domingo, 22 de mayo de 2011

José Carlos Gómez - Cantante «El trasplante cambió mi vida y me hizo más valiente»




José Carlos Gómez- Cantante

PERFIL
NACE EN ALGECIRAS  (Cádiz) en 1972.
CON 17 AÑOS empezó a acompañar al «Potito» en galas y televisiones, con 18 entró en el Ballet Región de Murcia, que dirigía Merche Esmeralda y con 19 entró en el Ballet Nacional de España donde permaneció hasta los 25 años, viajando por todo el mundo.
TRAS EL TRASPLANTE trabaja como músico y compositor junto a artistas de la talla de Joan Manuel Serrat o Alejandro Sanz.



 Sus canciones ya han tomado las emisoras de radio más destacadas del país. Se muestra feliz de haber conseguido su sueño, de volar solo en el difícil mundo de la música.

 José Carlos Gómez confiesa que ha tenido mucha suerte, ya que todo este presente y el futuro que le espera podría haberse truncado por una enfermedad de sus riñones que le robaba poco a poco la vida. Aquello cambió su vida y ese punto de inflexión fue lo que ha hecho que hoy ya pueda presumir de club de fans.


-¿Se considera afortunado pese a lo que ha pasado?
-Lo cierto es que sí. Le doy gracias a todo el mundo, y en especial a mi madre, que me volvió a dar la vida. El trasplante cambió mi vida, me hizo más valiente y fuerte y me atreví a dar el paso de ser cantante.

-¿Por qué necesitaba un trasplante?
-Cuando era joven, a los 15 años, fue diagnosticado con la Enfermedad de Beger, una nefropatía progresiva que acababa poco a poco con mis riñones.

-¿Qué síntomas tenía?
-Sufría cuadros de fiebre alta y el color de mi orina era más parecido al de la Coca-Cola.

-¿Cuándo fallaron sus riñones?
-A los 24 años recibí una de las peores noticias de mi vida: tendría que renunciar a la carrera de guitarrista por culpa de mis órganos defectuosos.

-¿Por qué tenía que dejarlo todo?
-Las opciones de tratamiento eran diálisis para toda la vida o encontrar un donante.

-Pero, ¿consiguió ser trasplantado?
-Sí, tuve mucha suerte. Les hicieron pruebas a mi familia, al final mi madre era la mejor candidata y me dio uno de sus riñones.

-¿Llegó a pasar por diálisis?
-Sí, claro, estuve el tiempo que esperé hasta  la operación, unos dos meses.

-¿Cómo pasó el trasplante?
-La operación marchó bien y no hubo complicaciones, menos mal. Estuve unos 15 días y luego pude volver a la vida normal.

-Y su madre, ¿cómo lo llevó?
-Muy bien. Ella sólo estuvo casi diez días.

-¿Cambió mucho la forma de cuidarse?
-Bueno, ya lo hacía antes, pero sí que intento llevar una vida saludable.

-¿Hace deporte?
-Le dedico más tiempo que antes, me lo tomo con una obligación. Pádel, salgo a correr, cojo la bicicleta y hago pesas en casa.

-¿Cómo ha variado su alimentación?
-Debo vigilar el colesterol y el ácido úrico. Pero tengo la suerte de que me gusta comer sano y por tanto esto no me cuesta.

-¿Qué alimentos tiene vetados?
-Los que contienen mucha grasa, los mariscos y sobre todo no han de tener mucha sal.

-¿Se permite algún capricho?
-El salchichón ibérico de Cádiz, cuando bajo me tomo uno a modo de premio. (Risas).

Fuente: La Razón.es


Ana Hidalgo

2 comentarios:

  1. Las enfermedades y las situaciones de sufrimiento sean las que sean, nos hacen mucho más valientes, comprensivos y fuertes. Se nos abre otra perspectiva hacia la vida y por la vida.
    Un abrazo Ana, feliz tarde de domingo y que tengas muy buena semana.

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  2. Por supuesto que son situaciones que nos cambian, aunque yo considero que no nos volvemos valientes, sino que estamos obligados a serlo por necesidad. Te cuento un secreto......yo soy una miedica, siempre he tenido miedo de las agujas y demás, y mira, he tenido pinchazos para dar y tomar.
    Un fuerte abrazo y que tengas un buena semana

    ResponderEliminar

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