lunes, 15 de agosto de 2011

"Una esperanza de vida" de Ramón L. Morales. CAPITULO 5


Imagen encontrada en Internet. ©Sus respectivos dueños. -
Su uso es puramente ilustrativo.
Nos presentamos en el hospital el día señalado en la hoja; me acompañaban mi esposa y mi mamá, quien había insistido en ir con nosotros. Dejé mi tarjetón en el control 1 y después fui a tomar asiento junto a mis acompañantes.

El lugar a donde entraríamos sería al consultorio 1, ubicado en la planta baja, justo a un lado de la farmacia. Nos sentamos frente a la misma. El lugar se iluminaba con luz artificial ya que no lucía ventanas, lo cual, aunado al color de la pintura y a lo bajo del techo, lo hace ver un poco triste y algo deprimente, esto aparte del hecho de ser un hospital.
Como algo que se convertiría en rutina, la enfermera salió del consultorio y me nombró. Acudí rápidamente, con intenciones de ver al doctor pero la mujer me detuvo: sólo me había llamado para pesarme, tomar mi presión y medir mi estatura. Hecho esto, volví a mi lugar.Más tarde, tiempo en el que varios pacientes entraron antes que yo, la enfermera volvió a llamarme, esta vez era para entrar a consulta.

Los cuartos son pequeños; después de que pasamos el primero, que es donde toman la presión y el peso, se pasa al lugar del médico. La habitación mide aproximadamente lo doble de la primera, tiene una ventana que da a la calle, una cama de auscultación, que hace las veces de asiento, un locker frente a la ventana, y el escritorio sobre el cual descansa la máquina de escribir donde el doctor, un hombre delgado, sin cabellera en la parte superior de la cabeza, con las arrugas propias de alguien de edad madura y con cara de no muy buen carácter, tecleaba una hoja que terminó y guardó en un expediente. Tomó el mío y sin decir palabras lo hojeó mientras me preguntaba el motivo de mi visita. Una vez más conté la historia desde el intento de transfusión de sangre hasta el punto en donde estábamos.

—Bien, antes de emitir cualquier diagnóstico te mandaré a hacer algunos exámenes para determinar tu condición.
Dicho esto, tomó unos papeles y los comenzó a llenar con mis datos e indicando los análisis a realizar, que en esta ocasión serían un estudio de sangre, donde también se incluía los análisis de creatinina y de urea, y de orina, donde se pedía los valores de proteinuria (pérdida de proteína a través de la orina). En otra hojita me mandó a hacer un ecosonograma renal. Los exámenes se solicitaron con la mayor brevedad y sin más que decir, salimos del consultorio con la esperanza de que todo saldría bien…
…esperanza que pronto quedaría en la cuerda floja.


https://www.facebook.com/pages/Una-esperanza-de-vida/140564576022832

CAPÍTULO 6- "Una esperanza de vida " 6


Ana Hidalgo

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