jueves, 14 de abril de 2011

El estrés

                             
 Esta enfermedad es propia de la sociedad actual. Una sociedad que ha impuesto un ritmo de vida muy exigente y que se preocupa, en muchas ocasiones, más del propio trabajo que de la persona y de su calidad de vida.
A pesar de todos los adelantos que nos ofrece la vida moderna con un sinfín de comodidades que pone a nuestra disposición, para muchos no se ha conseguido una buena calidad de vida.

El estrés llega a producir muchas manifestaciones que dificultan de manera extraordinaria su detección. La persona que padece este proceso presenta cambios en el carácter, en especial desde el punto de vista de una mayor intranquilidad, nerviosismo e incluso violencia.

Se pierde un ritmo de vida ordenado, que aunque suponga cierta monotonía permite que le saquemos el mayor partido posible en todo momento. Puede aparecer insomnio y, si no se consigue resolver el problema, aparecerá una falta de rendimiento e incluso depresión.
El tratamiento comienza por reconocer la presencia de este problema y detectar su origen. En la mayor parte de los casos, hay que referirse al trabajo como origen de tensión más que de satisfacción personal. A veces hay de fondo problemas económicos que nos impulsan a esa actividad frenética, o razones más ocultas, como el ansia de perfeccionamiento personal o, simplemente, el de prosperar o alcanzar cierto nivel.

El ser humano es ilimitado a la hora de imponerse metas u objetivos. Sin embargo, es muy importante a la hora de establecer esas metas pensar en la propia persona. No busquemos unos objetivos inalcanzables de entrada, que a lo único que nos llevarán es a una sensación de frustación que no hará más agravar el problema.

Esto no es un alegato en contra del desarrollo personal, sino una llamada de atención sobre el precio que se llega a pagar por ello. En dicho precio, no debe estar incluida la propia salud; pero entre ellos el más representativo es el de ejecutivo de empresa con un horario de trabajo amplio e irregular, con escasa presencia dentro del hogar y de la familia, una dieta totalmente errática y con problemas de salud en edades aparentemente precoces, en forma de hipertensión arterial o metabolopatías.

Otros ejemplos son más sencillos, como es el del ama de casa que se encarga de multitud de tareas, sin ningún tipo de ayuda y posiblemente sin reconocimiento a su labor, con una pesada y excesiva monotonía diaria. Poner remedio resulta ser extremadamente difícil, dado que de lo que vamos a hablar es de cambios en el estilo de vida.

El ejecutivo que empieza a llevar este estilo de vida descrito anteriormente, deberá replantearse muchas cosas. En primer lugar, el renunciar a un determinado nivel de vida y de responsabilidad, buscando un horario de trabajo más ordenado y que permita respetar estos momentos tan importantes que surgen a lo largo del día.

Si no es posible el cambio, existe un último recurso que quizá resulte fructífero, como el llevar el trabajo a casa. El empleo de las últimas tecnologías nos ayuda a resolver este otro complicado apartado. Aunque parezca contradictorio, nos facilita la dinámica familiar y llevar un estilo de vida más ordenado.

Las amas de casa que se enfrenten a estos problemas descritos anteriormente, también deben intentar ponerles remedio. En primer lugar, buscando evidentemente una corresponsabilidad en el hogar, partiendo de la base de que la familia debe sacarse adelante entre todos, para así poder acceder a aficiones u otros objetivos de desarrollo personal, que no sean incompatibles y que permitan romper con esa monotonía.

Texto extraído del libro "Familia y Salud" de Francisco J Lavilla Royo



Ana Hidalgo

2 comentarios:

  1. Es la palabra de moda "Estoy estresada"
    Y realmente es así, actuamos por encima de nuestras posibilidades, acumulamos más obligaciones de las que posemos soportar, y vivimos de prisa.
    Resultado: Agobiados todo el día.
    Besos que me voy de prisa:)

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  2. Si Katy, tenemos que aprender a tomarnos un respiro y a realizar actividades que nos satisfagan y nos relajen. Es díficil, pero hay que pensar que está en juego nuestra salud
    Un beso

    ResponderEliminar

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