miércoles, 20 de junio de 2018

Croquetas de arroz



Hoy, nuestra amiga Ana del Grande, nos trae una receta diferente y muy apetecible. Me ha contado que la original lleva también una cebolla, 300 g de salsa boloñesa y mozarella. Su abuela, que era de Sicilia, las llamaba Arancini, plato originario de la ciudad de Mesina, de donde era ella.
Y después de este poquito de historia pasamos a la receta de Ana:

Ingredientes para 4 personas:

  • 500 gr de arroz
  • 1.200 ml de agua
  • 30 gr de mantequilla o margarina vegetal
  • 75 gr de guisantes (remojo)
  • 1 berenjena grande (remojo)
  • 100 gr de queso parmesano
  • Huevo y pan rallado para rebozar
  • Aceite de oliva suave

Elaboración:

Hervir el arroz a fuego medio hasta que se haya evaporado toda el agua. Quedará un arroz tierno y un poquito pegajoso.
Derretir la mantequilla y dejarla enfriar.
Hervir los guisantes y asar la berenjena (tipo escalivada).
Rallar el parmesano.

Una vez el arroz se haya enfriado, en un cazo aparte,  mezclarlo con la manteequilla o margarina derretida, los guisantes, la berenjena cortada a trocitos y el parmesano rallado. Mezclarlo bien, con la ayuda de un tenedor, hasta que quede una pasta.

Luego formaremos las croquetas (yo me ayudo con dos cucharas)
A continuación, las pasamos por pan rallado, seguidamente por el huevo batido, y luego otra vez por pan rallado. Es decir, le hago un doble rebozado.
Seguidamente se fríen en aceite de oliva .

Realizado por : Ana del Grande


¿Lo sabías? Como ya he comentado muchas veces, el arroz, junto a la pasta, constituyen unos de los platos principales para un enfermo renal y se pueden comer de mil maneras diferentes. Tener una dieta renal no tiene por qué ser aburrida, como muestra esta receta. Si estás en diálisis o eres trasplantado es conveniente que comas este plato con algo de proteínas. Si estás tomando medicamentos quelantes del fósforo, no olvides de tomarlo.


Ana Hidalgo




miércoles, 13 de junio de 2018

Personas y vidas. Xenia: "Vivir bonito, vivir con I.R.C."


Mi nombre es Xenia, tengo 29 años pero mi historia comienza hace 17 años,  cuando una mañana mi mamá fue por mí a la escuela porque los análisis que me habían realizado resultaron preocupantes y era necesario ingresar al hospital para practicar estudios especializados y obtener un diagnóstico preciso.
Fue así como, de repente, la Insuficiencia Renal Crónica en etapa terminal llegó a mi vida, así sin más, sin ni siquiera avisar que algo andaba mal en mí, sin síntoma previo alguno, sin decir “agua va”.

Me trasladaron a Nefrología donde me sometieron a diálisis peritoneal de manera urgente ya que mi cuerpo era una bomba de tiempo, intoxicado por las sustancias que mis riñones ya no podían filtrar.
En un principio no entendía nada de lo que pasaba, no comprendía la magnitud de la enfermedad, no sabía siquiera que la enfermedad tenia varias etapas, desconocía la palabra “terminal”; sin embargo, las visitas constantes al médico, sobre todo, las sesiones diarias de diálisis me hicieron ver que mi vida era diferente a la de los demás niños.

Doy gracias a Dios porque mi mamá era una candidata perfecta para ser donante.
Y llegó el día del trasplante, un 14 de febrero de 2003, día del amor en mi país, una fecha doblemente especial, donde tuve la oportunidad de vivir lo que es el amor más grande que existe, cuando una madre es capaz de dar la vida por un hijo, y a la vez, una fecha en la que me di cuenta de lo que estaba viviendo. Fue ahí donde observé que solo tenía dos caminos, que aunque los dos me llevaban al mismo destino, vivir con IRC; tenía que elegir el más fácil para mí. El primero era lamentarme por mi enfermedad, vivir como una enferma, autocompadeciéndome o... vivir bonito, disfrutando de cada detalle que la vida nos regala, de manera optimista y feliz por tener otra oportunidad de vivir. Por su puesto elegí la segunda opción.

Claro que no es fácil mantener una actitud positiva todos los días, pero es una lucha diaria y constante, cuando digo vivir bonito no me refiero a tener una sonrisa todos los días en la cara, vivir bonito también es caer, rompernos de vez en cuando, cansarnos, conocer nuestros límites, pero siempre debemos afrontar los golpes, seguir adelante y aprovechar la vida que tenemos de la mejor manera.

Personalmente creo que vivir bonito es olvidar mi enfermedad cada vez que estoy disfrutando al lado de mi familia, cuando estoy cumpliendo mis metas, cuando disfruto de un viaje, cantar y bailar cada vez que tengo oportunidad; no sentir que una enfermedad es una limitante para vivir de la manera más normal posible. Aunque por momentos, cuando estoy a solas, puede llegar esa sensación de tristeza y, ¿por qué no?, ese sentimiento de frustración, pero, a pesar de ello, siempre las ganas de vivir y seguir disfrutando de la vida salen a flote. Vale la pena cada día vivido, ganar cada día esa batalla al despertar y sentirte vivo, eso es una victoria más allá de la enfermedad.

Actualmente tengo 15 años de trasplante. En 2015 tuve que pasar por terapia de plasmaféresis ; dos años después tuve un segundo tratamiento de plasmaféresis pero un poco más agresivo por lo que mi injerto ha sufrido daño.
Hace un par de días me realizaron una biopsia para ver el daño del injerto y estoy en espera de los resultados. Estas situaciones son las que me hacen flaquear como enferma renal, no obstante, no pierdo la fe de que todo estará bien e independientemente del resultado trato de tomar fuerza para afrontar lo que venga y seguir viviendo bonito.

Xenia Martinez

Gracias, Xenia, por dejar tu testimonio y por tus palabras llenas de vida y de fuerza. Seguro que muchos enfermos se sentirán un poco más acompañados y con menos temor en este camino de la enfermedad renal.


Ana Hidalgo






domingo, 10 de junio de 2018

Pollo al ajillo


El pollo al ajillo es un clásico de la cocina tradicional española y rara es la persona que no lo cocina alguna vez o que no lo ha probado nunca. El ingrediente estrella es el pollo, y os animo a que la preparéis porque además de muy sencilla y rápida, queda riquísima y no se echa en falta para nada la sal.

Ingredientes:

  • 1 pollo a trozos pequeños
  • 8 o 10 dientes de ajos 
  • 1 hoja de laurel
  • 300 ml de vino blanco (si tienes de Jérez, mucho mejor)
  • 1 ramita de romero y otra de tomillo (al gusto)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra
  • Perejil picado 

Elaboración

En una cazuela ancha echamos el aceite y se añaden los dientes de ajo sin pelar; yo les hago un corte para que se hagan mejor. Se dejan que vayan haciéndose a fuego medio, teniendo cuidado de que no se nos quemen. La idea es que dejen el aceite bien aromatizado para luego freír el pollo. Cuando vemos que están blanditos, más o menos unos 5 minutos, se retiran y se reservan.

Los trozos de pollo se sazonan con pimienta y se añaden al aceite aromatizado, junto con la hoja de laurel, la rama de romero y el tomillo.
El pollo debe quedar bien frito y doradito. Se deja hacer a fuego medio y le iremos dando la vuelta a los trozos según vayamos viendo que se van dorando. Para que quede bien hecho tardará unos 15 o 20 minutos. Pensad que no se trata solo de dorarlo, sino de cocinarlo para que quede bien hecho por dentro y tostadito por fuera.

Cuando vemos que el pollo está casi listo, se le quita el aceite sobrante, dejando sólo un poco, y se añaden los ajos que teníamos reservados y a continuación agregamos el vino.
Dejaremos cocer hasta que el vino haya reducido casi por completo. Cuando apagamos el fuego se añade el perejil picadito.
Este plato se puede acompañar con un arroz blanco, un puré de patatas o una simple ensalada.
¡Qué aproveche!

¿Lo sabías? Las hierbas aromáticas sustituyen a la sal aportando mucho sabor y aroma a los platos. Es un plato ideal para trasplantados y para los que están en diálisis. Si estás en prediálisis y tienes que reducir las proteínas, come una pequeña porción y controla durante el día la ingesta de proteínas.


Ana Hidalgo


domingo, 3 de junio de 2018

Cómo me cuido yo y como cuido mi riñón



Mucha gente me pregunta que qué hago para llevar con mi riñón más de 26 años. Me dicen que les cuente cómo me cuido, qué hago, que tipo de vida llevo... Ya publiqué hace un tiempo un artículo, "Cómo cuidar nuestro injerto renal", donde explicaba los cuidados que hay que tener cuando se está trasplantado, pero hoy voy a contaros cómo me he cuidado y cómo me cuido yo, incluso ahora que ya no está en las mejores condiciones.

Siempre he sido una persona que me ha gustado cuidar mi físico y mi salud, y me ha interesado aprender todo lo relacionado a mi enfermedad para poder cuidarme mejor. Si tienes esas ganas de cuidarte y ese deseo de encontrarte mejor, ya tienes mucho camino recorrido. Todo es cuestión de ponerlo en práctica, ser constantes y no rendirse.

Llevar una alimentación sana, equilibrada y adecuada a cada etapa de la enfermedad es una de las cosas más importantes. Como yo comencé mi enfermedad desde muy niña, mi madre se acostumbró a hacerme la comida sin sal y sin grasas... y así hemos comido siempre toda la familia. Eso no quiere decir que si salgo a comer fuera, o me voy de vacaciones no cometa algún que otro exceso... es normal. Lo que sí hago es compensarlo al día siguiente, o en cuanto vuelvo de mis vacaciones.

Otra de las cosas muy importantes para mantener una buena calidad de vida y mi riñón en unas condiciones óptimas, ha sido y es que siempre me ha gustado hacer ejercicio. Desde bien jovencita empecé a ir al gimnasio; he cambiado de actividad física mucha veces: aeróbic, fitness, danza del vientre, máquinas, yoga, baile español... hasta la actualidad que hago Zumba y Pilates. Esta actividad física que he realizado y que sigo manteniendo, ha logrado mantener mis huesos y mi sistema cardiocirculatorio en buenas condiciones, a pesar de la diálisis, de la cortisona, de los inmunosupresores... No es necesario matarse a realizar ejercicio. Solamente con caminar media hora diaria a buen ritmo, estamos consiguiendo un efecto muy positivo para nuestra salud.

Importante e imprescindible es, también, tener la agenda bien controlada, donde anotar todas las visitas médicas y citas que tenga, ya que no solo acudo al nefrólogo, también lo hago al dermatólogo, oftalmólogo, dentista, citología, colonoscopia... en fin, que hay que estar pendiente de todo nuestro organismo, sobre todo porque tomamos inmunosupresores y corticoides con una cantidad enorme de efectos colaterales.


Y por supuesto, los cuidados corporales y faciales. Siempre lo digo, pero el cuidarme y arreglarme, ir bien peinada y maquillada, hace que me sienta mucho mejor, me ilumina la cara y me sube la autoestima. Siempre que puedo, cuando el bolsillo me lo permite, voy a realizarme algún tratamiento facial o corporal, o algún masaje que me relaja o me da más energía según el momento.
Soy muy constante en la aplicación de cremas y lociones para mantener mi rostro y cuerpo hidratado. Tengo mucho cuidado de la exposición al sol, ya que debido a los inmunosupresores tengo la piel sensibilizada a la luz solar. Por ello me aplico, todos los días, una crema de alta protección solar en la cara, aunque esté nublado, y otra, en el cuerpo, en las partes expuestas al sol.

El estado de ánimo ayuda enormemente a encarar mejor todos los problemas que se me presentan. Soy una persona positiva, tenaz, persistente y con mucho empuje para seguir luchando. Esas cualidades las he ido forjando poco a poco, comprendiendo que la vida es lo que yo quiero que sea y creciéndome ante cada obstáculo y problema. Tengo mis épocas malas, eso es normal, pues tiene que haber un equilibrio entre las emociones buenas y malas, pero sé que no va a durar y hago todo lo posible para salir de esa situación.

Ahora se me presenta una época en la que tengo que volver a cuidar mi alimentación con la dieta especial (potasio, fósforo, proteínas) y lo hago con tranquilidad, buscando nuevos platos que me ayuden a mí y a otras personas a sentir que se puede comer bien, aún llevando esta dieta. Sigo cuidando mi riñón con más esmero, si cabe, para que me dure todavía un tiempo más.

Esto es, a grandes trazos, más o menos, lo que hago para cuidar mi riñón. Espero que todos los que hayáis sido recientemente trasplantados toméis buena nota y os dediquéis a cuidar vuestro injerto y a cuidaros vosotros mismos, sin obsesionaros, pero sabiendo que, en vuestro interior, tenéis un "regalo" precioso que os ha salvado la vida.


Ana Hidalgo


miércoles, 30 de mayo de 2018

Sobre la salud y cómo nos engañan. Por Fede Montes

Frederic Montes

¿Nos engañan con la salud?

No es la primera vez que nos ocurre. Abrimos un artículo en Internet que nos interesa y en el pie de ese mismo artículo nos encontramos anuncios acerca de supuestas sustancias milagrosas que prometen curarnos de todo tipo de males, eso sí, previo pago.
Habitualmente aluden a propiedades beneficiosas de determinados productos que, o bien no conocemos (algo con aspecto de planta o fruta tropical) o es algo muy conocido pero que, por alguna razón que desconocemos, los médicos no han querido contárnoslo. ¿Les suena?

¿Engañan solo a los más tontos?

No. Y es que todos estamos igual de expuestos de igual forma a la mentira y la manipulación, los tontos y los listos o los que parecen más listos. No todo el mundo sabemos de química, biología, medicina, tecnología, ingeniería, etcétera como para saber si lo que nos dicen es cierto.

Vean la siguiente imagen.



¿Les parece a ustedes que las líneas azules hacen pendiente? Compruébenlo poniendo un objeto recto: ¡no tienen ninguna pendiente! pero nuestro cerebro ha decidido ver lo que no es. ¿No ha sido muy difícil verdad? Ni la persona con más cociente intelectual está libre de sucumbir a los engaños. Tengan en cuenta que los enfermos crónicos (junto con los enfermos de cáncer) somos uno de los colectivos que más en el punto de mira estamos de estos estafadores. Lo único que podemos hacer es informarnos y no dejarnos llevar por la desesperación.

¿En qué consiste el engaño?

Desde hace mucho tiempo han existido los que venden crecepelos y se quedaban calvos. O los que venden el elixir de la eterna juventud y que con el paso de los años hemos visto cómo envejecían y morían. ¿Por qué les hacían caso? Y lo peor ¿por qué les seguimos haciendo caso? Porque nos venden ilusiones, nos dicen lo que queremos oír en el momento en que lo necesitamos oír. Y es por eso que se aprovechan de nosotros y nuestra situación y se quedan con nuestro dinero. Es un juego muy mezquino pero existe. Enfermos, como nosotros, que vivimos cansados de nuestra enfermedad crónica y que de repente nos prometen que nos sentiremos mejor, incluso algunos que nos dicen que nos curaremos de ese mal porque los médicos y las farmacéuticas conspiran contra nosotros. Es imposible no verse tentado.

¿Qué hay de cierto en todo lo que intentan vendernos?

Absolutamente nada es cierto. Y si hay algo cierto lo usan con fines manipulativos y trampas lógicas. Lo mejor que nos puede pasar tomando estas terapias es que nos quedemos como estamos, porque algunas de ellas son muy tóxicas y peligrosas y podemos empeorar nuestra situación.
Desgraciadamente para nosotros, los que ya estamos en fase terminal y tenemos ya insuficiencia renal crónica, no existe nada que nos devuelva a nuestro estado anterior. Todo aquél que nos diga que se puede revertir les está engañando. Y el motivo no es más que el crematístico, quieren su dinero. Yo sería el primer interesado en que cierta planta le devolviera a mis riñones la capacidad de generar entre 0,5mg/dL y 1.2mg/dL de creatinina. Pero la realidad es testadura y no hay ningún caso demostrado. De momento tenemos el trasplante como una muy buena solución.

Muchos de ellos utilizan el denominado Efecto Placebo, es decir, la sugestión que nos inducimos nosotros mismos al tomar un supuesto “medicamento” sin efecto terapéutico alguno sintiendo una mejora subjetiva de nuestro estado. Pero eso no cura nada.

Entonces, ¿podemos confiar ciegamente en las farmacéuticas? Las farmacéuticas no son ningunos santos, desde luego, pero afortunadamente para nosotros ellos tienen que demostrar que lo que nos aplican funciona y lo tienen que hacer de manera científica a través del método científico. Y es que en el pasado hemos vivido cosas realmente horribles, como las recomendaciones médicas de que fumar era sano o los espeluznantes casos que todavía colean de la Talidomida. Eso ha hecho el sistema mucho más seguro para no volver a vivir estos casos. Si esto fuera cierto, ¿cuántos médicos creen que deben callarse en todo el mundo y dejar morir a sus familiares o ellos mismos en esta conspiración a gran escala?

“Pero los medicamentos tienen muchos efectos secundarios”. Sí, algunos más que otros. Lamentablemente no hay nada que sea inocuo. Cualquier cosa que “funcione” y que entre en nuestro organismo puede desencadenar una reacción alérgica, taponar un conducto, provocar respuestas no deseadas, aumentar riesgos de otras enfermedades. Piense en un simple trozo de pastel y en cómo puede afectarnos las grasas trans en el colesterol, el azúcar, el gluten en celíacos, el sodio para los enfermos renales o cardiovasculares. O piense en cómo nos afecta el potasio, presente en la mayoría de alimentos que consumimos.

“¿Y por qué deberíamos fiarnos del método científico?” No siendo perfecta, porque no lo es, la Ciencia de momento es el único método que nos ayuda a superar nuestros propios sesgos. Es decir, se realizan unos estudios que tienen que pasar por una serie de estados y se tienen que poder replicar para poder encontrar lo que llamamos falsabilidad, para al final entregar unos estudios que se revisarán por otras personas expertas y lo pondrán en público para que al final cualquiera pueda comprobar qué hay de cierto en ello. No sería la primera vez que en Ciencia tiene que volver sobre sus propios pasos y admitir que aquello que considerábamos cierto luego no lo era y viceversa.

jueves, 24 de mayo de 2018

Aprende a no pensar en los "Y si..." tan temidos y agobiantes



Con estas dos palabras,"y si...", reflejamos, a menudo, el pasado: "y si hubiera hecho tal cosa, y si hubiera sido de esta forma"... y a la vez, reflejamos nuestro temor a lo que pueda pasar en un futuro: "y si me falla el riñón" o "y si las cosas no salen como yo quiero".

A veces, en contadas ocasiones, me paro a pensar que hubiera sido de mi vida de haber sido una persona sana. ¿Hubiera sido diferente? ¿Sería como soy ahora?... ¿mejor?...¿peor?... La verdad es que me cuesta imaginarlo, porque toda mi vida la he pasado entre médicos, agujas, hospitales, pruebas dolorosas y la enfermedad.

Pero a pesar de todo, de todos mis sufrimientos, malas épocas y etapas en la vida que parece que todo se confabula para ponerse en tu contra, considero que tengo una vida bastante afortunada y estoy contenta de estar ahora escribiendo estas líneas para contároslo.

Es más, pocas veces me he arrepentido de alguna decisión que haya tomado. Más bien al contrario, creo que si alguna vez tenemos que lamentarnos de algo, mejor que sea de algo que hicimos mal o de algo en lo que nos hemos equivocamos, no de algo que ni siquiera hemos intentado.

Se que los enfermos renales hemos pasado, pasamos y pasaremos por etapas en nuestra enfermedad de todo tipo, desde estar estupendamente bien, hasta parecer que no podemos levantar la cabeza. Por eso, pienso que debo disfrutar y saborear la vida, hora a hora, minuto a minuto, porque nos puede cambiar de golpe y en un instante. Aunque también pienso que no sólo me puede pasar a mi, que tengo una enfermedad crónica, sino que le puede ocurrir a cualquiera, por muy sano que esté.

Intento no agobiarme con los problemas pequeños y solucionarlo a medida que van llegando. Trato de "no comerme el coco", con lo que pueda suceder el día de mañana, aunque me esfuerzo en tomar conciencia de que llegado el momento de algún problema mayor, pueda asimilarlo.

Es complicado, por no decir imposible no pensar en estas dos palabras "y si"...; y si pasa esto, y si pasa aquello... pero tenemos que esforzarnos por aprender a vivir el momento y dejar el "y si" aparcado en un rincón lejano de nuestra mente. De esta forma podremos disfrutar mejor de los buenos momentos y de la gente que nos rodea.
Cada vez que pensamos en qué habría ocurrido si hubiéramos tomado una decisión diferente en determinado momento no solo estamos dejando pasar muchas cosas bonitas y perdiendo el presente, sino que además perdemos la posibilidad de disfrutarlo.

Hay personas que pasan toda su vida con los temidos “y si” en su cabeza. Es una situación estresante y muy desagradable que les bloquea y, muchas veces, les impide seguir adelante.
Estas personas se preocupan por todo, le dan mil vueltas a cada situación, y lo más probable es que, en la mayoría de las ocasiones, todo lo que piensan o creen no sea real.
Si ves que los pensamientos de lo que pueda acontecer te agobia y te provoca ansiedad, es necesario que busques la ayuda de un profesional que te enseñe a relajarte y reducir esa ansiedad.

Pero lo mejor que puedes hacer es.... VIVIR EL PRESENTE,  que como dice la misma palabra es un regalo cada día. 



Ana Hidalgo





miércoles, 16 de mayo de 2018

Libro "Oficio de Héroe" de Nuria Sánchez-Gey


Quiero presentaros el libro "Oficio de héroe" y su autora, la periodista, Nuria Sánchez-Gey.
Trata de la biografía de Luis Rodríguez, enfermo renal desde su infancia y que ha sufrido hasta cinco trasplantes renales. Con este libro, además de dar a conocer la enfermedad renal, se pretende sensibilizar a las personas de la importancia de la donación.
Os recomiendo su lectura, porque seguro que a muchos os ayudará a sobrellevar mejor todos los problemas y obstáculos que se presentan siendo enfermos renales.

Y ahora os dejo con Nuria que os lo explicará con más detalle:

Hace poco más de un año me llegó una petición que aunque en un primer momento me asustara me enseñó que si no te arriesgas no ganas.
El primo de una amiga de la infancia me proponía escribir la historia de un joven que había vivido cinco trasplantes de riñón. Ni la propuesta era fácil, ni mucho menos compaginarlo con mi dedicación profesional. Intenté poner muchas trabas para comprobar si el interés de este joven era fuerte para la hazaña en que me metía. Pero todo lo que le pedía lo conseguía y poco a poco me fue atrapando, él y su historia.

A esto se une que mi padre recibió un riñón de un donante anónimo, un órgano que no solo le cambió la vida a él sino a toda mi familia, ¿cómo podía yo ahora decir que no a una petición así? Superé el respeto inicial a la escritura, y puse fecha.

-Cuando termine mi programa en junio me pongo con las entrevistas, le dije.
Para eso quedaba unos tres meses. Él nunca se quejó. Cuando llegó el momento, le llamé, estaba ingresado, su riñón, su quinto riñón, no iba bien. En ese momento me di cuenta. Los tiempos para los enfermos renales no son los mismos tiempos que para otras personas. Tienen un órgano "prestado". Y supe que no podía perder un momento. Con un gran hándicap. En mi cuerpo estaba creciendo una personita.


De esta situación, y de tres meses de entrevistas y seis de escritura ha nacido 'Oficio de Héroe'. Un libro donde una periodista que nunca antes había pensado en escribir narrativa cuenta la experiencia que viven los padres de un bebé que nace con problemas renales, la lucha ante una enfermedad con tratamientos muy nuevos y duros, el inicio de la diálisis peritoneal, los años en el colegio, las continuas infecciones y los múltiples ingresos, el empeoramiento, los trasplantes fallidos, la hemodiálisis... Pero a la vez, la positividad de esta familia, el apoyo de los servicios médicos, la mejora de las técnicas en los últimos 40 años, la complicidad entre padres y la amistad entre pacientes. Pero también las ganas de vivir de esta familia -de Luis, sus padres y sus hermanos- el apoyo de profesores, sanitarios, amigos...

No es un libro de autoayuda pero sí un libro que te ayudará a apreciar lo que tienes y sobre todo a ver cómo la vida es gris si dejas que lo sea y ante lo más difícil siempre se puede encontrar el arcoiris.
Eso es lo que yo he aprendido de esta familia. Una familia que aprendió a vivir viviendo. Una familia a la que no han parado cuatro rechazos ni siquiera el último que fue de su madre.

Ahora Luis tiene tres riñones, uno de nacimiento, otro donado por su madre y el tercero, el que le mantiene alejado de la cruel máquina de diálisis, donado hace poco más de un año por su hermano.
En este libro se narra la historia de muchos héroes, héroes anónimos que luchan cada día para hacer la vida del otro mejor. Y eso exactamente es lo que espero conseguir cuando leas este libro, que tu vida haya mejorado.

'Oficio de Héroe' 
Autora: Nuria Sanchez-Gey Valenzuela
Editorial: Cazador de Ratas   Comprar Libro

Para saber más:
La voz de Cádiz  "Mi mayor cicatriz se creó cuando perdí el riñón de mi madre
Diario de Cádiz  'Oficio de héroe', una vida de hospital 'compatible'con la esperanza



Ana Hidalgo






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