domingo, 9 de diciembre de 2018

Los obstáculos de la vida


La vida continuamente nos va poniendo la zancadilla y, aunque tropecemos, es tarea nuestra no caer completamente, y si caemos levantarnos de nuevo. Todos nos encontramos obstáculos en el camino de nuestra vida, y los que padecen alguna enfermedad crónica, muchos más. El camino, en estos casos, es duro de recorrer, con baches y hoyos que hay que sortear.

Sé de sobras que al que esté pasando por un mal momento estas palabras le sonarán extrañas, difíciles y lejanas de conseguir, pero, aunque haya temporadas en los que parece que nunca vas a poder levantar cabeza, siempre hay un rayo de luz en torno a ese gran nubarrón de sufrimiento, pesar y dolor que, en esos momentos, se está cruzando en tu camino.

Así mismo, sé lo que es sentir que no te apetece hacer nada; si estás leyendo te aburres, si sales a la calle, quieres estar en casa, no tener ganas de ver la tele y ni siquiera tener ganas de levantarse.
Además, también sé que aunque os diga "anímate, eso pasará" o " tienes que ser fuerte y no llorar", será inútil puesto que en esos momentos se necesitan mucho más que palabras de aliento y de ánimo.
Pero sí hay algo muy importante que se puede hacer, y es aceptar toda la ayuda que se necesite, ya sea de un profesional médico, familiar, de amigos o de personas que han pasado por la misma situación.

Procurar no quedarse solo y estar rodeado de familiares o amigos; hay que hacer un esfuerzo y salir e intentar hacer alguna pequeña tarea. Es muy difícil, lo sé, porque cada movimiento, cada gesto, cada palabra e incluso cada pensamiento, representa un esfuerzo colosal. Pero por pequeña que sea la palabra, el gesto, la tarea que nos esforcemos por realizar, será un paso más para salir del agujero de tristeza, pesimismo y dolor en el cual nos encontramos en esos momentos.

La música ayuda mucho, además es algo que no implica demasiado esfuerzo, una música suave y relajada ayuda a disminuir la ansiedad y la angustia. Actualmente se utiliza la musicoterapia para disminuir los procesos depresivos.
Sentado o tumbado, escuchar música suave ayuda a relajarnos y si lo acompañas con respiraciones profundas, conseguirás un sentimiento de bienestar.

Hay algo que también suele sentar muy bien cuando te parece que estás en un túnel que nunca acaba... es escribir. Escribe, lo que sea, tus sentimientos, tu rabia, tu tristeza. Plasmar en un papel, o en el ordenador, como te sientes en esos momentos, contribuirá a desahogarte.

Es difícil de aconsejar hacer algo de deporte en una época de tu vida en la que parece que todo se hace una cuesta arriba, pero es importante intentarlo; al menos dar un pequeño paseo aprovechando el sol, servirá para que te aporte vitaminas y te infunda algo de ánimo. Y si te ves con fuerzas, apúntante a un curso de yoga, pilates o meditación, seguro que te ayudará, poco a poco, a retomar tus fuerzas para salir del bache.

Aquí os dejo con India Martinez y Axel .... Cierra los ojos y relájate

          



  Ana Hidalgo




miércoles, 7 de noviembre de 2018

Primer Festival Renal Latinoamericano



Es importante, para el enfermo renal, sentirse acompañado, sentirse útil, divertirse, aprender, compartir experiencias con otros enfermos... Por todo ello, las asociaciones que se dedican a fomentar todo esto son estupendas para lo que os he comentado y más. Os comparto unas actividades para latinoamericanos que si podéis acudir, será una maravillosa experiencia para vosotros:


Les saluda Wilmer Alexander Godoy de la Asociación Latina de Pacientes Renales (ALPAR), para invitarlos al primer festival renal que se llevara a cabo en Copan, Honduras.

Este gran evento tiene como objetivo romper con los mitos que visualizan al paciente renal como una persona que tiene una fragilidad tan grande por su condición médica; que no es capaz de recorrer el mundo, esto se debe a un obstáculo más grande; condenando a no conocer ni disfrutar de los destinos turísticos.

Hemos coordinado todo lo necesario para que pueda ser parte de la historia renal de América Latina, disfrutando al máximo de la atención de dónde y cómo recibir sus tratamientos, que se ofrece la opción de recibir en los centros de Diálisis de alta calidad muy cercanos a el calendario de actividades del festival; Utilizar al paciente y sus familiares no perderse nada.





Ana Hidalgo

lunes, 22 de octubre de 2018

Si la vida te da limones, hazte una limonada


Entre estas dos fotos hay 34 años de diferencia. En la foto de la izquierda tenía 19 añitos y por aquella época estaba con tratamiento de diálisis peritoneal. Y antes no era como en la actualidad, que sólo se lleva el catéter, sino que era bastante más "aparatoso".

Hace 30 años se llevaba el catéter y la bolsa vacía con la línea que unía la bolsa al catéter. Para ello, tenía una bolsa de tela atada a la cintura donde se introducía todo el "material". Era bastante difícil de ocultar, pero yo me las apañaba muy bien. Incluso iba a bailar cada sábado y con lo que yo me movía notaba el bamboleo de la bolsa. Pero ahí estaba yo, alegre, presumida y con ganas de pasarlo bien a pesar de la circunstancias.Y, aunque peque de falsa modestia, tenía muchos pretendientes ;)

En la foto de la derecha, de hace unos meses, estoy trasplantada desde 1991, y con ganas igualmente de disfrutar de la vida, aunque el riñón esté ya quemando su último cartucho.

En el transcurso de toda mi vida he pasado y he sufrido mucho: diálisis, trasplante, arreglos de ese trasplante, rechazo, más diálisis, infecciones, trasplante, aborto, rechazo, de nuevo diálisis, más infecciones, gastroenteritis, trasplante y un sinfín de cosas más que ahora no vienen al caso... Pero nunca me he dejado vencer y mi alegría y mi positividad me han ayudado mucho. Nadie que no me conociera podía imaginar por todo el difícil camino que estaba pasando.

Así que ya lo sabéis, si la vida te da limones, hazte una limonada. Todo está en la actitud con que te tomes la enfermedad. Hay que aceptarla como una parte más de ti y aprender a manejarla para poderla vivir de forma positiva y con buena calidad de vida. Ahora a mí se me presenta más dura... entonces... yo seré más dura todavía y afrontaré todo con la misma actitud de siempre. Aunque siempre habrá momentos que nos superarán y que será necesario sacar todo lo que hay dentro. Pero eso es bueno también, soltar toda la pena y la rabia, llorar, gritar si es necesario, para luego volver a tomar las riendas y seguir luchando. El equilibrio en las emociones positivas y negativas es lo ideal.

Yo no me he rendido nunca y siempre que he tropezado y he caído me he vuelto a levantar con más fuerzas todavía y con más afán de superarme.

Y ahora... a seguir...


Ana Hidalgo






sábado, 22 de septiembre de 2018

Una enfermera. Tu enfermera*


Muchos se plantean que para ser enfermera es necesario una enorme vocación que te lance de forma directa a una profesión que pocos conocemos antes de entrar en la universidad. Y la verdad absoluta es que, para ser enfermera, una buena enfermera, más que vocación, son necesarias otras «prendas». Esto lo he llegado a entender ahora, tras casi treinta años ya de profesión. Lo realmente necesario es que te gusten las personas y lo que haces, desear hacer un buen trabajo, con esfuerzo, dedicación, con estudio… Es necesaria una mente científica, capacidad para ver con humanidad a las personas que tenemos delante y al lado, es imprescindible grandes dosis de empatía, capacidad para aparcar los egos y trabajar en equipo. La vocación existe, por supuesto, pero no es el único ingrediente ni el más indispensable. Una enfermera debe avanzar con su profesión, aportar algo cada día, dejarse enseñar a diario, cuestionarse, ponerse en duda… ¡uuufff, cuántas cosas, ¿verdad!?

Creo que la de enfermera es una de las profesiones más desconocidas y una de las que más estereotipos sufrimos —muchos de ellos peyorativos, sexistas y machistas—. Es frecuente que no se sepa ni siquiera cómo llamarnos: ATS, DUE, profesionales de enfermería… Pues ninguno de esos es el nombre de nuestra profesión: somos enfermeras, nombre sencillo, precioso y real.

Todos los ciudadanos deberían tener y conocer a «su enfermera» sin necesidad de llegar a estar enfermos, dado que nuestra labor comprende cuidados a las personas en situación de salud, de enfermedad, de discapacidad… en todas las etapas de la vida: desde antes del nacimiento hasta después de la muerte, no sólo en hospitales residencias o centros de especialidades, sino también —y, sobre todo— en Atención Primaria. Pero las administraciones que gestionan los servicios de salud solo priman y dan importancia a la Atención Hospitalaria —listas de espera para cirugía, camas hospitalarias disponibles…— y deja la Atención Primaria sin los recursos humanos más básicos que permitan llevar a cabo nuestra labor, no solo ante los problemas de enfermedad, sino también en los cuidados en salud. Por ello, hoy día, a las enfermeras solo las conoce quien enferma o quien tiene a alguien cercano enfermo o nos necesita de forma puntual: embarazo, bajas laborales, intervenciones quirúrgicas, vacunas, revisiones infantiles… Las enfermeras en su ámbito de Familiar y Comunitaria llevan a cabo junto a otros profesionales un trabajo fundamental de promoción de la salud, desarrollo hábitos saludables, prevención de problemas de salud y enfermedades. Si no se nos conoce, nadie nos creerá necesarias como profesionales. Y hasta las administraciones obvian nuestro potencial…

¿De qué se ocupa una enfermera, qué hacemos?

Dentro de las ciencias de la salud, las enfermeras nos ocupamos de lo que se conoce como cuidados enfermeros y nuestro ámbito de conocimientos se denomina ciencia enfermera o ciencia del cuidado y, por supuesto, las áreas de conocimiento que cubre son aquellas vinculadas a los cuidados de salud/enfermedad de las personas. Nuestra profesión se ocupa de los cuidados de las personas mientras que están sanas, para que lo sigan estando, y proporcionamos cuidados cuando enferman o cuando su situación llega a un nivel de cronicidad o discapacidad. Nuestros cuidados abarcan desde antes del nacimiento —embarazo— hasta la muerte —cuidados paliativos y duelo— de las personas. Nuestra labor, siempre en el marco de la ciencia, la hacemos en equipo con otros profesionales, de tal forma que el diseño de ese equipo depende de dónde se realiza el trabajo enfermero: centro de salud, residencia, ambulatorio, centro diagnóstico, consultas de enfermos con patologías crónicas, centros de rehabilitación, hospitales… Trabajamos con médicos, TCAE, trabajadores sociales, psicólogos, fisioterapeutas, celadores, administrativos, técnicos en emergencias…

Aunque trabajamos en equipo, somos profesionales con un trabajo independiente y con capacidad de tomar nuestras propias decisiones en el ámbito de nuestras competencias; por ello me veo en la necesidad de indicar que los médicos no son nuestros jefes, aunque ellos pueden establecer una serie de pautas y prescripciones que las enfermeras ponemos en práctica en nuestros cuidados —técnicas, procesos, tareas…—. Debemos poner en práctica esas pautas y prescripciones médicas con nuestros propios criterios; en un ambiente de equipo real, la enfermera siempre será tenida en cuenta y escuchada, por lo que la obediencia ciega no es un algo real ni operativo. Trabajamos sabiendo lo que hacemos y planteando de forma constante la mejor forma de hacerlo.

En el ámbito concreto de los enfermos con patología renal, las enfermeras:

En la consulta de Primaria: el enfermo renal ya debería haber sido visto por su enfermera como persona con enfermedad crónica, con controles periódicos de su enfermedad y educación/revisión todo lo que afecta a sus hábitos y su vida cotidiana, de dieta, líquidos, medicación, vacunas, hábitos tóxicos, ejercicio físico, sexualidad… Esto por desgracia no siempre es así, pero sí es verdad que algunos enfermos pasan antes por su enfermera de primaria antes de ser derivados a consulta de ERCA. El papel de estas enfermeras en este nivel es primordial para posibilitar que las condiciones de estas personas sean las mejores y el avance de su ERC más lento, siempre que esto sea posible.

En la consulta de ERCA las enfermeras atienden a los enfermos con ERC/IRC y su labor es enseñar al enfermo a cuidar su propia enfermedad, a aprender a llevar una vida lo más normal posible; como este grupo de enfermedades requiere unos cuidados muy complejos que abarcan todas las esferas de la vida cotidiana de la persona en sus necesidades básicas, la enfermera y el enfermo con ERC/IRC —solo o con su familia—, trabajarán juntos para llegar a lograr objetivos que se han planteado previamente y que serán expuestos y revisados durante todo el tiempo que el enfermo precise. Se aprende a elegir alimentos, a prepararlos y cocinarlos, a modificar la dieta en base a patologías asociadas —diabetes, cardiopatías, alergias-intolerancias…—. También se llevan a cabo otras labores como control de parámetros —TA, Fc, talla, peso, analíticas—, asesoramiento en la elección de método ante una posible y futura diálisis, y ayudar a prepararle para este fin —fístula, catéter…—.

En las consultas de Diálisis peritoneal: como por regla general este tipo de diálisis la suele llevar el enfermo en su casa con su familia, la labor educativa y de adiestramiento de ciertas técnicas es primordial. Se lleva a cabo, además, una consolidación de conocimientos en el enfermo y su familia sobre dieta y alimentación, manejo de líquidos, ejercicio físico-deporte, sexualidad, medicación, vacunas...

Salas de hemodiálisis: en estas salas el cuidado del enfermo por parte de las enfermeras es muy estrecho y cercano. El enfermo tendrá un fistula en un brazo, por regla general, mediante el cual la enfermera le conecta a la máquina a través de dos catéteres y durante toda la sesión, vigila volúmenes, parámetros, flujos. Administra medicación pre-intra-post diálisis, toma muestras para analíticas, administra los cuidados oportunos para que la sesión culmine en el máximo nivel de confort para el enfermo. Se revisan los cuidados referentes a las necesidades básicas de la vida cotidiana del enfermo: alimentación, medicación, líquidos, se aprovecha para solventar dudas y conseguir de esta forma eliminar ansiedad y temores.

Unidades de hospitalización: tanto en salas de nefrología como en unidades de trasplante, las enfermeras llevan a cabo cuidados de tipo clínico a los enfermos con patología renal ingresados, trabajando en equipo de forma especialmente estrecha con TCAE, antiguamente conocidos como auxiliares de enfermería, celadores… Los cuidados de una persona que ha recibido un trasplante son llevados a cabo en la UCI durante los primeros días y luego, una vez que se comprueba que todo avanza de forma adecuada, pasa a la unidad de trasplante en planta, donde estará aislado para que no sufra ninguna complicación derivada de la acción de los fármacos inmunosupresores. Los cuidados enfermeros durante estas primeras semanas son primordiales para el éxito de un trasplante y se aprovecha para ir proporcionando conocimientos a enfermo y familia en alimentación, ejercicio, medicación, relación social… para cuando una vez en su casa empiece una nueva vida y se tenga que valer por sí mismo.

Bueno, de forma resumida esta es la labor que llevan a cabo las enfermeras de forma general y relativo de forma específica a los cuidados de las personas con enfermedad renal crónica. Me gustaría que este artículo ayudara a que se nos conociera un poco más y sen entendiera la magnífica labor que llevamos a cabo a diario. Somos una profesión científica, autónoma y con identidad propia. Nuestro trabajo va mucho más allá que la mera culminación de tareas y técnicas. Ciertos estudios recientes han mostrado que la labor de las enfermeras mejora el nivel de salud de la población y que una ratio baja de enfermera/paciente afecta directamente a la salud de las personas.

Les animo a seguir nuestra labor, nuestros avances y reivindicaciones en las redes sociales mediante los hashtags #enfermera y #enfermeríaVisible. Y les recomiendo: ¡pon una enfermera en tu vida!

Muchas gracias a Ana Hidalgo por darme voz y permitirme mostrar un pequeño esbozo de lo que es nuestra profesión. Gracias de corazón.


 *Somos más enfermeras que enfermeros, nuestra profesión es tradicional y actualmente mayoritaria en mujeres. Por ello para hacer más cómodo de leer, en este artículo voy a referirme, en general, con el término enfermera y enfermeras en el que incluyo también a los hombres enfermeros, al igual que en otras profesiones el masculino singular y masculino plural es el de elección para hablar de sus profesiones. A diario escuchamos hablar de «la médico» y «la juez» en textos y medios de comunicación. Me tomo, por tanto, esta licencia para agilizar lectura 

Lola Montalvo

Blog: Lola Montalvo. Enfermera
Twitter: @Lolamont




Ana Hidalgo






domingo, 9 de septiembre de 2018

Motivos por los que bailo



Con algunas de mis compañeras de zumba
Motivos por los que bailo:
  • Es bueno para la salud.
  • Regula mi tensión arterial y ayuda a mi corazón.
  • Estimula mi circulación sanguínea.
  • Fortalece mis músculos.
  • Mejora mi resistencia y mi fuerza.
  • Es muy divertido y favorece la coordinación.
  • Mejora mi agilidad, equilibrio y concentración.
  • Mantiene mi memoria activa.
  • Reduce mi estrés, me relaja y ayuda a liberar tensiones.
  • Con el baile quemo calorías y mantengo un peso estable.
  • Me ayuda a fomentar las relaciones sociales.
  • La risa acompaña todos los bailes. 
  • En resumen: mejora mi estado físico, mental y emocional.

El baile no entiende de edades, todo el mundo puede bailar. Todos podemos encontrar el tipo de baile que se ajuste a nuestros gustos y se adapte a nuestras necesidades/capacidades.
¿A qué esperas para ponerte en movimiento y bailar?

Este es el vídeo de una de las actuaciones con mis compañeras. Yo estoy atrás, pero voy hacia adelante en el minuto 4

          


Ana Hidalgo



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