domingo, 13 de agosto de 2017

Pechuga de pollo con salsa de pimientos y pasta



Hoy os invito a probar este plato que se puede comer como plato único y está muy rico. Si haces el pollo de un día para otro está mucho más sabroso.

Ingredientes para 4 personas:

  • 3 o 4 pechugas de pollo
  • 1 cebolla o cebolleta
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo si es peq, si es muy grande 1/2
  • 1 brick de nata para cocinar (200ml)
  • 2 cucharadas de tomate frito
  • 1 cucharada de pimentón
  • Pimienta
  • Un chorro de vino (medio vasito)
  • Agua
  • Aceite

Preparación:
La noche anterior se cortan las verduras (cebolla, pimiento verde y pimiento rojo) a trocitos y se pone en remojo con agua, cambiándola varias veces.

Antes de cocinar, las pechugas se cortan a trozos pequeños y se añade pimienta.

Elaboración:
En una cazuela o sartén amplia se añade un poco de aceite y cuando está caliente se pone el pollo a freir. Una vez frito (no hay que dejarlo demasiado tiempo, no tiene que dorarse), se retira y se reserva.
En la misma sartén, se añade un poco más de aceite y se echa la cebolla, el pimiento verde y el pimiento rojo. Se echa un poco de pimienta y se deja hacer a fuego suave.
Una vez blanditas las verduras, se añade la cucharada de pimentón y el tomate frito. Se dan unas vueltas y, a continuación, se añade un chorrito de vino y agua (un vaso o dos, según se vea).
Se deja hacer a fuego suave durante unos 15 minutos. Cuando las verduras estén hechas y la salsa haya espesado, se tritura todo con la batidora y se vuelve a poner en la sartén. Añadimos, entonces, la nata (al gusto; yo pongo casi todo el brick) e introducimos en la salsa el pollo.
Lo dejamos unos minutos más y ¡listo!.
Se sirve acompañado de pasta, la que más te guste.También queda buenísimo con un poco de arroz basmati.

¿Lo sabías? Este plato contiene un importante contenido en proteínas, por lo que las personas que están en etapa de prediálisis, deberán tomar una pequeña ración del pollo y aumentar la pasta. Igualmente, al elevado contenido en proteína se añade un aumento del fósforo, por lo que las personas que lo tienen alto, no olvidarán tomar la medicación correspondiente.
Este plato contiene tomate frito, con alto contenido en potasio, pero la cantidad es bastante pequeña, 2 cucharadas, por lo que no reviste demasiada importancia, de todos modos, si no quieres ponerlo lo puedes hacer, la salsa también saldrá muy buena.
Al añadir la pimienta hace que el plato esté muy sabroso, sin echar de menos la sal.

Pollo- Potasio- 359mg  Fósforo- 200mg  Proteínas-  20,6g
Pimiento verde- Potasio-  120mg  Fósforo 19 mg
Pimiento rojo- Potasio-  160mg  Fósforo- 22mg
Cebolla- Potasio- 130mg  Fósforo-  36mg
Cebolleta- Potasio- 250mg  Fósforo- 26mg



Ana Hidalgo



miércoles, 9 de agosto de 2017

Personas y vidas. Xavier Moll: El esfuerzo tiene su recompensa



Me gustaría primero de todo dar las gracias a mi mujer Dèlia; sin ella esta historia no sería posible ya que ella fue la donante.

Hace más de 25 años decidí hacer un cambio de vida; me tomé mucho más en serio el deporte y adopte hábitos de vida saludables. En ese momento, no sabía lo importante que sería ese cambio 22 años más tarde, la alta montaña en varias disciplinas, junto con la bici de carretera y el gimnasio, entraron a formar parte de mi vida.


 Fue precisamente en una prueba de esfuerzo que el doctor me comentó que en mi sangre había una proteína que no debería estar. Un reflujo en la orina había dañado mis riñones y me empezaron a controlar en el hospital Germans Trias. 
Mi función renal fue bajando hasta que, en junio del 2015, me comentan que mis riñones solo filtran un 12%. Gracias al haberme cuidado, podía seguir haciendo vida totalmente normal, incluso el mismo deporte que hacía antes; rampas o sensación de cansancio eran solo los únicos síntomas de que algo ya empezaba a ir mal.




A finales de Septiembre del 2015 me trasplantan. En 14 días ya comienzo a pasear por la montaña del Maresme. En un mes vuelvo al gimnasio y en cinco semanas cojo la bici de carretera, siempre con el visto bueno de los médicos, cirujano y nefróloga. Y en menos de tres meses vuelvo a subir montañas con mi mujer, (Matagalls, Pedraforca o Puigmal).
Sin duda estaba recogiendo el fruto de haber hecho deporte, que sin llegar a ser profesional, sí ha sido de alto nivel.


Estas fotos que comparto, gracias a Ana Hidalgo, son fruto de la constancia de esos 25 años, y del trabajo específico de año y medio en el gimnasio. 
Los últimos seis meses han sido muy duros, pero si consigo que personas trasplantadas o enfermos renales, que se encuentren bien, se animen a caminar o ir a un gimnasio, una horita tres veces por semana, estaré muy contento.

Ana habla muchas veces de la autoestima y de estar bien con uno mismo, lo comparto al cien por cien, y encima la actividad física, dentro de los límites de cada uno, nos ayudará a controlar los efectos secundarios de la medicación.
Por último dar las gracias a mis amigos Marta y Jordi, la primera por animarme hacerme las fotos, y a Jordi por ser el autor.
Un fuerte abrazo







Haz clic en las fotos para verlas de tamaño real

Xavier Moll




Ana Hidalgo



jueves, 3 de agosto de 2017

Chuletas con pimientos



Hoy os traigo una receta que se puede preparar con antelación ya que está más rica de un día para otro.

Ingredientes para 4 personas:

  • 4 Chuletas de cerdo
  • 1 Pimiento verde
  • 1 cebolla o cebolleta
  • 2 dientes de ajo
  • El zumo de medio limón
  • 200 ml de caldo (casero) o de agua
  • Un poco de vino blanco (un chorrito)
  • 15 g de mantequilla
  • Aceite 
  • Pimienta negra al gusto


Preparación:
Se cortan en aros el pimiento y la cebolla; los ajos se cortan en láminas y todas estas verduras se ponen en remojo durante varias horas, cambiando el agua varias veces.



Elaboración
En una sartén con un poco de aceite se pone a dorar un poco las chuletas por ambos lados, sazonadas con un poco de pimienta negra. Una vez hayan cogido un poco de color se retiran y se reservan en un plato.
En el mismo aceite pondremos el pimiento, la cebolla y los ajos, bien escurridos, y se deja freír hasta que la cebolla empieza a estar transparente. Añadiremos de nuevo las chuletas y pondremos un poco más de pimienta negra (al gusto).
A continuación, bañaremos las chuletas con el caldo casero o el agua y le echaremos un chorrito de vino blanco (como medio vasito). Taparemos y dejaremos cocer unos 20 minutos, más o menos,  a fuego suave. No debe evaporarse todo el líquido.
Cuando la carne esté cocida, se añade el jugo del limón y la mantequilla.

Queda perfecto acompañado de un arroz blanco o una ensalada de lechuga y maíz (previamente remojada).



¿Lo sabías? Este plato contiene un importante contenido en proteínas, por lo que las personas que están en la etapa de prediálisis, deberán tomar una pequeña ración. Así mismo, el elevado contenido en proteína lleva implícito un elevado contenido en fósforo, por lo que las personas que lo tienen alto, no olvidaran tomar la medicación prescrita para su control.
Si tienes problemas con el colesterol elimina la grasa que contenga la carne y no añadas la mantequilla.
La pimienta y el limón aportan mucho sabor a este plato
Para trasplantados, es aconsejable comenzar con un primer plato ligero, como una ensalada o verdura, ya que este plato aporta bastantes calorías.


Chuletas de cerdo- Potasio- 326 mg   Fósforo- 170 mg  
Proteínas-  15,2 g 
Pimiento verde-      Potasio- 120 mg   Fósforo-   19 mg
Cebolla-                   Potasio- 130 mg   Fósforo-   36 mg
Cebolleta-                Potasio- 250 mg   Fósforo-   26 mg




Ana Hidalgo



jueves, 27 de julio de 2017

Emociones y sentimientos de un enfermo renal



Sientes que no puedes más, que tu cuerpo se rebela y no quieres hacer nada, tienes que pedir permiso a un pie para mover el otro, te falta concentración en todo lo que haces, estás apático, triste... y todo eso desde que, hace un par de meses, pusieron nombre a la enfermedad que te estaba intoxicando el cuerpo y haciendo que te encontrarás, físicamente, tan mal: Insuficiencia Renal Crónica en fase terminal.
En ese momento, no creías que fuera algo tan grave y saliste de la consulta como en una nube, con la cabeza llena de palabras y términos que te eran, hasta ese momento, completamente desconocidos.

Solamente, cuando llegaste a casa, y comprendiste el alcance de todo lo que te habían explicado, te diste cuenta de tu situación. Entonces lo que sentiste fue una rabia tremenda, buscabas culpables y pensabas que no había derecho, que eso no te podía ocurrir a ti, que qué era lo que habías hecho mal....en fin, miles de preguntas que hacían que te irritaras más y que sintieras tu pecho a punto de explotar por un enfado monumental.
Alternando con la rabia y la ira, también apareció el miedo... un miedo terrible a lo que te pudiera ocurrir, miedo a lo desconocido, miedo al dolor, miedo a no saber afrontar todo lo que se te venía encima.

Ahora, después de un par de consultas médicas en el servicio de nefrología, estás pasando por otra etapa del "duelo". La tristeza y la pena todavía están ahí, pero te has propuesto ponerte las pilas y comienzas a recopilar información a través de medios fiables, como son: los médicos, personal sanitario, páginas de asociaciones y de enfermos expertos... y también hablando mucho con otros enfermos que se encuentran en una situación parecida a la tuya o que ya la han vivido y que te cuentan sus experiencias. Esto está consiguiendo que vayas aceptando tu realidad, que vayas preparándote mentalmente para tu entrada en diálisis y que quieras cuidarte mucho para mejorar tu calidad de vida. También está consiguiendo que esas emociones de tristeza y apatía se vayan reduciendo y comienzas a ver tu enfermedad de otra forma, con más esperanza y menos temor.

En poco tiempo, estarás sonriendo a la vida de nuevo, dando gracias por estar vivo y por poder estar junto a tu familia. Siempre habrán épocas malas y baches que tendrás que sortear y pasar con paciencia, sacando tus emociones negativas de nuevo (pena, tristeza, rabia...), pero lograrás superarlo y volver a sonreír con más fuerza.

Y seguirás viviendo... disfrutando de la vida... y esperando el ansiado día que recibas la llamada para un trasplante.



Ana Hidalgo


miércoles, 26 de julio de 2017

Para qué sirven los riñones y cómo podemos saber si hay daño renal



Seguro que sabéis que nuestros riñones tienen forma de judía y son del tamaño de nuestro puño. Y que están ubicados hacia el medio de la espalda, justo debajo de las costillas. Tienen un tamaño que pueden alcanzar los 13 centímetros de largo y los 8 centímetros de ancho. Resulta curiosa una característica de posicionamiento de los riñones, y es que el riñón derecho se sitúa un poco más encima que el izquierdo, descansando sobre el hígado.

Los riñones realizan un importante trabajo: el de eliminar del cuerpo los desechos y el agua sobrante. Estos desechos y el agua que sobra se transforman en orina, la cual es almacenada en la vejiga hasta que es expulsada al ir al baño.

Además de la eliminación de toxinas y líquido, los riñones liberan hormonas que contribuyen a la producción de glóbulos rojos (eritropoyetina)  y al control de la presión arterial, y que mantienen en equilibro el calcio en el cuerpo.

¿Qué es la función renal?
La función renal es el trabajo que realizan los riñones. Esta función renal se puede medir a través del Filtrado Glomerular. Una persona  que está completamente sana, tendrá una función renal de un 100%.  Algunas personas nacen con un solo riñón y sin embargo llevan una vida normal y sana. Al igual que las personas trasplantadas que pueden estar perfectamente con el 60-50 por ciento de su función renal, si ésta permanece estable.
Si se tiene menos del 20% de función renal, comienzan a aparecer los síntomas urémicos. Y si disminuye por debajo de 10 a 15,  se necesitará de tratamiento sustitutivo (diálisis o trasplante) para poder vivir.

¿Por qué dejan de funcionar los riñones?
 Son muchas las razones por las que la función renal puede disminuir. Algunas de ellas pueden ser:

  • Diabetes
  • Hipertensión arterial alta
  • Glomerulonefritis
  • Poliquistosis renal
  • Infecciones de orina de repetición
  • Causas desconocidas

Los riñones pueden dañarse rápidamente a causa de una lesión o un envenenamiento. Pero casi todas las enfermedades renales deterioran los riñones de forma lenta y silenciosa. Pueden pasar muchos años antes de que se noten los síntomas.

¿Cuáles son los síntomas de una enfermedad renal?
Cuando la enfermedad está en una etapa temprana es muy probable que no se tenga ningún tipo de síntoma. A medida que el deterioro renal va avanzando, los síntomas van apareciendo. Algunos pueden ser:

  • Cansancio y fatiga. Anemia.
  • Sabor desagradable en la boca (como metálico y con olor a amoníaco) debido a una acumulación de la urea en la saliva.
  • Picazón (prurito) por todo el cuerpo, provocado por la retención de tóxicos que pueden depositarse en la piel.
  • Necesidad de orinar con mayor o menor frecuencia de lo habitual. Cambios de aspecto de la orina.
  • Náuseas y vómitos, además de pérdida del apetito o de peso.
  • Retención de líquidos, lo que da lugar a una hinchazón de piernas, tobillos, pies, cara y manos.
  • Somnolencia o problemas de concentración
  • Oscurecimiento de la piel

¿Qué pruebas básicas realizará el médico para saber si mis riñones están sanos?
El médico te realizará unos análisis de sangre y de orina. Con los análisis de sangre comprobará los niveles de creatinina y urea. Si los niveles están altos, quiere decir, que se está acumulando en la sangre, por lo que es posible que los riñones no estén trabajando bien. Medirá, así mismo, la tasa de filtración glomerular, que ayudará a obtener una información estimada de la cantidad de sangre que pasa a través de los glomérulos.

En los análisis de orina, el médico comprobará la cantidad de orina que produces en un día y cuánta proteína está pasando a través de tu orina. También realizará un análisis de depuración de creatinina para ver si tus riñones están limpiando bien la sangre.

Además, podrá pedir una ecografía, que proporcionará imágenes de los riñones, y ayudará al médico a visualizar el tamaño y forma de éstos, y ver si hay algo fuera de lo normal.

¡CUIDA TUS RIÑONES... CUIDA TU SALUD!



Ana Hidalgo








viernes, 21 de julio de 2017

Toca cuidarse más, mi riñón está "envejeciendo"


Tengo 52 años y aunque mi vida, como la de muchos enfermos crónicos, no haya sido, ni es, un camino de rosas, estoy contenta con ella y agradezco vivirla. Valoro los pequeños detalles y procuro seguir el ritmo de vida que va marcando mi estado físico y mental en esos momentos: si estoy plena de energía, lleno el día con muchas actividades. Si, por el contrario, el día lo tengo más bien "flojo", me tomo las cosas con más calma.

En esta etapa de mi vida, mi riñón comienza a sentirse "cansado", está envejeciendo y se está haciendo notar... son casi 26 años funcionando y comportándose como un campeón, pero ahora tengo que cuidarlo mucho porque desde hace algún tiempo a empezado a bajar el ritmo.
Debo cuidar más mi alimentación (siempre he llevado una dieta saludable y mediterránea) y, aunque todavía no sea de forma drástica, pongo más atención en lo que como y tengo más cuidado en no forzar el riñón.

Y seguro que os preguntaréis.... ¿Y cómo estás de ánimo?... Pues, sinceramente, estoy bien.  Se que un día este regalo llegará a su fin y de nuevo tendré que volver a diálisis. Ese día será duro, pero de momento no me "caliento el coco" pensando demasiado  y disfruto de la vida. Vivo el presente, el momento y el instante.
Sigo el mismo ritmo de siempre y sigo con mis clases de zumba y pilates que me encantan.

Soy de las que se crecen ante las adversidades; si la vida se me plantea dura, yo lo soy más... y allá que voy a embestirla y a poder con todo. 

Un consejo para todos aquellos que están pasando por un mal momento- Recordad que hay que agradecer por todo lo que tenéis, pensando en positivo y huyendo de lo negativo.



Ana Hidalgo



domingo, 16 de julio de 2017

Homenaje para todos los enfermos crónicos. Por Xavier Manzanares

Xavi, trasplantado renal desde hace medio año.
Desde mi modesta y humilde opinión, la mayoría de los enfermos crónicos parecemos invisibles en una sociedad de supuestos seres perfectos, prisas y deseos primarios de felicidad individual.

Nos toca ser los parias, los raros, se nos mira con lástima y, a veces, hasta con desdén, y se nos cataloga, cuando no, se nos aparta como estigmatizados (no sea que se les pegue algo, digo yo).

Y en cierta medida raros si somos (aunque esas "rarezas" nos definen como seres únicos y no del montón) para los "aparentemente normales y sanos". Somos raros porque exteriormente a muchos no se nos nota la enfermedad (hasta que te fijas mucho). Porque en muchos casos la enfermedad que tengamos afecta a nivel interno a nuestro organismo, pero en apariencia parecemos estar geniales.

Raros porque si no deambulamos como zombis por la vida, depresivos, o quejándonos continuamente, muchos ya sacan sus propias conclusiones y encima te las sueltan; las famosas frasecitas como ....."no será para tanto. Se te ve bien", "y ahora que estás bien te quitarán la paga no?" O una de las que más me rechinan "ya quisiera yo estar como tú de bien"....etc etc.

Y mis respuestas para ellos suelen ser estas (entre otras)...

¿Sabes tú  lo que es saberse discapacitado?
¿Sabes el dolor interno y anímico que significa descubrir que lo eres y serás para el resto de tu vida?
¿Tienes la más mínima idea de lo que significa volver a empezar de cero, cambiar usos y costumbres ya arraigadas de toda la vida  para adecuar tu vida a la nueva situación de enfermo crónico?
¿Acaso conoces la fuerza de voluntad que se necesita para salir día a día al mundo con fuerza y optimismo y una sonrisa a pesar de como estamos y nos sentimos?

Algunos, por suerte, sí se hacen una idea y deciden estar a nuestro lado. Otros optan por el silencio o por apartarse. Que cierto es el dicho que si quieres saber con quién realmente puedes contar, solo tienen que irte mal las cosas y lo sabrás ipso-facto.

No obstante, deciros como enfermo crónico, dializado casi 3 años y trasplantado hace medio año, que la fuerza interna que tenemos no nos la quita nadie ni nada. Que hay que luchar y no bajar nunca los brazos. Y emulando la frase determinante de Rocky "en la vida hay que avanzar sin dejar de encajar golpes. Avanzar mientras te golpean. Solo así se gana". Que practicar deporte es importantísimo en todas las fases de la enfermedad porque nos ayuda tanto física como mentalmente a afrontar fuertes el camino a recorrer.

Mi homenaje va por todos..TOOODOOOOS los que a pesar de las dificultades físicas intentamos que nuestro Hoy sea mejor que nuestro Ayer y peor que nuestro Mañana.

Brindo por todos los campeones/as que no dejamos que una enfermedad nos amargue o nos cambie
Somos ya campeones de la vida. ¡¡Bravo por todos nosotros!!
👏👏👏👏

Xavier Manzanares



Ana Hidalgo


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

copyrigth info