martes, 1 de septiembre de 2015

Fin de las vacaciones, vuelta a la rutina



Septiembre ha llegado y para muchas personas, volver a la molesta y aburrida rutina diaria después de pasar unas maravillosas vacaciones les cuesta algo más que un "pataleo" o "berrinche"; para algunos, incluso, representa un verdadero sacrificio. Los niños, a punto de comenzar las clases, la mayor parte de las personas vuelven a su trabajo y a sus quehaceres diarios, vuelven los madrugones y las prisas, vuelta a recobrar los buenos hábitos alimenticios que en verano y en las vacaciones se alteran un poco (o mucho).

Tristeza, ansiedad, irritabilidad, inquietud, apatía... son los síntomas más comunes ante la inminente vuelta a la rutina del trabajo y/o escolar.


Para algunas personas se les hace cuesta arriba volver a retomar su trabajo y sus tareas diarias, sobre todo después de haber descansado y haber olvidado por unos días todas sus obligaciones. 




¿Qué podemos hacer para evitar esto?

  1. En primer lugar es cuestión de ir, poco a poco, recuperando de nuevo la actividad y la rutina que hemos puesto en pausa durante un tiempo.
  2. Lo mejor sería no llegar de nuestras vacaciones justitos un día antes de regresar al trabajo. Adelanta, si eso es posible, unos días tu regreso para deshacer maletas, ordenar tu casa, ponerte al día del correo y de las compras de casa... y descansar... "sí, sí, descansar y preparar tu mente para el regreso al trabajo".
  3. Intenta no pensar en la tristeza que sientes porque tus vacaciones han terminado, piensa en lo bien que te lo has pasado y que regresas con las "pilas cargadas".
  4. Durante la primera semana de trabajo, intenta realizar alguna actividad parecida a lo que has hecho estando de vacaciones: algún paseo, salidas con amigos, ejercicio, ir a tomar un café... algo para no echar tanto de menos los días de vacaciones.
  5. No te agobies por el trabajo que tienes por hacer, hazlo poco a poco (no eres un superhéroe), nadie es imprescindible y seguro que te pondrás al corriente enseguida. Comienza con las tareas más sencillas. No es aconsejable comenzar el trabajo de un tirón.
  6. Es el momento para volver a tu alimentación normal y si realizas unos días una alimentación ligera y sana y bebes abundante agua desintoxicarás tu cuerpo de todo lo ingerido en este tiempo. En las vacaciones normalmente se comen platos más grandes, así que ahora es el momento de volver al tamaño de plato adecuado.
  7. Vuelve de nuevo a realizar ejercicio (si es que en este tiempo no has hecho nada). De este modo ayudarás a eliminar esos kilos extra que se acumulan en los días de ocio absoluto.
  8. Y como siempre digo, piensa de manera positiva; la forma con que te enfrentes a tu rutina y a tus obligaciones influirá mucho. Valora lo mucho que has disfrutado y piensa que muchas personas no pueden realizar vacaciones.
Y para que os vayáis motivando y animando os dejo un poco de música.... ¡Ánimo!

           

artículo reeditado


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domingo, 30 de agosto de 2015

Sudar cuando haces ejercicio

Recién terminada mi sesión de zumba
Entre el calor que está haciendo este verano, el ejercicio que realizo y mis sofocos... este año estoy sudando más que nunca.  Con la práctica de zumba no hay día que no salga empapada en sudor, aunque me hidrato convenientemente, antes, durante y después de la actividad física tan intensa.

La sudoración, es un proceso llamado también transpiración, y es la liberación de un líquido salado por parte de las glándulas sudoríparas del cuerpo. El sudor está compuesto principalmente por agua, concentraciones de sodio, amoniaco, urea, sales, azúcar y potasio.

Para la mayoría de personas el sudar es desagradable por lo antiestético e incómodo que resulta; te deja la ropa mojada, tu piel pegajosa y puede ser de un olor desagradable, pero este proceso es natural y tiene beneficios para nosotros:
  • Al sudar, eliminamos toxinas y eliminamos líquidos. De hecho se dice que el sudor funciona como un tercer riñón al eliminar a través de la piel desechos.
  • Se refresca la piel y se regula la temperatura corporal. Al realizar ejercicio, el cuerpo comienza a quemar calorías y mantiene niveles altos de energía y para evitar que suba demasiado la temperatura sudamos para disminuirla.
  •  Mejora la apariencia de la piel. Se abren los poros y la piel se limpia de suciedad e impurezas que se acumulan en las primeras capas de la epidermis. Además mejora la elasticidad de la piel y la tonifica. 
  • Mejora el sistema inmunológico. 
  • Mejora el estado de ánimo. Cuando sudas al realizar ejercicio, estás produciendo endorfinas, unas hormonas que actúan como analgésicos naturales.
  • Si el sudor es debido a un ejercicio intenso, además estarás mejorando toda tu salud en general,evitando la obesidad y tonificando todo tu cuerpo.
¿A qué ahora no ves tan desagradable sudar durante el ejercicio?

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martes, 25 de agosto de 2015

Una pausa para pensar


Foto de: Ana Hidalgo
Una pausa para pensar en la vida,
en lo que representa y en lo breve que es.

Una pausa para pensar en que damos mucha importancia
a cosas que no la merecen.

Una pausa para pensar en la alegría que siento de vivir,
de sentir, de ser y estar.

Una pausa para pensar en no adelantar acontecimientos;
lo que tenga que ser, será y lo que tenga que venir, vendrá.

Una pausa para pensar que cada nuevo día es una pequeña nueva vida,
llena de emociones, conocimientos, alegrías y tristezas.

Una pausa... un minuto... un instante
para valorar el presente y disfrutarlo.

Lo bonito de esta vida es, simplemente,
saber vivirla
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sábado, 22 de agosto de 2015

Cuidarse tiene su recompensa


Cada día que pasa estoy más convencida de la importancia que tiene el hecho de cuidarme y cuidar ese riñón que lleva conmigo casi la mitad de mi vida. He comprobado que el llevar una vida saludable ha tenido y tiene sus beneficios, porque además de seguir con el riñón trasplantado, tengo los huesos todavía fuertes, la piel y el rostro bien cuidados, con las arrugas típicas de la edad, (pero eso es algo que es irremediable) y una buena calidad de vida.
Eso no quiere decir que no me pase algún día en la comida, o que haya temporadas que no tenga ganas de hacer nada... tampoco hay que ser tajantes y de vez en cuando me relajo un poco. Ahora en verano... que si la cañita y las tapitas, que si el helado y los batidos... Pero siempre con medida y compensando al día siguiente.

Casi toda mi vida he hecho ejercicio; he tenido temporadas que he debido parar, por supuesto, y en otras ocasiones he tenido que reducir el ejercicio a caminar o bailar un poco por cansancio o anemia. Pero el ejercicio ha sido algo imprescindible para sentirme mucho mejor y en forma... y sobre todo, para tener las fuerzas necesarias para seguir batallando en esta enfermedad crónica.

También el cuidado de mi aspecto físico ha sido y es algo muy importante para mí. Sentirme atractiva, notar mi piel suave, y mi cara con buen aspecto hace que me sienta bien conmigo misma.

Con esto os quiero decir que si os cuidáis y ponéis empeño en llevar una vida activa y sana, os encontraréis mucho mejor, con más ganas de hacer cosas y de sentir y disfrutar de la vida. No os apoltronéis en el sofá a esperar que os den las cosas hechas, hay que moverse y cuidarse. 
A veces cuesta un mundo realizar algo de ejercicio, también nos puede la pereza a la hora de desmaquillarnos y aplicarnos las cremas por la noche cuando estamos que nos caemos de sueño y cuesta llevar una alimentación sana y equilibrada... pero todo es cuestión de un poco de voluntad y de crear una rutina diaria. A la larga se convertirá en una sana costumbre que repercutirá para bien en nuestra salud y en nuestro bienestar físico y mental.

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sábado, 15 de agosto de 2015

Inmunosupresores... vitales e importantes para el trasplantado



Este post será corto y contundente, sólo unas palabras para recordar a los pacientes trasplantados que nuestro riñón no es cosa de broma y que hay que cuidarlo como se merece. 

Recibo de vez en cuando algún mensaje donde me explican que, por el motivo que sea, no toman su medicación como debieran, bien sea por olvido, por pereza o por trabajo. 
Algunas de estas personas han tenido verdaderos problemas para que su riñón volviera a remontar y otras, por desgracia, acaban rechazando.

Qué no debes hacer:
  1. Tan perjudicial es no tomar la medicación del rechazo como hacerlo en pautas distintas a las que nos han prescrito los nefrólogos.
  2. No respetar el tiempo de ayuno que nos indiquen. Si te dicen que, después de tomar la dosis, debes dejar transcurrir una hora antes de desayunar o cenar,o dos horas después, debes cumplirlo.
  3. No pienses que porque lleves muchos años no te va a ocurrir nada si dejas de tomar el tratamiento unos días. 
  4. Tampoco cambies la dosis por tu cuenta.
  5. Si te ocasionan efectos secundarios, debes comentarlo con el nefrólogo, quien te aconsejará lo que debes hacer.
  6. No te automediques con otros medicamentos sin consultar con el nefrólogo.
  7. No debes dejar que se te agote la medicación sin tener una caja de reserva.
  8. Si sales de viaje, lleva más medicación inmunosupresora de la que necesitas.
Las consecuencias pueden ser muy graves, ya que pueden provocar el rechazo del órgano, incluso en un corto espacio de tiempo. 
Si se te olvida un día, o lo tomas un poco más tarde, no sucederá nada, pero que esto no se haga habitual.

Hay que recordar que la medicación inmunosupresora es la que nos mantiene el riñón funcionante y en perfecto estado, a pesar de bajarnos las defensas. Es decir, es necesario que se disminuyan esas defensas con el objetivo de que no ataquen nuestro órgano trasplantado.

Recuerda, Cuida tu riñón como un tesoro 



Reeditado

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lunes, 10 de agosto de 2015

De la consulta de ERCA a prediálisis


Foto extraída de "Comer por un riñón"
 Ser incluido en la consulta de ERCA (enfermedad crónica avanzada) o encontrarse en situación de prediálisis (etapa en la que existe una insuficiencia renal avanzada, generalmente estadios cuatro y cinco, pero en la cual aún no es necesario la terapia sustitutiva renal) es entrar en una situación inestable, vivir pensando cuándo va a ser el momento de plantearse un tratamiento renal sustitutivo... Imaginar como evoluciona la cifra de creatinina o si descenderá el filtrado. 
Pues bien, trataremos de disminuir la ansiedad producida por esa situación, aprender a comprender el momento y vivir con el menor miedo posible la entrada en diálisis o la inclusión en lista de espera de trasplante.

El paciente debe ser valorado por un nefrólogo, el cual, hará un seguimiento con analíticas y exploraciones, y ajustes de medicación para mantener la función renal residual, y retrasar el inicio de terapia sustitutiva renal. Se deben controlar una serie  de factores de riesgo cardiovascular y renal como son:  Diabetes, Tabaquismo, Dieta inadecuada, Colesterol y Estrés.
En esta etapa las modificaciones del estilo de vida juegan un papel imprescindible: abandono de hábito tabáquico, realizar ejercicio físico moderado y cumplir la dieta implica reducir complicaciones. Seguir estrictamente el tratamiento farmacológico es tambien muy importante, ya que puede brindarnos la estabilidad deseada. 

Control de iones
Potasio, fósforo y calcio... Esos enemigos que empiezan a alterar sus cifras sin que sintamos nada. Podemos estar totalmente asintomáticos, pero éstos se acumulan progresivamente en el organismo y producen serias alteraciones.
Restricción de potasio y fósforo: al reducirse el filtrado, o empeorar la función renal, no se eliminan adecuadamente y se acumulan en el organismo, pudiendo alterar la función cardíaca el primero y calcificando las arterias el segundo. 
De ahí que una correcta dieta disminuya la necesidad de tomar quelantes o resinas que tantos efectos secundarios aportan.
Llega un momento que a pesar de cumplir la dieta estrictamente, no se obtienen cifras óptimas de los mismos, ya que la función renal puede verse tan afectada que el riñón no sea capaz de eliminar pequeñas cantidades de estos iones y entonces la terapia farmacológica cobra mayor relevancia.
El control de fósforo y calcio de la dieta tienen por objeto prevenir la aparición de hiperparatiroidismo. Es importante limitar la ingesta de fósforo, teniendo en cuenta que al disminuir la ingesta de proteínas se disminuye el aporte de fósforo. El calcio disminuye al elevarse el fósforo, y también por disminución de vitamina D, que se debe activar en el riñón.
Esta situación provoca la estimulación de la hormona paratiroidea que trata de equilibrar las concentraciones de fósforo y calcio, obteniendo calcio principalmente de los huesos, provocando osteodistrofia renal (calcificación de tejidos blandos), agravando la pérdida de función renal y aumentando la progresión de la enfermedad. Por tanto, habrá que reducir el consumo de fósforo y administrar suplementos de calcio y vitamina D.

Control de volumen o balance
Es decir ingesta hídrica equilibrada a la diuresis y perdidas del organismo. Controlar la diuresis de 24 horas y medir la ingesta de líquidos, no sólo agua libre, sino también, sopas, caldos, purés… y tratar de que el balance no sea positivo ya que ante un descenso de filtrado, el líquido se acumula produciendo edema en extremidades inferiores inicialmente y generalizados posteriormente, con esa sensación de hinchazón y abotargamiento que modifica hasta la expresión facial... En la mayoría de los casos, este control no es suficiente y se precisa la utilización de diuréticos, que además de control de volumen, eliminan iones y ayudan a regular la tensión arterial. Generalmente el agua no se restringe hasta fases muy avanzadas de la insuficiencia renal crónica, siendo mucho más importante restringir el sodio, es decir la sal.





Control de presión o tensión arterial
No solo debemos restringir la sal de la dieta para no acumular líquidos, sino también para mantener un control adecuado de TA, que junto con control de peso adecuado y ejercicio físico moderado, disminuyen la necesidad de tratamiento farmacológico. Éste debe ser cumplido estrictamente ya que mantener una estabilidad en la presión de sangre que llega al riñón evita que éste sufra y continúe deteriorándose.

Nutrición adecuada
Evitar exceso de grasas y control de ingesta proteica. Cubriendo las necesidades energéticas adecuadamente para evitar el consumo de energía a partir de los músculos (catabolismo tisular).
La restricción de proteínas puede mejorar la clínica del síndrome urémico, e incluso puede enlentecer la progresión de la insuficiencia renal.

Cuando la función renal se ha deteriorado de forma importante (estadios 4-5), se recomienda la restricción de proteínas a 0,6g/kg de peso corporal. También puede ser necesario suplementos de hierro debido a que está presente sobre todo en alimentos proteicos, pero es preciso individualizar, al igual que el calcio y vitaminas hidrosolubles.
Mantener adecuado control glucémico, controlando ingesta de azúcares e hidratos de carbono más complejos.

Llegar a situación de prediálisis, diálisis o incluso un trasplante en el mejor estado nutricional posible, disminuirá complicaciones posteriores.  Debemos mantener el cuerpo preparado para soportar las agresiones que puedan llegar y el estrés que supone someterse a tratamiento dialítico o a una cirugía mayor, como es el trasplante.


                               
                                                 
Mantener controlados todos estos factores no es una tarea fácil, pero tratan de mantener al riñón previamente lesionado en un ambiente lo más estable y equilibrado posible, es decir evitar la progresión de la enfermedad y retrasar la necesidad de tratamiento renal sustitutivo. Cuando llega este momento de plantearse la necesidad de tratamiento renal sustitutivo, el nefrólogo es quien decidirá ir preparando al paciente para el tratamiento dialítico, según las opciones consideradas:
Colocación de catéter peritoneal y entrenamiento para diálisis peritoneal o  realización acceso vascular (fístula arteriovenosa o colocación de catéter vascular) para Hemodiálisis. 
También se valorará la realización de estudio para inclusión en lista de espera de trasplante renal.

Carmen Calderón González
Médico especialista en Nefrología
Facebook: https://www.facebook.com/carmen.calderon.9822




sábado, 8 de agosto de 2015

¡Ayuda! Me han diagnosticado Insuficiencia Renal Crónica


Muy a menudo, por no decir a diario, recibo mensajes de personas que acaban de ser diagnosticadas con Insuficiencia Renal Crónica. Todos ellos se enfrentan con mucho temor y desconocimiento a un futuro que les sobrepasa. De pronto, se ven inmersos en palabras que antes no había oído prácticamente nunca: potasio, creatinina, diálisis, fósforo, proteinuria, catéter, fístula... y corren a buscar información sobre la enfermedad y acaban llegando a mi blog. 

Me escriben desesperados e intentado buscar una solución para ellos; alguien que les ayude y les guíe. 
Yo intento contestar a todas sus preguntas, intento animarlos, darles mi apoyo moral y aconsejarles prudentemente. Sé, porque me lo dicen, que lo consigo y espero poder seguir ayudando a mucha gente más... (aunque lo mejor sería que no nos enfermáramos ¿Verdad?).

Mucho ánimo a todos ellos... y paciencia, que poco a poco todo se va superando; se pasa por varias fases (negación, tristeza, rabia...) pero a medida que transcurre el tiempo, llega la aceptación de la nueva realidad. Luego, la enfermedad pasa a formar parte de nosotros y se aprende a vivir con ella... se aprende a vivir, a cuidarse y a estar bien informado, pudiendo tener una buena calidad de vida.

Para todos ellos, les aconsejo que lean estos otros artículos.

 Cuando acaban de informarte de que padeces una enfermedad crónica

 Adaptación en cada fase de la enfermedad renal 
 Diagnóstico: I.R.C. (Insuficiencia Renal Crónica)


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