jueves, 27 de julio de 2017

Emociones y sentimientos de un enfermo renal



Sientes que no puedes más, que tu cuerpo se rebela y no quieres hacer nada, tienes que pedir permiso a un pie para mover el otro, te falta concentración en todo lo que haces, estás apático, triste... y todo eso desde que, hace un par de meses, pusieron nombre a la enfermedad que te estaba intoxicando el cuerpo y haciendo que te encontrarás, físicamente, tan mal: Insuficiencia Renal Crónica en fase terminal.
En ese momento, no creías que fuera algo tan grave y saliste de la consulta como en una nube, con la cabeza llena de palabras y términos que te eran, hasta ese momento, completamente desconocidos.

Solamente, cuando llegaste a casa, y comprendiste el alcance de todo lo que te habían explicado, te diste cuenta de tu situación. Entonces lo que sentiste fue una rabia tremenda, buscabas culpables y pensabas que no había derecho, que eso no te podía ocurrir a ti, que qué era lo que habías hecho mal....en fin, miles de preguntas que hacían que te irritaras más y que sintieras tu pecho a punto de explotar por un enfado monumental.
Alternando con la rabia y la ira, también apareció el miedo... un miedo terrible a lo que te pudiera ocurrir, miedo a lo desconocido, miedo al dolor, miedo a no saber afrontar todo lo que se te venía encima.

Ahora, después de un par de consultas médicas en el servicio de nefrología, estás pasando por otra etapa del "duelo". La tristeza y la pena todavía están ahí, pero te has propuesto ponerte las pilas y comienzas a recopilar información a través de medios fiables, como son: los médicos, personal sanitario, páginas de asociaciones y de enfermos expertos... y también hablando mucho con otros enfermos que se encuentran en una situación parecida a la tuya o que ya la han vivido y que te cuentan sus experiencias. Esto está consiguiendo que vayas aceptando tu realidad, que vayas preparándote mentalmente para tu entrada en diálisis y que quieras cuidarte mucho para mejorar tu calidad de vida. También está consiguiendo que esas emociones de tristeza y apatía se vayan reduciendo y comienzas a ver tu enfermedad de otra forma, con más esperanza y menos temor.

En poco tiempo, estarás sonriendo a la vida de nuevo, dando gracias por estar vivo y por poder estar junto a tu familia. Siempre habrán épocas malas y baches que tendrás que sortear y pasar con paciencia, sacando tus emociones negativas de nuevo (pena, tristeza, rabia...), pero lograrás superarlo y volver a sonreír con más fuerza.

Y seguirás viviendo... disfrutando de la vida... y esperando el ansiado día que recibas la llamada para un trasplante.



Ana Hidalgo


miércoles, 26 de julio de 2017

Para qué sirven los riñones y cómo podemos saber si hay daño renal



Seguro que sabéis que nuestros riñones tienen forma de judía y son del tamaño de nuestro puño. Y que están ubicados hacia el medio de la espalda, justo debajo de las costillas. Tienen un tamaño que pueden alcanzar los 13 centímetros de largo y los 8 centímetros de ancho. Resulta curiosa una característica de posicionamiento de los riñones, y es que el riñón derecho se sitúa un poco más encima que el izquierdo, descansando sobre el hígado.

Los riñones realizan un importante trabajo: el de eliminar del cuerpo los desechos y el agua sobrante. Estos desechos y el agua que sobra se transforman en orina, la cual es almacenada en la vejiga hasta que es expulsada al ir al baño.

Además de la eliminación de toxinas y líquido, los riñones liberan hormonas que contribuyen a la producción de glóbulos rojos (eritropoyetina)  y al control de la presión arterial, y que mantienen en equilibro el calcio en el cuerpo.

¿Qué es la función renal?
La función renal es el trabajo que realizan los riñones. Esta función renal se puede medir a través del Filtrado Glomerular. Una persona  que está completamente sana, tendrá una función renal de un 100%.  Algunas personas nacen con un solo riñón y sin embargo llevan una vida normal y sana. Al igual que las personas trasplantadas que pueden estar perfectamente con el 60-50 por ciento de su función renal, si ésta permanece estable.
Si se tiene menos del 20% de función renal, comienzan a aparecer los síntomas urémicos. Y si disminuye por debajo de 10 a 15,  se necesitará de tratamiento sustitutivo (diálisis o trasplante) para poder vivir.

¿Por qué dejan de funcionar los riñones?
 Son muchas las razones por las que la función renal puede disminuir. Algunas de ellas pueden ser:

  • Diabetes
  • Hipertensión arterial alta
  • Glomerulonefritis
  • Poliquistosis renal
  • Infecciones de orina de repetición
  • Causas desconocidas

Los riñones pueden dañarse rápidamente a causa de una lesión o un envenenamiento. Pero casi todas las enfermedades renales deterioran los riñones de forma lenta y silenciosa. Pueden pasar muchos años antes de que se noten los síntomas.

¿Cuáles son los síntomas de una enfermedad renal?
Cuando la enfermedad está en una etapa temprana es muy probable que no se tenga ningún tipo de síntoma. A medida que el deterioro renal va avanzando, los síntomas van apareciendo. Algunos pueden ser:

  • Cansancio y fatiga. Anemia.
  • Sabor desagradable en la boca (como metálico y con olor a amoníaco) debido a una acumulación de la urea en la saliva.
  • Picazón (prurito) por todo el cuerpo, provocado por la retención de tóxicos que pueden depositarse en la piel.
  • Necesidad de orinar con mayor o menor frecuencia de lo habitual. Cambios de aspecto de la orina.
  • Náuseas y vómitos, además de pérdida del apetito o de peso.
  • Retención de líquidos, lo que da lugar a una hinchazón de piernas, tobillos, pies, cara y manos.
  • Somnolencia o problemas de concentración
  • Oscurecimiento de la piel

¿Qué pruebas básicas realizará el médico para saber si mis riñones están sanos?
El médico te realizará unos análisis de sangre y de orina. Con los análisis de sangre comprobará los niveles de creatinina y urea. Si los niveles están altos, quiere decir, que se está acumulando en la sangre, por lo que es posible que los riñones no estén trabajando bien. Medirá, así mismo, la tasa de filtración glomerular, que ayudará a obtener una información estimada de la cantidad de sangre que pasa a través de los glomérulos.

En los análisis de orina, el médico comprobará la cantidad de orina que produces en un día y cuánta proteína está pasando a través de tu orina. También realizará un análisis de depuración de creatinina para ver si tus riñones están limpiando bien la sangre.

Además, podrá pedir una ecografía, que proporcionará imágenes de los riñones, y ayudará al médico a visualizar el tamaño y forma de éstos, y ver si hay algo fuera de lo normal.

¡CUIDA TUS RIÑONES... CUIDA TU SALUD!



Ana Hidalgo








viernes, 21 de julio de 2017

Toca cuidarse más, mi riñón está "envejeciendo"


Tengo 52 años y aunque mi vida, como la de muchos enfermos crónicos, no haya sido, ni es, un camino de rosas, estoy contenta con ella y agradezco vivirla. Valoro los pequeños detalles y procuro seguir el ritmo de vida que va marcando mi estado físico y mental en esos momentos: si estoy plena de energía, lleno el día con muchas actividades. Si, por el contrario, el día lo tengo más bien "flojo", me tomo las cosas con más calma.

En esta etapa de mi vida, mi riñón comienza a sentirse "cansado", está envejeciendo y se está haciendo notar... son casi 26 años funcionando y comportándose como un campeón, pero ahora tengo que cuidarlo mucho porque desde hace algún tiempo a empezado a bajar el ritmo.
Debo cuidar más mi alimentación (siempre he llevado una dieta saludable y mediterránea) y, aunque todavía no sea de forma drástica, pongo más atención en lo que como y tengo más cuidado en no forzar el riñón.

Y seguro que os preguntaréis.... ¿Y cómo estás de ánimo?... Pues, sinceramente, estoy bien.  Se que un día este regalo llegará a su fin y de nuevo tendré que volver a diálisis. Ese día será duro, pero de momento no me "caliento el coco" pensando demasiado  y disfruto de la vida. Vivo el presente, el momento y el instante.
Sigo el mismo ritmo de siempre y sigo con mis clases de zumba y pilates que me encantan.

Soy de las que se crecen ante las adversidades; si la vida se me plantea dura, yo lo soy más... y allá que voy a embestirla y a poder con todo. 

Un consejo para todos aquellos que están pasando por un mal momento- Recordad que hay que agradecer por todo lo que tenéis, pensando en positivo y huyendo de lo negativo.



Ana Hidalgo



domingo, 16 de julio de 2017

Homenaje para todos los enfermos crónicos. Por Xavier Manzanares

Xavi, trasplantado renal desde hace medio año.
Desde mi modesta y humilde opinión, la mayoría de los enfermos crónicos parecemos invisibles en una sociedad de supuestos seres perfectos, prisas y deseos primarios de felicidad individual.

Nos toca ser los parias, los raros, se nos mira con lástima y, a veces, hasta con desdén, y se nos cataloga, cuando no, se nos aparta como estigmatizados (no sea que se les pegue algo, digo yo).

Y en cierta medida raros si somos (aunque esas "rarezas" nos definen como seres únicos y no del montón) para los "aparentemente normales y sanos". Somos raros porque exteriormente a muchos no se nos nota la enfermedad (hasta que te fijas mucho). Porque en muchos casos la enfermedad que tengamos afecta a nivel interno a nuestro organismo, pero en apariencia parecemos estar geniales.

Raros porque si no deambulamos como zombis por la vida, depresivos, o quejándonos continuamente, muchos ya sacan sus propias conclusiones y encima te las sueltan; las famosas frasecitas como ....."no será para tanto. Se te ve bien", "y ahora que estás bien te quitarán la paga no?" O una de las que más me rechinan "ya quisiera yo estar como tú de bien"....etc etc.

Y mis respuestas para ellos suelen ser estas (entre otras)...

¿Sabes tú  lo que es saberse discapacitado?
¿Sabes el dolor interno y anímico que significa descubrir que lo eres y serás para el resto de tu vida?
¿Tienes la más mínima idea de lo que significa volver a empezar de cero, cambiar usos y costumbres ya arraigadas de toda la vida  para adecuar tu vida a la nueva situación de enfermo crónico?
¿Acaso conoces la fuerza de voluntad que se necesita para salir día a día al mundo con fuerza y optimismo y una sonrisa a pesar de como estamos y nos sentimos?

Algunos, por suerte, sí se hacen una idea y deciden estar a nuestro lado. Otros optan por el silencio o por apartarse. Que cierto es el dicho que si quieres saber con quién realmente puedes contar, solo tienen que irte mal las cosas y lo sabrás ipso-facto.

No obstante, deciros como enfermo crónico, dializado casi 3 años y trasplantado hace medio año, que la fuerza interna que tenemos no nos la quita nadie ni nada. Que hay que luchar y no bajar nunca los brazos. Y emulando la frase determinante de Rocky "en la vida hay que avanzar sin dejar de encajar golpes. Avanzar mientras te golpean. Solo así se gana". Que practicar deporte es importantísimo en todas las fases de la enfermedad porque nos ayuda tanto física como mentalmente a afrontar fuertes el camino a recorrer.

Mi homenaje va por todos..TOOODOOOOS los que a pesar de las dificultades físicas intentamos que nuestro Hoy sea mejor que nuestro Ayer y peor que nuestro Mañana.

Brindo por todos los campeones/as que no dejamos que una enfermedad nos amargue o nos cambie
Somos ya campeones de la vida. ¡¡Bravo por todos nosotros!!
👏👏👏👏

Xavier Manzanares



Ana Hidalgo


martes, 11 de julio de 2017

Si estás triste... ¡Llora y exprésate!


Sabéis que en mi blog y en mi página de Facebook procuro siempre dar consejos de positividad y optimismo, de alegría y de vida. Pero, como ya he dicho en algún que otro artículo, no es beneficioso mantener una sonrisa de oreja a oreja cuando estás pasando por una mala etapa en tu vida.
No es obligatorio fingir que estás bien, aguantar las ganas de llorar y tragarte esas lágrimas que luchan por salir y hacer que te derrumbes.
No hay que forzarse a reír cuando no tienes otra cosa en tu cabeza que el dolor y la preocupación. La tristeza es un sentimiento muy natural.
Muy al contrario, hay que expresar lo que sientes, soltar el lastre que vas arrastrando y que te impide continuar con tu vida. La emociones contenidas son dañinas para la salud física y mental. El reprimir el llanto no favorece la salud. Otra consecuencia de aguantarse el deseo de llorar es que se contiene más rabia y agresividad.  Lo ideal es el equilibrio.

Date permiso para estar triste de vez en cuando, para llorar, para gritar y para enojarte. No pienses que haces mal, al contrario, después de soltar esa cadena de emociones te sentirás mejor. El cuerpo habrá expresado su pesar y te dará la oportunidad de poder relajarte y reflexionar.

Cuando se llora, se liberan hormonas del bienestar que ayudan a disminuir los niveles altos de angustia y que actúan como un calmante natural de las emociones intensas.

Después de ese "bajón"... de llorar y de expresar tu pena, tu rabia o tu enojo, remonta y vuelve a ser como siempre... alegre, positivo y optimista, e incluso mucho mejor.

Los enfermos renales pasamos por muchas etapas (prediálisis, diálisis, trasplante, rechazo, complicaciones...) y debemos aprender que aunque seamos luchadores, fuertes y positivos, podemos expresar nuestros sentimientos y nuestras emociones negativas cuando sea preciso.
Hay que enfrentarse a las emociones. Hay que aceptar que tanto las emociones positivas como las negativas forman parte de la vida y que en ocasiones hay que sentirlas.

Y luego, después de la tormenta, llega la calma y la tranquilidad y se entra en un estado de relajación. Vuelven de nuevo nuestras ganas de luchar, de seguir viviendo y  de disfrutar de los pequeños detalles de la vida.


Ana Hidalgo

domingo, 9 de julio de 2017

Resultados de la encuesta de "Vivir con insuficiencia renal"



Antes de pasar a las valoraciones, dejadme que os diga que me ha parecido estupenda la participación que ha tenido la pequeña encuesta que he organizado. Lo que pretendía conseguir con ello era conocer un poco las etapas de la enfermedad renal en la que se encuentran los enfermos (mis seguidores), si hacen ejercicio y si se cuidan o no. En doce días de encuesta ha habido 205 respuestas.
Os agradezco enormemente vuestra colaboración y difusión.

Empezaré hablando de la encuesta por partes, pregunta por pregunta:

Como se puede observar en el siguiente gráfico,  entre las personas que rellenaron el cuestionario, el número de mujeres que contestaron al mismo es bastante más alto. Esto lo interpreto como que las mujeres se interesan más por realizar los test de salud y se preocupan de conocer más datos sobre estos temas. O bien, que la mayoría de mis seguidores son mujeres... también puede ser.
La edad de los encuestados ha sido mayoritariamente de 40 a 59 años, seguida por los de 20 a 39. Son edades en las que el uso de internet y sobre todo las redes sociales es algo bastante normal. Y edades en las que hay un mayor interés por conocer la propia enfermedad, por estar bien informados, por mantener una buena calidad de vida y por el autocuidado.
La nacionalidad de los que han contestado ha sido española en algo más de la mitad, y de otra nacionalidad el resto de tanto por ciento. La mayoría de ellos han sido de nacionalidad argentina y mexicana, seguido por colombianos y venezolanos. A la pregunta de la situación de la I.R.C. en la que se encontraban, un 32,5% eran trasplantados, seguidos por el 23,4% que estaban en hemodiálisis. En menor cantidad, un 13,2% están en diálisis peritoneal y el 12,7% en prediálisis.
También quiero señalar que han realizado la encuesta varios familiares/cuidadores de enfermos renales, un 10,7%.
Los familiares/cuidadores de una persona con insuficiencia renal que se implican en la enfermedad de la persona querida o que cuidan, facilitan la convivencia y ayudan a que los baches a los que nos enfrentamos los enfermos renales sean más llevaderos. 


sábado, 8 de julio de 2017

Morcilla vegana


Hoy os propongo una receta vegana, que está riquísima y que es apta para enfermos renales (con el consabido remojo). Se llama morcilla porque se asemeja mucho al aspecto de una morcilla sin la piel y su sabor es un poco parecido. No dejéis de probarla porque os sorprenderá.

Ingredientes:
  • 2 berenjenas grandes
  • 1 cebolla o cebolleta grande
  • Pimienta negra molida 
  • Orégano
  • Aceite de oliva virgen
  • 25 gr de piñones (esto es opcional y para trasplantados)

Preparación:
La noche anterior o unas cuantas horas antes se cortan las berenjenas y la cebolla y se pone en remojo, cambiando varias veces el agua.


Elaboración:
 Se pone aceite en una sartén y cuando esté caliente se echan las berenjenas y la cebolla (escurrir bien del agua del remojo). Añadir bastante orégano (yo lo echo en varias veces durante el cocinado ya que hay que echar bastante) y pimienta negra al gusto (a nosotros nos gusta que se note el gustito a pimienta). Se va friendo poco a poco, a fuego lento y removiendo de vez en cuando, más o menos durante media hora. Cuando esté casi hecho y la berenjena ha tomado un color oscuro y esté casi deshecha, se añaden los piñones. Se deja unos minutos más para terminar de hacer.
Se puede acompañar con tostadas, como aperitivo, para acompañar otros platos ...



¿Lo sabías?
Si lo dejas de un día para otro está mucho más bueno. La berenjena es una verdura que contiene poco potasio, por lo que este plato está indicado para cualquier etapa de la enfermedad renal. Si pones cebolla en vez de cebolleta también bajarás el nivel de potasio. Recuerda que los piñones solo son para las personas trasplantadas, para los demás enfermos renales, de forma ocasional.


Berenjena:   Potasio- 190  mg    Fósforo- 26 mg
Cebolla:       Potasio-  130 mg    Fósforo- 36 mg
Cebolleta:    Potasio-  250 mg   Fósforo- 26 mg
Piñones:       Potasio-  900 mg   Fósforo- 604 mg     
25 gr de piñones de la receta : Potasio- 225 mg   Fósforo- 151 mg



Ana Hidalgo




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