sábado, 22 de septiembre de 2018

Una enfermera. Tu enfermera*


Muchos se plantean que para ser enfermera es necesario una enorme vocación que te lance de forma directa a una profesión que pocos conocemos antes de entrar en la universidad. Y la verdad absoluta es que, para ser enfermera, una buena enfermera, más que vocación, son necesarias otras «prendas». Esto lo he llegado a entender ahora, tras casi treinta años ya de profesión. Lo realmente necesario es que te gusten las personas y lo que haces, desear hacer un buen trabajo, con esfuerzo, dedicación, con estudio… Es necesaria una mente científica, capacidad para ver con humanidad a las personas que tenemos delante y al lado, es imprescindible grandes dosis de empatía, capacidad para aparcar los egos y trabajar en equipo. La vocación existe, por supuesto, pero no es el único ingrediente ni el más indispensable. Una enfermera debe avanzar con su profesión, aportar algo cada día, dejarse enseñar a diario, cuestionarse, ponerse en duda… ¡uuufff, cuántas cosas, ¿verdad!?

Creo que la de enfermera es una de las profesiones más desconocidas y una de las que más estereotipos sufrimos —muchos de ellos peyorativos, sexistas y machistas—. Es frecuente que no se sepa ni siquiera cómo llamarnos: ATS, DUE, profesionales de enfermería… Pues ninguno de esos es el nombre de nuestra profesión: somos enfermeras, nombre sencillo, precioso y real.

Todos los ciudadanos deberían tener y conocer a «su enfermera» sin necesidad de llegar a estar enfermos, dado que nuestra labor comprende cuidados a las personas en situación de salud, de enfermedad, de discapacidad… en todas las etapas de la vida: desde antes del nacimiento hasta después de la muerte, no sólo en hospitales residencias o centros de especialidades, sino también —y, sobre todo— en Atención Primaria. Pero las administraciones que gestionan los servicios de salud solo priman y dan importancia a la Atención Hospitalaria —listas de espera para cirugía, camas hospitalarias disponibles…— y deja la Atención Primaria sin los recursos humanos más básicos que permitan llevar a cabo nuestra labor, no solo ante los problemas de enfermedad, sino también en los cuidados en salud. Por ello, hoy día, a las enfermeras solo las conoce quien enferma o quien tiene a alguien cercano enfermo o nos necesita de forma puntual: embarazo, bajas laborales, intervenciones quirúrgicas, vacunas, revisiones infantiles… Las enfermeras en su ámbito de Familiar y Comunitaria llevan a cabo junto a otros profesionales un trabajo fundamental de promoción de la salud, desarrollo hábitos saludables, prevención de problemas de salud y enfermedades. Si no se nos conoce, nadie nos creerá necesarias como profesionales. Y hasta las administraciones obvian nuestro potencial…

¿De qué se ocupa una enfermera, qué hacemos?

Dentro de las ciencias de la salud, las enfermeras nos ocupamos de lo que se conoce como cuidados enfermeros y nuestro ámbito de conocimientos se denomina ciencia enfermera o ciencia del cuidado y, por supuesto, las áreas de conocimiento que cubre son aquellas vinculadas a los cuidados de salud/enfermedad de las personas. Nuestra profesión se ocupa de los cuidados de las personas mientras que están sanas, para que lo sigan estando, y proporcionamos cuidados cuando enferman o cuando su situación llega a un nivel de cronicidad o discapacidad. Nuestros cuidados abarcan desde antes del nacimiento —embarazo— hasta la muerte —cuidados paliativos y duelo— de las personas. Nuestra labor, siempre en el marco de la ciencia, la hacemos en equipo con otros profesionales, de tal forma que el diseño de ese equipo depende de dónde se realiza el trabajo enfermero: centro de salud, residencia, ambulatorio, centro diagnóstico, consultas de enfermos con patologías crónicas, centros de rehabilitación, hospitales… Trabajamos con médicos, TCAE, trabajadores sociales, psicólogos, fisioterapeutas, celadores, administrativos, técnicos en emergencias…

Aunque trabajamos en equipo, somos profesionales con un trabajo independiente y con capacidad de tomar nuestras propias decisiones en el ámbito de nuestras competencias; por ello me veo en la necesidad de indicar que los médicos no son nuestros jefes, aunque ellos pueden establecer una serie de pautas y prescripciones que las enfermeras ponemos en práctica en nuestros cuidados —técnicas, procesos, tareas…—. Debemos poner en práctica esas pautas y prescripciones médicas con nuestros propios criterios; en un ambiente de equipo real, la enfermera siempre será tenida en cuenta y escuchada, por lo que la obediencia ciega no es un algo real ni operativo. Trabajamos sabiendo lo que hacemos y planteando de forma constante la mejor forma de hacerlo.

En el ámbito concreto de los enfermos con patología renal, las enfermeras:

En la consulta de Primaria: el enfermo renal ya debería haber sido visto por su enfermera como persona con enfermedad crónica, con controles periódicos de su enfermedad y educación/revisión todo lo que afecta a sus hábitos y su vida cotidiana, de dieta, líquidos, medicación, vacunas, hábitos tóxicos, ejercicio físico, sexualidad… Esto por desgracia no siempre es así, pero sí es verdad que algunos enfermos pasan antes por su enfermera de primaria antes de ser derivados a consulta de ERCA. El papel de estas enfermeras en este nivel es primordial para posibilitar que las condiciones de estas personas sean las mejores y el avance de su ERC más lento, siempre que esto sea posible.

En la consulta de ERCA las enfermeras atienden a los enfermos con ERC/IRC y su labor es enseñar al enfermo a cuidar su propia enfermedad, a aprender a llevar una vida lo más normal posible; como este grupo de enfermedades requiere unos cuidados muy complejos que abarcan todas las esferas de la vida cotidiana de la persona en sus necesidades básicas, la enfermera y el enfermo con ERC/IRC —solo o con su familia—, trabajarán juntos para llegar a lograr objetivos que se han planteado previamente y que serán expuestos y revisados durante todo el tiempo que el enfermo precise. Se aprende a elegir alimentos, a prepararlos y cocinarlos, a modificar la dieta en base a patologías asociadas —diabetes, cardiopatías, alergias-intolerancias…—. También se llevan a cabo otras labores como control de parámetros —TA, Fc, talla, peso, analíticas—, asesoramiento en la elección de método ante una posible y futura diálisis, y ayudar a prepararle para este fin —fístula, catéter…—.

En las consultas de Diálisis peritoneal: como por regla general este tipo de diálisis la suele llevar el enfermo en su casa con su familia, la labor educativa y de adiestramiento de ciertas técnicas es primordial. Se lleva a cabo, además, una consolidación de conocimientos en el enfermo y su familia sobre dieta y alimentación, manejo de líquidos, ejercicio físico-deporte, sexualidad, medicación, vacunas...

Salas de hemodiálisis: en estas salas el cuidado del enfermo por parte de las enfermeras es muy estrecho y cercano. El enfermo tendrá un fistula en un brazo, por regla general, mediante el cual la enfermera le conecta a la máquina a través de dos catéteres y durante toda la sesión, vigila volúmenes, parámetros, flujos. Administra medicación pre-intra-post diálisis, toma muestras para analíticas, administra los cuidados oportunos para que la sesión culmine en el máximo nivel de confort para el enfermo. Se revisan los cuidados referentes a las necesidades básicas de la vida cotidiana del enfermo: alimentación, medicación, líquidos, se aprovecha para solventar dudas y conseguir de esta forma eliminar ansiedad y temores.

Unidades de hospitalización: tanto en salas de nefrología como en unidades de trasplante, las enfermeras llevan a cabo cuidados de tipo clínico a los enfermos con patología renal ingresados, trabajando en equipo de forma especialmente estrecha con TCAE, antiguamente conocidos como auxiliares de enfermería, celadores… Los cuidados de una persona que ha recibido un trasplante son llevados a cabo en la UCI durante los primeros días y luego, una vez que se comprueba que todo avanza de forma adecuada, pasa a la unidad de trasplante en planta, donde estará aislado para que no sufra ninguna complicación derivada de la acción de los fármacos inmunosupresores. Los cuidados enfermeros durante estas primeras semanas son primordiales para el éxito de un trasplante y se aprovecha para ir proporcionando conocimientos a enfermo y familia en alimentación, ejercicio, medicación, relación social… para cuando una vez en su casa empiece una nueva vida y se tenga que valer por sí mismo.

Bueno, de forma resumida esta es la labor que llevan a cabo las enfermeras de forma general y relativo de forma específica a los cuidados de las personas con enfermedad renal crónica. Me gustaría que este artículo ayudara a que se nos conociera un poco más y sen entendiera la magnífica labor que llevamos a cabo a diario. Somos una profesión científica, autónoma y con identidad propia. Nuestro trabajo va mucho más allá que la mera culminación de tareas y técnicas. Ciertos estudios recientes han mostrado que la labor de las enfermeras mejora el nivel de salud de la población y que una ratio baja de enfermera/paciente afecta directamente a la salud de las personas.

Les animo a seguir nuestra labor, nuestros avances y reivindicaciones en las redes sociales mediante los hashtags #enfermera y #enfermeríaVisible. Y les recomiendo: ¡pon una enfermera en tu vida!

Muchas gracias a Ana Hidalgo por darme voz y permitirme mostrar un pequeño esbozo de lo que es nuestra profesión. Gracias de corazón.


 *Somos más enfermeras que enfermeros, nuestra profesión es tradicional y actualmente mayoritaria en mujeres. Por ello para hacer más cómodo de leer, en este artículo voy a referirme, en general, con el término enfermera y enfermeras en el que incluyo también a los hombres enfermeros, al igual que en otras profesiones el masculino singular y masculino plural es el de elección para hablar de sus profesiones. A diario escuchamos hablar de «la médico» y «la juez» en textos y medios de comunicación. Me tomo, por tanto, esta licencia para agilizar lectura 

Lola Montalvo

Blog: Lola Montalvo. Enfermera
Twitter: @Lolamont




Ana Hidalgo






domingo, 9 de septiembre de 2018

Motivos por los que bailo



Con algunas de mis compañeras de zumba
Motivos por los que bailo:
  • Es bueno para la salud.
  • Regula mi tensión arterial y ayuda a mi corazón.
  • Estimula mi circulación sanguínea.
  • Fortalece mis músculos.
  • Mejora mi resistencia y mi fuerza.
  • Es muy divertido y favorece la coordinación.
  • Mejora mi agilidad, equilibrio y concentración.
  • Mantiene mi memoria activa.
  • Reduce mi estrés, me relaja y ayuda a liberar tensiones.
  • Con el baile quemo calorías y mantengo un peso estable.
  • Me ayuda a fomentar las relaciones sociales.
  • La risa acompaña todos los bailes. 
  • En resumen: mejora mi estado físico, mental y emocional.

El baile no entiende de edades, todo el mundo puede bailar. Todos podemos encontrar el tipo de baile que se ajuste a nuestros gustos y se adapte a nuestras necesidades/capacidades.
¿A qué esperas para ponerte en movimiento y bailar?

Este es el vídeo de una de las actuaciones con mis compañeras. Yo estoy atrás, pero voy hacia adelante en el minuto 4

          


Ana Hidalgo



miércoles, 22 de agosto de 2018

Julieta y cómo empieza su vida con IRC


Danitza es una mamá chilena, una mamá coraje, con una preciosa niña llamada Julieta.  Hace un año, nos conmovió compartiendo en Facebook su  historia con la pequeña. Hoy, dos años después, vuelve a compartir la evolución de su hija y la fuerza y entereza con que la familia lleva la enfermedad. Si queréis conocerla solo tenéis que seguirla en Instagram:  @mama_renal

Y ahora os dejo con su testimonio:

Anteriormente, en Facebook, escribí sobre los primeros meses de Julieta y su enfermedad.
Ella nació con una ERC que le produjo una IRC etapa 4. Con mucho esfuerzo,  dieta sana,  medicamentos y actividades,  logramos mantenerla en una etapa 3
Hoy a dos años de su nacimiento Julieta está consiguiendo mantener estable su nivel de creatinina y potasio.

Por otra parte,  nos hemos enterado de otras cosas; tiene una enfermedad sanguínea llamada talasemia, así que agregamos un especialista más a nuestra "colección" de médicos, un genetista esta haciendo un estudio genético por diversas anomalías encontradas en su cuerpecito. Se retrasó en el lenguaje, por lo que asiste a un centro de estimulación y tiene una pequeña fobia hacia los adultos, producto de todos sus tratamientos médicos, que la hicieron desconfiar de todos quienes no sean de su familia.

¿Cómo sobrellevamos todo esto?

Con mucha altura de mira; el dolor de descubrir una enfermedad crónica en una bebé tan pequeña o me imagino que a cualquier edad,  cambia todo,  desde los planes de volver a trabajar, hasta la comida que harás ese día. El dolor nunca se va, la culpa nunca se va, la impotencia vuelve cada vez que uno ve a su bebé sufrir, pero uno esta dispuesto a todo por darle un día más... los abrazos son más apretados, las caricias son con más amor porque ese bebé necesita ser valiente. A estas alturas esperamos lo mejor y también estamos preparados para lo peor.

Pido cada día, por ser una mamá valiente,  por criar una hija resiliente,  por tener la convicción para seguir un camino que la haga feliz y por sobre todas las cosas, tener la fuerza suficiente para enfrentar el futuro al que tanto le temo.

Ella es Julieta, (si obviamos su enorme ficha médica) puedes verla sonriente, puedes ver una niña feliz que le encanta jugar con arena, que odia bañarse como todos los niños y acuesta a todas sus muñecas antes de dormir.
Si ponemos a un lado su ficha médica veras a esa niña que sonríe con sus ojos, que tiene ganas de crecer para ser como su hermano,  que ama los animales y esta ansiosa por ver el mundo.

#vivirconinsuficienciarenal
#niñosenfermospadresvalientes

Instagram: @mama_renal

Danitza pino soto



Ana Hidalgo



lunes, 6 de agosto de 2018

Se extrañan



Se extrañan, porque sigo siendo la misma, porque me sigo riendo, porque sigo cantando y bailando, porque disfruto de los pequeños detalles...
 Se extrañan, porque después de 27 años mi riñón está fallando y volveré a diálisis y volveré a estar en lista de espera para un trasplante. 
Se extrañan, porque ahora más que nunca, me cuido y me quiero, porque intento realizar bastante ejercicio y porque tengo un aspecto estupendo. 

 ¿Pero qué quieren? ¿Acaso debo estar llorando y rumiando mi desgracia por los rincones? ¿Quizás debería estar encerrada en casa, sin salir de la cama?... 
¿Todo esto me serviría para algo? ¿No, verdad? 
Pues para qué llorar, para que amargarse, sobre todo antes de tiempo, para qué pensar en lo que viene, si de todos modos vendrá. 
Cuando llegue, pues ahí que estaré yo ,"echada pa'lante" , fuerte, serena y dispuesta a afrontar lo que venga.



Ana Hidalgo




sábado, 14 de julio de 2018

Anécdotas de enfermos renales en hospitales o consultas médicas



Estas son pequeñas anécdotas, pequeñas cosas que nos han pasado alguna vez a los enfermos renales, en cualquier etapa de la enfermedad. Son esas cosas que te pueden sorprender y que luego, cuando lo piensas, te resultan divertidas o impensables. Este artículo es simplemente para poner una sonrisa en vuestras caras, que en los tiempos que corren no es poco. Hay que demostrar que incluso en la enfermedad hay esperanza y buen humor.

Mari Carmen- Me han cambiado de doctora de cabecera, y en la primera visita que voy y tengo el gusto de conocerla, sin leer el historial, me pregunta por enfermedades importantes. Le cuento todo y cuando llego al trasplante me pregunta:  -"¿el derecho o el izquierdo?"-
A lo que le contesto -"Ninguno de los dos"-
Me mira sorprendida y le digo: - "Lo tengo aquí delante, el trasplantado, porque los míos dejaron de funcionar y he sobrevivido gracias a la hemodiálisis"-
Ya he pedido de nuevo un cambio de médico.

Mercè- Esto me ocurrió en la sala de espera de radiología. Fui a hacerme una ecografía y pasó un buen rato de la hora programada. Como ya soy veterana de Puigvert,  me conocen casi todos los médicos y enfermeras. En un momento dado, un auxiliar, al verme bastante rato sentada, me preguntó:  -"¿No te han llamado nadie por megafonía para la ecografía?"-
-"No, aún no"- Le dije yo.
Entonces me pregunta: -"¿De qué equipo eres?"-
Y yo rápidamente le contesto: -"Del Barça"-
Jajajaja... aissss... él se refería mi equipo médico. Mi marido y la gente de la sala de espera aún se están riendo.

Manuel Fco- A los dos días de darme de alta por el trasplante renal regresé al hospital para que me inspeccionaran una herida que me hizo la sonda en la abertura uretral.
Subí a planta y pregunté por mi doctora, salió a verme y le comenté lo que me ocurría. Me dijo que no tenia sitio para verme, pero que pasara a una sala. Abrió la puerta y cual fué mi sorpresa... ¡era una sala de ponencias y había como diez o quince personas sentadas!.
Me mandó girarme de espaldas hacia las personas, que pienso que serían alumnos, residentes, etc... La doctora  (es muy bajita) se puso de rodillas y me ordenó bajarme los pantalones para verme dicha zona.
Las risas y  comentarios empezaron... por la situación, parecía lo que no era, jajaja
Me dijo que no era nada y que me marchara tranquilo. Al final mi doctora y yo nos reíamos, un poco sonrojados los dos.

Pilar- He sido enfermera en Nefro muchísimos años, en todas las unidades (hemodiálisis, diálisis peritoneal, trasplante, prediálisis...). Un día un paciente acudió a su primera hemodiálisis, y la enfermera que lo llevaba le indicó su sillón. Comienza a hablar con él sobre su nombre, sus datos, etc. y mientras, prepara el material de punción. Cuando pincha al paciente le dice... -"¡ya está!"-... y cuál fue su sorpresa cuando el hombre se levanta del sillón y dice... -"pues no es esto tan malo como decían"-...
Otra anécdota- Una señora que llevaba mucho tiempo en hemodiálisis me dice un día: -"Pilar, yo he dejado mi testamento hecho y les tengo dicho lo que quiero que hagan conmigo. Les he dicho que me incineren y después que tiren mis cenizas al mar"-
Como la mujer es de Jaén y aquí no hay mar, le pregunté si tanto le gustaba el mar, su respuesta fue genial: -"Que va, lo que quiero es hincharme de agua y de sal, aunque solo sea una vez"- ¡Divina!

Daniela- Mientras estaba en diálisis y usaba catéter subclavia, mis amigas fueron a buscarme un día a la salida para ir a comer sushi. Mi mala suerte fue que, a la salida de la diálisis, se me salió el catéter dejando todo repleto de sangre como una película gore... terminando en la sala de emergencias y tomándonos selfies con el enfermero de turno (que había estudiado en la misma universidad que nosotras y estaba bien guapo)
Mis amigas se quedaron igual conmigo y cenamos sopa de pollo en lugar de sushi.
Asi se prueban las amigas, en las buenas y en las malas siempre se quedan al ladito de una.

Juan Manuel- Tengo una anécdota de el último ingreso para el trasplante.
De entrada explico que cuando ocurrió esto el riñón no funcionaba muy bien y estaba bajo de moral.
 Había realizado toda la actividad de la mañana que toca en un hospital,  cuando oigo a un camillero preguntar por Juan Manuel. La enfermera me llama y me dice que me bajan a rayos.
Durante el trayecto le pregunté al camillero que de qué era la radiografía. Me dijo que del tobillo. Me extrañó pero callé.
Llego a la sala de RX y sin dejarme hablar siquiera me tumban en la camilla y se disponen a hacer la radiografía. -¿Es aquí donde te duele?-me preguntan. Yo les digo que no me duele en ningún sitio del tobillo. Tranquilo, no te preocupes, me contestan. Y en un plis plas me hacen tres placas sin dejadme hablar. El  "tranquilo, no te preocupes" cuando intentaba hablar se repitió dos veces más.
Cuando por fin me incorporo, me doy cuenta que estaban todos muy nerviosos. En ese momento les pregunto si realmente era yo el paciente para esas placas. Digo mi nombre y se crea un silencio muy preocupante en la sala y me sacan con la silla de ruedas fuera.
Fuera en el pasillo había una persona con un tobillo roto y mucho dolor que imagino se llamaba Juan Manuel.


Ana Hidalgo





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