¡Bienvenido!

Bienvenido a mi blog: Vivir con insuficiencia renal

Espero que lo que veas aquí sea de tu agrado y pases un buen momento conmigo.

¡Estás en tu casa! Por lo cual puedes leer y comentar lo que quieras.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Hoy estoy contenta



Hoy estoy muy contenta y orgullosa. Siento que todo mi esfuerzo está siendo reconocido,que mi trabajo está siendo recompensado y que la página que con tanto esfuerzo he creado, está logrando llegar a la gente.

¡Cuántas noches me he quedado hasta las "tantas" intentando resolver un problema de mi blog, sin saber cómo hacerlo y solo con orientación de otras páginas, buscando frenéticamente para poder resolver el problema cuanto antes!. Y si no lo conseguía arreglar, no "pegaba ojo" esa noche.

¡Cuántas veces he metido la pata y cuando ya creía haber terminado mi artículo, he tocado algo que ha hecho que se borrara por completo!.
¡Qué rabia y que coraje!¡Qué dolor de cabeza!. Es lo que tiene ser autodidacta. 


Pero lejos de rendirme, he vuelto a reescribir por completo el post y lo he vuelto a publicar.Todo lo que he conseguido ha sido por mérito propio y sobre todo por cabezonería.

No sabía yo lo agotador que es pensar y pensar, dando vueltas a la mente, para ver si se me ocurre otro tema para publicar. Otra cosa que no sabía es que las ideas pueden venir de repente, y entonces, es un no parar hasta terminar el artículo.

Pero como he dicho al principio, estoy muy contenta, sobre todo por las felicitaciones y las palabras de ánimo y aliento que recibo a diario. Día a día va creciendo el número de seguidores y amigos. Personas que se interesan por lo que escribo, por mis consejos, por mis experiencias. Eso consigue que me esmere mucho más, busque más información y más temas, y todo con palabras sencillas, para que puedan llegar a todo el mundo.

Al escribir este pequeño post, lo hago con la intención de agradecer a todos vuestras palabras de felicitación y apoyo, y para que sepáis que me alegra enormemente y hace que me sienta orgullosa.
Y ahora... a seguir.


Ana Hidalgo

domingo, 9 de noviembre de 2014

Ante la llegada del frío debemos extremar las precauciones


Viñeta de Forges
Parece que comienza a llegar el frío; nuestro cuerpo, acostumbrado a las temperaturas suaves, debe adaptarse a otras más bajas y a más de uno nos pilla desprevenido. Pasamos de las chanclas y los pantalones cortos a las chaquetas y botas. 
Con estos cambios climáticos estamos más expuestos a sufrir los típicos resfriados, sobre todo las personas que están inmunodeprimidas, como los trasplantados. Además la piel se vuelve más sensible, sobre todo la de las manos, la cara y los labios, que están más expuestas a las agresiones del clima (frío, viento, lluvia).

Por todo ello, es conveniente que tomemos algunas precauciones:

  • Hidrata y suaviza. El frío hace que disminuya el flujo sanguíneo y por ello la piel pierde elasticidad. Además, el viento frío favorece su sequedad y hace que se agriete con mucha facilidad. Hay que utilizar cremas hidratantes sobre todo en las manos y en la cara, que son las zonas que están más directamente expuestas al frío. Es conveniente también, proteger los labios y nariz con productos especiales para devolver la humedad perdida y formar una capa de protección frente a las agresiones del exterior.
  • Abrígate muy bien. Es preferible hacerlo con varias capas de ropa, antes que con un jersey muy grueso. Así evitas que tu cuerpo pierda calor y sufra una hipotermia y puedes quitarte prendas cuando entras en una estancia caldeada. También recuerda tapar tu boca y respirar por la nariz ya que esta actúa como un filtro que purifica el aire que respiras y lo calienta antes de que llegue a los pulmones.
  • Cuidado con la calefacción. La calefacción reseca mucho el ambiente lo que hace que las fosas nasales se resequen mucho. Lo mejor sería tener un humidificador o vaporizador que mantenga la humedad del ambiente.La temperatura ideal es entre 18 y 21º. También es muy importante ventilar cada día unos minutos la casa.
  • Evita las aglomeraciones de gente. Aunque esto es muy difícil de realizar en ocasiones, deberíamos evitar al máximo estar presente en lugares muy masificados, sobre todos las personas que tenemos las defensas muy bajas por la inmunodepresión.
  • Lávate adecuadamente las manos. Al llegar a casa es muy importante lavarse las manos con agua y jabón, sobre todo si viajas en transporte público, después de utilizar los carros de compra de los supermercados o si hemos estado en contacto con personas enfermas.
  • No descuides el ejercicio. A pesar de que el frío no invita a salir de casa, se puede acudir a un gimnasio, a un centro de baile, e incluso en casa podemos hacer al menos 30 minutos de ejercicio. Mantenernos activos nos ayudará a mantener la vitalidad y conservar el tono muscular.

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domingo, 2 de noviembre de 2014

No te rindas, tú puedes




A ti que estás en pre-diálisis, a ti que estás en diálisis y a ti que estás trasplantado... a todos los enfermos renales en general que sienten el peso de la enfermedad como una losa la cual les impide seguir viviendo y disfrutando de la vida, os digo : Se puede vivir y tener una buena calidad de vida si uno quiere.

¿De qué sirve lamentarse, quejarse, enfadarse con el mundo y con nuestros seres queridos? ¿Vas a ganar algo comportándote de esta manera?. No, rotundamente, no. Como mucho, lo que vas a conseguir es empeorar tu salud, y la relación con el mundo que te rodea.
Por lo tanto, empieza por quitarte la máscara de tristeza y de pesimismo y planta en tu cara una sonrisa, verás que te sientes mejor, tu cuerpo reacciona a la enfermedad de mejor manera, la gente acudirá a ti y mejorarán tus relaciones sociales y personales.


Parece complicado, pero es cuestión de querer, y ya se sabe... hace más el que quiere que el que puede. No te creas que eres el único que sufre y el que pasa penalidades, se trata de que comiences a ver tu enfermedad como algo que forma parte de ti y que habrás de llevarla toda la vida.
Así que ya sabes... en tus manos está tu decisión.
                 
                   NO TE RINDAS, TÚ PUEDES.

Ana Hidalgo



domingo, 26 de octubre de 2014

Preocuparse... lo justo. Mejor ocuparse



Cualquier persona a la que le ha sido diagnosticada una enfermedad, sea crónica o no, se preocupa por ella. Lo normal es que se asuste y piense más de la cuenta, incluso llegando a no dormir bien por las noches. Las preguntas sin respuestas, el ¿Por qué a mí?, la tristeza, la rabia y la desesperación son emociones que salen a flote sobre todo en las primeras etapas.
La preocupación a veces es tan fuerte, que paraliza, en el enfermo, la capacidad de reaccionar y ocuparse, es decir de actuar. El miedo a lo que le espera puede llevarle a conformarse con la situación.
Pero hay que pararse a pensar que con todas la emociones negativas, la apatía, el desánimo, la tristeza... lo único que consigues es empeorar tu estado, físico y mental.
Si dejas rienda suelta a la imaginación e inventas historias, las preocupaciones pueden ocupar todo tu tiempo.
No digo que haya que cerrar los ojos ante nuestra situación, decir que todo va bien y que todo está estupendamente, lo que sí hay que procurar es no preocuparse demasiado por resultados o desenlaces que no sabes si ocurrirán. En vez de eso, OCÚPATE, y actúa en consecuencia de lo que tú quieres y de cómo te quieres sentir.


Cuando te enfrentas a determinadas situaciones, en este caso la enfermedad, te puedes plantear dos cosas:  puedes elegir preocuparte, o por el contrario, puedes elegir ocuparte del asunto y después ya veremos.
Preocuparse, sí, lo justo, pero enseguida hay que disponerse a ocuparse: ocuparse de comprender la enfermedad, ocuparse de preguntar todo lo que se desconoce y todas las dudas, ocuparse de llevar la dieta y el tratamiento a rajatabla, ocuparse de mantener un estilo de vida saludable, ocuparse de intentar ser feliz con lo que uno tiene, ocuparse de vivir...

La preocupación dará paso a la ocupación permitiendo que puedas vivir con emociones más positivas que favorecerán tu estado de ánimo y tu salud.

Al final, todo se resume en una elección y una decisión.


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martes, 21 de octubre de 2014

Vencer la apatía y la pereza



Como cada día, esta mañana ha sonado el despertador; con ojos soñolientos, lo apago y pienso: - "me tengo que levantar que tengo miles de cosas que hacer"-.  
Al final pasan diez minutos cuando, poco a poco, comienzo a levantarme. Soy una persona que me gusta cumplir con mi horario y que tengo bastante fuerza de voluntad, aunque la anemia que tengo en estos momentos no me ayuda demasiado.

Una vez levantada, hago mis estiramientos... en esos momentos noto las agujetas que el zumba de la tarde anterior me ha dejado de recuerdo. No me desagradan, pero... ¡ cómo duelen, corcho!

Poco a poco me activo y me pongo en marcha, no dejo que la pereza y el cansancio me venzan. Si tengo que ir más despacio, voy, pero yo cumplo mi rutina y mis tareas. 

Es difícil, para las personas con una enfermedad crónica, no dejarse vencer por la apatía y la pereza cuando no se está en las mejores condiciones. Pero lo peor que puedes hacer es, sentarte en el sofá o quedarte en la cama todo el día sin moverte, porque no tienes ganas de hacer nada o estás cansado.


Aunque sea poco a poco, hay que realizar las actividades que se puedan, y aunque parezca contradictorio, realizar algo de ejercicio suave ayuda a fortalecerse y tener más energía.


En cambio, si te encuentras demasiado mal, no es conveniente moverte. Hay que reposar hasta que el cuerpo se recupere de nuevo. Un esfuerzo sobrehumano tampoco es conveniente. Si tienes mucho dolor y malestar, es mejor descansar y tener paciencia.

Todos pasamos momentos de sentirnos apáticos, desganados o simplemente cansados, bien sea por la anemia, por una mala noche, o por el trabajo... 

En resumen puedo decir que, después de un pequeño esfuerzo, mi día está concluyendo de forma positiva. Parece como si a medida que pasara la jornada mis fuerzas hayan ido aumentando y a pesar del día ajetreado que he tenido, me siento mucho mejor que esta mañana. 


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jueves, 16 de octubre de 2014

¡Mi riñón cumple 23 años!




Hace 23 años que llevo este trasplante. Y cada año me acuerdo de mi donante y de la familia que a pesar de la gran pérdida y del dolor y en esos momentos más duros, donaron los órganos de su familiar para que personas como yo pudiéramos tener otra oportunidad de seguir viviendo. 
No soy poetisa pero este año he querido hacer un esfuerzo y he escrito un pequeño poema para agradecer y recordar a mi donante.


23 años trasplantada

Hoy es un día especial, 
un día para celebrar,
un día para recordar
a mi "ángel" donante.

Veintitrés años viviendo,
con un riñón donado,
que una persona generosa
mi vida ha mejorado.

Pero no puedo olvidarme,
de la familia del donante,
que con tristeza y dolor
sus órganos donó.

Por ese motivo,
y con gran emoción,
le doy las gracias
con todo mi corazón.

Y mientras, sigo cuidando,
con atención y esmero,
ese pequeño riñón
para que siga funcionando.

Gracias, gracias, gracias,
querido donante te doy,
un millón de gracias
por ser mi salvador.



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sábado, 11 de octubre de 2014

Relación entre la salud dental y el corazón


Algunas personas tienen la buena costumbre de acudir puntualmente a sus revisiones con el dentista y a realizarse una higiene dental aproximadamente una vez al año (yo soy una de ellas). Esto ayuda a cuidar la salud de la boca y a evitar que el día de mañana puedan padecer infecciones, tener piorrea e incluso perder varias piezas dentales, con el inconveniente de restar calidad de vida. Pero además de todo esto están cuidando... ¡su corazón y también el cerebro!


En el interior de nuestra boca conviven cientos de bacterias en un equilibrio casi perfecto. Pero si hay algo que rompe ese equilibrio -y una mala higiene bucal puede ser la causante-, las bacterias "malas" van ganando terreno. Además de alterar el estado del interior de nuestra boca, debilitar las encías y dañar los dientes, estas bacterias pueden decidir salir "a explorar" otros territorios y viajar a través del torrente sanguíneo.


El peligro existe, sobre todo, porque estos microorganismos (las bacterias malas) son capaces de provocar coágulos de sangre en personas predispuestas o con salud débil (inmunodeprimidos, enfermos renales, enfermos de corazón, diabéticos...). Por eso, una mala higiene oral puede acabar provocando un infarto al corazón o un ictus (derrame cerebral).


Recuerda estos consejos para mantener una boca en buen estado:

  • Cepíllate, como mínimo, dos veces al día los dientes, las encías y la lengua.
  •  Usa hilo dental una vez al día, sobre todo por la noche, o más a menudo si comes algún alimento pegajoso y que se quede entre los dientes.
  • Utiliza un colutorio o enjuague bucal un par de veces al día.
  • Acude de forma periódica a la revisión bucal una vez al año o dos (depende de lo que te aconseje el dentista). 


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