jueves, 24 de mayo de 2018

Aprende a no pensar en los "Y si..." tan temidos y agobiantes



Con estas dos palabras,"y si...", reflejamos, a menudo, el pasado: "y si hubiera hecho tal cosa, y si hubiera sido de esta forma"... y a la vez, reflejamos nuestro temor a lo que pueda pasar en un futuro: "y si me falla el riñón" o "y si las cosas no salen como yo quiero".

A veces, en contadas ocasiones, me paro a pensar que hubiera sido de mi vida de haber sido una persona sana. ¿Hubiera sido diferente? ¿Sería como soy ahora?... ¿mejor?...¿peor?... La verdad es que me cuesta imaginarlo, porque toda mi vida la he pasado entre médicos, agujas, hospitales, pruebas dolorosas y la enfermedad.

Pero a pesar de todo, de todos mis sufrimientos, malas épocas y etapas en la vida que parece que todo se confabula para ponerse en tu contra, considero que tengo una vida bastante afortunada y estoy contenta de estar ahora escribiendo estas líneas para contároslo.

Es más, pocas veces me he arrepentido de alguna decisión que haya tomado. Más bien al contrario, creo que si alguna vez tenemos que lamentarnos de algo, mejor que sea de algo que hicimos mal o de algo en lo que nos hemos equivocamos, no de algo que ni siquiera hemos intentado.

Se que los enfermos renales hemos pasado, pasamos y pasaremos por etapas en nuestra enfermedad de todo tipo, desde estar estupendamente bien, hasta parecer que no podemos levantar la cabeza. Por eso, pienso que debo disfrutar y saborear la vida, hora a hora, minuto a minuto, porque nos puede cambiar de golpe y en un instante. Aunque también pienso que no sólo me puede pasar a mi, que tengo una enfermedad crónica, sino que le puede ocurrir a cualquiera, por muy sano que esté.

Intento no agobiarme con los problemas pequeños y solucionarlo a medida que van llegando. Trato de "no comerme el coco", con lo que pueda suceder el día de mañana, aunque me esfuerzo en tomar conciencia de que llegado el momento de algún problema mayor, pueda asimilarlo.

Es complicado, por no decir imposible no pensar en estas dos palabras "y si"...; y si pasa esto, y si pasa aquello... pero tenemos que esforzarnos por aprender a vivir el momento y dejar el "y si" aparcado en un rincón lejano de nuestra mente. De esta forma podremos disfrutar mejor de los buenos momentos y de la gente que nos rodea.
Cada vez que pensamos en qué habría ocurrido si hubiéramos tomado una decisión diferente en determinado momento no solo estamos dejando pasar muchas cosas bonitas y perdiendo el presente, sino que además perdemos la posibilidad de disfrutarlo.

Hay personas que pasan toda su vida con los temidos “y si” en su cabeza. Es una situación estresante y muy desagradable que les bloquea y, muchas veces, les impide seguir adelante.
Estas personas se preocupan por todo, le dan mil vueltas a cada situación, y lo más probable es que, en la mayoría de las ocasiones, todo lo que piensan o creen no sea real.
Si ves que los pensamientos de lo que pueda acontecer te agobia y te provoca ansiedad, es necesario que busques la ayuda de un profesional que te enseñe a relajarte y reducir esa ansiedad.

Pero lo mejor que puedes hacer es.... VIVIR EL PRESENTE,  que como dice la misma palabra es un regalo cada día. 



Ana Hidalgo





miércoles, 16 de mayo de 2018

Libro "Oficio de Héroe" de Nuria Sánchez-Gey


Quiero presentaros el libro "Oficio de héroe" y su autora, la periodista, Nuria Sánchez-Gey.
Trata de la biografía de Luis Rodríguez, enfermo renal desde su infancia y que ha sufrido hasta cinco trasplantes renales. Con este libro, además de dar a conocer la enfermedad renal, se pretende sensibilizar a las personas de la importancia de la donación.
Os recomiendo su lectura, porque seguro que a muchos os ayudará a sobrellevar mejor todos los problemas y obstáculos que se presentan siendo enfermos renales.

Y ahora os dejo con Nuria que os lo explicará con más detalle:

Hace poco más de un año me llegó una petición que aunque en un primer momento me asustara me enseñó que si no te arriesgas no ganas.
El primo de una amiga de la infancia me proponía escribir la historia de un joven que había vivido cinco trasplantes de riñón. Ni la propuesta era fácil, ni mucho menos compaginarlo con mi dedicación profesional. Intenté poner muchas trabas para comprobar si el interés de este joven era fuerte para la hazaña en que me metía. Pero todo lo que le pedía lo conseguía y poco a poco me fue atrapando, él y su historia.

A esto se une que mi padre recibió un riñón de un donante anónimo, un órgano que no solo le cambió la vida a él sino a toda mi familia, ¿cómo podía yo ahora decir que no a una petición así? Superé el respeto inicial a la escritura, y puse fecha.

-Cuando termine mi programa en junio me pongo con las entrevistas, le dije.
Para eso quedaba unos tres meses. Él nunca se quejó. Cuando llegó el momento, le llamé, estaba ingresado, su riñón, su quinto riñón, no iba bien. En ese momento me di cuenta. Los tiempos para los enfermos renales no son los mismos tiempos que para otras personas. Tienen un órgano "prestado". Y supe que no podía perder un momento. Con un gran hándicap. En mi cuerpo estaba creciendo una personita.


De esta situación, y de tres meses de entrevistas y seis de escritura ha nacido 'Oficio de Héroe'. Un libro donde una periodista que nunca antes había pensado en escribir narrativa cuenta la experiencia que viven los padres de un bebé que nace con problemas renales, la lucha ante una enfermedad con tratamientos muy nuevos y duros, el inicio de la diálisis peritoneal, los años en el colegio, las continuas infecciones y los múltiples ingresos, el empeoramiento, los trasplantes fallidos, la hemodiálisis... Pero a la vez, la positividad de esta familia, el apoyo de los servicios médicos, la mejora de las técnicas en los últimos 40 años, la complicidad entre padres y la amistad entre pacientes. Pero también las ganas de vivir de esta familia -de Luis, sus padres y sus hermanos- el apoyo de profesores, sanitarios, amigos...

No es un libro de autoayuda pero sí un libro que te ayudará a apreciar lo que tienes y sobre todo a ver cómo la vida es gris si dejas que lo sea y ante lo más difícil siempre se puede encontrar el arcoiris.
Eso es lo que yo he aprendido de esta familia. Una familia que aprendió a vivir viviendo. Una familia a la que no han parado cuatro rechazos ni siquiera el último que fue de su madre.

Ahora Luis tiene tres riñones, uno de nacimiento, otro donado por su madre y el tercero, el que le mantiene alejado de la cruel máquina de diálisis, donado hace poco más de un año por su hermano.
En este libro se narra la historia de muchos héroes, héroes anónimos que luchan cada día para hacer la vida del otro mejor. Y eso exactamente es lo que espero conseguir cuando leas este libro, que tu vida haya mejorado.

'Oficio de Héroe' 
Autora: Nuria Sanchez-Gey Valenzuela
Editorial: Cazador de Ratas   Comprar Libro

Para saber más:
La voz de Cádiz  "Mi mayor cicatriz se creó cuando perdí el riñón de mi madre
Diario de Cádiz  'Oficio de héroe', una vida de hospital 'compatible'con la esperanza



Ana Hidalgo






domingo, 13 de mayo de 2018

Verduras salteadas con arroz blanco


Hoy tenemos otra receta que nos envía nuestra amiga Ana del Grande. Es un plato basado en las verduras que más podemos comer los enfermos renales ya que contienen poca cantidad de potasio. Puede servir como primer plato o como acompañamiento de carne o pescado.

Los ingredientes para 4 personas son: 

  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento verde
  • 1 berenjena
  • 2 calabacines
  • 2 cebollas 
  • 2 cucharas soperas de aceite de oliva virgen
  • Hierbas provenzales
  • Aceto balsámico de Módena
  • Arroz

Preparación:
Las verduras se cortan a trozos pequeños y se ponen a remojo la noche anterior. Se cambiará el agua varias veces durante el proceso.


Elaboración:
Las verduras se escurren y se colocan en una cazuela con aceite (todo en crudo). Se dejan cocer con el aceite y la misma agua que van soltando. Se las puede sazonar con hierbas provenzales mientras se cuecen.
En una olla aparte se hace un arroz blanco cocido.
Una vez hechas las verduras y el arroz se mezclan y se sirven rociados con aceto balsámico de Módena al gusto para darle más sabor.



¿Lo sabías?. El arroz constituye uno de los platos principales para un enfermo renal y se puede comer de mil maneras diferentes. Para los que están en diálisis o trasplantados es conveniente que lo coman con algo de proteínas (carne, pescado, huevos).  Es un plato sencillo que se puede hacer para varios días.

Realizado por: Ana del Grande



Ana Hidalgo



martes, 1 de mayo de 2018

Personas y Vidas. Mónica, enferma renal: Mis mejores decisiones



Cuando leí el blog de Ana fue un disparador para empezar a tomar conciencia de otra manera de todo lo vivido hasta hoy.
Como no me conocen aquí va mi presentación: ¡Hola! Soy Mónica, Argentina, madre, esposa, hermana, amiga y Enferma Renal Crónica. Tengo 46 años y nací con esta enfermedad que ya sabemos que es para siempre.

Si bien nací con E.R.C.,  la enfermedad me dijo: "¡Aquí estoy!" a los 8 años, y me empezó a enseñar “que las agujas no son tan terribles”, que los remedios se toman a horarios, que nos tenemos que cuidar mucho del calor, que el agua es vida, que las frutas y verduras son buenísimas, que los chocolates no tanto... ¡Qué las proteínas se controlan!... así, entre colegio, figuritas, amigos, e ingresos hospitalarios, llegó la adolescencia, y con ella mi primera cirugía.
Me intervinieron el riñón izquierdo y sucedió cuando tenía 16 años; fue muy larga, con muchos días en la clínica y una recuperación lenta, pero valió la pena. Me permitió un tiempo de mejoría y bienestar.

Terminé el secundario, empecé la universidad, el amor llegó y con él la necesidad de formar una familia.

A los 22 años llego Santi, el embarazo fue muy controlado y muy duro físicamente para mí, el aumento de peso, los edemas, la tensión arterial, los dolores, los meses de calor, no fueron fáciles de llevar.


Cuando supe del embarazo, junto con la alegría de la noticia, comenzó la preocupación, así que comenzamos a trabajar juntos, con el equipo médico, para tomar todas las precauciones, para poder prevenir, estar preparados y solucionar, cada situación nueva que pudiera presentarse. Llegué a término con mi embarazo, los últimos meses, haciendo mucho reposo, controlándome con el doble de ecografías y análisis.
Santiago llegó en enero del 95 y mi vida en ese momento cambio para siempre.

Tres años después, mi riñón, como era previsto, dejó de funcionar y tuvieron que sacarlo. Así que, a enfrentar otra situación nueva, sabiendo que mi riñón derecho también estaba afectado y había bajado mucho su función renal.  No les voy a contar sobre dolores, ingresos, diálisis, proteínas, anemias, cansancio, doble J, dietas y lo que cada uno sabe que trae consigo la I.R.C, ¡pero si les voy a contar sobre decisiones! Las mías en este caso.

La primera fue no dejar que la I.R.C. fuera un límite; ni ser una espectadora de lo que me estaba sucediendo, para eso tuve que estudiar, estudiar e instruirme mucho sobre ella.
La segunda fue aprender a convivir con las molestias constantes que genera la enfermedad renal; saber cuándo parar a tiempo, saber escuchar no solo a mi cuerpo, sino a los médicos que me ayudan (algo que continuo aprendiendo y es lo que más me cuesta a veces).


¡Intento disfrutar plenamente de la vida y de cada momento que me toca vivir, de los buenos y de los no tan buenos también!

Así que, cuando puedo, hago caminatas, trepo a alguna montaña, juego al paddle, me tiro en tirolesa, voy al gimnasio...  siempre con el consentimiento del médico (aunque muchas veces a regañadientes).

Pasaron cinco años y volvió en mí, nuevamente, la necesidad de ser mamá, decisión que fue muy cuestionada por los médicos, argumentando posibilidades ciertas con las cuales convivo hoy.
Lo primero que plantearon era la pérdida de función renal (que de todas maneras iba a suceder), dolores más intensos (que estaban pronosticados también). Posibilidad de diálisis/trasplante (a causa de deterioro irreversible de la función renal).
Así que, frente a ese panorama, con 28 años en mi haber y un solo riñón, tomé la decisión de un segundo embarazo.


¡Fue sorprendentemente maravilloso! Solo subí 6 kg en todo el embarazo, no sufrí muchos dolores, los edemas no fueron tantos, trabajé hasta último momento, siempre cumpliendo las horas de descanso, reposo, caminatas, alimentación, cuidados prenatales para la beba, ecografías, análisis y todo lo que sugerían los doctores para mí.

Clara llego a los 8 meses de gestación, pequeña pero muy sana gracias a Dios, nació por cesárea para poder realizarme una ligadura de trompas consentida, esta vez a regañadientes por mí.

Después de un par de años de la llegada de Clara, comenzaron las complicaciones nuevamente. Pero esta vez eran un poco más duras; mi riñón derecho perdió mucha más función renal y eso trajo otros panoramas a mi vida.
Tengo días duros unos más que otros, continuo aprendiendo a convivir con esta enfermedad, soy consciente de lo que va a llegar, pero no vivo pendiente de eso.

Estoy siempre controlada, atenta y alerta a cada situación nueva, agradecida a mi médico de tantos años ¡Que siempre respetó mis decisiones!

¡PODER DECIDIR!, sigue siendo muy importante para mí.
A PESAR DE LA I.R.C TENGO UNA VIDA PLENA. ¡LA VIDA QUE ELEGÍ LLEVAR!

Monica Gauna.

Gracias, Mónica, por compartir tu historia con nosotros. Seguro que más de uno o de una, se sentirá identificado y el leer tu experiencia les servirá de apoyo y ayuda moral.

Ana Hidalgo



miércoles, 25 de abril de 2018

A ti, campeón. A ti, mi riñón querido


A ti, campeón. A ti, que has formado parte de mí durante la mitad de mi vida. A ti, que he cuidado y he mimado, y que cuido y mimo con tanto cariño todavía. A ti, que has cumplido con tus obligaciones de manera impecable durante todos estos años, y que ahora estás ya tan cansado, que te vas apagando poco a poco... Todavía estás ahí, luchando por darme lo mejor de ti, trabajando, aunque con tropiezos y obstáculos. Ya no puedes controlar que el potasio y el fósforo estén en los niveles correctos y la proteína, esa dichosa proteína,  se te escapa por la orina, como si de la espuma de una cerveza se tratara.

Pero, ¿sabes?. No estoy triste, ni siquiera enfadada contigo, porque estás haciendo más de lo que me hubiera podido imaginar. Me has dado, más de 26 años de una calidad de vida estupenda, he vivido contigo muchos acontecimientos, unos buenos y otros no tanto, pero ahí estabas tú, cuidando de mí. Y espero que sigas estando durante un tiempo más.

¿Te acuerdas de nuestros comienzos? Tú estabas muy mal cuando entraste en mi cuerpo, y yo pensaba que no te pondrías en "marcha", que había sido un completo fracaso. Pero después de 21 días de desesperación, comenzaste tímidamente a funcionar y ... ¡mira! ... hasta hoy que sigues con tu función, aunque ya más lentamente.

Por eso te escribo, para darte ánimos, para que sigas conmigo un tiempo más y sigamos cumpliendo nuestras metas y objetivos. Yo intento facilitar esa maravillosa tarea del filtrado y la eliminación de toxinas y orina, lo máximo posible, con una buena dieta, realizando ejercicio y cuidándome... y cuidándote.

En fin, que quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ser tu compañera de vida, y muy agradecida al donante que me hizo tan grandioso regalo.





Ana Hidalgo



martes, 17 de abril de 2018

Arroz con alitas de pollo


El arroz es uno de mis platos preferidos y me gusta hacerlo de muchas formas. Para los enfermos renales es un plato que no debe faltar en nuestro menú semanal.  Hoy lo he hecho, un poco "inventado" por mí y que ha salido muy bueno, por lo que lo añado a la lista de mis platos frecuentes. Se trata de un arroz con alitas de pollo. Y aquí os dejo la receta.

Ingredientes para 4 personas:

  • Alas de pollo (2 o 3 trozos de alas por persona)
  • 300g de arroz
  • 700 ml de caldo casero (el doble de arroz y un poquito más)
  • 1 pimiento verde
  • 1/2 pimiento rojo
  • 2 dientes de ajo
  • 100g de habas congeladas
  • 75g de guisantes congelados
  • Romero seco. Pimienta negra
  • 2 cucharadas de tomate frito
  • 1 cucharadita de pimentón
  • Aceite de oliva
Preparación:

La noche antes cortaremos a trocitos los pimientos y los pondremos a remojar. También se pueden poner en remojo las habas y los guisantes. Cambiaremos el agua varias veces durante el tiempo del remojo.
Se tendrá preparado el caldo casero con antelación (puedes poner un muslo de pollo y pavo, o una carcasa, un hueso de ternera, una ramita de perejil, una hoja de laurel, un trozo de puerro...)


Elaboración:

En primer lugar, herviremos las habas y los guisantes durante unos minutos. Se escurren y se reserva.
En una paellera o en una cazuela ancha se echa aceite y se fríen las alas de pollo, sazonadas con pimienta y romero al gusto. Se dejan dorar bien, y se retiran un poco, para añadir, a continuación, los pimientos. Se dejan que pochen bien y, seguidamente, añadiremos el ajo bien picadito. Se dan unas vueltas y se echa una cucharadita de pimentón dulce, con cuidado de que no se queme. También se añade el tomate frito y se da unas vueltas. Se deja hacer unos minutos.

Después añadimos las habas y los guisantes y, con la cazuela tapada, lo dejaremos cocinar unos 5 minutos más a fuego suave. Echamos el arroz y removemos bien, durante un minuto y enseguida se echa el caldo. 
Si vemos que el arroz se seca, no tengáis problema de añadir un poco de agua. 
El arroz debe quedar en su punto y sin caldo. ¡Y a comer!

¿Lo sabias? El arroz es uno de los alimentos indicados para el enfermo renal, ya que aporta mucha energía con muy poca cantidad de proteína, fósforo y potasio. Para quitar aún más el potasio de las verduras, antes de realizar la paella se pueden hervir unos minutos. 
Recuerda que las verduras congeladas contienen menos potasio que las frescas. 



Ana Hidalgo





lunes, 16 de abril de 2018

Canelo, una historia de lealtad


Canelo era el perro de un hombre que a finales de la década de los 80 vivía en la trimilenaria ciudad de Cádiz, España. Una mascota que seguía a su dueño a todas partes y en todo momento.
Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero. La compañía y el cariño mutuo los hacía cómplices en las miradas y hasta en los gestos.
Cada mañana se les podía ver caminando juntos por las tranquilas calles de la ciudad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. Tres veces a la semana unos de esos paseos eran hacía el Hospital Puerta del Mar, ya que debido a complicaciones renales, el hombre se sometía a continuos tratamientos de diálisis.

Obviamente, como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándolo en la puerta del mismo. “Espérame aquí, compañero”, y Canelo, como siempre, esperaba pacientemente a su amigo. El hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa. Esa era una rutina que habían cumplido durante mucho tiempo.

Cierto día el hombre sufrió una complicación en medio de su tratamiento, los médicos no pudieron superarla, debió ser internado, y a los pocos días falleció. Mientras tanto, Canelo, como siempre, siguió esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. Pero su dueño nunca salió.

El perro permaneció allí sentado, esperando. Ni el hambre ni la sed lo apartaron de la puerta. Día tras día, con frío, lluvia, viento o calor seguía acostado en la puerta del hospital esperando a su amigo para ir a casa.
El personal del hospital le explicaba al perro que debía irse a casa, que su dueño habia fallecido, pero el perro no tenía intenciones de separarse de allí. Los días se transformaron en meses y los meses en años


Los vecinos de la zona se percataron de la situación y sintieron la necesidad de cuidar al animal. Se turnaban para llevarle agua y comida, incluso lograron la devolución e indulto de Canelo una ocasión en que alguien hizo una denuncia y la perrera municipal se lo llevó para sacrificarlo.
Nunca se aburrió. Nunca se fue en busca de alimento. Nunca buscó una nueva familia. Sabía que si su único amigo había entrado por esa puerta, por allí debía volver a salir como siempre, y él lo esperaría para volver juntos a casa.

La asociación Agadén lo adoptó y se encargó de cuidar de él. Quisieron darlo en adopción, pero el perro siempre huía para regresar una y otra vez a la puerta del hospital a esperar a su querido y único amigo. La gente de Cádiz lo cuidaba y Canelo se convirtió en el perro del pueblo, en el perro de todos.

DOCE AÑOS fue el tiempo que el noble animal pasó fuera del hospital esperando la salida de su amo con amorosa, estoica e inquebrantable paciencia.

La espera llegó a su fin el 9 de diciembre de 2002, cuando tristemente, Canelo murió atropellado por un auto a las afueras del hospital, cuyo conductor huyó. La vida de Canelo se escurrió por la estela dibujada con su lealtad, pero nos dejó lo único que nos podía dejar: un inolvidable mensaje de amor. Canelo sólo vivía para encontrarse con su dueño, y ahora en la muerte, por fin regresaba con él.

La historia de Canelo fue muy conocida en toda la ciudad de Cádiz. El pueblo gaditano, en reconocimiento al cariño, dedicación y lealtad de Canelo, puso su nombre al callejón y anexo al hospital en el que solía merodear y un relieve en la pared recuerda a este excepcional animal.

Fuente: Pasitos cortos 

A Canelo que durante 12 años esperó a las puertas del hospital a su amo fallecido.
El pueblo de Cádiz como homenaje a su fidelidad. Mayo del 2002.








Ana Hidalgo



                                 
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