jueves, 9 de junio de 2011

Mejorar la higiene en la cocina





■Cómo incorporar a tu rutina habitual sencillas y rápidas medidas de limpieza. 
■De ese modo, lo que consumas en tu casa estará libre de cualquier riesgo.
■Es fundamental no romper nunca la cadena del frío y limpiar cuidadosamente los alimentos que se consuman en crudo.


Todos queremos, y así lo exigimos, que los alimentos que vamos a tomar estén exentos de cualquier tipo de riesgo que pueda afectar a la salud. Así, la seguridad de los productos durante los procesos de fabricación, procesamiento y distribución, así como en su fase de consumo en los espacios públicos (bares, restaurantes, hospitales. . . ) está regulada y controlada.
Ahora bien, ¿qué pasa en el ámbito doméstico? En él no existen rigurosos controles que garanticen la higiene adecuada. Es por ello que la información al consumidor es fundamental.

Según Maite Pelayo, microbióloga especializada en Seguridad Alimentaria del Instituto Silestone para la Higiene en la Cocina: "Tenemos el deber y la responsabilidad de informarnos, conocer y poner en práctica unos correctos hábitos de manipulación de los alimentos con el fin de preservar la salubridad de los productos que consumimos, por nuestra salud y la de las personas a las que se los ofrecemos".

Con esta finalidad, el Instituto Silestone nos da los diez consejos fundamentales para evitar los riesgos de seguridad alimentaria en el hogar.

Medidas fundamentales
Comprar siempre alimentos con garantía de calidad en establecimientos de confianza es una de las medidas que nos recomienda Silestone, pero también, no romper la cadena del frío, mantener la nevera siempre limpia y en óptimas condiciones, extremar las precauciones en la congelación, así como descongelar de forma controlada y nunca volver a congelar.

Además, es totalmente recomendable limpiar cuidadosamente los alimentos de consumo en crudo como verduras y hortalizas. Una vez que la fruta o la verdura llega al hogar, es esencial lavarla bajo un chorro de agua potable. De esta manera se acaba casi al completo con los posibles restos de sustancias no deseadas (residuos de plaguicidas, suciedades y restos de tierra), así como con una parte considerable de una potencial contaminación microbiana.

A veces es necesario cocinar con calor intenso para destruirlos gérmenes que puedan quedar, y por el lo este es otro de los consejos que nos da Silestone, a lo que añade mantener los alimentos bien fríos o calientes, evitando las temperaturas templadas.

Otro punto importante pasa por evitar las contaminaciones cruzadas: el paso de microorganismos de un alimento a otro por contacto directo o a través de utensilios o superficies. Y, por supuesto, algo obvio pero que no está de más recordar, extremar la higiene personal y disponer y mantener los utensilios, las superficies y el mobiliario de la cocina en óptimas condiciones de higiene.

Vegetales sin peligro

Antes de consumir vegetales en crudo eliminaremos las partes externas sucias, así como los ejemplares con grietas o rotos. Lavaremos después con abundante agua potable y eliminaremos el agua. Sumergiremos el producto en agua con unas gotas de lejía que sea apta para desinfectar el agua de bebida. La cantidad a utilizar dependerá de la concentración del desinfectante: si la lejía es de 35 g/l, echaremos 2 ml por cada litro de agua. Dejaremos que repose 15 minutos, aclararemos y escurriremos.

Fuente: 20 minutos.es


 Ana Hidalgo

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