martes, 27 de septiembre de 2011

"Una esperanza de vida" de Ramón L. Morales. CAPITULO 13


Rayo de esperanza ©Pablo García Mateo
Su uso es puramente ilustrativo
Mis esperanzas de mejorar iban a la baja. Después de la noticia dada por el médico, acerca del examen donde se necesitaba que una manguerita penetrara por el conducto del pene, me esforcé un poco más tratando de conseguir un método que me ayudara a evitar el trasplante y, por consiguiente, el doloroso examen.

Busqué en el Internet con la esperanza de encontrar alguna información que me ayudara a parar con el protocolo de trasplante renal. En mi nerviosa mente imaginaba algún tipo de cura nueva o experimental que, por arte de magia, me librara de la insuficiencia renal, pero sólo encontraba una gran cantidad de medicinas alternativas y diferentes tratamientos que, incluso algunos, aseguraban que podían evitar el trasplante, pero tales técnicas se salían por completo de mis posibilidades, ya fueran económicas o porque sólo se lograban aplicar en otros puntos geográficos del país o del mundo. Además que algunas de ellas se parecían más a curas milagrosas que a algo realmente creíble.

Creo que es muy importante resaltar que me encontré con varios sitios de Internet donde había gente que compartía sus experiencias en cuanto a la manera en como sobrellevaban la insuficiencia renal crónica, la diálisis y el trasplante; pero al ver de qué se trataba, los ignoraba con el pensamiento de que en lugar de apoyar a la gente a salir de su enfermedad, la exhortaban a que se resignaran a su condición. Incluso recuerdo una página donde decían que los pacientes de IRC tenían que aguantar dolores, incertidumbre y vergüenza. Todas esas palabras quise hacerlas a un lado, imaginar que no tenían sustento, una base real. Ahora me doy cuenta de lo equivocado que estaba.

Después de varias horas no conseguí hallar algo que no estuviera haciendo, o que ya hubiera hecho, o que no tenía las posibilidades de hacer, o que no me convencía que podría ayudarme, o que me animara a tratar de hacer.

Respiré resignado y mientras estiraba un poco los músculos para aligerar el cansancio y la tensión, repasé en los tratamientos a los que me venía sometiendo:
“Bien, aparte de tomar mis medicamentos alópatas, también estoy tratando con la organoterapia, de la cual ya es el segundo tratamiento que compro, estoy tomando los productos naturales que me compra mi mujer, los cuales constan de un montón de capsulas para tratar de reactivar la función de mis órganos y de tratar de ayudarlos con su carga normal, además estoy bebiendo los tés de micle y de sábila que mi madre me hace y manda al taller, aparte estoy tomando la medicina homeopática hecha a base de mi orina y… —suspiré—, pues ahora también voy a tratar con el señor que soba y que da medicina herbolaria, a ver qué pasa.


Encorvé la espalda y una sensación de tristeza y confusión me invadió, pero sacudí mi cabeza y traté de alejar esos sentimientos de mi persona.
—Calma, calma. Estoy echándole ganas por varios lados, algo debe de funcionar…, algo tiene que funcionar.


http://www.facebook.com/pages/Una-esperanza-de-vida/140564576022832

CAPÍTULO 14 - "Una esperanza de vida" 14



Ana Hidalgo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario o tu testimonio. Esto da vida y anima mi blog. Os ruego que os identifiquéis con vuestro nombre o con vuestro nick, porque me gusta saber con quien estoy hablando.
NO PUBLICARÉ COMENTARIOS ANÓNIMOS.
Un abrazo

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

copyrigth info