahí, fue un día de pruebas y preparaciones sin descanso, donde yo no fui capaz de relajarme ni un minuto (normal no? ). Había momentos en que me daban ganas de salir corriendo y huir ya que estaba aterrorizada, pero en cambio a la vez estaba muy contenta... ¡¡¡Qué mezcla de sentimientos!!!.

Fue una operación difícil, ya que era mi tercer trasplante. También le costó bastante de arrancar (21 días). Pero una vez lo hizo... se portó y se porta como un campeón. Me dieron de alta justamente el día de mi cumpleaños. Fue el mejor regalo de cumpleaños que he tenido en la vida !!!

Mucho ánimo a todos los que esperan un trasplante y nunca debéis perder la esperanza.




Ana Hidalgo

No te rindas




                      
No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.

Porque cada día es un comienzo nuevo.
Porque esta es la hora y el mejor momento. 
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mario Benedetti



Ana Hidalgo

viernes, 21 de octubre de 2011

Cada día nos movemos menos


Actualmente más de la mitad de las personas tienen sobrepeso, y existe una tendencia con las nuevas tecnologías a favorecer el sedentarismo.

La realidad es que cada día se engorda más, los hábitos han ido cambiando con el paso de los años y eso facilita el aumento del sobrepeso y la obesidad.
Para citar algunos ejemplos podemos decir que ya no nos levantamos para atender el teléfono, no andamos hasta el super, no subimos escaleras, utilizamos el coche hasta para ir a la vuelta de la esquina, pasamos horas frente al ordenador y el televisor etc.

Ya que vivimos una vida tan sedentaria facilitada por la tecnologia, debemos usar nuestra energia para hacer ejercicio y mantenernos ágiles y activos.

La actividad física es tan importante para el buen funcionamiento de tu cuerpo como la alimentación. Sin embargo, a muchas personas les cuesta hacer algo de ejercicio regularmente.

Muévete, no te dejes anquilosar y ponte en marcha, ya que está demostrado que se puede recuperar y hasta superar la fuerza y la flexibilidad de la juventud practicando ejercicio. Tenemos que tener en cuenta que a partir de los 35 años se va perdiendo mása oséa.
Hay que moverse, gastar energía y luchar contra el sedentarismo que la sociedad impone.

Ana Hidalgo

jueves, 20 de octubre de 2011

1 de cada 5 pacientes trasplantados renales desarrolla hipertensión arterial resistente



• La hipertensión (HTA) en el trasplante renal tiene un origen multifactorial y conlleva graves consecuencias en la evolución del paciente trasplantado.
• La hipertensión es un factor de riesgo cardiovascular frecuente en los receptores de trasplante renal. El 20,4% de ellos presentan HTA resistente.
• Resulta fundamental conocer cuál es la característica de HTA en el paciente trasplantado, ya que se trata de un claro marcador para la supervivencia del injerto y del paciente.


La hipertensión arterial (HTA) es frecuente en el trasplante renal, siendo el primer factor de riesgo cardiovascular en estos pacientes. "La hipertensión (HTA) moderada es muy frecuente en el paciente trasplantado de riñón, pero hemos comprobado que hasta 1 de cada 5 pacientes presentan HTA resistente, es decir, se trata de pacientes trasplantados que requieren ser tratados con tres o más fármacos hipertensivos(uno de ellos un diurético) sin controlar su presión arterial". Así lo ha explicado el doctor Antonio Franco, de la Unidad de Nefrología del Hospital General de Alicante, en el marco del XLI Congreso de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), donde se han presentado los resultados del Estudio RETENAL, realizado con el objetivo de analizar la prevalencia y el significado clínico de la HTA resistente en el paciente con trasplante renal.

Sobre el Grupo PROMETEO

El grupo PROMETEO reúne unas condiciones ideales para la realización de estudios observacionales en relación con el Trasplante Renal.

Un grupo de especialistas expertos en este campo, representando prácticamente todas las Unidades de Trasplante Renal del país, analiza un tema de manera exhaustiva que lleva a unas conclusiones consensuadas y a  una propuesta de Estudio.

El objetivo general del grupo es profundizar en el diagnóstico y tratamiento de las Complicaciones postrasplante ya que es bien conocido que una de las principales causas de perdida de injertos es la muerte con injerto funcionante.

En esta línea tras la Reunión de Hipertensión Arterial postrasplante se propuso el Estudio Retenal.

Según explican los doctores Manuel Arias, Jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, y José María Campistol, Director del Instituto Técnico de Nefrología y Urología del Hospital Clínic de Barcelona, coordinadores del grupo Prometeo y del estudio RETENAL, respectivamente,  tanto el grado de control como la prevalencia y el significado clínico de la HTA, especialmente la HTA resistente en el trasplante renal, están poco estudiados". Y añade: "Los resultados obtenidos suponen la mayor serie hasta la fecha de pacientes trasplantados renales estudiados con monitorización ambulatoria de la presión arterial durante las 24 horas del día (MAPA)".

"Una esperanza de vida" de Ramón L. Morales. CAPITULO 18


In nature ©Andrea Andrade. -Su uso es puramente ilustrativo.
Se hace tarde. Poco a poco el sol se pone en el horizonte con tonos cobrizos. La brisa refresca pareciendo alejar de mi mente los problemas que me acosan.
Estoy en el claro de un bosque. A alrededor mío crece un pasto verde muy frondoso. Veo un viejo tronco tirado a la mitad de este bello jardín y lo uso de asiento. Una figura masculina se acerca a mí lentamente. Lo reconozco y sonrío con nostalgia. Él hace lo mismo mientras se acomoda a mi lado.
—Hola, amigo. ¿Cómo estás?, —me saluda.
—Pues… —dudo en dar mi respuesta pero después, con una sonrisa más bien forzada, contesto—. Bien, estoy bien. ¿Y tú, qué tal?
—Por la forma en cómo me dijiste “estoy bien” creo que me encuentro mucho mejor que tú. ¿Qué te pasa?
—He estado algo enfermo —respondo con desgano.
—Bueno, espero que no sea algo que una pastillita y una cucharada de jarabe amargo no pueda curar —palmea mi espalda.
—Pues —suspiro—, lamentablemente sí es algo un poco más difícil.
—No me asustes, viejo, ¿qué tienes?
—Tengo insuficiencia renal crónica.
— ¿Y eso qué significa en español?
—Que mis riñones ya no sirven.
—Ah caray. ¿Y eso es muy malo?
—Según el doctor, sí.
—Bueno, ¿qué tan malo puede ser? Los riñones pueden operarse ¿no? Las piedras en el riñón se quitan de esa manera.
—Tú lo has dicho: las piedras, pero para lo que yo tengo sólo hay una medicina: trasplante renal.
Mi amigo retrocede un poco y abre los ojos desmesuradamente. Era claro que mi respuesta lo había perturbado.
— ¿Trasplante renal? Pero, ¿no hay una solución que no sea tan… drástica?
—Según lo que dice el doctor, no.
— ¿Y qué pasaría si no te operas?
—Llegaría el momento en que las complicaciones derivadas de mi enfermedad me… tú sabes.
Agacho la cabeza, no quiero pronunciar más palabras, aunque no son necesarias; él comprende perfectamente mientras entristece el rostro y se acaricia el pecho.
Durante algunos segundos permanecemos callados mientras disfrutamos del paisaje que se brinda a nuestros ojos. Dejamos que la brisa nos refresque un poco. Los árboles se mecen de forma casi imperceptible provocando que los rayos del sol penetren a través de sus hojas haciendo figuras de caprichosas formas que se funden a nuestro alrededor.


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