sábado, 9 de abril de 2011

De afrontar un trasplante a luchar en un Mundial



     
 A este malagueño de 50 años le cambió la vida a los 45, cuando le detectaron un cáncer en el hígado. Tras una primera operación, a los siete meses se sometió a un trasplante, algo que sin embargo no le ha impedido seguir disfrutando con el deporte, en especial con el ciclismo.

 Era maestro de escuela pero un día su vida cambió. José López Rivas tenía 45 años cuando le detectaron un cáncer en el hígado. En cuestión de 20 días había pasado por el quirófano y le habían extirpado medio órgano. Pero los médicos le dijeron que había un 99% de posibilidades de que la enfermedad volviese a aparecer en el mismo órgano. A los siete meses este malagueño natural de Yunquera volvía a someterse a una operación, esta vez a un trasplante de hígado. Han pasado cinco años y José, tras superar momentos muy duros, se siente «muy, muy, muy afortunado». «El trasplante es una luz de esperanza. Cuando me lo dijeron, literalmente me eché a llorar como un niño pequeño, pues yo pensaba que me iban a decir que empezaría quimioterapia o radioterapia. Tenía que haber llorado, sí, pero de alegría, pues me propusieron una solución de vida y de calidad de vida, que yo intento refrendar con el deporte. El trasplante es una auténtica solución de vida. Se puede seguir viviendo y hacerlo bien. Vivo el día a día. Soy consciente de que un día eso puede cambiar, pero como para cualquier persona», cuenta.


José acaba de cumplir 50 años, está jubilado desde hace tres y es secretario y socio de Athema, Asociación de Trasplantados Hepáticos de Málaga. «Antes era una persona muy deportista. Me gustan todos los deportes menos los de agua, y tras el trasplante sigo haciendo deporte. Cuando te dicen que tienes cáncer parece que todo se acaba. Aunque al principio te preguntas por qué te ha tocado a ti y todo eso, ahora pienso que soy una persona muy, muy, muy afortunada, que se encuentra bien y que sigue practicando uno de los deportes que más le gusta, el ciclismo», cuenta.

«Recuerdo que al principio decidí que viviría el día a día. Vi la película de un libro que se llama ‘1001 películas que hay que ver antes de morir’. También me ayudó mucho el libro ‘El Poder del Ahora’, y dos días antes del trasplante hice con la bici alrededor de 50 kilómetros», afirma.

Pero José ha ido más allá. Hace unos meses y después de participar en los Campeonatos de España de Deporte para Trasplantados celebrados en Aranda de Duero, se propuso, junto con Athema, montar una prueba cicloturista en la que participaran la mayor cantidad posible de ciclistas trasplantados.

Y lo consiguieron, en parte gracias a la empresa malagueña Deporinter, que les brindó la posibilidad de lanzar el mensaje de la donación en la ‘I Vuelta Cicloturista Andalucía. Homenaje al Donante’. El pasado mes de febrero se celebró la prueba con la presencia de 12 ciclistas trasplantados acompañados de profesionales de la Ruta del Sol. En ella participaron verdaderas estrellas del ciclismo para trasplantados como el toledano César Gil, el arandino Antonio Ontoso, el valenciano Blai Signes y el navarro Mikel Petrina, todos laureados en varios mundiales y europeos.

«Nosotros queremos lanzar un mensaje de donación y de gratitud por tener dos fechas de nacimiento gracias a los donantes y continuar trabajando para reducir las listas de espera. Es importante la promoción de la donación de órganos y en parte por eso surgió la Vuelta», dice José.
Por si todo lo anterior fuese poco este malagueño dedica ahora buena parte de su tiempo a entrenar para su próximo reto, el Mundial de Gotemburgo (Suecia), «unas verdaderas olimpiadas donde hay más de 15 modalidades deportivas en las que compiten deportistas trasplantados». La cita tendrá lugar del 17 al 24 de junio y José tomará parte en las pruebas de ciclismo en carretera (20 kilómetros), la contrarreloj (5 km), y tenis de mesa individual y dobles.


«Estoy entrenando y salgo tres o cuatro veces en semana para este campeonato, que me ilusiona. Habrá 3.000 deportistas trasplantados de todo el mundo», cuenta. «Si la gente supiera…. En los Mundiales de Trasplantados se ven señoras y señores de más de 70 años compitiendo a los bolos y a una especie de petanca. La idea que intentamos lanzar con el deporte es que todo el mundo puede hacer algo de deporte, los trasplantados también. Alonzo Mourning, jugador de la NBA y ganador de un anillo con Miami Heats es trasplantado de riñón y Klastnic, jugador croata del Werder Bremen alemán, también es trasplantado de riñón por dos veces, primero de su padre y tras rechazo, el de su madre», cuenta José.

«Una idea que tengo fija cada vez que participo en cualquier evento deportivo es el de agradecimiento a mi particular amigo invisible que es mi donante, a su familia, a todos los donantes y sus familias y a esos equipos médicos y cirujanos».

¿Qué es Athema?

Entre las labores de la asociación está ayudar a los recién trasplantados en todas las dudas que le surjan en ese proceso tan novedoso para ellos. «Visitamos a los trasplantados en el Hospital Carlos Haya para darles ánimo y acompañarles en esos duros momentos de incertidumbre. En Athema disponemos de una casa de acogida cerca del hospital, donde se pueden alojar tanto los familiares del trasplantado cuando éste se está trasplantando y todavía está en el hospital, como cuando una vez fuera, viene a someterse a revisiones periódicas».

Fuente: laopiniondemalaga.es

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